miércoles, 28 de abril de 2021

ACTO: 1° DE MAYO ANTICAPITALISTA, INTERNACIONALISTA Y REVOLUCIONARIO

Proponemos un nuevo acto del 1° de mayo para encontrarnos y compartir una jornada de agitación y reflexión. Habrá oradores, recitados, música en vivo y feria de publicaciones.

Sábado a las 17 hs.
Plaza Sarmiento (Entre Ríos y San Luis)
Rosario

NUEVO LIBRO: LA VIDA ES UN ARMA. ANTOLOGÍA DE RAFAEL BARRETT

«La vida es un arma. ¿Dónde herir, sobre qué obstáculo crispar nuestros músculos, de qué cumbre colgar nuestros deseos? ¿Será mejor gastarnos de un golpe y morir la muerte ardiente de la bala aplastada contra el muro o envejecer en el camino sin término y sobrevivir a la esperanza? Las fuerzas que el destino olvidó un instante en nuestras manos son fuerzas de tempestad.»

La obra de Rafael Barrett es de una profundidad conmovedora, revolucionaria e indefinible. Impregnada de las voces que le rodean, no se le parece a ninguna. Habla libremente, habla con soltura, trazando recorridos inimaginables.

Recientemente publicada desde nuestra editorial Lazo Ediciones, la presente antología reúne una selección de sus ensayos, cuentos, conferencias y artículos. Escritos que, aun a la distancia, continúan encontrándonos en la crítica y rechazo de los males de este mundo.

lunes, 22 de marzo de 2021

¿QUEDATE EN CASA?

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El alquiler de una casa consiste básicamente en que los propietarios sacan la máxima ventaja económica de sus propiedades en el estado en que se encuentren: ¿puede el interés de los propietarios ser idéntico al del resto de la sociedad?

Durante los últimos diez años el mercado inmobiliario ha crecido a nivel mundial, esto es importante si tenemos en cuenta que la crisis económica del 2008 estuvo precedida de un ciclo de auge y caída de los precios de la vivienda. Asimismo, desde el inicio del confinamiento generalizado, cuando todo atisbaba una crisis económica profunda, el mercado inmobiliario continuó su ciclo ascendente.

En Argentina, por el contrario, se ha retraído el mercado de compra y venta de inmuebles. Esto se debe, además de a los bajos salarios y a la inestabilidad de los precios, a la ausencia de créditos accesibles para la compra de viviendas. Por esto, se trata de un país donde una gran parte de la población debe alquilar. Lo que significa, por otro lado, una mayor cantidad de viviendas comercializadas como mera inversión de sus propietarios, como ahorro frente a la devaluación de la moneda local o como fuente de ganancia a través de la renta.

Es así también que las pujas entre propietarios e inquilinos han tomado una importancia preponderante en la región, y el Estado ha debido intervenir al respecto. Durante el 2020 se aprobó una nueva ley de alquileres, así como se fue extendiendo desde marzo de 2020 el congelamiento de alquileres y la suspensión de desalojos mediante el llamado Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

A comienzos de marzo de este año, el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat Jorge Ferraresi anunció que no habría una nueva extensión de dicho decreto, pese a la evidente catástrofe social en la que estamos sobreviviendo. Esto implica que a partir del 1° de abril los inquilinos endeudados quedarán en la calle y habrá abundantes juicios de embargos.

Este DNU que prohíbe los desalojos del sector formal o con contrato, mantiene el precio del alquiler de marzo de 2020 y prorroga contratos de alquiler de manera automática. Pero cabe destacar que cada una de las renovaciones del DNU fue avisada por el gobierno a pocos días de finalizar la prórroga. Lo cual, ante la desesperación provocada por la incertidumbre y la presión de las inmobiliarias, obligó a miles de personas a buscar casas para alquilar cada vez más caras, no pudiendo hacer uso del decreto, en una situación de desocupación y precarización laboral crecientes y con salarios realmente congelados.

La falta de vivienda es otra gran problemática social de la región que se ha agravado en el 2020. La toma de tierras en Guernica (Buenos Aires), si bien fue emblemática no fue la única. Allí unas 2.500 familias (10.000 personas aproximadamente) se asentaron en terrenos destinados a un barrio privado y resistieron durante dos meses, hasta que fueron reprimidos ferozmente. Estas tomas de tierras en varias ciudades, así como las recuperaciones territoriales que viene realizando el proletariado mapuche en lucha en tierra patagónica, provocaron la reacción de la burguesía en defensa de la propiedad privada, tema que circuló en los medios durante algunas semanas.

En medio del debate sobre si debía o no extenderse el DNU, propietarios y empresarios salieron a combatir en defensa de la propiedad privada y en contra de nuestra supervivencia. Grandes diarios y canales del país hicieron su parte, ocultando o falseando información, confundiendo e infundiendo más miedo a los inquilinos. Mientras tanto, la Cámara de Propietarios y las inmobiliarias del país, de la mano de Juntos por el Cambio, presentaron un proyecto para que se derogue en su totalidad la ley 27.551 o “nueva ley de alquileres; la cual, más allá de los pocos beneficios que presenta para los inquilinos, en muchas ocasiones no es más que papel mojado ya que, como siempre, “la casa se reserva el derecho de admisión”.

Mientras el salario real disminuye notoriamente, con recortes en muchos sectores o aumentos completamente por debajo de la inflación, el peso argentino sigue devaluándose a un ritmo acelerado, con el impacto en los precios y en el costo de vida que esto significa. Esta situación se aceleró en el 2020, pero viene repitiéndose de manera cíclica desde hace décadas. En los últimos cuatro años el costo de la canasta básica para una “familia tipo” se ha multiplicado por 4,5, así como muchos alimentos básicos en diez años han aumentado el 1.200%. En el último año los alquileres subieron un 61,6%, y sólo entre enero y febrero un 9%.

