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lunes, 11 de julio de 2016

CICLO: 80 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA

Hace 80 años, miles de proletarios en la región española empuñaron las armas que sus gobernantes republicanos les negaban para hacerle frente al levantamiento militar conducido por Franco en julio de 1936. Tras décadas de intensas luchas y organización, los explotados decidieron tomar el rumbo de sus vidas por ellos mismos y pusieron en jaque al orden capitalista. Campos, fábricas y empresas de todo tipo fueron expropiadas a la burguesía y puestas en función de las necesidades comunes de subsistencia y de la revolución en marcha. Cientos de iglesias ardieron junto con toda su opresiva parafernalia, y con ellas también los pesados lastres del cristianismo sobre muchas conciencias humanas. Se organizaron milicias autónomas y comités de defensa, que trataron de hacer frente a los militares sublevados y liberar las regiones que habían caído en sus manos.

El desenlace de este gran impulso revolucionario estuvo marcado por lo que comúnmente nos presenta la historia burguesa como lo acontecido en esa región en esos años: una guerra civil entre republicanos y fascistas. Si así nos lo cuentan, es porque fueron los republicanos y la ideología antifascista, de la mano de la URSS, los encargados de desviar los objetivos revolucionarios hacia la mera guerra contra el fascismo y de sofocar a todo aquel que se resistiera. No se trataba de hacer la guerra y la revolución al mismo tiempo, sino que se trataba de hacer la revolución para evitar la guerra, enfrentando tanto al fascismo en el frente como a los republicanos y antifascistas en la retaguardia.

Sábado 23 de julio
Proyección de Tierra y Libertad de Ken Loach + Discusión con el material Las dudosas virtudes de la propaganda de Gilles Dauvé.

Sábado 30 de julio
Charla y debate: Industrialización y resistencia. Orígenes del movimiento obrero en España (1830-1931).

Sábado 06 de agosto
Proyección del corto Que trabaje Federica + Discusión con los aportes de Michael Seidman para una historia de Los obreros contra el trabajo.

Sábado 13 de agosto
Charla y debate: Revolución y contrarrevolución en España. Contra el mito de la traición.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

MEMORIA: AGRUPACIÓN «LOS AMIGOS DE DURRUTI»

«Somos anarquistas. Queremos la emancipación absoluta de la clase trabajadora. Recogemos el espíritu de nuestro camarada Buenaventura Durruti y el ambiente revolucionario del 19 de julio. Somos enemigos de la burocracia, de los privilegios y de los entorchados. Somos luchadores de la revolución… No idolatramos a ningún camarada. Pero Buenaventura Durruti, es uno de los valores más positivos de la revolución. Por su recuerdo y por nuestros ideales, siempre adelante.» (Balius, citado por Miquel Amorós en La revolución traicionada). Con estas palabras se presentaba la agrupación nacida al calor de la lucha revolucionaria en la región española, durante 1937. Su constitución respondía a la necesidad de un grupo de proletarios por combatir el decreto de militarización de las milicias dictado por el gobierno colaboracionista, en el que participaba la CNT, «porque —según Balius— éste entregaba por entero las milicias al control del Estado capitalista y entregaba los mandos a los militares de profesión, casi todos ellos desafectados a la revolución que anhelaba el proletariado español, y gran parte de ellos de dudoso antifascismo.» El 4 de noviembre de 1936 la CNT había pasado a ocupar cuatro carteras en el Gobierno de la República, completando el proceso de restauración del Estado emprendido por el socialdemócrata Largo Caballero (PSUC). Esa misma noche Durruti pronunció por la radio un discurso que mantuvo en vilo al proletariado catalán. «Las palabras de Durruti —escribiría Balius— que resonaron con intensa emoción en el firmamento barcelonés, encarnan el genuino pensamiento de la clase trabajadora. Durruti afirmó rotundamente que los anarquistas exigimos que la Revolución tenga un carácter totalitario. Y que los camaradas que con tanto tesón se enfrentan al fascismo en los campos de batalla, no están dispuestos a que nadie escamotee el contenido revolucionario y emancipador de la hora presente.» (en Miquel Amorós). «Que la Revolución fuese totalitaria, en lenguaje anarquista de la época, significaba que debía afectar a todos los aspectos de la vida social y económica. Días más tarde, tras ese discurso que su muerte convirtió en testamento, Durruti recibía un tiro en Madrid.» (Miquel Amorós) El Amigo del Pueblo, órgano de difusión de Los Amigos de Durruti creado después de mayo del 37, publicaría en el nro. 11 de su periódico, un fragmento de un artículo anónimo sobre Durruti: «Cayó en Madrid, [con] el corazón atravesado por una bala facciosa —o supuesta amiga—. ¿Quién disparó? El asesino sabía en uno u otro caso, que al buscar el gran corazón de Durruti, buscaba el propio corazón de la revolución.» (en Miquel Amorós). Fue su posicionamiento revolucionario, expresado en sus últimas palabras delatoras de la labor contrarrevolucionaria que estaba llevando adelante el gobierno colaboracionista, lo que impulsó a la Agrupación Los Amigos de Durruti a resistir y oponerse a esa contrarrevolución que derrotaría finalmente al proletariado ibérico en armas. Así, ya antes de las jornadas de mayo del 37, en las que se consumaría esta derrota, la Agrupación había anticipado la urgencia de sustituir el gobierno burgués de la Generalitat de Cataluña por una Junta Revolucionaria de los trabajadores. En esos momentos «la superioridad de Los Amigos de Durruti sobre el resto de la oposición anarquista —según Amorós— radicaba en el hecho de que éstos, frente a las claudicaciones de los dirigentes, no sacaban a relucir los principios, sino que oponían un programa revolucionario a un programa capitulador». Este programa se sintetizaba en sus concisas octavillas que se repartían por doquier y arengaban al proletariado sublevado a seguir luchando:

