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lunes, 28 de marzo de 2022

Traducciones / Übersetzungen

Los compañeros del blog Panopticon nos comparten las traducciones de La Oveja Negra que realizaron hasta el momento.

«Für die Anarchie! Knäste, Staat, Patriarchat und Kapital abschaffen!»
(¡Por la anarquía! ¡Abolición de las prisiones, el Estado, el patriarcado y el Capital!)

Gegen den kapitalistischen krieg!
https://panopticon.noblogs.org/post/2022/03/20/oveja-negra-argentinien-gegen-den-kapitalistischen-krieg
Traducción de: ¡Contra la guerra capitalista! (nro.81)

Die Wörter und die Sachen
https://panopticon.noblogs.org/post/2021/10/23/argentinien-oveja-negra-die-woerter-und-die-sachen
Traducción de: Las palabras y las cosas (nro.77)

Bleib zu hause?
https://panopticon.noblogs.org/post/2021/04/28/argentinien-bleib-zu-hause
Traducción de: ¿Quedate en casa? (nro.75)

Die neue Normalität von immer
https://panopticon.noblogs.org/post/2020/11/26/la-oveja-negra-nummer-73-september-2020-die-neue-normalitaet-von-immer
Traducción de: La nueva normalidad de siempre (nro.73)

Coronavirus und Arbeit
https://panopticon.noblogs.org/post/2020/12/31/la-oveja-negra-coronavirus-und-arbeit
Traducción de: Coronavirus y trabajo (nro.70)

Coronavirus und soziale Fragen
https://panopticon.noblogs.org/post/2020/04/26/la-oveja-negra-jahr-neun-nummer-69-april-2020
Traducción de: Coronavirus y cuestión social (nro.69)

Krise und Coronavirus
https://panopticon.noblogs.org/post/2021/05/26/argentinien-krise-und-coronavirus
Traducción de: Crisis y coronavirus (entrevista)

viernes, 14 de enero de 2022

PASE SANITARIO Y CUESTIÓN SOCIAL

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A partir del 1 de enero de 2022 el Estado argentino impuso el “pase sanitario”, similar al que ya viene aplicándose en diferentes partes del mundo. Aún es pronto para determinar cuál será su impacto local. Por el momento, continúa desviando la atención social principalmente hacia el coronavirus, y en particular hacia el abordaje que los Estados proponen: aislamiento, desconfianza ciudadana, control estatal y vacunación semiobligatoria.

De este modo, a su vez, se opta deliberadamente por responsabilizar a los no vacunados del nuevo pico de contagios. La frustración producto de esta nueva ola, que se desarrolla a pesar del alto nivel de vacunación y el largo acatamiento de medidas de confinamiento, no ha suscitado un pensamiento crítico, sino todo lo contrario.

Ante el empeoramiento de nuestra supervivencia los gobiernos proponen más control y mayor disciplina de la población. Desplazando discursivamente el enfrentamiento al terreno entre vacunados y no-vacunados. Parecieran querer decir que nuestros problemas no se deben a una sociedad dividida entre explotadores y explotados, sino a una nueva y democrática grieta: el esquema completo de vacunación.

Nuevas restricciones…

Según la reciente normativa nacional, mayores de 13 años deberán acreditar esquema de vacunación completo contra covid-19 para asistir a eventos masivos y viajes grupales, dejando abierta la posibilidad de extenderlo en cada provincia a otras actividades, ya sea gastronomía, gimnasios, centros comerciales, realización de trámites en organismos públicos o entidades privadas, etc. De hecho, varias provincias comenzaron con su aplicación algunas semanas antes y ampliaron su utilización, como es el caso de la gastronomía y entidades bancarias en provincia de Buenos Aires, o para la realización de diferentes trámites en las localidades de Santa Fe. Aunque la vacunación contra la covid-19 no es obligatoria en Argentina, comienza a darse una obligatoriedad de facto.

Aún no sabemos cuál va a ser el efecto de la medida en esta región en torno a cuestiones laborales, pero ya supone un problema en los sectores donde se aplica, como es el caso del gastronómico en provincia de Buenos Aires, donde no hay claridad sobre las exigencias de vacunación de los propios trabajadores, que incluso en algunos casos deben ser los encargados de exigir el pase a los clientes. Esta situación genera conflictos, con la vulnerabilidad característica de aquellos empleados de manera informal. Dirigentes sindicales junto a un grupo de empresarios plantearon, en una reunión realizada la primera semana de enero junto al ministro de economía y la ministra de salud, entre otros, la necesidad de un “pase sanitario laboral obligatorio” con el objetivo de no frenar la producción a causa de los contagios.

El chantaje que se impondrá a los trabajadores de los sectores público y privado sin esquema de vacunación completo ya ha comenzado en algunos países de Europa, donde existe la obligatoriedad en diferentes sectores, según el país, afectando principalmente a la sanidad y educación, aplicando sanciones, traslados forzosos e incluso despidos. Las empresas pretenden introducir despidos sin indemnización si se considera que un empleado no vacunado perjudica la rentabilidad, y el pase ya es un requisito de ingreso a diversos trabajos.

Mientras la obligatoriedad de la vacunación parecía imposible en un primer momento, ya se está barajando como posibilidad en la Unión Europea. Austria ya la anunció para el 1 de febrero y en Alemania se avanza en ese sentido. En Italia, por mencionar un ejemplo, se están aplicando multas de hasta 1000 euros a quien viole las normativas de utilización del pase, y las restricciones incluyen la utilización del transporte público. Allí donde se ha aplicado, no ha ido sino profundizándose. Creemos importante destacar una vez más cómo a partir del coronavirus se han globalizado ciertas medidas, perdiendo de vista cualquier especificidad regional y dejando de lado cualquier análisis social. Poco o nada se habla de lo estacional, de las condiciones de vida como la alimentación y lo habitacional, de la salud en un sentido amplio; si no de vacunas, aislamientos, estadísticas y responsabilidad individual.

En el caso de Argentina, al igual que en el resto de los países que han implementado la medida, se registra una alta tasa de vacunación completa, más del 70% (mayor aún si solo tenemos en cuenta la población adulta). El pase sanitario no es necesario para que la gente se vacune, sino que pareciera ser al revés. Como señaló Giorgio Agamben, frente a la aplicación del “green pass” en Italia, la vacuna es en realidad un medio para obligar a la población a tener un pase sanitario. Lo cual, cabe aclarar, afecta a la gran mayoría que está vacunada. En paralelo a la aplicación de la medida, los gobiernos de algunos países como España evalúan comenzar a tratar la enfermedad como una gripe endémica más.

La salud es un concepto cada día más extraño. La covid-19 (con las sucesivas variantes del virus) continúa desplazando la prevención y el tratamiento del resto de las enfermedades. La vacunación, según se asume oficialmente, no previene las nuevas cepas, ni el contagio, ni la enfermedad; aunque aseguran sí disminuye el número de internaciones y muertes. Quienes intentan debatir seriamente acerca de los efectos secundarios y a largo plazo de las vacunas, las nuevas tecnologías implementadas en muchas de sus versiones, su efectividad y la relación entre riesgos y beneficios, son censurados y amalgamados al conspiracionismo. No tenemos el conocimiento específico sobre vacunas para debatir sobre dichos aspectos, pero sí nos interesa remarcar que en tanto mercancía vinculada a la reproducción de la fuerza de trabajo y la “vuelta a la normalidad”, es necesario poder abordarla desde un panorama más amplio.

Ya hemos recibido otras vacunas, así como también empleamos dispositivos que permiten controlar y rastrear nuestros movimientos tanto físicos como virtuales. No se trata de paranoia, sino de una reflexión sobre las nuevas obligaciones y restricciones que nos imponen. Este sanitarismo punitivista se alimenta del miedo y la confusión reinantes, de la delegación y el individualismo. La historia nos demuestra que es muy posible que las medidas anunciadas como temporales estén acá para quedarse. Cabe recordar, como ejemplo más brutal y reciente, la lucha antiterrorista a nivel internacional. Esta trajo aparejada una serie de innovaciones en materia represiva y control social que se aplicaron sobre el conjunto de la población; las cuales, en su mayoría, son constitutivas de la normalidad actual.

... viejas desorientaciones

La falta de respuestas, o siquiera un debate profundo acerca de los avances en el control social y las medidas pandémicas tras estos casi dos años, no pueden comprenderse sin atender el nivel de integración política del proletariado en esta región, inseparable de la forma que ha adquirido la reproducción de gran parte de la fuerza de trabajo, que depende cada vez más del Estado para subsistir cada vez peor, y que a su vez crece continuamente. Duro contraste con la lucha social de hace dos décadas, mientras nos aproximamos cada vez más a los niveles de desocupación y pobreza de aquellos años. Los sueldos y jubilaciones continúan disminuyendo brutalmente frente a la inflación, que en 2021 cerró con más de un 50% anual según datos oficiales. El aumento de los alquileres, por ley, incluso supera dicha cifra en muchos barrios de las principales ciudades del país, y lo mismo ha ocurrido a lo largo del 2021 con los alimentos de primera necesidad. Como siempre, los números no dan cuenta de la disminución de la calidad de los alimentos que producimos y consumimos masivamente, ni de los lugares que habitamos.

Como ya hemos señalado, las medidas tomadas a partir del coronavirus no fueron el origen sino el catalizador de una crisis anunciada tanto en Argentina como a nivel internacional. No es la intención aquí profundizar al respecto, pero cabe remarcar el carácter cíclico de la economía mundial, así como la tendencia, al menos localmente, a analizar la situación económica y social a muy corto plazo, sin poder evidenciar cómo tras cada crisis nunca se alcanzan los niveles económicos del ciclo anterior. Esto contribuye a la lógica del mal menor y las alternancias en el poder, como ocurrió con la gestión de Macri en el período 2015-2019, que le permitió al oficialismo desligarse de ciertas responsabilidades y recuperar circunstancialmente algo de credibilidad.

