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jueves, 21 de marzo de 2019

Juzgar las ideas: el laboratorio represivo del Estado griego

Presentamos a continuación una entrevista realizada a Nikos Romanos, anarquista de Grecia secuestrado por el Estado desde principios de 2013 tras una expropiación y condenado a más de 15 años de cárcel.
 
La entrevista la realizó el periódico Apatride en griego. Fue publicada recientemente en inglés por el colectivo Crimethinc junto a una introducción que acá comaprtimos.
 
Decidimos traducir el artículo en su conjunto ya que representa un interesante aporte sobre la aplicación de leyes contra el terrorismo y las estrategias legales con las que la democracia busca encarcelar a los revolucionarios. Hoy en Grecia, pero es sabido como los mecanismos represivos se exportan según las necesidades de cada gobierno y en respuesta a distintas situaciones de conflicto social.
 
A continuación las palabras de este joven compañero.


Introducción 

Después de varios intentos fallidos de involucrar a los anarquistas y otros antiautoritarios con cargos de conspiración y terrorismo por toda Europa, hoy el Estado griego está a la vanguardia del desarrollo de nuevas estrategias legales para atacar los movimientos sociales. El artículo 187A del código penal griego existe desde 2004, pero el año pasado, los funcionarios griegos lo usaron de una manera nueva contra Nikos Romanos y varios otros prisioneros anarquistas, condenando y sentenciándolos a muchos años de prisión en base a una nueva interpretación del artículo. Independientemente de si estos veredictos se revocan en los tribunales superiores, los juicios indican un cambio estratégico importante en la vigilancia de los movimientos sociales en Grecia. Ofrecen una importante señal de advertencia sobre las nuevas formas que la represión puede asumir en todo el mundo a medida que se intensifica el conflicto social.

Las leyes griegas de "antiterrorismo" se derivan en gran medida de las directrices de las Naciones Unidas y de Europa contra el terrorismo; en su mayor parte, se redactaron en el período posterior al 11 de septiembre. El gobierno socialdemócrata del PASOK introdujo la mayoría de la legislación griega “antiterrorista” en 2001; en ese momento, estaba dirigido principalmente a organizaciones criminales. En 2004, el gobierno de derecha Nueva Democracia presentó un nuevo cargo: "organización terrorista". El infame artículo 187A apareció en este paquete legislativo.

El artículo 187A define la naturaleza y el alcance de las llamadas "organizaciones criminales" y "terroristas", a la vez que describe el papel de un "terrorista individual" dentro de una organización. En ambos casos, no es necesario que se cometa un delito real para determinar que una persona participó en un acto coordinado contra el Estado y que, por lo tanto, deba ser encarcelada durante muchos años. El artículo le da al juez la libertad de interpretar las pruebas proporcionadas por la policía. Esto ya dio lugar a muchos arrestos y encarcelamientos con largas condenas, en su mayoría contra anarquistas y antiautoritarios.
Cuando Nikos Romanos y varios otros anarquistas fueron a juicio el año pasado, el fiscal enfatizó repetidamente: «Son anarquistas, por lo que sus acciones son terroristas». Esta oración resume el mensaje que el Estado griego pretende enviar.

Nikos Romanos

El caso de Nikos Romanos claramente ilustra esto. Fue sentenciado a 15 años y 10 meses de prisión en 2014, la policía lo arrestó y torturó brutalmente por expropiar un banco en Venvento, Kozani. También lo acusaron a él y a otros cinco de participar en una supuesta “organización terrorista” Conspiración Células del Fuego. Todos los acusados niegan esto. El Estado no pudo demostrar que formen parte de ninguna red y, en consecuencia, no los condenó por cargos de conspiración o terrorismo.

Así fue que los funcionarios se propusieron inventar una nueva estrategia procesal. Para este propósito, la ventaja del artículo 187A es que procesa una idea. Esta estrategia golpea el corazón del movimiento anarquista ingobernable en Grecia. Cuando Nikos Romanos enfrentó cargos adicionales junto a sus compañeros en 2018, ya no se le acusaba de realizar actos de terrorismo colectivo, más bien, fue acusado de ser un terrorista individual sobre la base de sus ideas. La consecuencia fue que recibió una sentencia más severa por ser un anarquista declarado que por robar un banco.

No es casualidad que el artículo 187A se usara por primera vez de esta manera contra un anarquista que vio a su mejor amigo, Alexis Grigoropoulos, asesinado por la policía en las calles de Exarchia. Tampoco es una coincidencia que las autoridades usaran el artículo 187A contra Romanos después de la huelga de hambre que llevó a cabo en la cárcel en 2014 desencadenando enfrentamientos masivos en Grecia y protestas de solidaridad en todo el mundo. Las autoridades griegas esperan aplastar la corriente más militante del movimiento anarquista, mientras brinda una falsa sensación de seguridad, como si lo que le sucedió a Nikos Romanos fuera un caso aislado de un extremista que recibe un castigo extremo, en lugar de un paso hacia la represión de todo el movimiento social. Esencialmente, el enjuiciamiento por “terrorismo individual” está destinado a romper cualquier forma de solidaridad, haciendo que las personas teman que si defienden a alguien que es el objetivo del Estado, también podrían ser calificados “terroristas individuales”.
 