«Agrupación de Los Amigos de Durruti. A la clase trabajadora:
1. Constitución inmediata de una Junta Revolucionaria integrada por obreros de la ciudad, del campo y por combatientes.
2. Salario familiar. Carta de racionamiento. Dirección de la economía y control de la distribución por los sindicatos.
3. Liquidación de la contrarrevolución.
4. Creación de un ejército revolucionario.
5. Control absoluto del orden público por la clase trabajadora.
6. Oposición firme a todo armisticio.
7. Una justicia proletaria.
8. Abolición de los canjes de personalidades.

Atención trabajadores: nuestra agrupación se opone a que la contrarrevolución siga avanzando. Los decretos de orden público, patrocinados por Aiguadé no serán implantados. Exigimos la libertad de Maroto y otros camaradas detenidos. Todo el poder a la clase trabajadora. Todo el poder económico a los sindicatos. Frente a la Generalidad, la Junta Revolucionaria.»

Sin embargo, eran días de desmoralización entre los trabajadores, el primero de ese mayo barcelonés del 37 fue un día laborable más, el malestar era palpable y se podía oler el duro golpe que daría dos días después el gobierno republicano, al tomar la Telefónica, bastión, hasta el momento, de los proletarios. «El lunes 3 —relata Amorós—, hacia las tres de la tarde, el comisario general de Orden Público, Rodríguez Salas, miembro del PSUC, se presentó ante el edificio con una orden firmada por el consejero de Seguridad Interior, Artemio Ayguadé, acompañado de tres camiones de guardias de asalto, y conminó a los trabajadores a que mantuvieran los brazos en alto mientras procedía a desarmarlos. Los obreros de los pisos superiores se defendieron de inmediato y los atacantes quedaron en el primer piso. La noticia se difundió como un relámpago por toda la ciudad… Pocas horas después toda Barcelona estaba en armas. A las siete de la tarde la huelga era general… El día 4 por la mañana, toda Barcelona estaba en manos de los obreros menos el centro… Los comités Regionales de la CNT y la FAI no hacían otra cosa que dirigirse desde la radio a los combatientes pidiéndoles que depusiesen las armas sin más garantía que la buena fe de los gobernantes… la voz de García Oliver causó estupor. Hubo quien disparó contra el aparato de radio y quien, avergonzado por lo que oía, rompió su carnet sindical. El presidente del Sindicato de la Madera, Manuel Hernández, puntal de la socialización del ramo, exclamaba: “¡Otro Judas! ¿De qué sirve recordarnos que estamos en guerra? Eso tendría que haberlo pensado mucho antes […] y habernos dejado seguir con la revolución que es lo nuestro. ¡Como si la guerra significara algo si no podemos hacer la revolución al mismo tiempo!”» La Agrupación Los Amigos de Durruti que durante los combates ocupó la primera línea, la noche del 4 al 5 redactó una octavilla en la que llamaba a la Revolución Social: « ¡TRABAJADORES! Una Junta Revolucionaria – Fusilamiento de los culpables – Desarme de todos los Cuerpos armados – Socialización de la economía – Disolución de los Partidos políticos que hayan agredido a la clase trabajadora – No cedamos en la calle – La revolución ante todo – Saludamos a nuestros camaradas del POUM que han confraternizado en la calle con nosotros. VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL… ¡ABAJO LA CONTRARREVOLUCIÓN!»