Amplios sectores del espectro de izquierda y el progresismo se hallan presos de lo políticamente correcto y el oportunismo. Se pretenden ecologistas pero participan, o así lo pretenden, de la gestión de una economía basada en la explotación de la naturaleza (ver texto Chubut: no es no). En lo relativo al coronavirus se olvidaron súbitamente sus lecciones foucaultianas en materia de biopoder o las cátedras de relativismo epistemológico. Decían querer criticarlo todo, y combatir al poder en sus mínimas expresiones, pero acabaron aceptando sin más un dogmatismo científico y estatal con pocos precedentes.

El “no al pago de la deuda” parece ser la consigna elegida para mantener las apariencias, mientras se continúa apoyando al gobierno y amplios sectores de la burguesía local en el mantenimiento del orden. El vaciamiento discursivo poco tiene que envidiarle a las movilizaciones en defensa de la “libertad”. Se trate de la OMS o el FMI, nos enfrentamos a simplificaciones abrumadoras que no contribuyen a la comprensión y el enfrentamiento del orden social.

Paranoia y movimientos sociales

Una ola de paranoia azota al planeta, unos se sienten rodeados de enemigos, posibles contagiadores por todas partes; otros ven conspiraciones cuasiextraterrestres, chips en las vacunas. Unos temen el advenimiento de dictaduras fascistas y los otros de dictaduras comunistas. Un fantasma reaccionario recorría las redes: “La última variante se llamará comunismo”.

En nuestro medio, e incluso más ampliamente, es común escuchar personas que le llaman fascismo a casi cada cosa que les desagrade políticamente o como insulto genérico. Los hay también quienes lo hacen con la palabra comunismo, lo cual para ellos puede representar Marx, Maduro o Bill Gates. Los segundos son ahora quienes, en general, protagonizan globalmente las manifestaciones contra las medidas de los gobiernos.

Nada muy diferente de las típicas manifestaciones de izquierda y progresistas: banderas nacionales, interclasismo, defensa de algún genocida, alguna que otra incoherencia, así como también un descontento bastante amplio sobre las condiciones de vida en el planeta.

Aquellos que llaman altruismo a su pánico y ya tenían ciertas tendencias agorafóbicas y disgusto por vincularse con seres humanos de carne y hueso no comprenden la desconfianza de grandes sectores de la población respecto de los organismos oficiales, los gobiernos y los medios masivos. Tal desconfianza tiene sus fundamentos, pero el problema no es ese, sino las conclusiones absurdas que en general suelen alcanzar. Conclusiones que, ante la ausencia de expresiones de lucha que permitan dinamizar otras discusiones, son rápidamente instrumentalizadas por la “nueva derecha”.

Como señala el colectivo italiano Wu Ming en una entrevista titulada Conspiración y lucha social: «Nos oponemos al enfoque típico del conspiracionismo, es decir, al enfoque idealista, liberal y cientificista. En este marco, desaparecen las clases sociales, las relaciones sociales, las estructuras de poder, las contradicciones del sistema (…) El efecto del conspiracionismo es desviar el descontento y canalizar las energías potencialmente revolucionarias hacia lugares donde se disipan o, peor aún, acaban alimentando proyectos reaccionarios.»

Lo que está ocurriendo con las manifestaciones contra el pase de movilidad puede ser un ejemplo de lo que pueden ser las futuras movilizaciones. A los Chalecos Amarillos en Francia también se los acusó de fascistas o reaccionarios. «Bello como una insurrección impura» escribían en las paredes de aquel país.

Siguiendo con Wu Ming: «Las luchas serán impuras porque los sujetos que las iniciarán carecen de los antecedentes con los que nos sentimos cómodos: memoria de las luchas obreras y de los movimientos sociales, conciencia de clase, tradición de conflicto social en la familia, etc. Sin embargo, paradójicamente, la falta de memoria también eximirá a esas luchas de seguir patrones preestablecidos (…) La mayoría de los miembros de la clase media precarizada, empobrecida y atemorizada nunca dominaron el lenguaje de la lucha social, no son herederos de tradiciones políticas con vocabularios establecidos, y esto tiene mucho que ver con la razón por la que articulan su ira por su propia degradación social en términos de “libertad”, o la injusticia que sienten que han sufrido por la forma en que se manejó la pandemia. Una cosa es el individualismo y el egoísmo, y otra la esfera de autonomía de la que debe gozar cada ser humano. Sobre todo, es importante decir que la gestión capitalista de la pandemia atacó toda la dimensión colectiva, la sociabilidad, las relaciones entre las personas, etc. En este contexto, “libertad” puede significar también la libertad de estar juntos, de actuar colectivamente, de manifestarse. Descartar todo esto como simplemente “fascista” es, como mínimo, una muestra de torpeza ideológica.»

Es necesaria una crítica de los derechos y libertades burguesas, defendidos a su manera tanto por socialdemócratas como liberales, lo que no se puede es criticar la sed de quien exige su “derecho al agua”.

lunes, 15 de febrero de 2021

[es/en/de] Argentina: Crisis y coronavirus

A comienzos de año, el colectivo Angry Workers of the World realizó una encuesta internacional sobre la situación actual de pandemia y confinamiento, que pronto será publicada. Aquí nuestras respuestas.

a) ¿Puede describir brevemente el impacto económico de la crisis actual y dar ejemplos de ataques a los salarios y las condiciones de los trabajadores locales por parte de los jefes y del Estado?
b) La crisis pone al Estado en el centro de las demandas políticas, tanto de los trabajadores como del capital. ¿Cómo reacciona el Estado ante esto? - En algunos casos el Estado puede tratar de difuminar esta vía, en otras situaciones se ofrece como canal político para el descontento de los trabajadores.
c) ¿Ha habido protestas contra de los confinamientos u otras medidas relacionadas con la pandemia tomadas por el Estado? ¿Cuál fue el contenido de las protestas y su composición? ¿Hubo una conexión entre "las calles" y los representantes del capital?
d) ¿Cuáles fueron las principales protestas y huelgas de los trabajadores contra el impacto de la crisis o los ataques? ¿Cuáles fueron sus puntos fuertes y débiles? ¿Qué papel desempeñan los sindicatos? ¿Surgió la cuestión del "control obrero" más allá de la defensa de las condiciones? ¿Hubo confluencias entre los grupos de "ayuda mutua" de base y las luchas de los trabajadores durante el Corona?
e) ¿Qué nuevas divisiones han surgido dentro de la clase obrera local y qué otras se han debilitado?
f) ¿Qué fuerzas políticas nuevas o de oposición surgieron como respuesta a la crisis y al confinamiento?
g) ¿Ha afectado el confinamiento a los trabajadores o a los grupos políticos cuando intentan organizar protestas? ¿Ha cambiado la forma de represión? ¿Cómo reacciona la gente a esto?
h) ¿Cuál es el actual esfuerzo teórico y práctico de su grupo para relacionarse con la nueva situación de crisis? ¿Cómo podría serle útil una colaboración internacional a ese respecto? ¿Cuáles son sus preguntas concretas a los camaradas en el extranjero?

Boletín La Oveja Negra / Cuadernos de Negación
Rosario, febrero 2021

DESCARGAR ARGENTINA: CRISIS Y CORONAVIRUS (PDF)
Segunda opción (PDF)

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Argentina: Crisis and coronavirus

Earlier this year, the Angry Workers of the World collective conducted an international survey on the current pandemic and confinement situation, soon to be published. Here are our responses.

a) Can you briefly describe the economic impact of the current crisis and give examples of attacks on wages and conditions of local workers by the bosses and the state?
b) The crisis puts the state in the centre of political demands, both from workers and from capital. How does the state react to this? - in some cases the state might try to diffuse this focus, in other situations it offers itself as a political channel for workers’ discontent.
c) Have there been protests against the state lockdown or other pandemic related measures? What was the content of the protests and their composition? Was there a connection between ‘the streets’ and representatives of capital?
d) What were the main workers’ protests and strikes against the impact of the crisis or attacks?
e) Which new divisions emerged within the local working class and have some divisions become weakened?
f) Which new or oppositional political forces emerged as a response to the crisis and to the lockdown?
g) Has the lockdown impacted workers or political groups when trying to organise protests? Has the form of repression changed? How do people react to this?
h) What is the current theoretical and practical effort of your group in order to relate to the new situation of crisis? How could an international collaboration be useful for you in that regard? What are your concrete questions to comrades abroad?

