domingo, 24 de marzo de 2013

CRUZ Y FICCION

Para Nicolás Maduro –presidente encargado de Venezuela– «Hugo Chávez influyó en Cristo para que haya un Papa sudamericano», es así que El Comandante, luego de rogar públicamente a dios que no se lo lleve, sigue gobernando desde los cielos, es decir, su autoridad continúa aún muerto… Entre la risa y la rabia digerimos estas palabras y encontramos que la mentira generalizada es una triste realidad, que no se trata de forzar relaciones ocultas entre un engaño y otro, entre un tipo de dominación y otra, sino que ambas se nos presentan como una opresiva totalidad.
 
En una situación excepcional para la Iglesia Católica, Ratzinger renuncia a su cargo (un hecho de estas características no ocurría desde 1415) y con la proximidad de las Pascuas, se elige a los apurones un nuevo Papa que resulta ser el Cardenal argentino Jorge Bergoglio.
 

La noticia es recibida con un cóctel inigualable de fe y nacionalismo, incluso para los no creyentes, para quienes el estúpido orgullo nacional sale a relucir tanto si se trata de un gol récord de Messi o de un científico argentino reconocido mundialmente no importa por qué.
 
Una vez más, cuesta ver a tanta gente arrodillarse frente a semejante monstruo. Parecieran desconocer los innumerables exterminios, genocidios y guerras apoyadas e impulsadas por el Vaticano y la Iglesia Católica a lo largo de la historia. Y no se trata de si es un Papa bueno o un Papa malo ¡Es una institución que históricamente es cómplice de la dominación de una clase sobre la otra! Por ello es indiferente si el jefe-cura de turno ha colaborado o no con la dictadura cívico militar de su país de origen. ¿Qué otros argumentos hacen falta para sentir asco por el Papa, sus obispos y cada cura de sus sucursales repartidas por el mundo? Si la sola existencia de la Iglesia y el catolicismo son testimonios de su prédica de muerte, sacrificio, resignación y dolor. Si Bergoglio colaboró con los milicos en los 70 es un detalle más, obsceno y cruel, pero un detalle en la sangrienta historia de la Iglesia Católica.
 
Ante la creciente falta de interés hacia la institución religiosa por parte de los creyentes, esta aprovecha para lavarse la cara y mostrar una imagen diferente al estereotipo que se tenía. En poquísimos días se evita ostentar el lujo, se escoge por primera vez el nombre de San Francisco –típica referencia al «lado bueno» del cristianismo–, el Papa paga sus cuentas en el hotel, usa una pulsera de plástico, pide donar el dinero de los viajes a los pobres, desa­prueba a los pedófilos, se muestra tolerante hacia otras creencias y quizás en el futuro asistamos a actitudes que sorprenderán a más de uno. Y nos preguntaremos si Bergoglio es sincero o un hipócrita, si lo hace con convicción o es pura apariencia, como si la respuesta podría develar algo importante, como si algo de ello cambiase la esencia de la religión y sus instituciones.
 
En lo inmediato, habrá un resurgimiento de la Iglesia Católica en la región, se acelerarán los trámites de beatificación y santificación de unos cuantos candidatos locales, se reclamarán con más énfasis las Malvinas para el Estado argentino, todo gracias a la obra del Señor, del único Señor de este mundo de mierda: el Señor dinero.
 
Y como lo que nos preocupa derribar es el mundo del dinero, del cual las religiones y sus iglesias son su consuelo y justificación, no podemos detenernos en críticas parciales. Para ello, ya están otros defensores de este mundo, los progresistas con sus críticas «políticamente correctas», que se limitan a los excesos de la Iglesia Católica, disputando su poder pero sin descuidar el apoyo de los creyentes, haciendo hincapié en el problema institucional de la Iglesia pero defendiendo la libertad de culto y otros chamuyos por el estilo.
 
En el número 5 de La Oveja Negra decíamos: «las religiones son instrumentos de la clase dominante para mantener el orden y el conformismo» y desgraciadamente la crisis de la Iglesia Católica no se debe a la existencia de un fuerte desorden social que se esté generalizando y vaya a suprimirla, sino a que simplemente hay quienes vienen haciendo mejor su trabajo, por lo cual deberá ceder parte de su terreno a otras religiones de moda y otras creencias impuestas por el Capital para su desarrollo como la fe en el progreso, la ciencia moderna y la tecnología.
 
La vida eterna en el cielo parece prometedora, pero por las dudas nos seguimos inyectando lo que nos digan  por unos años más en la tierra. Rezar puede tranquilizarnos, pero nada lo hará mejor que unos buenos psicofármacos. Las estampitas siguen en las billeteras, pero generalmente salen cuando no hay billetes o la tarjeta de crédito comienza a rebotar. Los misterios de dios son comparables a los de los mercados, la ciencia se ha convertido en religión, los científicos en curas y la propia religión muta para adaptarse al pensamiento moderno. Así, curiosamente, un proceso de beatificación se parece más a un examen de laboratorio con diversas pruebas «empíricas» comprobando milagros que a un acto de verdadera fe.
 
No debemos luchar contra una garra del capital para ser atrapados por otra, no debemos oponer ciencia a religión, debemos desnudar sus roles complementarios (y compartidos) en la defensa de esta sociedad podrida. Debemos luchar por una espiritualidad y materialidad diferentes, que vuelvan a encontrarse en la plena realización de las necesidades humanas.