El día 7, Los Amigos de Durruti tuvieron que hacer frente a la cruda realidad: las barricadas eran abandonadas definitivamente por los trabajadores. Durante los siguientes días, las noticias de las atrocidades cometidas en los pueblos contra miembros de las colectividades y de la CNT fueron en aumento. Los alrededores de Barcelona se poblaron de cadáveres, víctimas de las que los estalinistas se deshacían descuidadamente. Mientras tanto, en el periódico de la Unión General de los Trabajadores, se acusaba al POUM y a Los Amigos de Durruti de agentes provocadores en el movimiento obrero, a la vez que pedía un acuerdo del Comité Regional de la CNT para expulsar a Los Amigos de Durruti por incontrolados.

La experiencia de Los Amigos de Durruti, como minoría revolucionaria que fueron, así como la derrota que sufrió todo el movimiento proletario de la región ibérica, tiene que dejarnos, cuanto menos, una base desde donde pensar la revolución. Si seguimos reflexionando es porque entendemos que a pesar de tantos fracasos, de tantas vidas que se dejaron en la lucha, la revolución sigue siendo posible. Si rescatamos las experiencias de esta Agrupación es porque nadó contra la corriente, en el momento preciso en que esa oposición era lo más urgente y necesario, aunque no suficiente para triunfar. Es porque expresó un posicionamiento revolucionario de clase que debemos retomar, no para santificar, sino para apropiárnoslo y, con todas las críticas que le caben, utilizarlo en la práctica comunista de abolición del capitalismo. Porque, con Los Amigos de Durruti creemos que «las revoluciones sin una teoría no siguen adelante. Los Amigos de Durruti hemos trazado nuestro pensamiento, que puede ser objeto de los retoques propios de las grandes conmociones sociales, pero que radica en dos puntos esenciales que no pueden eludirse. Un programa y fusiles».

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El viernes 6 de noviembre a las 19 hs contaremos con la visita de Miquel Amorós, que compartirá con nosotros una charla sobre la Agrupación Los Amigos de Durruti. ¡Quedan todo invitados!

Miquel Amorós (Valencia, España – 1949) es un historiador, teórico y militante anarquista. En la década de 1970 participó en la fundación de varios grupos anarquistas, entre los cuales figuran Bandera Negra, Tierra Libre, Barricada, Los Incontrolados y Trabajadores por la Autonomía Obrera y la Revolución social. Antes de exiliarse a Francia pasó algún tiempo en las cárceles franquistas. Posteriormente, entre 1984 y 1992, formó parte del equipo redactor de la revista Encyclopédie des Nuisances. Durante la transacción democrática mantuvo posiciones asambleístas en favor de la autonomía obrera.

Ha escrito numerosos artículos en la prensa libertaria. También ha pronunciado varias conferencias sobre cuestiones sociales, en particular sobre la ideología del progreso y los perjuicios que ocasiona. Algunas de sus obras son La Revolución traicionada. La verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti (2003), Durruti en el laberinto (2006), José Pellicer. El anarquista íntegro, vida y obra del fundador de la heroica Columna de Hierro (2009), Maroto, el héroe, una biografía del anarquismo andaluz (2011), Salida de emergencia (2012), 1968. El año sublime de la acracia (2014), Rock para principiantes (2014) y este año ha lanzado Los incontrolados de 1937. Biografías militantes de los Amigos de Durruti.

En la actualidad es coeditor de la revista antidesarrollista y libertaria Argelaga. Junto a Joan B. estarán dando una serie de conferencias por la región uruguaya y argentina.

domingo, 12 de octubre de 2014

MEMORIA: A 80 AÑOS DE LA INSURRECCIÓN DE ASTURIAS

Las estrellas dominaban la madrugada cuando los obreros tomaron sus posiciones el día 5. Mieres, Sama de Langreo, La Felguera y otras localidades de la cuenca del río Nalón fueron tomadas rápidamente por los insurrectos. Gijón y Oviedo, las ciudades más importantes de la zona, tuvieron que esperar algunas horas debido a algunos problemas técnicos y a la falta de armamento que sufrían los más de 30.000 revolucionarios en la zona.

El día 6, las noticias del fracaso de la huelga general en el resto de la península no desanimaron a los combatientes, que blindaban camiones y fabricaban municiones en los talleres expropiados. Mientras tanto, el ejército de la república se preparaba a enviar cuatro divisiones completas y un ataque conjunto entre ejército, marina y aviación.