Boletín La Oveja Negra / Cuadernos de Negación
Rosario, February 2021

DOWNLOAD ARGENTINA: CRISIS AND CORONAVIRUS (PDF)
Second option (PDF)

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Argentinien: Krise und Coronavirus

Anfang dieses Jahres führte das Kollektiv Angry Workers of the World eine internationale Umfrage zur aktuellen Situation von Pandemie und Einsperrung durch, die demnächst veröffentlicht werden soll. Hier sind unsere Antworten.

a) Könnt ihr kurz die wirtschaftlichen Auswirkungen der aktuellen Krise beschreiben und Beispiele für Angriffe auf die Löhne und Arbeitsbedingungen der lokalen Arbeiter durch die Bosse und den Staat nennen?
b) Die Krise rückt den Staat in den Mittelpunkt der politischen Forderungen sowohl der Arbeiter als auch des Kapitals. Wie reagiert der Staat darauf? – In einigen Fällen mag der Staat versuchen, diesen Weg zu zerstreuen, in anderen Situationen bietet er sich als politischer Kanal für die Unzufriedenheit der Arbeiter an.
c) Gab es Proteste gegen die Einsperrungen oder andere Maßnahmen des Staates im Zusammenhang mit der Pandemie? Welchen Inhalt hatten die Proteste und wie setzten sie sich zusammen? Gab es eine Verbindung zwischen „der Straße“ und den Vertretern des Kapitals?
d) Was waren die wichtigsten Proteste und Streiks der Arbeiter gegen die Auswirkungen der Krise oder der Angriffe? Was waren ihre Stärken und Schwächen? Welche Rolle spielten die Gewerkschaften? Trat die Frage der „Arbeiterkontrolle“ über die Verteidigung der Bedingungen hinaus auf? Gab es Zusammenhänge zwischen den Basisgruppen der „gegenseitigen Hilfe“ und den Arbeiterkämpfen während Corona?
e) Welche neuen Spaltungen sind innerhalb der lokalen Arbeiterklasse entstanden und welche anderen wurden geschwächt?
f) Welche neuen oder oppositionellen politischen Kräfte haben sich als Reaktion auf die Krise und die Einsperrung gebildet?
g) Hat die Einsperrung Auswirkungen auf Arbeiter oder politische Gruppen, wenn sie versuchen, Proteste zu organisieren? Hat sich die Form der Repression verändert? Wie reagieren die Menschen darauf?
h) Was sind die aktuellen theoretischen und praktischen Bemühungen eurer Gruppe, sich auf die neue Krisensituation zu beziehen? Wie könnte eine internationale Zusammenarbeit für euch in dieser Hinsicht nützlich sein? Was sind eure konkreten Fragen an die Genossen im Ausland?

La Oveja Negra / Cuadernos de Negación
Rosario, Februar 2021

martes, 22 de septiembre de 2020

LA NUEVA NORMALIDAD DE SIEMPRE

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Escribimos este artículo mientras la provincia de Santa Fe retrocede de “fase”, ahora hablamos en estos términos. Un retroceso con menos controles policiales y más trabajo que los primeros meses de cuarentena. Ya no se usa el hashtag “#quedateencasa”, el Estado se apoya más en la autodisciplina que en el control desde arriba, al mismo tiempo que toma nota del agotamiento social y económico y se vuelve más permisivo.

¿Habrá quedado claro que cada “#quedateencasa” funcionó como un aval ciudadano para envalentonar a los policías que hacían controles por todo el país? Recordemos el abuso policial cotidiano en los comienzos de la cuarentena, así como los muertos y desaparecidos que seguimos contando.

El diario local apuesta a propagar el miedo junto con los especialistas: «¿Qué es la “inmunidad del cagazo” y por qué puede frenar la propagación del coronavirus? El investigador del Conicet, Roberto Etchenique, postuló que el miedo al contagio y a la muerte puede concientizar a la población sobre los peligros de la enfermedad.»(1)

Notas:
1. Diario La Capital, 4 de septiembre de 2020

La circulación como aislamiento

«El desarrollo del medio urbano es la educación capitalista del espacio. Representa la elección de una cierta materialización de lo posible, excluyendo las demás» decían los situacionistas.

En esta vuelta a la profundización del aislamiento social volvemos a notar las calles vacías o escasamente transitadas. Y no se trata solo de control y disciplina: se trata de circulación. Se trata de que nuestra circulación es la circulación mercantil, y que a menor trabajo circulando hay menos seres humanos circulando: nuestros movimientos se confunden con los movimientos del Capital. Hace ya tiempo que el espacio de las calles dejó de ser un lugar de encuentro y comunicación para convertirse principalmente en un lugar de tránsito.

Las últimas luchas masivas en países como Francia y Chile lo habían comprendido: bloquear la circulación para exigir que los gobiernos hagan lo que se supone deben hacer, para llamar la atención de los demás proletarios aún pasivos, e incluso para desviar el uso del espacio público: hacer de la cotidiana pista mercantil un lugar de encuentro para ser y hacer experiencias de lucha.

En esta ocasión, al Estado ya no le queda más que organizar el bloqueo. Los nuevos “piquetes” son los controles de gendarmería y policía en las rutas que evitan el desplazamiento de una ciudad a otra. Bloqueos que permiten la circulación de mercancía y la circulación estricta de mercancía fuerza de trabajo.

Se trata de un bloqueo de arriba hacia abajo que, en su carácter no-espontáneo, y especialmente en su involuntaria hiperatomización, ilustra la actual crisis de una manera tan clara como las verdaderas huelgas de masas del pasado. La cuarentena y el bloqueo son, entonces, una especie de huelga vaciada de sus características combativas y colectivas pero capaz, sin embargo, de provocar un profundo choque, tanto en la psique como en la economía.

En la ciudad de Rosario hay paro de transporte intermitente desde que comenzó el año debido al reclamo salarial de los trabajadores del sector. Los días sumados rondan los noventa. A diferencia de contextos anteriores, la intervención del Estado en el conflicto se ha caracterizado por su dilación. El paro colabora con la falta de movimiento y se vuelve un infierno para quienes en plena cuarentena tenemos que seguir yendo a trabajar.

En estos días ha habido otras medidas por reclamos salariales que se extendieron por el país, amenazantes y armadas, de quienes intensificaron su “trabajo” en esta cuarentena. Se trata de la policía bonaerense que exige mejores sueldos. Por eso los perros guardianes llegaron hasta la casa del amo a exigir su premio por gestionar el castigo. Finalmente lo consiguieron y seguirán haciendo su tarea, que es defender la propiedad y mantener el orden y la normalidad capitalista.

El coronavirus como coartada

El coronavirus se ha convertido en el chivo expiatorio social de este año, es presentado como el único mal a combatir porque “seguimos en guerra contra este enemigo invisible”. Es así que en los hospitales es probable que no te atiendan si no tenés el “privilegio” de contagiarte de coronavirus, no te hagan los estudios correspondientes o te larguen rápido a casa porque hacen falta camas y personal. Una situación que se viene repitiendo hace meses, aún cuando las consultas y la realización de estudios diagnósticos han disminuido más de un 60%. Esto implica enfermedades a futuro, pero no coronavirus, así que tranquilos.

En un homenaje a las y los trabajadores que fallecieron en el contexto de la pandemia, replicado en diversos puntos del país, sindicalistas pintaron un mural en reconocimiento denunciando que se continúa trabajando con salarios congelados y sin los elementos de protección necesarios en cantidad y calidad. «Nos cuidaron dando su vida» dice uno de los murales en la puerta de un hospital. Esto es y no es cierto. Evidentemente se trata de un trabajo de cuidado y muchas veces, de no ser por la amabilidad y la buena voluntad de los trabajadores de la salud, nuestras estadías en los hospitales serían mucho peores, tanto para los pacientes como para los acompañantes. Pero el sistema de salud es una máquina inalterable en su funcionamiento esencial. Y el enfermero no murió simplemente “para cuidarnos”, murió trabajando.

«No somos héroes, somos trabajadorxs», una frase en la que conviven el llamado a la compasión y la expresión de los conflictos del trabajo asalariado. Porque si bien es cierto que “nos cuidaron” y “nos cuidan”, ese cuidar es fundamentalmente su trabajo. Aunque la sociedad de la mercancía se esfuerce en separarlos, en ella ese vínculo es indivisible.

Afirmar que alguien puede morir a causa exclusiva del coronavirus es otra muestra de la maquinaria de escisión capitalista. No hay padecimiento para todos por igual. No hay patología alguna con atributos democráticos. Y es en esta cuestión donde radica el cómo se decide afrontar cualquier enfermedad: de manera parcial e insuficiente o de manera integral. Lo primero beneficia a los capitalistas y a los gobiernos, sirve para el lucro y el miedo; lo segundo es una práctica radical y transformadora que exige la desobediencia y la creación colectiva.

Por otra parte, trabajadores de la salud señalan que el sistema de salud colapsa cada año y desde hace tiempo. Sin embargo, los gobernantes esta vez tienen la coartada para culparnos a nosotros, y así se traslada la responsabilidad evitando hablar de años de falta de inversión en el sector y de la falta de compasión para con sus asalariados.

En una carta abierta, una médica señalaba: «Es una vergüenza y grave error realmente responsabilizar a la población y hacerse eco de esto que no es más que otra estrategia, inhumanamente planificada, con el simple objetivo de enfrentarnos, de ser nuestros propios espías y custodios. (…) La gente está sufriendo, ¡agotada también! Agotada del miedo, que les transmiten minuto a minuto a través de los medios de comunicación y, ahora, a través de instituciones como éstas. (…) Sin controles todos aquellos con patologías crónicas, con enfermedades graves. Pero los CEO de las prepagas, sindicatos y obras sociales nunca dejaron de recibir sus pagos y no prestaron servicios en todos estos meses. ¿Y le pedimos responsabilidad a la gente? ¿Qué nos pasa? (…) Reforcemos nuestros sistemas inmunes, salgamos al sol, miremos la luna, pisemos la tierra, riamos. ¿Cuándo nos dio tanto miedo vivir?»(2)

Abordar una enfermedad de manera aislada y parcial lleva a sostener que los respiradores y las escasas camas de terapia intensiva son la única solución, que hay que esperar la vacuna milagrosa, que aislar a las personas es bueno para el sistema inmunológico. Es mostrar unos datos sin comparación con otros, es olvidar que el año pasado murieron en este país 32.000 personas por neumonía e influenza en sus diversas variantes,(3) es mostrar las cifras sin información más que el apabullante número. Es afirmar que todo funcionaba bien pero que esta enfermedad vino a arruinar “nuestro” sistema de salud y “nuestra” economía.