Aun contando con las migajas del DNU, el 35,7% de los inquilinos hoy tiene una deuda de alquiler con los propietarios de, por lo menos, tres meses impagos. Esto significa que se hallan ante una situación de inminente desalojo. Las familias sostienen desde hace meses su nivel de vida a fuerza de deudas varias. Una primera ola de desalojos comenzó en Guernica, donde un 80% de las familias habían llegado allí porque no podían seguir pagando el alquiler y, posiblemente, le siga una segunda después del 31 de marzo.

Sumado a este ataque al salario, durante el año pasado se acrecentó la enorme masa de desempleados. Millones de personas viven en la pobreza, ni siquiera llegan a la canasta básica. Según cifras oficiales uno de cada tres argentinos es pobre (más de 14,3 millones de personas, cifra que asciende a prácticamente la mitad de la población si se toma en cuenta la franja de 0 a 14 años). El hambre es una consecuencia inevitable, que se suma al empeoramiento de la calidad de los alimentos y los problemas de nutrición.

La vivienda en el capitalismo no es más que una mercancía que hoy casi no podemos permitirnos alquilar con un sueldo básico. Ya era una mercancía imposible de comprar para cualquier proletario joven, ahora se convirtió en una mercancía de lujo que se dificulta incluso rentar. Un relevamiento mostró que en la ciudad de Buenos Aires en 2001 el 68% de las viviendas eran habitadas por sus dueños y sólo el 22% por inquilinos. Diez años después, las primeras bajaron al 56% y las segundas aumentaron al 30%. Cifras que seguramente continuarán profundizando dicha tendencia, con las consecuencias evidentes de que la vivienda sea cada vez más un mero negocio para su propietario y no un lugar para vivir. Casas destrozadas, departamentos de 20m2, lugares húmedos, sin ventilación y sin los servicios básicos, pensiones de hacinamiento… y así y todo, las exigencias de los propietarios mediadas por las inmobiliarias hacen parecer que queremos habitar un palacio.

Un socialdemócrata nacido a fines de 1800, Otto Bauer, señalaba: «Sólo los socialdemócratas podrían pacificar a los desempleados y evitar que los trabajadores caigan en la tentación de embarcarse en empresas revolucionarias». Hoy en Argentina es la socialdemocracia peronista la que intenta calmar las aguas con migajas como la renovación sucesiva del DNU. El congelamiento por un año del precio de los alquileres, mientras no suben los sueldos y se pierden cantidad de puestos de trabajo, es un acuerdo de clase con el cual algunos sectores de la burguesía se sintieron atacados. Tomaremos algunos extractos del libro El monstruo de la vivienda:

«El único interés que el Estado tiene en controlar los alquileres es en evitar que suban demasiado para que no ejerzan presión sobre los empresarios de aumentar los salarios. Los políticos a menudo utilizarán un control de alquileres que aplique sólo para una pequeña parte de las viviendas totales o le ponga límites muy débiles a los aumentos, todo esto para demostrar que algo están haciendo por “el pueblo trabajador”. (…)

Las medidas a favor de los inquilinos se aprueban para protegerse del movimiento de los inquilinos. El control de alquileres se aprueba para controlar a los arrendatarios del proletariado. Pero los movimientos de capital no sólo dependen de la legislación gubernamental. Los límites en el derecho de los dueños a desahuciar a sus inquilinos o a cometer abusos con la seña y los depósitos son avances reales, pero que no dañan al capital invertido en el alquiler de viviendas. Especialmente cuando el mercado está estable, el dueño no necesita desahuciar inquilinos continuamente, y siempre hay maneras de saltarse las leyes. El control efectivo de alquileres es distinto. Por definición, el control de alquileres tiene que limitar las ganancias de los dueños. Puesto que ser un arrendatario, como cualquier otro tipo de negocio, implica obtener una ganancia, el control de alquileres permite que alquilar casas sea un negocio menos competitivo. (…) Cuanto más dure el control de alquileres, mayor es el incentivo para que los dueños pongan su dinero en otro negocio. Un control de alquileres serio que pueda durar indefinidamente, necesariamente va a llevar a una desinversión en el negocio de la vivienda.

El control de alquileres es un precio máximo legal que se impone a una mercancía. Empuja los flujos de valor, mientras diferentes líneas de negocio compiten por la inversión. Habitualmente, una industria cuyos productos tienen mucha demanda puede subir sus precios y atraer más capital. Cuando existe un fuerte control de alquileres, la demanda real de casas supera la oferta pero los precios no pueden subir, por lo que o bien se elimina el control de alquileres o se forma un mercado negro, en el que las viviendas se alquilan por encima de sus niveles legales –lo que mina la efectividad del control de alquileres. Si se toman medidas enérgicas contra el mercado negro y los alquileres se mantienen estrictamente al nivel fijado, no sólo será el negocio de los dueños el que se volverá poco competitivo. Al abandonar el capital, el negocio del alquiler de vivienda, el mercado de casas disminuye. (…) Con el tiempo, esto causa escasez de vivienda. El Estado se enfrenta entonces a una decisión: acabar con el control de alquileres, enfrentarse a una crisis de vivienda o convertirse él mismo en arrendatario.»

En Argentina, nos encontramos hoy en una situación en la cual no hay mucho para repartir. El Estado no construirá viviendas sociales como décadas atrás, siquiera permite la ocupación de terrenos sin agua potable ni electricidad. La cuestión de la vivienda es sin duda una bomba pronta a estallar.