Los comités organizaron rápidamente la distribución comunitaria de alimentos. Los vecinos contabilizaban cuánto pan se iba a consumir y se producía en función. El dinero se mantuvo sólo para la compra de productos suntuosos. En la cuenca minera, con predominio de luchadores anarquistas organizados principalmente en la CNT, se proclamó el fin de la explotación del hombre por el hombre: el comunismo libertario.

Las mezquindades de los socialistas, organizados en torno al PSOE y al sindicato UGT, que no compartieron su armamento con los proletarios no encuadrados, y que se habían embarcado en esta aventura como parte de una estrategia política paralela a su tradicional costumbre parlamentaria, dificultaron la defensa de lugares estratégicos como Gijón, que cayó a manos de una incursión naval.

Una tras otra fueron cayendo las barricadas proletarias, hambreadas y sin municiones. Finalmente, el 18 de octubre, tras dos semanas de levantamiento el Estado recuperó el control del territorio. La experiencia revolucionaria quedaba nuevamente en espera y a los insurrectos les aguardaba la cárcel y las vejaciones de los militares, principalmente africanos, traídos a propósito desde tan lejos para evitar posibles solidaridades.

1500 mineros, la columna vertebral del proletariado revolucionario en la región, cayeron en los combates y muchos otros fueron torturados y asesinados en los meses de ocupación militar. La difícil tarea de reconstruir la fuerza proletaria fue asumida de inmediato en cárceles, minas y fábricas, y afortunadamente los compañeros registraron para la memoria histórica las tareas que realizaron, y las dificultades y problemáticas que atravesaron en esas dos semanas.

La comuna de Asturias puede haber sido fugaz, pero su experiencia resulta importantísima para nuestra clase, en su permanente ejercicio de lucha y organización por la revolución mundial.

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El sábado 11 de octubre a las 18 hs. en el local de la Biblioteca, reflexionaremos acerca de uno de los períodos más emblemáticos de la historia de la guerra de clases. ¿Cómo se desarrolla un levantamiento proletario? ¿Cuáles son las tareas que debe realizar? ¿Fue posible prefigurar otra forma de relacionarnos entre seres humanos, a pesar de lo corto de la experiencia asturiana?
Proyectaremos un breve video titulado Asturias. La última revolución obrera, para luego brindar una charla sobre el tema. Los esperamos para conversar y debatir.

domingo, 12 de agosto de 2012

MEMORIA: A 76 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA

Durante el mes de julio de 1936 comenzará en la región dominada por el Estado español una Revolución que marcará un antes y un después en la historia del proletariado internacional. El 19 de dicho mes, amanece con una huelga general declarada por la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) de tendencia anarcosindicalista, y la UGT (Unión General de Trabajadores), socialdemócrata, en respuesta al levantamiento militar iniciado días atrás, encabezado por Francisco Franco, y secundado por el clero, latifundistas, y partidos de derecha.
La respuesta de los trabajadores fue contundente: comenzaron a saquear depósitos de armas, armerías, y a levantar barricadas en las cercanías a los destacamentos militares de las ciudades. A la vez se constituían Comités de Defensa en los barrios, para evitar la expansión de la sublevación militar.
En vastas regiones se colectivizaron campos, fábricas y talleres, se desarrollaron nuevas experiencias educativas, se repartieron o destruyeron los tesoros de las iglesias, se acabó con la prostitución, se despenalizó el aborto y hasta llegó a abolirse el dinero. Demostrando así el aspecto de resistencia frente al totalitarismo, pero también de creación de nuevas relaciones sociales.
La embestida constante de Franco, apoyado por Hitler y Mussolini, fue secundada por la acción del Partido Comunista Español, asesinando revolucionarios y preparando la traición desde la retaguardia, bajo las estrictas ordenes de Moscú. Pese a la indiferencia mundial frente a la contienda ibérica, la lucha de los obreros, los campesinos y los explotados en general en España persistió arduamente, resistiendo al avance del fascismo.
Estas mujeres y hombres demostraron con sus actos que, mediante la libre asociación y la autoorganización, es posible una sociedad sin explotadores ni explotados. Las experiencias de las colectivizaciones en los campos de Aragón, la socialización de las industrias en Cataluña, son claros ejemplos de que no necesitamos delegar en ningún representante, ni en burgueses que vivan a costa de nuestro sudor.
En nuestra biblioteca contamos con gran cantidad de libros y material audovisual sobre este tema.