Notas:
2. La carta completa puede leerse en: laprensa.com.ar/493328-La-dura-carta-de-una-medica-avergonzada-por-las-falsedades-en-torno-a-la-pandemia.note.aspx
3. telam.com.ar/notas/202002/435411-casi-32-mil-personas-mueren-por-ano-en-argentina-por-neumonia-e-influenza.html

Las clases sociales

A medio año de la declaración de la pandemia, Argentina volvió a registrar una de las tasas de inflación más altas del mundo. Es la segunda más importante de América latina. Según las proyecciones del FMI este año, la Argentina ocupará el octavo lugar en el ranking de inflación mundial con un 39,5%, encabezado por Venezuela con un 15.000%, seguida por Zimbabue, Sudán, Surinam, Yemen, Irán y Sudán del Sur.

Mientras tanto, los ricos se hacen más ricos y baten récords. Durante los últimos meses las acciones llamadas tecnológicas han tenido una vertiginosa escalada que en septiembre comenzó a frenarse. Es por demás de ilustrativo un informe del Instituto de Estudios Políticos (IPS) de Estados Unidos que señala que, desde el 18 de marzo al 13 de agosto, los 12 multimillonarios estadounidenses más prominentes —en medio de una fuerte paralización de la producción— han marcado un récord histórico. Sus fortunas en promedio han crecido un 40%, llegando en conjunto a la obscena cifra de 13 dígitos. Jeff Bezos (Amazon), el “futuro salvador de la humanidad” Bill Gates, Mark Zuckerberg (Facebook), Warren Buffett (empresario e inversionista), Elon Musk (Tesla y SpaceX)... y la lista sigue con los principales accionistas de Microsoft, Google, Oracle y Walmart. Evidentemente, los grandes ganadores de esta crisis, además de las farmacéuticas, son las empresas tecnológicas, como es el caso de aquellas orientadas a las telecomunicaciones y el comercio electrónico, lo que nos dice mucho sobre el momento actual del capitalismo. Entre las empresas argentinas del sector se destacan Mercado Libre y Globant, que acumularon en lo que va del año un aumento de sus cotizaciones del 90 y 62%, respectivamente. De todos modos, es necesario señalar lo volátil que vienen siendo muchas de estas cifras, sumado a un contexto mundial de fuerte crecimiento de la emisión monetaria, así como de la deuda pública y corporativa. El panorama es bastante incierto y los mecanismos financieros en boga nos tienen acostumbrados a sus estallidos y sus consecuencias.

Pero no hace falta mirar a Wall Street. Burgueses locales han ganado más pagando menos a sus empleados, reduciendo costos con el teletrabajo y recibiendo una porción del gasto en sueldos por parte del Estado. Quienes se han perjudicado son muchos pequeñoburgueses y algún que otro empresario de tal o cual sector. ¿Quién puede pensar que los burgueses ganan todos en bloque? Empresarios del sector gastronómico, reconocidos por imponer pésimas condiciones laborales, se han movilizado en la ciudad de Rosario para que los “dejen trabajar”.

En nuestra economía más mundana, de pocos dígitos, debemos seguir concurriendo a trabajar cada semana en peores condiciones o continuar buscando empleo en uno de los contextos más duros. Quienes hacen delivery siguen en la misma precariedad, siendo cada vez más frecuentes los accidentes y muertes. Los docentes ven intensificado su trabajo por medio de la tecnología, pero los sueldos siguen igual. De los trabajadores de la salud poco hay que agregar… Y a quienes se ganan el mango día a día en trabajos informales, esta situación les priva de dicha posibilidad.

Mientras tanto, nos preguntamos de qué sirve una cuarentena tan larga, de las más largas del mundo, si a nivel sanitario finalmente pasó lo que iba a pasar. Es el pensamiento de la deuda, del colapso: patear siempre el problema un poco más para adelante, pero no hacer nada para que no nos sobrevenga.

La propiedad

En los últimos meses una campaña en defensa de la propiedad privada ha protagonizado la agenda mediática y estatal. Desde el comienzo de la cuarentena, las ocupaciones de tierra, “usurpaciones” según el lenguaje estatal, se multiplicaron a lo largo del país. En el conurbano bonaerense se registraron cerca de 140 intentos de tomas de tierra, con variado éxito.

En la localidad de Guernica, en el partido de Presidente Perón, el 20 de julio se dio inicio a la toma en un predio de cien hectáreas destinadas a un country, donde a la fecha se han asentado 2.500 familias (unas 10.000 personas, aproximadamente). Con plásticos, maderas y chapas han empezado a construir su barrio, con la esperanza de tener aquello de lo que la propiedad privada los ha privado: un lugar para habitar. La justicia dictaminó el desalojo, primero para el miércoles 23 de septiembre, postergandolo a última hora para el 1 de octubre. Las familias continúan movilizadas exigiendo una solución.

El día 11 de septiembre fue desalojada de manera brutal una toma de 300 familias en tierras de un basural de Ciudad Evita. En horas de la noche la policía bonaerense entró a los tiros dedicándose además a incendiar las casillas. En el mismo momento, un grupo de matones atacaba también el comedor comunitario lindero a la toma, robándose hasta las ollas. El desalojo dejó muchos heridos graves y detenidos. Jenifer Lizarraga, joven referente del comedor, recibió 40 impactos en el cuerpo, perdiendo un ojo por un perdigonazo.

A miles de kilómetros, las “usurpaciones” en el norte patagónico también fueron parte de la comidilla de la burguesía. En El Bolsón y Bariloche ya no se trataría de unas “cuevas de ladrones” sino de “mapuches violentos”, “anarquistas” y hasta “terroristas”. Parece dar lo mismo que no todas las tomas sean una acción reivindicativa del pueblo mapuche, sino más bien un intento por sobrellevar las miserables condiciones de vida, agudizadas por la cuarentena en una zona que además tuvo que soportar una nevada histórica. Ya ha habido manifestaciones en la región en defensa de la propiedad privada reclamándole al gobierno que las defienda, como si hiciera poco por ello.

En Colonia Santa Rosa, departamento de Orán, Salta, la comunidad guaraní Cheru Tumpa se asentó en predios abandonados desde hace por lo menos veinte años y comenzó a habitar un lugar caracterizado como basural o “donde se cometían delitos”. Las noventa familias de la comunidad fueron desalojadas el 16 de septiembre por cien infantes de la policía provincial.(4)

Notas:
4. anred.org/2020/09/16/salta-desalojan-a-comunidad-guarani-90-familias-a-la-calle

La realidad virtual

Esta situación presenta también una nueva vuelta de tuerca para el disciplinamiento. Con la educación virtual millones de niños están aprendiendo a quedarse más quietos que antes y más aislados. Están siendo educados para una sociedad donde la virtualidad es cada vez más predominante, tal como nos educaron, generaciones atrás, estrictamente para ir derecho a la fábrica o con formas más laxas para los trabajos precarios que nos tocarían.

El coronavirus no afecta a todos por igual y la cuarentena tampoco. No somos simples ciudadanos iguales; pertenecemos a una clase social, tenemos una edad, somos parte de una división sexual, tenemos diferentes capacidades. Para los marginados de siempre la virtualidad es una nueva profundización de la exclusión. La soledad, por su parte, no resulta una opción en el hacinamiento. A quienes tienen la posibilidad económica no les ha hecho gran diferencia, la virtualidad y la soledad ya eran parte de sus vidas. Esta cuarentena ha significado un incremento de ese aislamiento en ellos, pero no una novedad. «El virus es un extraño. No lo lleves a tu casa», advierte en las calles vacías un cartel del gobierno de la provincia de Santa Fe. Por eso Facebook, por eso Instagram, por eso Tinder, por eso Amazon, por eso Mercado Libre, por eso Netflix.

Con el teletrabajo se vive y se trabaja en la misma unidad doméstica. Sabemos que eso representa mayor trabajo, especialmente para las mujeres, a quienes se les suele asignar dichas tareas. Y con la teleescuela también se incrementa el trabajo, no solo para docentes sino también para los padres.

El gran ausente en esta situación generalizada del aislamiento es el erotismo. Del mismo modo que la educación se transforma en una transferencia de información con una experiencia reducida y un vínculo corporal nulo, en el erotismo estas características, impensables décadas atrás, van tomando cada vez mayor preponderancia. En este caso, las nuevas protagonistas estrellas son las aplicaciones de citas, sea para “sexo virtual” o “sexting”, así como para quienes quiebran la ley. Ya que si nos atenemos a las reglas estatales, no se podría tener un encuentro sexual más que entre personas que conviven. Por otra parte, al haber menos contacto hay menos posibilidades de conocerse entre seres humanos. Pero esta tampoco es una novedad: antes de la cuarentena el erotismo ya estaba menguando. Quizás por estos motivos de reducción de la corporalidad la criminalización de la misma no ha despertado mayores indignaciones.

Sometido cada día más el principio de placer a la imagen y semejanza de la economía, se establece una normalización, legislativamente incluida, que se acomoda al ideal liberal del bienestar social. Así, las concesiones del capital respecto a la “libre” sexualidad son del mismo tipo que las del terreno sindical, la sanidad pública y tantas otras reivindicaciones sociales históricas: son las migajas que nos acallan.(5)

Notas:
5. Regreso al subterráneo, o el erotismo reconquistado. Antonio Ramírez, Salamandra nro. 13-14 (2003-2004)

NUEVOS MATERIALES: CORONAVIRUS, CRISIS Y CONFINAMIENTO

Desde la declaración de la pandemia del coronavirus y la instauración del confinamiento a nivel mundial, han circulado decenas y decenas de artículos de análisis y reflexión. La compilación de textos que conforman este nuevo título de Lazo Ediciones, Coronavirus, crisis y confinamiento, es una selección de tan solo un puñado de éstos, pero con un denominador común: no se limitan a explicar la realidad, sino que buscan transformarla.