Cuando arremete la angustia porque “unos tienen tanto y otros tan poco”, debemos recordar que unos tienen tanto a condición de que otros tengan tan poco. La propiedad privada no es simplemente una relación de los humanos con las cosas, es una relación entre humanos que se tratan como cosas. Y aún en estas condiciones de atropello y sin razón causa burla, cuando no rechazo, proclamar la necesidad de la abolición de la propiedad privada. Un viejo manifiesto de 1848 decía: «Os horrorizáis que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad actual, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; la misma existe precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad

 

Para ampliar recomendamos:
•  La propiedad, Boletín La Oveja Negra nro. 73, septiembre 2020.
•  La propiedad es el robo, Boletín La Oveja Negra nro. 36, febrero 2016.
•  Memoria: ¡No pagaremos el alquiler!, Boletín La Oveja Negra nro. 38, abril 2016.
•  Argentina: crisis y coronavirus. Respuesta a encuesta internacional realizada por el colectivo Angry Workers of the World, enero 2021.
•  El monstruo de la vivienda, Prole.info. Lazo Ediciones, 2014.

SOBRE LOS INCENDIOS EN LA COMARCA ANDINA

Desde hace algunas semanas los bosques de la Comarca Andina del Paralelo 42 entre Río Negro y Chubut están ardiendo. El 9 de marzo se desató el primer foco en inmediaciones de Las Golondrinas, cerca de Lago Puelo. Casi en simultáneo otro se prendió cerca de Cerro Radal, descontrolándose en breve tiempo. Fueron siete en total los focos que se desataron en toda la región de modo simultáneo y que ya arrasaron 15.000 hectáreas. Se calculan entre 200 y 500 familias las que han sido afectadas directamente por el fuego, ya sea con pérdida total o parcial de sus viviendas. A su vez, varias de las localidades sufrieron cortes de luz y agua.

La zona venía siendo azotada por las llamas al menos desde el 24 de enero, cuando desde el barrio El Mirador en El Bolsón se expandió el fuego a lo largo de 13 kilómetros, hasta el paraje Cuesta del Ternero. El fuego pudo ser controlado en ese momento, no por el Estado, sino por la acción colectiva de la región. El mismo esfuerzo se mantiene hoy. Habitantes de las ciudades y parajes, así como de las comunidades mapuche, salen a enfrentar el fuego y ayudar a quienes han perdido todo. Desde diversos lugares del país han llegado donaciones al lugar.

Al día de la fecha se contabilizan tres muertes: Sixto Garcés Liempe, peón rural mapuche de 56 años, María Briones, oriunda de Las Golondrinas de 51 años y José Luis Rivero de 68 años.

Esta situación se suma a los incendios de alrededor de un millón de hectáreas durante el 2020, a lo largo y ancho de la región argentina.

Reflexiones desde el Litoral

Ante esta situación es inevitable la comparación con los terribles incendios que se vivieron en las islas del Paraná durante el 2020 y que aún continúan.

Tras un año de movilizaciones, hay varias cosas que podríamos compartir con los pobladores patagónicos. La pregunta flota en el aire: ¿quién está de detrás de todo esto? Allí como aquí, todo apunta a ciertos sectores empresarios, agropecuarios e inmobiliarios como responsables de las quemas. En el Litoral, después de un año no hay nombres concretos. En cambio, el Estado se ocupó de culpar a kayakistas y acampantes, así como los sectores más rancios del ecologismo señalaron a los pescadores e isleños.

Desde la Municipalidad de Rosario se intentó incluso fomentar un patriotismo de aldea, acusando de todo a la vecina provincia de Entre Ríos.

Desde hace días, en la Comarca Andina se habla de una suerte de venganza por parte del Estado ante el masivo rechazo a la megaminería, que nuevamente se hizo notar con enormes movilizaciones contra el proyecto de zonificación minera. A esta posible acción deliberada se suma el factor de la expansión del monocultivo de pino que, reemplazando al bosque nativo, funciona como verdadero combustible debido a los bruscos cambios de humedad que produce en el suelo y el ambiente.

Más allá de todo, hay que tener en cuenta lo siguiente: los terrenos quemados y vacíos de gente ya son propicios para proyectos productivos de distinta índole. La matriz productiva tiende a expandirse en tragedias como esta. Y en esto siempre ganan los mismos.

Otra afirmación que se suele escuchar es: “El Estado está ausente”. No. El Estado está presente. Y es cómplice. Primero, como garante de la expansión y desarrollo capitalista en la región hace más de 150 años, y segundo, con todas las acciones concretas y cotidianas que funcionarios políticos realizan en estos casos: “tardar” en mandar los recursos necesarios, entorpecer la solidaridad de los voluntarios organizados, cuando no directamente robar los insumos donados solidariamente, dividir a la población en “buenos”, “malos”, “terroristas”, “hippies”. Así, por ejemplo, ni lerdos ni perezosos, sectores de la burguesía acusan a la Resistencia Ancestral Mapuche de los incendios para seguir remachando la represión, ya agudizada en los últimos años, sobre las comunidades mapuche. Desde la mafia sindical y peronista, la UOCRA amedrenta a manifestantes y golpea a quienes razonablemente fueron a increpar al presidente Fernández en su visita a Lago Puelo el 13 de marzo; incidentes que los obligaron a abandonar la zona y volver a Buenos Aires. Luego, tras una serie de allanamientos, seis personas fueron detenidas y posteriormente liberadas por el ataque a piedrazos de la camioneta de Parques Nacionales en que viajaba el presidente, acusadas de “atentado contra la autoridad y daños”. Una vez más, rápidamente surgió desde el progresismo la hipótesis de los infiltrados, que contribuye a criminalizar todo intento de lucha que no se adecúe a sus cánones.

Por otro lado, tanto a orillas del Paraná como en los bosques de la Comarca, se verá asomar la cabeza del nacionalismo progre o de izquierda que nos propondrá la estatización del desastre.

Lo quieren hacer aquí con la hidrovía, y no faltará mucho para que nos propongan nacionalizar y “compartir la riqueza” de la megaminería, el turismo o las plantaciones de pinos.

Mientras tanto, pese a todos los esfuerzos, los incendios en el norte patagónico continúan y aquí, desde las islas del Paraná, todavía llega en ciertas noches un fuerte olor a humo.