La única forma de contrarrestar esta estrategia es crear una abundancia de solidaridad, en lugar de la escasez que pretenden producir. No se trata solo de Nikos Romanos y otros anarquistas encarcelados específicos. Se trata del futuro de la resistencia en sí. Y no solo en Grecia.
 
Tenemos que ver los juicios del artículo 187A en un contexto más amplio. Durante más de un siglo, los Balcanes funcionaron como un laboratorio estatal para experimentos que fomenten del odio nacionalista, la guerra y el aplastamiento de los movimientos sociales. Grecia sin duda tiene uno de los movimientos anarquistas más prósperos y confrontativos de Europa. Otros países lo están observando cuidadosamente por esta razón. Al igual que Alemania exporta tácticas de control de masas y gas lacrimógeno, lo que sucede en Grecia podría ser exportado como un modelo para destruir movimientos en otros lugares.
 
Tras el auge y el inevitable fracaso de partidos políticos de izquierda como Podemos, Syriza y Die Linke en Europa, y el auge igualmente inevitable de los partidos políticos y gobiernos de extrema derecha y abiertamente pro-fascistas como los que estamos viendo en Hungría, Austria, Polonia e Italia, los políticos de centro están buscando desesperadamente formas de mantenerse en el poder.
 
Tienen que demostrar que son la alternativa racional a los movimientos de derecha e izquierda. En una situación absurda, la neoliberal pro-guerra Angela Merkel aparentemente se ha convertido en la única defensora del derecho de los migrantes a viajar, está claro que los políticos de centro pretenden distinguirse falsamente de la derecha a través de un discurso de "apertura" liberal, reformista y de derechos humanos, mientras que al mismo tiempo deportan a los migrantes a zonas de guerra y los privan de la dignidad humana en las cárceles de máxima seguridad y en los campamentos de refugiados de toda Europa.

Pero los centristas tienen que hacer más que simplemente demostrar que son más racionales y razonables que la extrema derecha. También tienen que demostrar que la verdadera solidaridad, ayuda mutua, igualdad radical, horizontalidad, anti-capitalismo, anti-sexismo y auto-organización no son la respuesta adecuada a la creciente ola de políticas fascistas y las crisis ambientales y económicas de nuestra época. Tienen que descubrir cómo identificar a los chivos expiatorios dentro de los movimientos sociales. Es por eso que están llevando a juicio al anarquismo, no solo a los anarquistas. Para conservar el poder, tienen que evitar que las personas desarrollen la capacidad de imaginar otras formas de organización social más allá del capitalismo y el Estado. Al introducir y expandir métodos más duros de represión, los centristas nos empujan cada vez más rápido hacia un estado de centro extremo en el que el ala derecha no necesita tomar el poder para implementar su agenda. Los resultados están a la vista.

Los juicios bajo el artículo 187A, la introducción de leyes cada vez más restrictivas y la creciente impunidad de la policía y los militares en todo el mundo constituyen un ataque a nuestros colectivos y la posibilidad de la colectividad en sí. Son un intento de dividirnos, aislarnos y derrotarnos, así tendremos que aceptar cualquier injusticia que el Estado imponga. Construyendo al "terrorista individual" como un nuevo objetivo para la aplicación de la ley, solo sobre la base de las ideas, están amenazando a todos los que se atreven a desafiar el orden dominante.

En estas circunstancias, prácticamente cualquier persona puede ser objeto de persecución. La única manera de luchar contra esto es permanecer juntos.

Entrevista

La siguiente entrevista a Nikos Romanos apareció originalmente en griego en Apatris, un periódico anarquista callejero de Grecia.

¿Cómo está afectando a tu caso la nueva interpretación de la ley antiterrorista?

Nikos Romanos: Esta condena tiene un efecto significativo en nosotros, ya que significa que algunos pasaremos dos o tres años más en prisión. Teniendo en cuenta que ya llevamos más de cinco años encarcelados, esta condena debe considerarse como un intento de crear un estado de secuestro permanente basado en la ley anti terrorista (187A). En aplicación, esta ley tiene el propósito de producir un sector de "enemigos internos".

Las sentencias inhumanas, las nuevas interpretaciones represivas y las aplicaciones arbitrarias de la ley 187A, la criminalización de la identidad (política) anarquista, juntas, constituyen una red de represión penal que envuelve metódicamente al movimiento anarquista y sus militantes encarcelados.

Esta certeza no debe entenderse como un ataque contra individuos. Tenemos que reconocerlo como una continuación de la política nacional antiterrorista griega, que apunta a apretar una soga alrededor del cuello del movimiento anarquista en su conjunto.

El Estado se está aprovechando de la fragmentación y la falta de un análisis radical que caracterice tanto al movimiento como a la sociedad en general para intensificar sus ataques.