Santiago López Petit (Barcelona), Carbure (Francia), Gianfranco Sanguinetti (Italia), Miguel Amorós (Barcelona), Proletarios Internacionalistas, Vamos hacia la vida (Chile), Jacques Camatte (Francia), Alba Campos Lizcano (Barcelona), Boletín La Oveja Negra (Rosario), Biblioteca La Caldera (Buenos Aires), son autores y grupos de diferentes partes del mundo que, aún separados por la distancia geográfica y abordando diferentes aspectos, comparten un rechazo crítico a la situación impuesta en el marco del coronavirus. Desde una perspectiva radical, indagan con claridad profunda sobre el significado de la salud y la defensa de la vida, la crisis y la reestructuración del trabajo, la lucha y el control social, los discursos médicos y científicos, y las implicancias a nivel subjetivo del contexto actual.

Frente a la práctica tan propia de estos tiempos, de despreciar ciertas críticas sencillamente por no poder explicarlo todo, amalgamándolas al “liberalismo” o la conspiranoia, y recurriendo a las polarizaciones de moda como economía-vida, donde el progresismo y la ciencia se presentan como salvadores, estos escritos aportan elementos fundamentales para la construcción de una visión de conjunto, que permita responder a las necesidades materiales que nos impone este particular momento.

Desde esta óptica integral y de alcance internacional, el análisis de la “crisis del coronavirus” pone de manifiesto que expresiones que se han presentado como antagónicas en cuanto al modo de gestión, funcionan realmente de forma complementaria, instalando el pánico y desviando toda discusión que pretenda ir más allá del COVID-19. En ese sentido, queda en evidencia el recorte que presupone asociar el término confinamiento únicamente con aquellos Estados donde se siguieron las recomendaciones “sanitarias” de la Organización Mundial de la Salud. Al involucrar en la discusión los diversos modos bajo los que se impusieron el aislamiento, el terror y el ajuste, queda claro que confinamiento aplica también a aquellos Estados cuyos mandatarios sostuvieron un fuerte discurso “anti-cuarentena”, minimizando la gravedad del virus, sin privarse de reprimir y aplicar similares medidas económicas que sus “opositores”: grandes niveles de endeudamiento y emisión monetaria, salvataje de grandes empresas, desregulación laboral y migajas para el proletariado. Además, mientras los niveles de propagación del virus son notablemente diferentes en las distintas regiones del planeta, la represión, los despidos, las transformaciones en el trabajo y el crecimiento brutal de la miseria, constituyen una realidad global común.

Varios de los textos de la presente compilación realizan aportes a la cuestión de la proliferación de diversos virus ligada al modo de producción capitalista. Hacemos, sin embargo, algunas salvedades sobre la centralidad asignada a este tema en diversos ámbitos críticos, minimizando u omitiendo los mecanismos y medidas que la declaración de la pandemia ha permitido generar e impulsar, y que atacan directamente nuestras condiciones de vida y de lucha. No es lo mismo decir que un virus provocó medidas sanitarias, económicas y represivas, que decir que un virus fue utilizado para tomar medidas económicas y represivas, bajo un amparo sanitario. ¿Se intenta mitigar una enfermedad para evitar el colapso del sistema sanitario, o se busca fortalecer la salud del sistema capitalista, imponiendo una sanación más duradera a sus crisis recurrentes? ¿Ha servido el virus para blanquear una crisis de tales dimensiones de la que nadie se atrevía a asumir la responsabilidad?

Con esta publicación insistimos en abordar las problemáticas centrales desde una perspectiva proletaria, remarcando las certezas sobre los cambios acaecidos y sus discursos legitimadores, para intentar vislumbrar los alcances del accionar de la maquinaria burguesa, y cuestionar aquello que se publicita como transformación social. Las consignas y fórmulas simplificadas, junto con la circulación masiva de información —apabullante y contradictoria— contribuyen al control social, desviando la atención, aturdiendo la comprensión, paralizando las acciones o reconduciéndolas hacia estados de impotencia.

Eventualmente los efectos del virus mermarán, pero no así los mecanismos de disciplinamiento que los Estados han sabido fortalecer. Mucho menos las consecuencias de una crisis que recién comienza y sobre la que aún es difícil tomar dimensión. La pregunta no es tanto qué hacer para cuidarnos del virus, sino qué hacer para cuidarnos de esta forma de organización social que es el capitalismo, y cómo lograr terminar con ella.

El libro está disponible para descarga en nuestro sitio web: lazoediciones.blogspot.com y será incluido en la próxima entrega —Octubre 2020— de las suscripciones de la Biblioteca Alberto Ghiraldo.

jueves, 30 de julio de 2020

CONTRA LA REPRESIÓN DE AYER Y HOY

En un mundo donde el pasado se niega y el futuro se percibe amenazante, el ciudadano se hunde en consumos que garantizan una felicidad privada, trabajos mal pagos y una especie de “sálvese quien pueda” y fragmentación social que el confinamiento obligatorio potenció gravemente.

El aislamiento social empeoró las condiciones de vida de todos, especialmente de quienes habitan en los barrios más golpeados por la miseria, están presos, no dependen de un trabajo en blanco o viven en casa con sus maltratadores. Desde los primeros días de confinamiento, cuando todas las fuerzas estatales comenzaban a ordenarse y la retórica de guerra anunciaba lo que se vendría, vimos cómo gran parte de la población avaló el castigo a la desobediencia, cómo los castigadores fueron rabiosos y aplaudidos por su rabia.

En abril se inyectó el terror bajo la mentira de una liberación masiva de presos. En estos meses han trascendido denuncias sobre todo tipo de violencia policial y de las fuerzas de seguridad a lo largo y ancho del país: golpizas, torturas, asesinatos, violaciones y desaparición forzada, hechos en los que han participado policías federales, provinciales, municipales, gendarmería, prefectura y servicios penitenciarios.

Hoy buscamos a Facundo Castro de 22 años, desaparecido. El 30 de abril por la mañana, Facundo fue interceptado en su viaje a dedo hacia Bahía Blanca por un operativo policial en la localidad de Mayor Buratovich. En el acta labrada se registró que Facundo había violado el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio a las 10 de la mañana. Ese momento quedó registrado en una foto que se hizo viral donde se lo ve a Facundo junto a un policía y el móvil 23360. Cristina, su madre, asegura que a las 13:30 hs. la llamaron desde el teléfono de su hijo y que la comunicación fue “rara”. Escuchó: «Mamá, no tenés idea dónde estoy, no me vas a ver más», lo cual le sonó extraño, ya que él no le decía mamá, sino Bruja.

Un amigo suyo escribía en el facebook: «¿Quién es Facundo? Facundo es el pibe ese que se conoce a todo el pueblo, que sale con el termo y el mate y en el trayecto de un lugar a otro se puso a charlar con todo lo que se cruzó en el camino, un amigo, un hermano y un hijo también, un chico sin maldad, con un exceso de voluntad como pocos la tienen, esa persona que siempre te va a seguir y te va a aconsejar cómo hacer algo porque el siempre conoce una forma mejor y más fácil. Ese pibe que te ayuda a cambiar un foco y termina haciendo explotar toda la instalación eléctrica y se ríe y no le podes decir nada, ese amigo que viene a tu casa se sienta en el sillón prende el tele y se pone a ver videos y cagarse de risa mientras te ceba un mate, es quien pone manos a la obra y se pone a hacerte las pizzas en tu cumpleaños y sabés que se le van a quemar la mitad pero lo dejás porque lo hace de corazón y lo que vale siempre es la intención, es ese último comentario pícaro que te deja retorciéndose de risa por horas, ese chico que anda con auriculares por la calle cantando hiphop y rap, esa persona que no desaparecería porque sí, porque aún tiene mucho que enseñar y darle a su gente, ¿dónde estás amigo? #dondeestakufa »

Luis Espinoza, acusado de infringir la cuarentena, fue asesinado y desaparecido en manos de la policía en la provincia de Tucumán. Dos policías implicados confesaron que luego de asesinar al peón rural trasladaron el cuerpo en el auto del comisario desde el paraje de Melcho hasta la comisaría de la localidad de Monteagudo. Finalmente, allí lo envolvieron con plástico y una frazada, lo ataron con sogas y luego lo tiraron de un barranco de 150 metros de profundidad en la zona de Andalgalá, límite de Tucumán con Catamarca. A partir de estos datos pudieron encontrar el cuerpo.

En Santa Rosa de Conlara (San Luis) Florencia Magalí Morales apareció “suicidada” en la celda de una comisaría. En la misma provincia, más precisamente en Villa Mercedes, a Franco Maranguello de 16 años se lo llevó un patrullero de la puerta de su casa por estar en un horario no permitido en cuarentena y a las dos horas, cuando su mamá lo fue a buscar a la Comisaría del Menor, le dijeron que se había ahorcado.

En la ciudad de Buenos Aires, Facundo Escalso fue fusilado de cuatro tiros por la Gendarmería en el Bajo Flores. En Avellaneda, Lucas Barrios fue acribillado de 18 balazos por la policía federal. Nahuel Gómez, Rubén Sarso, Alan Maidana, Augusto Iturralde, Diego Arzamendia y Fernando Leguizamón, son algunos de los tantos asesinados en la provincia de Buenos Aires a manos de las fuerzas represivas. Según la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), solo en dicha provincia ha habido 27 asesinatos por gatillo fácil confirmados en los cuatro meses de cuarentena, muchos de los cuales ni siquiera trascendieron en los medios de comunicación. Estiman que los casos son muchos más, y señalan que el gatillo fácil no disminuyó significativamente a pesar del brusco descenso de circulación de personas en la vía pública.

José Antonio Ávila fue asesinado a quemarropa por la policía de Córdoba. Walter Ceferino Nadal, asesinado por la policía provincial de Tucumán, gritó que no podía respirar, pero los policías continuaron asfixiándolo hasta la muerte, tal como en el conocido asesinato policial de George Floyd en Estados Unidos. Como podemos ver, en el norte de Argentina o en Minneapolis, la policía puede asesinar también con armas no letales, con la fuerza bruta, la superioridad numérica y la pasividad ciudadana expectante.