MEMORIA: 150 AÑOS DE LA COMUNA DE PARÍS

Un 18 marzo de 1871 sucedió en París una experiencia insurreccional breve, cuya mayor característica fue haber propuesto un modo distinto de administrar la riqueza que se produce socialmente. Decimos ‘breve’ porque en términos temporales duró dos meses pero, al igual que otros sucesos de época, produjo hondas impresiones, orientaciones y enseñanzas en el emergente proletariado.

Por lo general, cuando se habla en la historiografía de la Comuna de París, se habla del poder estatal, del gobierno de la Comuna y lo que deriva de él. Nuestra memoria busca hacer hincapié en quienes quisieron cambiar la historia.

Para ello es necesario hablar de burgueses y proletarios de hace 150 años atrás, lo que nos sumerge en otro mundo. Una época en que el capitalismo y los diversos aspectos administrativos, jurídicos, bélicos, estaban asentándose y su comercio se encontraba en ascenso de norte a sur y de este a oeste.

También el proletariado estaba desarrollando en su mundo otro mundo. De manera difusa si se quiere, se planteó un cambio social y modos para llegar a conseguirlo. Estallaban por diferentes lugares las luchas contra el Capital, incluso se formó la Asociación Internacional de Trabajadores (1864), desde la que emergieron dictados como el que la emancipación de los trabajadores ha de ser obra suya. Se estudió la condición de la clase, sus oficios y su formación, se buscaron las causas de su malestar. Se manifestaron las emergentes diferencias entre las tendencias de lo que podríamos llamar el pensamiento socialista, y que luego de la Comuna serían cada vez más abismales.

Las nuevas metrópolis estaban colmadas y en esa atmósfera surgió una conclusión clave: ya se había dejado gobernar a la burguesía durante demasiado tiempo. Y por otro lado, la fuente de desgracias no residía en tal o cual forma de gobierno, sino en el principio y en el hecho mismo del gobierno, cualquiera este fuese.

El hecho histórico de la Comuna, para la memoria de nuestra clase, consiste en haber aspirado además a una negación del Estado. La potencia de su accionar consistió en mostrar a todos los pueblos explotados que el único camino de la emancipación es el de la revolución social. Se pusieron en crisis las tradiciones políticas del radicalismo burgués y se dotó de una base real a la iniciativa revolucionaria. Así de brutal fue también la respuesta burguesa, que dio fin a La Comuna con una feroz represión.

La Comuna inaugura los tiempos nuevos, en cuyas aspiraciones la cuestión social se tiene que resolver con la emancipación definitiva y completa de la clase proletaria. Esto se logrará con la lucha y la expresión de una solidaridad real a través, y a pesar de, las fronteras de los Estados. En esta unión fraternal y universal el proletariado matará a la propiedad, fundando sobre su ruina una nueva humanidad.

 

Para ampliar recomendamos:
La Comuna de París, Proletarios Internacionalistas. Lazo Ediciones, junio 2017

lunes, 15 de febrero de 2021

[es/en/de] Argentina: Crisis y coronavirus

A comienzos de año, el colectivo Angry Workers of the World realizó una encuesta internacional sobre la situación actual de pandemia y confinamiento, que pronto será publicada. Aquí nuestras respuestas.

a) ¿Puede describir brevemente el impacto económico de la crisis actual y dar ejemplos de ataques a los salarios y las condiciones de los trabajadores locales por parte de los jefes y del Estado?
b) La crisis pone al Estado en el centro de las demandas políticas, tanto de los trabajadores como del capital. ¿Cómo reacciona el Estado ante esto? - En algunos casos el Estado puede tratar de difuminar esta vía, en otras situaciones se ofrece como canal político para el descontento de los trabajadores.
c) ¿Ha habido protestas contra de los confinamientos u otras medidas relacionadas con la pandemia tomadas por el Estado? ¿Cuál fue el contenido de las protestas y su composición? ¿Hubo una conexión entre "las calles" y los representantes del capital?
d) ¿Cuáles fueron las principales protestas y huelgas de los trabajadores contra el impacto de la crisis o los ataques? ¿Cuáles fueron sus puntos fuertes y débiles? ¿Qué papel desempeñan los sindicatos? ¿Surgió la cuestión del "control obrero" más allá de la defensa de las condiciones? ¿Hubo confluencias entre los grupos de "ayuda mutua" de base y las luchas de los trabajadores durante el Corona?
e) ¿Qué nuevas divisiones han surgido dentro de la clase obrera local y qué otras se han debilitado?
f) ¿Qué fuerzas políticas nuevas o de oposición surgieron como respuesta a la crisis y al confinamiento?
g) ¿Ha afectado el confinamiento a los trabajadores o a los grupos políticos cuando intentan organizar protestas? ¿Ha cambiado la forma de represión? ¿Cómo reacciona la gente a esto?
h) ¿Cuál es el actual esfuerzo teórico y práctico de su grupo para relacionarse con la nueva situación de crisis? ¿Cómo podría serle útil una colaboración internacional a ese respecto? ¿Cuáles son sus preguntas concretas a los camaradas en el extranjero?

Boletín La Oveja Negra / Cuadernos de Negación
Rosario, febrero 2021

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Segunda opción (PDF)

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Argentina: Crisis and coronavirus

Earlier this year, the Angry Workers of the World collective conducted an international survey on the current pandemic and confinement situation, soon to be published. Here are our responses.

a) Can you briefly describe the economic impact of the current crisis and give examples of attacks on wages and conditions of local workers by the bosses and the state?
b) The crisis puts the state in the centre of political demands, both from workers and from capital. How does the state react to this? - in some cases the state might try to diffuse this focus, in other situations it offers itself as a political channel for workers’ discontent.
c) Have there been protests against the state lockdown or other pandemic related measures? What was the content of the protests and their composition? Was there a connection between ‘the streets’ and representatives of capital?
d) What were the main workers’ protests and strikes against the impact of the crisis or attacks?
e) Which new divisions emerged within the local working class and have some divisions become weakened?
f) Which new or oppositional political forces emerged as a response to the crisis and to the lockdown?
g) Has the lockdown impacted workers or political groups when trying to organise protests? Has the form of repression changed? How do people react to this?
h) What is the current theoretical and practical effort of your group in order to relate to the new situation of crisis? How could an international collaboration be useful for you in that regard? What are your concrete questions to comrades abroad?