La condena por terrorismo individual es la primera de su tipo en Grecia. La ley 187A contra el terrorismo, deliberadamente deja mucho espacio para que cada juez haga su propia interpretación, lo que expande el arsenal que el Estado tiene a su disposición para llevar a cabo la represión. ¿Cómo deberíamos responder a este tipo de ley, y a las otras condenas como la tuya que vendrán después?

Nikos Romanos: Lo que más refuerza al Estado es la naturaleza política de la ley 187A, que legaliza todas las interpretaciones posibles del artículo. Esencialmente, estamos tratando con una ley que implementa prácticamente el dogma de la “guerra contra el terrorismo” de los Estados Unidos. Esta ley allana el camino para una caza de brujas despiadada dirigida hacia los “enemigos internos” y a todos los que son vistos como una amenaza para el Estado y sus intereses capitalistas.

Con respecto a nuestra respuesta a estos procesos, en mi opinión, primero, debemos darnos cuenta de que necesitamos un movimiento subversivo organizado. Un movimiento que capaz de desestabilizar y socavar el Estado y los planes de los capitalistas y sus títeres políticos en nuestras regiones.

Para ser más precisos, debemos comenzar un proceso de autocrítica que analice nuestros errores, nuestras deficiencias, nuestras debilidades organizativas. Esta autocrítica no debe ni halagarnos ni dar lugar para el pesimismo y la desesperación. Nuestro objetivo debe ser agudizar la lucha subversiva en todas las formas que pueda tomar, para transformarla en un peligro real para cada gobernante. Parte de este proceso es reconstruir nuestra memoria histórica, que pueda servir de guía para las estrategias de lucha que empleamos. Deberíamos comenzar a hablar nuevamente sobre la organización de diferentes formas de violencia revolucionaria, las prácticas del ilegalismo revolucionario y la necesidad de difundirlas en el movimiento para superar la "política" (en el sentido sucio y ciudadano de la palabra) que han infectado nuestros círculos.

Esta conversación será vacía y sin efecto si no está conectada con las iniciativas de los compañeros, para llenar los vacíos en nuestra práctica y mejorar nuestras perspectivas sobre la base de nuestras conclusiones. La mejor respuesta a los ataques judiciales contra el movimiento es asegurarse de que quienes los promulgan paguen un alto costo político por ello. Esto debería llevarse a cabo hacia toda la pirámide del poder: todos, desde los instigadores políticos de la represión hasta los títeres que la implementan, deberían compartir la responsabilidad de la represión del movimiento.

Esta respuesta es parte de un contexto histórico, es nuestra propuesta política. En respuesta a las guerras transnacionales, proponemos nada menos que una guerra de liberación en las metrópolis capitalistas, una guerra de todos contra todo lo que promueve el capitalismo.

¿Cómo afecta esta nueva interpretación de la ley a los compañeros que luchan fuera de los muros de la prisión y a quienes están considerando asumir una actividad militante?

Nikos Romanos: Esta nueva interpretación crea un precedente realmente negativo que aumentará el alcance de la represión criminal contra los anarquistas que tras una acción tengan la desgracia de ser capturados y convertirse en prisioneros del Estado griego. Esencialmente, de acuerdo con esta interpretación de la ley, lo que se criminaliza es la identidad política anarquista. En palabras de nuestro fiscal de apelación, «¿Qué más podrían ser estos actos, además de terroristas, ya que son anarquistas?» Con la nueva interpretación de “terrorismo individual”, no es necesario que los mecanismos judiciales intenten asociar al acusado con la acción de una organización revolucionaria, como fue en el pasado. La identidad política de uno y tomar una posición intransigente en la sala de audiencias son suficientes para que una persona sea condenada como un "terrorista individual". Cualquier persona que elija pelear de acuerdo con los principios de la anarquía puede ser condenada como terrorista tan pronto como ellos lo decidan. Más allá de los marcos establecidos por la legitimidad ciudadana.

Por supuesto, esto no debería difundir el pesimismo. Por el contrario, es otra razón para intensificar nuestra lucha contra el dominio capitalista. Quienquiera que arme su conciencia para derrocar el brutal ciclo de opresión y explotación, definitivamente será el objetivo de un accionar vengativo y autoritario por parte del régimen. Esto no significa que renunciaremos a nuestra lucha, en la sala de audiencias o donde sea.

El hecho de que la anarquía sea un objetivo de la opresión estatal, incluso en un momento de retirada del movimiento debería ser una fuente de honor para el movimiento anarquista, una prueba de que la lucha por la anarquía y la libertad es la única manera decente de oponerse al totalitarismo de nuestra época.

Dadas las directivas de la Unión Europea y la caza de brujas a nivel global contra el "terrorismo" desde el 11 de septiembre, la ley anti terrorista se ha convertido en un importante campo de batalla contra los enemigos del Estado griego, tanto interno como de otro tipo. En esta situación, cuando el Estado intenta ampliar la aplicación de la ley a nuevos juicios, ¿qué tipo de acciones debe tomar el movimiento para responder a esta interpretación de la ley?