La represión sirve también como advertencia y disciplinamiento para el resto. En este sentido la represión no es un hecho extraordinario sino un momento necesario de la normalidad y reproducción capitalistas.

Sumidos en la rabia, la tristeza, la acción y la solidaridad que nos causan estos atropellos, brutales atropellos, no queremos alimentar un sentimiento de derrota, miedo y victimización. Queremos continuar expresando a viva voz que esto no es simplemente la responsabilidad de unos milicos descarriados, de una policía corrupta, de tal o cual gobierno “fascista”. Todos estos responsables directos deberían tener su merecido, pero además todo este sistema de muerte debe ser combatido para acabar de una vez por todas con la represión y la violencia estatal capitalista de ayer, hoy y mañana.

jueves, 2 de julio de 2020

CONTROL Y CONFINAMIENTO

La app del gobierno nacional tiernamente llamada “Cuidar”, dice tener como función principal indagar sobre síntomas de los ciudadanos y rastrear pacientes con coronavirus a partir de la geolocalización. Para esto, entre una serie de datos, hay que brindar a través de un autoexamen la temperatura corporal y posibles síntomas de covid-19. El sistema advertirá sobre el carácter de declaración jurada de los datos ingresados por lo que, dicen, es necesario ingresar datos correctos y actualizados.

Su extendido uso está dado principalmente por la posibilidad de tramitar los permisos de circulación a través de la misma, así como también por las idas y vueltas en torno a su obligatoriedad en Capital Federal y el Área Metropolitana, que también se replicó en varias ciudades a lo largo y ancho de este Estado maternal que nos tocó en suerte. En Rosario, por ejemplo, los medios marearon bastante al respecto.

Si bien los diferentes permisos de circulación pueden tramitarse a través del sitio web del gobierno, se insiste con la utilización de la app para estos fines, así como las bondades del “autocuidado” a través de la misma.

La cuestión es que, sin descargarla, se pueden leer las reseñas de los usuarios advirtiendo que la app tiende a diagnosticar Covid-19 y por tanto denegar el permiso de circulación: si te equivocás, si ingresás una temperatura que no excede los 36.8, e incluso cuando se tilda al volver a prenderla. Esto no solo deja impedidas a miles de personas de trasladarse con el permiso otorgado, sino que alimenta aún más el miedo al virus con diagnósticos erróneos, principalmente entre quienes confían en este tipo de tecnologías y en el Estado protector en general. Otra queja es que en los números telefónicos de reclamo no atiende nadie.

En fin, la típica burocracia de oficina pública y largas filas, pero ahora aislados y tecnificada. Entre tanta paranoia de cybercontrol es un hálito de esperanza advertir que la tan publicitada tecnología, a fin de cuentas, no es tan perfecta y siempre hay huecos. Del mismo modo, es posible salir sin el permiso y sortear los controles de la manera que sea posible. Para trabajar, para cuidar un enfermo o simplemente para vivir.

El confinamiento obligatorio y la vigilancia por parte de Estados y empresas privadas no es simplemente un atropello a las libertades civiles. Es un bloqueo a quienes sobrevivimos con trabajos informales, a quienes tenemos que cuidar ¡pero de verdad, no como el Estado! a nuestros enfermos. Es una medida objetiva de ataque a nuestra salud tanto física como mental, en estos tiempos que tan hipócritamente se habla de la salud de los ciudadanos.

Mientras no reivindiquemos nuestras necesidades inmediatas, las protestas contra estas medidas del Estado serán apropiadas por quienes explican la realidad a través de “conspiraciones judeo-masónicas” o quieren que vuelvan los milicos al gobierno, o al menos un Bolsonaro o un Trump. Y los medios de comunicación oficialistas y demás adictos al gobierno seguirán ridiculizando cualquier crítica de las medidas estatales. Comparando la crítica del capitalismo al terraplanismo, mientras promueven una extraña pseudoteoría que promete “un capitalismo donde todos ganen”. Pero la realidad es que simplemente una estupidez es menos popular que la otra, es lo mismo que distingue a una secta de una religión: la legitimidad brindada por el poder económico.

Es sano reírse de la necedad ajena, pero cabe recordar que quienes garantizan la desigualdad social con sus agrotóxicos, su corrupción, su gatillo fácil o su justicia sexista no han sido hasta ahora los terraplanistas.

Si bien es necesario poner en tensión los discursos y las polarizaciones arraigadas localmente de cara a la conflictividad futura, es imprescindible alzar la mirada más allá de las fronteras nacionales, no para analizar estadísticas, sino para hacernos eco de las luchas del proletariado que comienzan a desarrollarse aquí y allá, a pesar del coronavirus y el confinamiento (1). Las revueltas sucedidas a lo largo y ancho de Estados Unidos a partir del asesinato de George Floyd, que se extendieron a diversas ciudades del mundo, o las desatadas en Líbano a raíz de la profunda crisis económica y social, son la clara expresión de nuestras necesidades contra los mandatos de la economía y el Estado. Las medidas desplegadas en la “guerra contra el coronavirus” han agudizado la situación precedente y están llevando al límite de la supervivencia a franjas cada vez más amplias del proletariado a nivel mundial. Las revueltas y diversas expresiones de lucha que comienzan a retomar fuerza en diferentes partes del globo tras el impasse “sanitario”, nos recuerdan que la lucha y reflexión colectivas, la acción directa en las calles, permiten superar fácilmente muchas de las discusiones estériles a las que venimos siendo sometidos en este confinamiento mundial.

Nota:
(1) Recomendamos al respecto El contagio de la revuelta se extiende… ¡Luchas por doquier! del grupo Proletarios Internacionalistas.

TEMPERAMENTO RADIO NRO.48

• Comentamos y escuchamos el disco compañero «Nada es nuestro»
• Reflexiones sobre las revueltas en EE.UU.
• Audio: Razas Inferiores (fragmentos) Rafael Barrett, octubre de 1909
• Covid­-19 y represión en Argentina
• Audio: ¿No tenemos ministra? ¡No queremos ministra!, región chilena 2020
• Conversamos sobre las nuevas publicaciones realizadas desde la biblio

Los programas pueden escucharse y descargarse en: blog.temperamento-radio.com

lunes, 8 de junio de 2020

Libro: CONTAGIO SOCIAL. GUERRA DE CLASES MICROBIOLÓGICA EN CHINA + CORONAVIRUS Y CUESTIÓN SOCIAL

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La primera edición de Contagio social. Guerra de clases microbiológica en China la terminamos de preparar el 19 de marzo de 2020, mismo día en que el «aislamiento social preventivo y obligatorio» fue impuesto por el Estado argentino, motivo por el cual dicha edición solo circuló en formato digital. Al momento de poder publicar el libro finalmente en papel, nos pareció oportuno incluir, además del prólogo que realizamos para la primera edición, algunas reflexiones propias en torno a la pandemia de Covid–19 y el impacto de las medidas tomadas en este país, así como en gran parte del mundo.
Es por ello que agregamos como anexo nuestro boletín La Oveja Negra nro. 69: Coronavirus y cuestión social, del 6 de abril de 2020.


«Este momento, aunque lleno de temor, ha hecho que todos se hagan simultáneamente algunas profundas preguntas: ¿qué me sucederá a mí? ¿A mis hijos, a mi familia y a mis amigos? ¿Tendremos suficiente comida? ¿Me pagarán?  ¿Pagaré el alquiler? ¿Quién es responsable de todo esto? De una manera extraña, la experiencia subjetiva es algo así como la de una huelga de masas, pero una que, en su carácter no–espontáneo, de arriba hacia abajo y, especialmente en su involuntaria hiperatomización, ilustra los enigmas básicos de nuestro estrangulado presente político de una manera tan clara como las verdaderas huelgas de masas del siglo anterior dilucidaron las contradicciones de su época. La cuarentena, entonces, es como una huelga vaciada de sus características comunales pero que es, sin embargo, capaz de provocar un profundo choque tanto en la psique como en la economía. Este hecho por sí solo la hace digna de reflexión.»

Sitio web de Lazo Ediciones

lunes, 18 de mayo de 2020

CORONAVIRUS UND SOZIALE FRAGEN

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Wir befinden uns in einem Ausnahmezustand, wenn auch innerhalb der kapitalistischen Norm. Die Staatsvernunft kennt keine Ausnahmen, sondern Regeln. Es ist nicht das Ende der Welt. Und es ist nicht notwendig, aufgrund höherer Gewalt eine Aussetzung der Reflexion oder der Aktion einzuleiten.

Der Kapitalismus ist eine tägliche Katastrophe. Als ernstes Problem stellt er jedoch nur das dar, was er sofort zu lösen versucht. Was er bereits als unvermeidlich naturalisiert hat, wird Teil seiner Normalität. Deshalb zielen alle Vorschläge, die nicht auf den Kampf gegen den Kapitalismus abzielen, nur darauf ab, seine Katastrophe zu verwalten.

Zu den vermeintlichen Fakten dieser Gesellschaft gehört die „Tatsache“, dass nach Schätzungen von UNICEF, Weltbank und Weltgesundheitsorganisation täglich 8500 Kinder auf der Welt an Unterernährung sterben. Es ist schnell geschrieben, vierstellig… aber es ist ein unbeschreibliches Grauen. Reicht es nicht, zu verzweifeln? Zu denken, dass diese Gesellschaft zu nichts mehr geht? Bedeutet das nicht, dass alles verändert werden muss? Stellt dies nicht die Welt, in der wir leben, bloß? Oder muss eine Pandemie in den Städten ankommen, wo diejenigen von uns, die die Stimme haben, sich zu beklagen, und die Mittel haben, sich zu wundern und zu klagen?