Boletín La Oveja Negra / Cuadernos de Negación
Rosario, February 2021

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Second option (PDF)

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Argentinien: Krise und Coronavirus

Anfang dieses Jahres führte das Kollektiv Angry Workers of the World eine internationale Umfrage zur aktuellen Situation von Pandemie und Einsperrung durch, die demnächst veröffentlicht werden soll. Hier sind unsere Antworten.

a) Könnt ihr kurz die wirtschaftlichen Auswirkungen der aktuellen Krise beschreiben und Beispiele für Angriffe auf die Löhne und Arbeitsbedingungen der lokalen Arbeiter durch die Bosse und den Staat nennen?
b) Die Krise rückt den Staat in den Mittelpunkt der politischen Forderungen sowohl der Arbeiter als auch des Kapitals. Wie reagiert der Staat darauf? – In einigen Fällen mag der Staat versuchen, diesen Weg zu zerstreuen, in anderen Situationen bietet er sich als politischer Kanal für die Unzufriedenheit der Arbeiter an.
c) Gab es Proteste gegen die Einsperrungen oder andere Maßnahmen des Staates im Zusammenhang mit der Pandemie? Welchen Inhalt hatten die Proteste und wie setzten sie sich zusammen? Gab es eine Verbindung zwischen „der Straße“ und den Vertretern des Kapitals?
d) Was waren die wichtigsten Proteste und Streiks der Arbeiter gegen die Auswirkungen der Krise oder der Angriffe? Was waren ihre Stärken und Schwächen? Welche Rolle spielten die Gewerkschaften? Trat die Frage der „Arbeiterkontrolle“ über die Verteidigung der Bedingungen hinaus auf? Gab es Zusammenhänge zwischen den Basisgruppen der „gegenseitigen Hilfe“ und den Arbeiterkämpfen während Corona?
e) Welche neuen Spaltungen sind innerhalb der lokalen Arbeiterklasse entstanden und welche anderen wurden geschwächt?
f) Welche neuen oder oppositionellen politischen Kräfte haben sich als Reaktion auf die Krise und die Einsperrung gebildet?
g) Hat die Einsperrung Auswirkungen auf Arbeiter oder politische Gruppen, wenn sie versuchen, Proteste zu organisieren? Hat sich die Form der Repression verändert? Wie reagieren die Menschen darauf?
h) Was sind die aktuellen theoretischen und praktischen Bemühungen eurer Gruppe, sich auf die neue Krisensituation zu beziehen? Wie könnte eine internationale Zusammenarbeit für euch in dieser Hinsicht nützlich sein? Was sind eure konkreten Fragen an die Genossen im Ausland?

La Oveja Negra / Cuadernos de Negación
Rosario, Februar 2021

viernes, 27 de noviembre de 2020

TIEMPOS DE MODERACIONES PROGRESISTAS

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La política está agitada a lo largo del continente: elecciones, referéndums, revocaciones y acalorados debates locales sobre leyes “históricas” que no cambian ni un poco el curso de la historia. En el fondo, nada trascendental se está definiendo. Desde el Estado nos dicen que son tiempos de moderación y conciliación. No es momento de grandes cambios, sino de cómo hacer para que, a pesar de la catástrofe, nada cambie. Eso es lo que importa a la burguesía en contextos como el presente.

La clase dominante ha tomado nota de los últimos sacudones sociales y trata de mantener la calma al menor costo posible. Y si algo cuesta poco cuando ya no queda mucho por repartir, son las palabras, tanto de sus discursos, como las de la letra muerta de las leyes que nos invitan a acompañar, y que muchos sectores piden a gritos. Es por eso que se reimpone el progresismo como mejor opción para los tiempos que corren. Una canalización estatal de rostro amable ante la desocupación, el hambre, el descontento, la represión, y las medidas pandémicas que completan la catástrofe capitalista cotidiana.

Bolivia: MAS no se puede

El 18 de octubre se realizaron las elecciones generales para elegir al presidente, vice, senadores y diputados. Como presidente resultó elegido en primera vuelta Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS), quien obtuvo 55,1% de los votos. Arce ya fue ministro de Economía y aclamado por la burguesía internacional. «El hombre detrás del éxito de Evo Morales», titulaba hace cuatro años The Wall Street Journal.

Extraño “golpe de Estado” aquel que llama a elecciones, pierde y se retira democráticamente. El derrocado Evo Morales, tras una revuelta no iniciada por quienes luego gobernaron, fue la mejor carta para la modernización capitalista de las últimas décadas en la región, en sintonía con el progresismo latinoamericano.(1) Hoy el mejor es Arce, un personaje más tibio, que será el encargado de llevar adelante el ajuste en Bolivia con los menores sobresaltos posibles. Deberá recurrir al ejército “golpista” para repartir comida, destruir aún más la región para extraer litio, administrar, gestionar y reprimir. Y no porque sea igual a la primera “dictadora” latinoamericana Jeanine Áñez, justamente la virtud de los mandatarios estatales reside en su alternancia y en las necesarias diferencias.

Estamos asistiendo a un proceso regional donde dicha alternancia se presenta como fundamental para el mantenimiento del orden. El llamado “socialismo del siglo XXI” ha dejado de estar en la boca de los mandatarios progresistas de Latinoamérica. A excepción del desopilante y hambreador gobierno de Maduro, el resto de asesinos y represores ha bajado el nivel de beligerancia. La necesidad de “sacar a la derecha y los golpistas” justifica una moderación cada vez mayor para garantizar gobernabilidad, que se sostiene gracias a la “amenaza latente” de la derecha. Por eso, el mal menor es aceptado cada vez más sin chistar, mientras se va pareciendo cada vez más al mal mayor que tanto se dice evitar.