Nikos Romanos: Para mí, existe una necesidad imperativa de crear iniciativas políticas contra la ley anti terrorista, la cual constituye un campo de batalla para la aplicación de la ley penal contra todos nosotros. Tenemos que correr la voz de que esto puede afectar a otros involucrados en la lucha si sus acciones crean obstáculos para los intereses capitalistas. Ellos también serán acusados por la ley anti terrorista (187A). Por ejemplo, los residentes de Skouries (Chalkidiki) fueron acusados de terrorismo porque tomaron medidas contra el desarrollo capitalista y el saqueo de la naturaleza. Esto exige un cuidadoso análisis político. Es peligroso hacer dos categorías de personas acusadas por la ley anti terrorista. Por un lado, las autoridades lo están utilizando contra aquellos cuyas acciones podrían describirse como una estrategia de guerrilla urbana, por otro lado, lo están utilizando contra personas completamente diferentes.

Llamar a un frente de lucha contra la ley del anti terrorista no significa mantener las ilusiones de que será abolida. Grecia es un Estado en la Unión Europea, tiene un papel específico en el capitalismo en la región y está dispuesto a aplicar incondicionalmente todas las directivas de la UE sobre seguridad e inmigración. No importa qué partido esté en el poder, Grecia no abolirá la ley anti terrorista. Una ley contra el terrorismo es inseparable de los intereses del Estado griego. Por lo tanto, la lucha contra la 187A tiene que revelar precisamente esta conexión. Tenemos que atacar tanto la continuación local de la retórica estadounidense de la "guerra contra el terror" como las narrativas de la izquierda socialdemócrata SYRIZA. En realidad, todo lo que hablan sobre derechos humanos cesa mágicamente cuando los intereses del Estado y los capitalistas están en juego.

Una lucha común contra la 187A tiene que enfatizar las contradicciones internas del sistema, mostrar el papel de las leyes contra el terrorismo en el funcionamiento de los Estados de la UE y enviar un poderoso mensaje de solidaridad a todas las personas en el mundo que estén encarceladas por estas leyes. Esto crearía problemas políticos en torno a las cruzadas contra el terrorismo de nuestra era. Infligiría daño político permanente a la existencia criminal de la ley 187A, el Estado y el capitalismo, todo lo que envenena y destruye nuestras vidas.

Establecer esta ofensiva puede ofrecer una base para que los camaradas se comuniquen, actúen y emprendan un contraataque general contra el gigante capitalista y todos sus tentáculos mortales. Por eso considero que una iniciativa como esta es crucial para la evolución de las luchas subversivas de nuestro tiempo. 

domingo, 30 de diciembre de 2018

RECIBIMOS: MANUAL DE POESÍA NRO.2

Publicación periódica de agitación y propaganda impresa Buenos Aires:
Su nro.2 (diciembre de 2018) puede leerse y descargarse en: manualdepoesia.tumblr.com
 
En este nro: Democracia es Represión - Hasta el coño del Capital - Aborto cuándo y cómo se me da la gana.Las trampas de la legalidad - Actualidad Económica - Carta a los proletarios en Grecia - No somos usuarixs, somos ganado camino al matadero - No hay accidentes, hay desidia - No conocí a Santiago - El socio nro. 14 - Carta abierta a la madre de Rémi Fraisse - Palabras de Mónica Alegre - El proletariado de Brasil fue derrotado por la democracia, no por la dictadura.
 
Contacto: manualdepoesía@riseup.net

martes, 4 de agosto de 2015

EL EJEMPLO GRIEGO

Tiempos agitados en Grecia. Tiempos de crisis, de desempleo, de aumento del costo de vida. Pero también —y paradójicamente— tiempos de reconexión de muchos explotados con la política, con la economía, con la retórica nacionalista.

Se anunciaba con bombos y platillos. Hace algunas semanas se votaba el referéndum para determinar popularmente si se aceptaba el paquete de ajustes que proponía la denominada Troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea). El pueblo dijo que no y el mundo progresista celebró la demostración de soberanía, «el ejemplo del pueblo griego». Días después, el gobierno acordaba con dichos organismos un paquete muy similar. «¿Qué pasó?» se preguntaban los esperanzados.

Pasó lo de siempre: se abandonaron las calles para pasar a las urnas, se dejó de confiar en el potencial colectivo para dejar el propio destino en manos de los políticos. En definitiva, se restableció la confianza democrática. Y los burgueses, más allá de referéndums y elecciones, acordaron lo que tenían que hacer para salvar a la economía. Ese es el ejemplo griego, ese es el ejemplo del cual tenemos que aprender los proletarios de todo el mundo.
¿La política contra la economía?
En el núcleo del pensamiento izquierdista y progresista se encuentra la idea de que las crisis pueden resolverse con referéndums, consultas populares, agitados discursos de neocaudillos o manifestaciones callejeras para ejercer presión política. Nada más lejos de la realidad. El Estado es manifestación de las relaciones sociales capitalistas de producción y no al revés. La política es el arte de la gestión del conflicto social provocado por el modo de producción y bajo ningún punto de vista podemos depositar nuestra confianza en dicha actividad. «No deleguemos la solución de nuestros problemas a aquellos que los están creando» decía un panfleto difundido en Tesalónica luego de una expropiación en un supermercado, el 5 de julio, el mismo día que se votaba el cacareado referéndum.(1) 