Offensichtlich, und leider schon seit langem, sind diese Todesfälle durch Hunger keine Ausnahme mehr. Diese Zahlen erscheinen noch abstrakter aufgrund der geografischen Entfernung, die wir vom afrikanischen Kontinent, dem unbestrittenen Sitz des Welthungers, haben, und zwar in jeder Hinsicht. Dort beutet der Kapitalismus nicht nur durch Löhne aus, wie er es hier gewöhnlich tut, sondern vor allem durch Halbsklavenarbeit, während er gleichzeitig auf brutale Weise ausbeutet und zerstört.

Die Pandemie begann damit, dass sie hauptsächlich Länder betraf, die wichtige Zentren der kapitalistischen Produktion sind: China, Italien, Spanien und die Vereinigten Staaten. Sie drohte die Produktion und den Warenverkehr zu lähmen, während sie sich global ausbreitete, und auch den Zusammenbruch des Gesundheitssystems verursachte.

Gerade weil sie solche Regionen mit einer produktiven Bevölkerung erreicht hat, die Zugang zu medizinischen und Krankenhaus-Systemen hat, wurde sie so alarmierend. Die meisten von uns sind jedoch außerhalb dieses Kreislaufs und kaum mit formellen Arbeitsplätzen verbunden.

Es sollte daran erinnert werden, dass die kapitalistische Gesellschaft die Gesellschaft der Lohnarbeit und der nicht direkt bezahlten Hausarbeit, sowie der Sklavenarbeit in der Demokratischen Republik Kongo oder im Norden Argentiniens ist. Es gibt keine gute und keine schlechte Seite, sie sind notwendige Aspekte für das Funktionieren der kapitalistischen Normalität.

Auf der anderen Seite sollten wir uns fragen, wie es möglich ist, dass bei einem solchen Stillstand der produktiven Wirtschaftstätigkeit die Banken immer reicher werden. In Abwesenheit eines Impfstoffs gegen COVID-19 spritzte beispielsweise die US-Notenbank Milliarden von Dollar, um die Märkte zu beruhigen und zu verhindern, dass die Pandemie das Wachstum bedroht. Die Vereinigten Staaten haben ihre Zinssätze auf 0% dieses Jahr gesenkt.

Heute wird der Kapitalismus auf der Grundlage der ununterbrochenen Produktion von fiktivem Kapital, von Schulden und allen Arten von Finanzspritzen aufrechterhalten, die seine Fortsetzung ermöglichen. Die Bourgeoisie beginnt, sich der Fiktion bewusst zu werden, und deshalb ist diese weit verbreitete herrschende Angst nichts anderes als die Angst der herrschenden Klasse.

Um zu unserer greifbarsten und makabersten globalen Realität zurückzukehren, machen wir, wenn nötig, deutlich, dass wir diese Pandemie, die uns plagt, nicht unterschätzen. Die eine Situation beseitigt oder verdunkelt die andere nicht, zum Nachteil, sie werden mächtiger. Es ist kein „Privileg“, ein Coronavirus in Italien zu haben, verglichen mit der Möglichkeit, in Burundi an Hunger zu sterben. Aber wir sehen, dass einige Tote mehr wert sind als andere, was man bei der Analyse eines vermeintlich globalen Problems nicht aus den Augen verlieren sollte.

Während wir dies schreiben, beginnt die Pandemie, Indien heimzusuchen. Dort wird die Zwangseinsperrung ihre eigenen Merkmale haben, weil es das zweitbevölkerungsreichste Land der Welt ist und weil nach Angaben der Internationalen Arbeitsorganisation (IAO) mindestens 90% der Arbeitskräfte in Indien im informellen Sektor arbeiten.

Die Coronavirus-Pandemie, die Panik, die die Bevölkerung erfasst hat, und ihre ergreifende Quarantäne sind eine lebendige Erfahrung, die von Millionen von Menschen geteilt wird. Das Chuang-Kollektiv, in seinem Artikel „Soziale Ansteckung. Der mikrobiologische Klassenkampf in China“ weist darauf hin, dass „die Quarantäne wie ein Streik ist, der seiner kommunalen Charakteristika entleert wird, aber dennoch in der Lage ist, einen tiefen Schock sowohl in der Psyche als auch in der Wirtschaft hervorzurufen. Diese Tatsache allein macht sie schon bedenkenswert“. Mit dieser Sonderausgabe von La Oveja Negra wollen wir zu der notwendigen Reflexion über die Situation, die wir durchleben, beitragen. 

April 2020. Rosario, Argentina.


CORONAVIRUS UND SOZIALE FRAGEN
• Ist das Virus Kapitalismus?
• Glaube an die Wissenschaft
• Die Reaktion des Staates
• Keine Notwendigkeit für eine Verschwörung
• Staat der Isolation
• Es gibt keine "Snobs" (Chetos im Original, A.d.Ü.), es gibt soziale Klassen
• Öffentliche Gesundheit und Arbeitskräfte
• "Wir befinden uns im Krieg"
• Das Coronavirus hat die Wirtschaftskrise nicht verursacht
• Arbeit, Arbeit, Arbeit!
• Zurück zur Normalität?
• Kasten MIT

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Übersetzung: Panopticon

CORONAVIRUS ET QUESTION SOCIALE

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Nous nous trouvons dans un état d’exception, et malgré tout nous restons dans la norme capitaliste. La raison d’État ne connaît pas les exceptions, mais les règles. Ce n’est pas la fin du monde. Et il n’est pas nécessaire de mettre en veille notre réflexion ou notre action pour cause de force majeure.

Le capitalisme est une catastrophe quotidienne. Toutefois, il ne présente comme un problème grave que celui qu’il cherche à résoudre immédiatement. Ce qu’il a déjà naturalisé comme étant inévitable devient une partie de sa normalité. C’est pourquoi toutes les propositions qui ne visent pas à lutter contre le capitalisme n’aspirent qu’à gérer sa catastrophe.

Parmi les faits acceptés de cette société figure le « chiffre » de 8 500 enfants qui meurent chaque jour de malnutrition dans le monde, selon les estimations de l’UNICEF, de la Banque Mondiale et de l’Organisation Mondiale de la Santé. C’est écrit rapidement, avec quatre chiffres… mais c’est une horreur indescriptible. Cela ne suffit-il pas pour céder au désespoir ? Pour penser que dans cette société, rien ne va plus ? Cela ne veut-il pas dire que tout doit être changé ? Ne met-il pas enfin en évidence le monde dans lequel nous vivons ? Ou peut-être qu’une pandémie doit-elle atteindre les villes où vivent ceux d’entre nous qui font entendre leur voix et qui ont les moyens d’agir et de dénoncer cette situation ?

Évidemment et malheureusement, depuis fort longtemps, ces morts dus à la faim ne sont plus une exception. Ces chiffres semblent encore plus abstraits en raison de la distance géographique, et de toutes sortes d’autres distances, que nous entretenons par rapport au continent africain, siège indéniable de la faim dans le monde. Là-bas, le capitalisme exploite non seulement par le biais du travail salarié, comme il le fait habituellement ici, mais surtout par le travail semi-esclavagiste, tout en spoliant et en détruisant de manière brutale.

La pandémie a commencé par toucher principalement des pays qui sont d’importants centres de production capitalistes : la Chine, l’Italie, l’Espagne et les États-Unis, menaçant de paralyser la production et la circulation des marchandises à mesure qu’elle se répand au niveau mondial, et de provoquer également l’effondrement du système de santé.

C’est précisément parce qu’elle a atteint de telles régions, avec une population productive ayant accès aux systèmes médicaux et hospitaliers, qu’elle est devenue si alarmante. Cependant, la plupart des êtres humains se situent en dehors de ce circuit, et sont peu rattachés aux secteurs du travail formel.

Il convient de rappeler que la société capitaliste est la société du travail salarié et du travail domestique non directement rémunéré, ainsi que du travail des esclaves en République Démocratique du Congo ou dans le nord de l’Argentine. Il n’y a ni bon ni mauvais côté, ce sont des aspects nécessaires au fonctionnement de la normalité capitaliste.

D’autre part, nous devrions nous demander comment il est possible qu’avec un tel coup d’arrêt dans l’activité économique productive, les banques continuent de s’enrichir. En l’absence d’un vaccin pour le COVID-19, la Réserve Fédérale américaine, par exemple, a injecté des milliards de dollars pour calmer les marchés et empêcher la pandémie de menacer la croissance. Les États-Unis ont abaissé leurs taux d’intérêt à 0 % par an.

Aujourd’hui, le capitalisme est maintenu à flot grâce à la production incessante de capital fictif, de dettes et de toutes sortes d’injections financières qui lui permettent de perdurer. La bourgeoisie commence à prendre conscience de la fiction et, par conséquent, cette peur généralisée dominante n’est rien d’autre que la peur de la classe dominante.

Pour en revenir à notre réalité mondiale la plus tangible et la plus macabre, précisons si nécessaire que nous ne sous-estimons pas cette pandémie qui nous frappe. Une situation n’empêche pas ou n’éclipse pas l’autre, pire encore, elles se renforcent. Il n’y a pas de « privilège » d’avoir le coronavirus en Italie face à la possibilité de mourir de faim au Burundi. Par contre, nous constatons que certains morts valent plus que d’autres, ce qu’il ne faut pas perdre de vue lorsqu’on analyse un problème censé être mondial.

Au moment où nous écrivons ces lignes, la pandémie commence à s’en prendre à l’Inde. Là-bas, le confinement obligatoire aura ses propres caractéristiques car il s’agit du deuxième pays le plus peuplé au monde, et parce que selon l’Organisation Internationale du Travail (OIT), au moins 90 % de la main-d’œuvre en Inde travaille dans le secteur informel.