El descontento que había en Bolivia con el gobierno de Morales previo al “golpe” fue encausado nuevamente gracias a la polarización política. La derecha, con sus políticas represivas y de ajuste más directas, parece haber funcionado como un castigo aleccionador para que el progresismo retorne y sea abrazado nuevamente en su versión menos izquierdista. El problema, entonces, no es la derecha: es la burguesía. Y tampoco es un problema boliviano. En esta región hemos asistido a un proceso similar en la sucesión Fernández-Macri-Fernández. Y acá también cualquiera es acusado de “golpista” por el gobierno o la izquierda, se trate de un youtuber reaccionario o las manifestaciones algo desquiciadas que exigen el fin de la cuarentena en nombre de las libertades individuales y la propiedad privada. Estas acusaciones sobre dichos sectores minoritarios, y por ahora bastante inofensivos, son completamente trasladables a cualquier lucha proletaria que vaya más allá de los canales instituidos. Es por todo esto que intentamos sacar algunas lecciones, tanto dentro como fuera de Bolivia.

Queremos referirnos a realidades colectivas y no a simples identidades políticas. Que Camacho, Áñez y demás comeostias generen asco e ira no es suficiente para hacer un frente amplio contra ellos. Esos frentes difusos y tan amplios que permiten una cosa y su contrario son desde hace años los rectores de los movimientos sociales. Nos advierten, a la hora de protestar masivamente, que seremos tratados como “golpistas” por sus fuerzas del orden democráticas, torturadoras y desaparecedoras.

Chile: la represión de las urnas

El plebiscito nacional de Chile de 2020 fue un referéndum convocado para el 25 de octubre con el objeto de determinar si la ciudadanía estaba de acuerdo con iniciar un proceso constituyente para generar una nueva Constitución. A casi un año del comienzo del estallido social en Chile, llorando los muertos y con cientos de presos por las revueltas, se habla de apruebo o rechazo “la Constitución de Pinochet”. El apruebo a «¿Quiere usted una nueva Constitución?» ganó con el 78%, aunque cabe recordar que la participación fue del 50% del padrón electoral. Una “fiesta de la democracia” con relativa asistencia.

«Hoy ha triunfado la ciudadanía y la democracia» dijo el presidente Sebastián Piñera, en un discurso utilizable para cualquier ocasión de votaciones en cualquier país de Occidente. Pese a su falta de originalidad, no ha mentido: de eso se trata la ciudadanía y la democracia, de tratar formalmente iguales a quienes se saben socialmente desiguales. Aunque las únicas comunas del país donde ganó el rechazo son las más ricas, o donde se sitúan bases militares, eso no es suficiente ni acertado para exponer una supuesta posición de clase en las urnas.

Si bien es una forma de canalizar la lucha colectiva en una salida institucional, este referéndum no es ni el comienzo ni el final. Podríamos pensar que se trata de una derrota, pero es tan solo un momento de la lucha de largo aliento que sucede en aquella región. Ahora, cabe reflexionar acerca de las debilidades que hacen que una lucha colectiva sin dirigentes estatales, espontánea y multiforme sea tan fácilmente canalizable. En caso contrario, las revueltas tan solo ocurrirán como un hecho tras otro sin que hagamos el balance necesario para poder avanzar. Nuestro horizonte no puede ser simplemente la movilización, el conflicto o incluso el enfrentamiento con las fuerzas represivas: esos son los caminos inevitables, pero la solución está más allá de eso.

«Para la gran mayoría de los grupos extraparlamentarios de izquierda, la única salida para el actual conflicto social en curso es la realización de una “Asamblea Popular Constituyente”, es decir, una Asamblea Constituyente “de verdad” que refunde el Estado, asumiendo en general que éste poseería un carácter neutro o factible de dar respuesta positiva a las “demandas populares” (…)

La ingenuidad de los sectores que defienden este tipo de perspectivas nos parece brutalmente peligrosa, ya que siembra la ilusión de que es posible realizar cambios dentro de los márgenes estrechos de la dictadura del mundo mercantil. No basta con una “mayoría” participando de un movimiento social “genuinamente democrático” para imponer nuestras reivindicaciones. Más temprano que tarde, este delirio se derrumbará y llegará el momento de ir por todo, o sucumbir ante la barbarie que acecha el porvenir.» (2)

Estados Unidos: el mayor mal menor

Luego de varios días de recuento de votos y de que Trump digiriera su derrota, finalmente se supo que ganó Biden del Partido demócrata. Ante la ida del republicano festejan muchos: progresistas de todo color, izquierdistas, trotskistas, kirchneristas y antikirchneristas.

La política de la identidad ha hecho estragos en la mentalidad de izquierdas, si es que esa clasificación aún sirve. Antirracistas y feministas festejan que haya una vicepresidenta negra en uno de los países gendarme de este mundo. Como si el color de piel o los genitales de un funcionario pudiesen cambiar la naturaleza del Estado, como si las funciones en un gobierno dependieran plenamente del genio individual.

La perspectiva de clase ha sido reemplazada por una perspectiva identitaria. No se trata de que la perspectiva de clase rechace o pretenda integrar las cuestiones raciales o de género, sino de que justamente el proletariado comprende esas realidades también. No se pueden pensar las problemáticas particulares “más allá de las clases”, sino apuntar a una comprensión global de la sociedad capitalista.