Las crisis son crisis y no juegos conceptuales de la esfera política. Son contextos de recesión, de desvalorización, de aumento de nuestra explotación. Apuntar a las grandes corporaciones, los buitres de las finanzas o los burgueses que se salen de la legalidad sin comprender, o al menos intuir, la lógica a la que nos somete el Capital puede empujarnos a confiar en los políticos con una retórica beligerante. Lamentablemente, empuja a miles de explotados a creer que el problema se encuentra más allá, en otro país. Para unos es Angela Merkel «y sus políticas», para otros los inmigrantes «que roban el trabajo». El Capital es mundial, y exteriorizar el problema nos deja desarmados frente a las posibles soluciones. 

El persistente atractivo del nacionalismo
En los últimos años hemos visto en numerosos países pertenecientes a la Unión Europea un resurgir del nacionalismo, o como lo llaman en muchos casos, Euroescepticismo. Muchos grupos de derecha están aprovechando el contexto de crisis, el problema inmigratorio y otros fenómenos para engrosar sus filas, y esto se nota cada vez más en las urnas. Pero no sólo la derecha lo instrumentaliza, y Grecia es un claro ejemplo. El partido gobernante actual (Syriza) llegó a la presidencia en una alianza con sectores de derecha bajo la premisa de una negociación fuerte con Europa y guiños sobre la posibilidad de dejar el euro (lo que la prensa denomina Grexit).

Sin embargo, esa perspectiva se demostró impracticable para el delicado estado de las finanzas griegas. Volver al dracma sería sólo ventajoso en el largo plazo y se requeriría de un préstamo extra para implementarlo, cosa que en la Troika se evaluó sin llegar a un acuerdo.
La moneda única es una clara determinación imperialista, la única tendencia que asume el Capital. Reduce los precios de los salarios y las materias primas y beneficia a las economías nacionales con un sector industrial y financiero desarrollado, que absorben una cantidad creciente de plusvalor generado en el continente. Esto se sabe desde que nació el euro mismo, pero el fervor del desarrollo económico y el rédito que obtuvieron los gestores del proceso de estandarización regional hizo que sólo ahora se comenzaran a escuchar voces críticas.

De esta manera, el mito de la soberanía nacional se vuelve cada vez más obsoleto en un mundo en el cual se desdibujan las identidades culturales, étnicas y lingüísticas para dar lugar al crecimiento rampante del monstruo Capital. Si continúa apareciendo es por dos razones: porque favorece la concentración de capitales, y porque es una herramienta que se ha probado una y mil veces útil para confundir a los proletarios, para ofuscar la existencia de las clases sociales. El persistente atractivo del nacionalismo es otra clara expresión de la contradicción capitalista. 

El persistente atractivo del “realismo” 
Los llamados al “realismo” no son más que la defensa de esta realidad, negando la posibilidad de su superación revolucionaria. Por un lado, tenemos al “realismo” típico del reformismo que nos ha dicho siempre que no es el momento para grandes transformaciones, que hay que ir de a poco. Pero el “realismo” típico de este momento ni siquiera habla de revolución a futuro, ya no nos habla de esperar, nos dice que no queda otra, que hay que aguantar.

“Ser realistas” es suponer que hay crisis y las seguirá habiendo, que hay gobierno y lo seguirá habiendo. El “realismo” es un recurso de autojustificación desde quienes intentan gobernar nuestras vidas. Nosotros no debemos permitir que gobiernen nuestras vidas ni tragarnos sus discursos.

«Pedimos disculpas a los marxistas de todo el mundo porque Grecia haya rechazado cometer un suicidio ritual para el avance de la causa. Ustedes han sufrido desde sus sofás» dice desde su propio sofá el primer ministro griego, haciendo una reivindicación del “realismo” y dejando entrever que quienes critican el orden de las cosas lo hacen cómodos desde sus sillones, tratándolos de intelectuales y generalizándolos como marxistas. Lo que este gestor de la miseria no comprende, y no esperamos que lo haga, es que quienes nos oponemos a su mundo de muerte somos quienes sufrimos día a día la explotación y la opresión. Algunos lo asumimos y actuamos en consecuencia, otros, pese a la evidencia cotidiana, se entregan a los cantos de sirena de estos psicópatas. 

La economía contra nosotros 
Las idas y vueltas de la negociación griega, que ya llevan años y seguirán por muchos más, nos confunden a los explotados y sirven para obligarnos a asumir posiciones ajenas. Detrás del acting del ministro Varoufakis con su «fuck you» y de los fuertes discursos del primer ministro Tsipras se esconden determinaciones como «la revisión de los convenios colectivos», aumento del IVA, reducción de pensiones, aumento futuro del precio del transporte y la energía eléctrica (por su privatización), y decenas de letras chicas. Eso es el Estado, esa es la izquierda, esa es la política, ese es el Capital.