La pandémie de coronavirus, la panique qui s’est emparée de la population et la quarantaine qui l’a accompagnée sont une expérience vivante partagée par des millions de personnes. Le collectif Chuang, dans son article Contagion sociale – Guerre de classe microbiologique en Chine, souligne que « la quarantaine est donc comme une grève vidée de ses caractéristiques communes, mais néanmoins capable de provoquer un choc profond à la fois sur le plan psychique et économique. Ce seul fait la rend digne de réflexion. » Avec ce numéro spécial de La Oveja Negra, nous voulons contribuer à la nécessaire réflexion sur la situation que nous traversons.

6 avril 2020. Rosario, Argentina.


CORONAVIRUS ET QUESTION SOCIALE
• Le virus est-il le capitalisme ?
• Foi dans la science
• La réaction de l’État
• État d’isolement
• Santé publique et force de travail
• « Nous sommes en guerre »
• Le coronavirus n’a pas provoqué la crise économique
• Du travail, du travail, du travail !
• Retour à la normale ?
• Encadré/ « Il n’y aura pas de retour à la normale »
• Encadré/ Pas besoin de conspiration
• Encadré/ Il n’y a pas de « snobs », il y a des classes sociales
• Nouveaux titres : Contagion sociale – Guerre de classe microbiologique en Chine (Chuang)

domingo, 26 de abril de 2020

CORONAVIRUS Y TRABAJO

Las medidas tomadas en torno al coronavirus(1) por los Estados y las empresas han agudizado la precariedad y la miseria a las que diariamente nos somete el trabajo. Todos los pronósticos indican terribles tiempos para la clase proletaria: desempleo en aumento, reestructuración y flexibilización laboral. El tóxico y contradictorio mundo del trabajo nos expulsa pero a la vez nos necesita. Y por eso nos chantajea, empobreciendo constantemente nuestras condiciones de vida.

Durante la cuarentena, diversas modalidades de trabajo a distancia se han impuesto sin remuneración adicional alguna, y con escasa o nula capacitación. La adaptación forzada al trabajo vía internet es una realidad para millones de trabajadores empleados por empresas privadas e instituciones del Estado. Sumado a la separación de los compañeros de trabajo, esta situación desdibuja aún más los límites entre la actividad laboral asalariada y el resto de la vida.

La burguesía mundial lo expresa mediante sus voceros y gerentes. Hablan de comercio electrónico, de logística. Pronostican y perfilan una vida más sedentaria, con educación a distancia y con las “bondades” del teletrabajo. Señalan el “ahorro” en transporte para quienes trabajan desde sus casas, pero no el de las patronales en particular y el del sistema capitalista en su conjunto.(2)

En el ámbito doméstico experimentamos una mayor presión, sea por una intensificación de las tareas domésticas —por ejemplo la educación y cuidado de los niños, o los problemas de salud frente a la reducción de la atención en los distintos sectores—, o bien a nivel laboral, trabajando desde casa, absorbiendo los efectos del desempleo, o las enormes dificultades para el trabajo informal en una situación de confinamiento.

El servicio de entregas a domicilio, con su precariedad distintiva, y las empresas de comercialización vía internet, se expanden notablemente a raíz del aislamiento social. La presente situación nos recuerda el profundo significado del fetichismo mercantil, a través del cual las relaciones sociales son en verdad relaciones entre cosas a través de las personas: sólo las mercancías siguen circulando, y a las personas únicamente se les permite circular en carácter de mercancía fuerza de trabajo. Algunas por imposición, como trabajadores que realizan “actividades esenciales”, otras porque no les queda opción, como aquellos trabajadores informales que salen por necesidad y quedan expuestos a ser sancionados. Del trabajo se escapa como de la peste, y más aún si existe un riesgo adicional. Pero para la gran mayoría de proletarios en todo el mundo no hay alternativa por más subsidios miserables o discursos acalorados sobre rentas universales e impuestos a la riqueza.

Los numerosos conflictos laborales frente a los despidos, suspensiones, recortes, licencias y condiciones de trabajo, se enfrentan a una economía de guerra, donde los sindicatos y “movimientos sociales” repiten al unísono el discurso sacrificial del Estado y de la patria. El miedo se ha hecho carne y es un terrible impedimento para la reflexión y la acción colectivas. Los pronósticos hablan de cientos de millones de desempleados a nivel mundial a causa de las medidas tomadas en relación al coronavirus, y del aumento brutal de la pobreza sobre la miseria ya existente. Se insiste, sin embargo, en que todo es en defensa de la salud y la vida.

El aislamiento masivo nos somete a una de las mayores situaciones de impotencia proletaria a nivel mundial de la historia. No se trata solo de discursos de guerra y llamados ciudadanistas por el bien común. La lucha misma se vuelve una actividad ilegal. Traslados, reuniones, movilizaciones, y hasta las expresiones vía internet son censuradas y reprimidas.

Este primero de mayo, jornada histórica de lucha proletaria a nivel mundial, debe recordarnos incluso en los tiempos más adversos, que solo la lucha puede cambiar nuestras condiciones de existencia. Que la lucha por emanciparnos del trabajo es tan urgente como lo es un plato de comida o el cuidarnos de una enfermedad. Es necesario romper el aislamiento, preservar nuestra sociabilidad, los espacios de organización y retomar las calles. Para enfrentar al Capital y todas sus pestes. Toda lucha tiene riesgos y responsabilidades, que a diario asumimos colectivamente. Quedarnos a merced del Estado será siempre nuestra peor opción.


Notas:
1. Para profundizar en torno a diversos aspectos de la situación actual ver La Oveja Negra nro. 69: Coronavirus y cuestión social.
2. Estas fueron afirmaciones realizadas por el presidente Alberto Fernandez, en una entrevista para Perfil y Net TV publicada el 12 de abril, a las que agregó que el peronismo será «el partido de los trabajadores y de los teletrabajadores».

miércoles, 15 de abril de 2020

CORONAVIRUS AND SOCIAL ISSUE

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We find ourselves in a state of exception although it is within capitalist normality. State reason knows not of exceptions but of rules. It is not the end of the world. And it is not necessary to suspend reflection or action due to force majeure.

Capitalism is an everyday catastrophe. However, it only presents as a serious problem that which it seeks to solve immediately. What has already naturalized as being inevitable becomes part of its normality. Hence, all proposals that do not aim to fight capitalism only aim to manage its catastrophe.

Among the accepted facts of this society is the “statistic “ that 8,500 children in the world die every day from malnutrition as estimated by UNICEF, the World Bank and the World Health Organization. It is written quickly, four digits… but it is an unspeakable horror. Isn’t this enough to fall into desperation? To consider this society dysfunctional? Doesn’t that mean that everything must be changed? Doesn’t it finally make evident what kind of world we live in? Or perhaps a pandemic must arrive to the cities where those of us who have the voice and the means to act and complain about this live?

Clearly, and unfortunately, for a long time now, these deaths from hunger are not an exception. Those figures seem even more abstract because of the distance, geographical and of all other types, that we have with the African continent, the undisputed centre of global hunger. There, capitalism exploits not only through wages, as it usually does here, but particularly through semi–slave labour, while at the same time dispossessing and destroying in a brutal way.

The pandemic first began to affect countries that are important centers of capitalist production: China, Italy, Spain, and the United States, threatening to paralyze the production and circulation of commodities in its global spread, and to cause the collapse of the health system.

It is precisely because it has reached such regions, with a productive population that has access to medical and hospital systems, that it became so alarming. However, most of us are outside of that circuit, and barely linked to formal jobs.

It is worth remembering that capitalist society is the society of wage labour and domestic work which is not directly paid, as well as slave labour in the Democratic Republic of Congo or in northern Argentina. There is not a good side and a bad side, they are necessary aspects for the functioning of capitalist normality.

On the other hand, we should ask ourselves: how it is possible, with such a stop in productive economic activity, for the banks to keep getting richer? In the absence of a vaccine for COVID–19, the United States Federal Reserve, for example, injected billions of dollars to calm markets and prevent the pandemic from threatening growth. The United States has lowered its annual interest rates to 0%.

Today capitalism is sustained on the basis of the continuous production of fictitious capital, of debts and through all kinds of financial injections that allow it to continue. The bourgeoisie is beginning to be aware of this fiction, and therefore this dominant widespread fear is nothing more than the fear which the dominant class has.

To return to our most tangible and macabre global reality, we make it clear, if need be, that we are not belittling this pandemic that scourges us. One situation does not remove or obscure the other, even worse, they reinforce each other. There is no such thing as the “privilege” of having coronavirus in Italy as opposed to the possibility of dying of hunger in Burundi. But we do see that some dead are worth more than others, which should not be overlooked when analysing a problem that is supposed to be global.

As we write these words, the pandemic is beginning to prey upon India. There, compulsory confinement will have its own characteristics since it is the second most populated country in the world, and because according to the International Labour Organization (ILO) at least 90% of the labour force in India works in the informal sector.

The coronavirus pandemic, the panic that has taken hold of the population and its corresponding quarantine are a living experience shared by millions of people. The Chuang collective, in their article Social contagion. Microbiological Class War in China, points out that “quarantine is like a strike hollowed of its communal features but nonetheless capable of delivering a deep shock to both psyche and economy. This fact alone makes it worthy of reflection”. With this special issue of La Oveja Negra we want to contribute to the necessary reflection on the situation we are going through.

6th of April, 2020. Rosario, Argentina.

CORONAVIRUS AND SOCIAL ISSUE
• The virus is capitalism?
• Faith in Science
• The State’s reaction
• State of isolation
• Public health and workforce
• “We are at war”
• Coronavirus did not cause the economic crisis
• Work, work, work!
• A return to normalcy?
• Box/ No need for a conspiracy
• Box/ There are no “posh people”, there are social classes
• Box/ «Let’s face it, the lifestyle we used to know is never going to return»
• New title: Social Contagion. Microbiological class war in China (Chuang)