Cuando Trump ganó las elecciones publicamos un artículo que vale la pena recordar,(3) allí señalábamos que Obama se retiró de la presidencia de los Estados Unidos con un récord de inmigrantes deportados. Lo hizo, aunque no lo haya declarado de manera ofensiva y hasta ridícula en su campaña. Trump había prometido en su campaña anterior 11 millones de deportaciones, pero no cumplió. Se mantuvo incluso por debajo de la media anual de sus antecesores. Si de algo se puede “enorgullecer” Trump respecto a su política migratoria, es del crecimiento de los arrestos de inmigrantes en los centros de detención fronterizos, de los que se han denunciado sus condiciones de hacinamiento.

Los datos, no obstante, parecen no importar cuando lo fundamental es “posicionarse políticamente”. Porque el votante de izquierda se siente satisfecho, piensa que deportar inmigrantes es “de derecha”, así como reprimir. En Argentina hasta hay quienes llegan a pensar que la legalización de la marihuana o el aborto no son cosas de la derecha. Pero basta recordar que fue el gobierno de Macri quien metió el proyecto del aborto en el Congreso, o su atención puesta en la cuestión trans. El imaginario cultural de izquierda también abruma en su superficialidad, como si los fachos no fumaran porro, como si cualquier vecino solidario perteneciera al “campo popular”. Recordamos que en Argentina el pasado triunfo de Trump en 2016 fue festejado por el peronismo clásico, lo cual desorientó a las nuevas generaciones peronistas, que confunden a Evita con una feminista. Cuatro años de un exagerado y desagradable como Trump, más el triunfo de Biden-Harris, dejan allanado el camino para quienes gustan posicionarse “correctamente”.

Perú: no es solo corrupción

El día domingo 15 de noviembre renunció, tras menos de una semana en el cargo, el presidente Manuel Merino, quien había asumido luego de la destitución de Martín Vizcarra. La renuncia resultó de varias jornadas de movilizaciones y protestas que fueron acrecentándose en todo el país. El sábado 14 de noviembre se desató una feroz represión sobre los manifestantes, dejando un saldo de cientos de heridos y dos muertos: Inti Sotelo de 24 años y Jack Pintado de 22 años. El lunes el Congreso finalmente nombró como presidente a Francisco Sagasti, un personaje poco manchado por el historial de corrupción reciente, miembro del Partido Morado y de cierta impronta “renovadora”. En su cínico discurso homenajeó a los dos jóvenes asesinados a manos de la policía, los llamó “defensores de la democracia”, prometió apoyo a los heridos y pidió perdón a las familias de las víctimas en nombre del Estado. Otro ejemplo más de discursos moderados que acompañan la mano dura buscando garantizar la paz social.

Martín Vizcarra había asumido en 2018 tras la renuncia, también por causas de corrupción, del presidente electo en 2016 Pedro Pablo Kuczynski. Cuatro presidentes en dos años y medio, o tres presidentes en menos de una semana, traen algunos recuerdos por estos lados. Todo este proceso de crisis política tiene como trasfondo la crisis económica y social que azota la región, profundizada este año. Las movilizaciones vienen sucediéndose hace años desde diferentes sectores, poniendo mayoritariamente el eje en la corrupción del gobierno. Se han agitado consignas como “Que se vayan todos” pero con una impronta marcadamente ciudadanista, proponiendo una asamblea constituyente, una transformación de las instituciones y de la Constitución fujimorista de 1993 en pos de una renovación política.

Las últimas movilizaciones tras la designación de Merino se han extendido a más sectores de la población, rompiendo incipientemente con las fronteras pacíficas e institucionales de sindicatos, partidos y organizaciones civiles de “Lucha contra la corrupción”.

La situación parece haberse calmado por el momento con el recambio presidencial, pero ningún problema de fondo ha sido resuelto. Este estallido, así como las recientes movilizaciones en Guatemala contra el ajuste y la corrupción, tienen diferentes detonantes pero surgen de una misma situación explosiva que se impone en todas partes y que el aturdimiento basado en estadísticas sanitarias ya no puede tapar.

Argentina: nada fuera del Estado

En Argentina se aprobó en diputados el proyecto de ley oficialista de impuesto a las grandes fortunas, entendido como un aporte “solidario”, a realizarse por única vez, con el objetivo de paliar los “efectos del coronavirus”. Esta nueva medida es anunciada con bombos y platillos por los sectores progresistas del gobierno como una defensa de los trabajadores y una “redistribución de la riqueza”, acompañada en la calle por una “caravana de la militancia” con su epicentro en el Congreso y replicada en diversas partes del país. Todo el aparato dispuesto para dejar en claro lo popular de la medida. En este sentido, medios oficialistas y portavoces del gobierno se obstinaron en discutir con el Frente de Izquierda, cuyos diputados decidieron abstenerse por considerarlo insuficiente y tener un proyecto de ley propio con el que han insistido desde comienzos de la cuarentena. Mientras tanto, diputados impulsores de la ley oficialista como Carlos Heller aclaran hasta el cansancio que solo afecta en porcentajes reducidos, escalonados y por única vez, a las riquezas de unos 9000 empresarios, aproximadamente. No vaya a ser cosa que los bombos de la justicia social opaquen la búsqueda de conciliación y paz entre clases.

Concretamente, de aprobarse en el Senado y finalmente aplicarse, con la ley se recaudarán aproximadamente unos 300 mil millones de pesos, destinados a créditos y subsidios para Pymes (20%), financiar obras de YPF (25%), urbanización (15%), implementos sanitarios (20%) y planes Progresar de ayuda a estudiantes (20%). Es decir, poca plata que en su mayoría se reparte entre la misma burguesía.