Tasas de interés y ganancia, dividendos, futuros y derivados. Riesgo país, índice bursátil, PBI y PBI ajustado a la paridad del poder de compra. Cada vez hay más formas de conceptualizar numéricamente nuestra tragedia cotidiana de ir a trabajar. Cada vez son más complejas y cada vez juegan más a futuro con el plusvalor que nos extraerán en 20 o 30 años. 

Tiempos oscuros para el proletariado que vive en la región griega. Tiempos para la solidaridad internacional de los proletarios, especialmente de los que viven en los países acreedores. Tiempos para golpear todos juntos más fuerte y más preciso contra el Capital. No hay solución griega a la crisis griega. Luchemos todos en “nuestro propio” país, contra “nuestra propia” burguesía. Y ese es el ejemplo griego.

Notas:

lunes, 16 de marzo de 2015

ESPAÑA Y GRECIA: DE LAS PLAZAS A LAS URNAS

A comienzos de este año, en Grecia, un partido de izquierdas ganó las elecciones generales. Desde aquí, el gobierno nacional felicita a los nuevos dirigentes y remarca que «será una oportunidad para profundizar las históricas y excelentes relaciones entre ambos países y sus pueblos». Por todas partes diversos progresistas vuelven a tener esperanzas y a esperar de sus gobernantes.

La indignación generalizada gestada por la crisis en diversos Estados europeos fue canalizada a través de partidos socialdemócratas que no hicieron más que intensificar y formalizar reivindicaciones que, si bien desde un principio no se salieron del ciudadanismo, fueron recuperadas y encauzadas hacia un discurso basado en la defensa de la democracia y la economía. En este contexto donde la represión y los anteriores gobiernos pierden efectividad frente a la movilización social, el Capital vuelve a reacomodarse con una nueva/vieja fórmula. Es bajo la ideología de la nación, del trabajo y de la “buena” administración capitalista que se han erigido y fortificado estos partidos de izquierda.

En España, Podemos se funda en el 2014 con sus bases en el movimiento ciudadano denominado 15M. A partir del 2008, la crisis empieza a sentirse y se producen varias movilizaciones, huelgas y protestas, pero es el 14 de mayo del 2011 cuando éstas se articulan en grandes manifestaciones, siendo la principal en la Puerta del Sol. Esta iniciativa fue arengada desde diversos sectores, que ya venían nucleando los diferentes reclamos (precariedad laboral, parados, recortes sociales, etc) y pregonando que la miseria y la precariedad eran fruto de una mala administración política y económica que favorecía sólo a una pequeña parte de la sociedad y a las multinacionales. Esta va a ser la naturaleza del movimiento ciudadanista, que aunque en su mayoría se manifestó por fuera de partidos y sindicatos, no llegó a romper con estas estructuras. Sumado a una falta de memoria histórica de clase se termina donde siempre: en la lucha política y contrarrevolucionaria por reformas, pilares de la ideología socialdemócrata.

A las manifestaciones le sucedieron acampes, asambleas, cooperativas, plataformas y organizaciones por luchas específicas. A partir de esta experiencia, Podemos elaboró su manifiesto Mover fichas: Convertir la indignación en cambio político, donde plantearon la necesidad de un partido en las elecciones europeas que pudiera oponerse a las políticas de la Unión Europea sobre la crisis. Así, en las elecciones del 2014 obtuvieron cinco escaños en el parlamento europeo. El discurso de Podemos ya podía escucharse entre muchos participantes del 15M, sólo que los primeros lo institucionalizaron llevándolo a las urnas, queriendo mostrar como única opción la vía democrática.

Por su parte, Syriza se fortaleció de los diferentes movimientos ciudadanos que surgieron contra la imposición de las políticas de austeridad derivadas del pacto del gobierno griego con la Troika (FMI, BCE, UE). Uno de ellos, el movimiento de los Aganaktismenoi (indignados), inspirados en la movilización del 15M que ocupó la Plaza del Sol en Madrid, consistió en una ola de protestas y la creación de asambleas populares en las principales plazas de los barrios de Atenas y capitales de provincia. Una de las ocupaciones más importantes surgida durante este período comenzó hacia finales de mayo de 2011, se instaló en la plaza Syntagma y duró más de un año.

Este movimiento procedió de manera muy efectiva en la convocatoria a huelgas y enfrentamientos con las fuerzas policiales y otras acciones tomadas contra el Estado, lo que no implicó que se asumiera como clase, superando la ideología burguesa y ciudadanista, es decir, asumiendo lo que ya habían comenzado con sus propios actos. El hecho de que la principal reivindicación fuese la demanda por una democracia real/directa, facilitó bastante las cosas a Syriza cuando comenzó a participar anónimamente de las asambleas nacidas en las plazas con el fin de desviar y encauzar las actividades —que apuntaban a la expansión de la lucha a los lugares de trabajo y la negativa a pagar impuestos y nuevas tarifas— hacia acciones legales limitadas a reclamar por derechos ciudadanos y una mejor gestión y organización de la economía1. Así, una vez más, la vieja socialdemocracia reconvertida aseguró que las luchas no fueran hacia la raíz del problema: el Capital.

Las intenciones de Syriza, en su plan de “reconstrucción productiva de la economía griega” son las de reconstruir las tareas propias del Estado de bienestar a través de un programa de “economía social”, promoviendo redes solidarias de centros autogestionados, de intercambio de mercancías y supermercados contra la pobreza. Frente a las luchas por cierres de fábricas, puso en marcha la autogestión de las mismas por antiguos empleados como forma de reactivar la actividad de las empresas en bancarrota, además de la creación de nuevas empresas cooperativas. Naturalmente, los explotados debemos alimentarnos, abrigarnos y cuantas cosas más, sin embargo, pensar que la misma producción capitalista en manos de los trabajadores (lo cual es siempre una falacia) sería algo positivo es un disparate, y que además sería revolucionario ¡es ridículo! En definitiva, con patrón a la vista o no, siempre se produce bajo los intereses capitalistas, y esto es obvio al ver que se sigue produciendo la misma basura y de la misma manera.

En su publicidad, estos partidos insisten en presentarse como novedades, en repetir la supuesta oposición entre izquierda y derecha. Aunque la historia —y no unos intelectuales— nos ha demostrado que en la administración del Estado y la gestión del Capital ni hay novedades ni enormes diferencias, se continúa intentando mantener obedientemente este sistema de muerte para que el capital circule y multiplique las ganancias.

Frente a esto, luchamos para que el descontento por la vida de miseria que se nos impone encuentre su expresión fuera y contra el Estado, fuera y contra de partidos, sindicatos y futuras “novedades” que se empeñan en que todo siga igual.


Notas:
1 Para más información recomendamos un artículo del grupo griego TPTG disponible en español aquí: www.editorialklinamen.net/sobre-syriza-y-su-victoria-en-las-recientes-elecciones-generales-griegas

lunes, 5 de enero de 2015

¡ARRIBA PARIAS DE LA TIERRA!

[por razones de espacio este artículo no está incluído en la versión en papel del boletín]
 
Una molotov es encendida en el barrio de Exargia en Atenas. Su parábola ilumina el cielo de un barrio negro en Ferguson y estalla en la puerta del Palacio Nacional de México DF.

GRECIA. El día 10 de noviembre el anarquista Nikos Romanos, de 21 años,  preso desde febrero del 2013 y salvajemente torturado por expropiar un banco, se declaró en huelga de hambre y la mantuvo durante 31 días  negándose a recibir cualquier tipo de suero. El motivo era exigir salidas para educación negadas por parte del Estado griego.

En el ínterin que duró su postura, en toda Grecia -pero también en Madrid, Estambul, Buenos Aires, Santiago o Bruselas- hubo manifestaciones de solidaridad: enfrentamientos con la policía, quema de cajeros automáticos, marchas pacíficas, etc.

La situación de Nikos le agregaba un tinte especial a la convulsionada realidad griega. Él era quien estaba con Alexis Grigoropoulos el día de su asesinato a manos de la policía el 6 de diciembre de 2008.(1) Este crimen del Capital, desató la revuelta más grande en la historia del país helénico, propagándose por más de un mes. Cada aniversario se conmemora, no con marchas de silencio ni festivales, sino con lucha callejera, barricadas y tomas de edificios públicos. Este 6 de diciembre no fue la excepción. Finalmente Nikos Romanos obtuvo el permiso para asistir a la universidad con una pulsera electrónica.

ESTADOS UNIDOS. El día 9 de agosto es asesinado a balazos en Ferguson, Missouri, el joven negro Michael Brown por el policía blanco Darren Wilson. ¿Su crimen? Ser negro y pobre. Al otro día, y durante una semana,  se extienden los disturbios en la ciudad. El gobierno moviliza a la Guardia Nacional e impone el toque de queda,  lo que va disminuyendo los enfrentamientos.

El día 24 de noviembre Wilson es absuelto y la furia popular nuevamente se expande,  aunque esta vez no sólo en Ferguson. Más de 170 ciudades vieron sus calles abarrotadas de cientos de personas negras, blancas y chicanas, algunas en protestas pacíficas y otras atacando a la policía. Hubo saqueos, cortes de ruta, sabotaje a comercios y al infame “Black Friday”, el día de la estupidez consumista.

El 4 diciembre también es exonerado el policía que en julio asfixió y mató a Eric Garner,  recrudeciendo las protestas. Incluso en Palestina hubo demostraciones de solidaridad al respecto. El lema: «I can't breathe» («no puedo respirar»), sus últimas palabras.

Obviamente esto no es nuevo. Por motivos similares se dieron las revueltas de Watts (1965), Detroit (1969) y Los Angeles (1992). (2)

MÉXICO. Desde la desaparición de los 43 estudiantes en Guerrero (ver La Oveja Negra nro.22) las diferentes demostraciones de los explotados mexicanos siguen en pie al día de hoy.