Mientras estamos sufriendo las consecuencias de una profunda crisis económica y un ajuste aleccionador con represión, despidos, inflación y aumentos insultantes en sueldos y jubilaciones, sectores del gobierno se dedican a montar espectáculos lamentables orientados a disimular la situación. Mientras se reprimía ferozmente en Guernica, personajes como Grabois hacían el ridículo interfiriendo en defensa de Dolores Etchevehere en una disputa con sus hermanos por una parte de su herencia. Ahora fue el turno de la caravana de la militancia en apoyo al impuesto, en las próximas semanas será el turno de la ley del aborto en lo que será otro intento por apaciguar los ánimos sociales con concesiones completamente integradas a la lógica dominante.(4) Se hace notorio cómo el gobierno, hacia fin de año y habiendo quitado el IFE, con récords de desocupación y tras levantar el aislamiento, busca reforzar el orden canalizando a todas sus filas hacia el plano institucional, apoyando desde la calle a tal o cual ley mientras la realidad social es cada vez más desastrosa. Vía libre a la movilización, siempre que sea en apoyo al propio gobierno.

Una vez más, debemos insistir en que el problema no es tal o cual ley, sino la Ley misma. No se trata de mejores leyes con verdadero apoyo en las calles, sino que la lucha debe tomar otro camino para que nuestros problemas se solucionen realmente. En este sentido la reflexión acerca del funcionamiento de la producción capitalista tiene mucho que aportar al momento de la lucha, donde todo tipo de consignas prefabricadas se repiten una y otra vez. La discusión sobre un impuesto a las grandes fortunas y la redistribución de la riqueza requiere de ciertas precisiones. Si el proyecto del gobierno finalmente se efectiviza es debido justamente a las características que mencionábamos más arriba. La izquierda tiene su propio proyecto, de mayor alcance, para que por primera vez se cumpla aquello de “que la crisis la paguen los capitalistas”. Pero, por más lindo que suene, es completamente impracticable hacer una verdadera quita a la burguesía desde el propio Estado en un contexto como este y además pretender que eso se reparta entre los proletarios. Cuando decimos esto, no lo hacemos desde el clásico posibilismo que limita las luchas, sino que lo hacemos desde un análisis de las relaciones de producción capitalistas, para no ilusionarnos con propuestas que en el fondo solo buscan juntar votos y sumar militantes. Nosotros agitamos la necesidad de la revolución social, asumiendo las dificultades que implica una perspectiva revolucionaria en contextos de pacificación social.

En primer lugar, no hay que perder nunca de vista que el patrimonio de la burguesía es producto de la explotación y desposesión de generaciones proletarias. Por otro lado, la riqueza en el capitalismo no funciona como atesoramiento más que en una pequeña parte, sino como Capital, como valor que se valoriza. Por eso, un impuesto más extensivo como se propone no afectaría meramente al patrimonio de cada gran empresario, como si les sacaran ahorros de abajo del colchón o una cuenta oculta, una mansión o un yate. Los burgueses no se caracterizan por tener la mayoría de su dinero ocioso, sino que, para mantenerse como tales, invierten constantemente en Capital. Si el impuesto afectara esa parte destinada a la valorización del capital, esto supondría reducciones en las empresas, despidos, etc. El Estado no puede quitar mucho a las empresas en tiempos de crisis, de hecho, subsidia muchas de ellas de manera corriente, y más aún en contextos como este, como fue el caso del pago de parte de los salarios y las cargas sociales durante el aislamiento. Dicho de otro modo, las empresas solo pueden pagar más cuando ganan mucho, cuando existe una alta tasa de ganancia en el sector. De otro modo, las empresas quiebran, y ya sabemos lo que esto significa.

Entender algo no significa aceptarlo. Así como no aceptamos el desempleo pero sabemos que nunca habrá trabajo para todos. Así como aborrecemos la miseria pero sabemos que es constitutiva del orden capitalista. Expropiar a la burguesía es deseable y necesario en un contexto de lucha y a manos de los proletarios. Expropiar a ciertos burgueses a manos del Estado o llevarlos a la quiebra en un contexto como este solo significa empeorar la situación, reforzando el poder del Estado que va a tener algo más que repartir a algunos proletarios mientras deja a otros en la calle. Por eso las crisis no las pagan los capitalistas, por eso los compromisos de deuda se van pagando o renegociando, por eso no se puede cobrar un “verdadero” impuesto a la riqueza. Las propuestas que afirman lo contrario son utópicas y reaccionarias, y conducen a una perspectiva cada vez más estatista, nacionalista y electoralista. ¿Impuesto a la riqueza cuando a los salarios se los devora la inflación con la complicidad sindical? Nos quieren dejar impotentes frente a una gran cortina de humo que se suma al que el Estado dejó crecer durante todo el año en las islas del Río Paraná y las sierras cordobesas.

Bajo el capitalismo todo aspecto de la vida busca ser escindido y luego mediado por sus propias instituciones para dejarnos lo más débiles y frágiles posibles. Nos decían que estábamos indefensos frente al coronavirus y que confiáramos en el Estado maternal que priorizaba la vida frente a la economía. Finalmente, atendiendo a las estadísticas oficiales, la Argentina “modelo” no ha quedado bien posicionada a nivel mundial. Solo nos encerraron instalando el terror en la población, mientras hicieron poco y nada en materia sanitaria. Ahora llegó el momento de abrir por completo porque no tienen opción, con las vacunas como pronta salvación. La respuesta siempre tiene que estar afuera, sea en el Estado o la ciencia, pero nunca en nosotros mismos. Quedará la duda, en materia inmunitaria, de cuáles hubiesen sido los efectos de haber tenido otra relación con el virus, sobre el cual sigue habiendo pocas respuestas. De lo que no quedan dudas es que el encierro ha profundizado nuestras debilidades como clase y que la moderación progresista solo puede llevarnos a la paz de los cementerios.

 

Notas:
(1) Ver Bolivia: Revuelta y Golpe de Estado (La Oveja Negra nro. 66, noviembre de 2019)
(2) Ya no hay vuelta atrás, nro. especial: La democracia es el orden del Capital: apuntes contra la trampa constituyente.
(3) EE.UU.: Nuevo presidente (La Oveja Negra nro. 44, diciembre de 2016)
(4) Ver Aborto: cuestión social (La Oveja Negra nro.54, abril de 2018