El 8 de noviembre una enorme multitud se congrega en el Zócalo de México DF. La consigna general es «Fue el Estado» y en el piso de la plaza inscriben un gigante «Que se vayan todos», la histórica consigna de la revuelta del 2001 por esta región. Un grupo de incontrolados intenta asaltar el Palacio Nacional. Llueven las molotov a la puerta y los cimbronazos con las vallas o a patada limpia. La policía reprime y desde los sectores más ciudadanistas intentan instalar la idea de que los encapuchados son agentes del Estado. Mientras tanto se continúan buscando los restos de los estudiantes que, si bien no aparecen, sí se encuentran otros cuerpos en fosas comunes a lo largo y ancho de Guerrero. México es una enorme fosa común. El 15 de noviembre tras varios meses de asedio la policía tirotea el Okupa “Che” en las instalaciones de la UNAM. Los estudiantes resguardan el lugar con barricadas y se enfrentan a la policía.

El 20 de noviembre se lleva a cabo la huelga general en México con una participación masiva en las calles. Hay enfrentamientos con la policía camino al aeropuerto del DF y en el Zócalo. El Estado responde encarcelando en penales de máxima seguridad a 11 personas, acusándolas de terrorismo. El 14 de diciembre la policía reprime violentamente un recital en apoyo a los estudiantes desaparecidos en Chipalcingo. Se da un nuevo enfrentamiento donde un participante de la revuelta toma una camioneta y atropella algunos policías. El día 26 de diciembre padres de los desaparecidos, estudiantes y maestros anuncian que sabotearán las elecciones. México es un polvorín y el Estado no da marcha atrás.(3)

¿Qué podemos decir de las protestas y disturbios que hemos visto en los últimos meses en México, Grecia y Estados Unidos? En esta región del mundo, donde la paz social parece inquebrantable, donde acostumbramos a aguantarlo todo, donde la palabra luchar parece haberse transformado en sinónimo de procesiones, tambores y urnas… Desde aquí queremos hablar de las luchas pero también escuchar su mensaje en común. Mensaje que en muchas ocasiones puede parecer poco explícito por no estar codificado en comunicados rimbombantes ni en el programa de algún partido político, pero no por ello pierde precisión: la paz del Capital no es perenne y la violencia cotidiana que éste nos ejerce se puede devolver.

¿Qué une a un afroamericano con un joven blanco de Grecia con unos estudiantes mexicanos de origen campesino? Su condición de explotados y oprimidos, de ser –al igual que nosotros– considerados mercancías por el Capital, que cuando dejan de servir pueden ser reemplazadas por otras.

En el caso de Nikos Romanos y sus compañeros, de los estudiantes de Guerrero y de otros núcleos radicales de explotados mexicanos, se da la acción consciente de pasar a la ofensiva. De buscar, atacando, una vida distinta a la cotidiana. Es ahí cuando la violencia del Estado se redobla, con cárceles, desapariciones y represión. Comienza el circo de los infiltrados, de la estigmatización de los que luchan, de la caracterización -por parte del Poder-  de los explotados como unos tontos que para todo necesitan jefes y caudillos. Los periodistas y especialistas de todo tipo lloran porque estos episodios no se pueden definir. ¡Como si la miseria material y espiritual no fuera motivo más que suficiente para querer derribar este sistema!

Muchos proletarios que son parte de la revuelta intentan ir más allá de ella, buscan generar situaciones de no retorno a la normalidad, de ir afilando los ataques y de hacer de esa fuerza arrolladora un golpe colectivo que hiera de muerte al Capital. Lejos de la ira proletaria colectiva estas acciones quedarían en la nada. Bien decía Bakunin hace más de 100 años: «La insurrección popular, por su misma naturaleza, es espontánea, caótica y despiadada; supone siempre la destrucción de su propiedad y de la ajena.(...) Esa pasión destructiva, sin embargo, está lejos de elevarse a la altura de la causa revolucionaria, pero sin ella la revolución sería imposible, porque no puede haber verdadera revolución sin una destrucción arrolladora y apasionada, una destrucción beneficiosa y fecunda, pues sólo de ella nacen y surgen mundos nuevos.» (Métodos del período preparatorio en Tácticas Revolucionarias).

Estos episodios recientes, contra todos los pronósticos de socialdemócratas y académicos, vuelve a confirmar la vieja guerra de clases siempre latente y la necesidad de ataques a nivel mundial al Estado y al Capital. En 2 meses, y casi en los mismos días,  oprimidos de latitudes diferentes atacaron los mismos objetivos: policías, bancos, sedes de partidos políticos, oficinas estatales. Incluso saludándose entre ellos a miles de kilómetros. El internacionalismo no es una bonita idea, sino la condición necesaria para que triunfe la Revolución ¿Cuánto más habrá que explicar las cosas?

Hermanos explotados de otras partes del mundo gritan su rabia que también es la nuestra. Estemos atentos y empecemos a gritar juntos.

Notas:
1 Al respecto recomendamos los documentales: Vamos a iluminar la Oscuridad (Grupo Anarquistas Rosario) y La potencialidad de asaltar el cielo (anónimo).
2 Recomendamos: La decadencia y caída de la economía espectacular-mercantil (Guy Debord) y
La llama del suburbio (Proletarios Internacionalistas).
3 Recomendamos: Caso Ayotzinapa desde una posición anarquista-comunista