CAPITALISMO DEL SIGLO XXI

Cuando Chávez asumió el gobierno en el año 1999, en Venezuela, no hubo una ruptura en cuanto a lo que es el sistema capitalista y por lo tanto no existió un cambio profundo en las relaciones sociales de aquella región. Esta continuación capitalista, con sus distintivo patriotero, caudillista, demagógico y milico, bajo la denominación «socialista», fue lo suficientemente eficaz para desarrollar el negocio petrolero en aquel país, por lo cual todo asomo de crítica acerca de los efectos –tanto sociales como ambientales– de la explotación de hidrocarburos y minerales se han convertido en «contra-revolucionarios».
 
En este sentido, dos días antes del anuncio de la muerte del líder espiritual del proceso capitalista-bolivariano fue asesinado Sabino Romero, referente de las luchas del pueblo yukpa, que al último atropello que debieron responder fue al anuncio, realizado por Chávez, de la triplicación de la explotación del carbón a 36 millones de toneladas métricas anuales en territorios habitados por diferentes comunidades. Sabino Romero fue parte de las comunidades indígenas que se movilizaron para rechazar las consecuencias de la expansión de la megaminería en la región que habitan. Su lucha se enfocó en lograr la demarcación y titularidad de los territorios indígenas, para lo cual realizaron distintas movilizaciones tanto en el estado de Zulia como en Caracas, utilizando diferentes métodos de lucha, tales como la acción directa y la ocupación de tierras indígenas en manos de ganaderos (1). Como es costumbre, los burgueses se tiran la pelota: que «fue la derecha», que «fue culpa de políticos corruptos aún existentes entre las filas de la revolución bolivariana». Es que los sicarios que lo asesinaron, como el dinero y el petróleo, no son de derecha ni de izquierda. Es el aparato estatal capitalista, como una totalidad, el que garantiza y perpetua estos asesinatos. Un asesinato que muestra la continuidad de estas prácticas desde antes de la revolución bolivariana. Ya en el año 1995 la Guardia Nacional asesina a los yukpa Felipe Romero, Carmen Romero y José Vicente Romero, acusados de robo de ganado en un hecho conocido como la Masacre de Kasmera. Y podemos contar, desde aquel hecho hasta este, sucesivos asesinatos a manos de sicarios y ganaderos, además de palizas y campañas de difamación por parte de Venezuela como de Colombia. En cuanto a comercio y represión el Capital tampoco tiene patria.
 
A diferencia del funeral de Sabino Romero –donde las pocas fotos que circularon debieron ser sacadas a escondidas de las fuerzas de seguridad–, cuando muere un opresor los medios masivos de comunicación entran en sintonía para intentar machacarnos con lo mismo durante horas. Y la «opinión pública», en tanto que ideología dominante, se hizo eco en las redes sociales, en la calle, entre los conocidos. Lamentos y llantos desde el peronismo patotero y patriotero hasta autoproclamados grupos autónomos y muchas feministas llorando por quien representa a carta cabal «el Padre de la nación»: patriarca, cristiano, estatista, omnipresente. Sollozos de tantos y tantas que se posicionan contra el golpe del ‘76, pero como se confirmó una vez más, sus ídolos son generales, comandantes y coroneles.
 
El fondo de la cuestión, más allá de minuciosidades como la representatividad, es qué persiguen este tipo de procesos. Si el Socialismo del Siglo XXI solo quiere afianzar la democracia, el mercado y el nacionalismo, habría que preguntarse por qué pensarlo como revolución, si solo está afirmando aquellos nauseabundos valores en que nos movemos todos los días. Tanto Correa y su revolución ciudadana como Chávez y la revolución bolivariana (en un país donde el año pasado la desintegración social dejó alrededor de 21.000 muertes por homicidio) no hacen más que mostrar que el capitalismo cambia a una imagen bondadosa y popular pero no por ello abandona su esencia de muerte.
 
Lejos de querer dar un manual sobre revoluciones, ponemos en cuestión estos procesos al ver que no hacen más que ser aceites y remaches de la Normalidad. ¿Qué tienen de revolucionario las dádivas del Estado en un buen momento de la economía nacional o la espera de la palabra del Líder para saber qué hacer? ¿A quién asusta aprender a cantar más fuerte el himno nacional? ¿En qué nos diferencia eso de los burgueses?
 
La categoría Socialismo del Siglo XXI busca plantearse como novedad mientras mantiene las mismas falsificaciones que hizo la Socialdemocracia durante siglos anteriores. A su vez, el chavismo supo astutamente usar el tan en boga Poder Popular llegando a crear un Ministerio con ese nombre y así disfrazar mejor su caricatura revolucionaria, apoyado en la idea de quienes sostienen que este concepto vendría a ser combativo.
 
Se insiste en que Chávez o algún otro líder es quien va a devolvernos la dignidad como latinoamericanos, pues bien, no necesitamos ni líderes ni esa dignidad de ciudadano, de trabajador, de explotados y oprimidos, necesitamos dejar de serlo, a nivel mundial lejos de cualquier provincianismo. Más a la izquierda se insiste en que estos caudillos son solo el emergente de un movimiento social más grande, la cara visible, pero estos movimientos solo sirven de colchón para amortiguar y sostener las imposiciones del Capital administradas por tal o cual gobernante.
 
Seguir dando la mano a este tipo de procesos es continuar subestimándonos como explotados, subestimar nuestra capacidad de transformación, encerrar la imaginación revolucionaria en los moldes burgueses, lo que significa perpetuar estas relaciones sociales miserables, miseria que no hace referencia solo al aspecto económico.
 
Ningún explotado en el mundo debiese llorar la muerte de sus gobernantes. Si esto ocurre, no es más que por la racionalidad invertida que mantiene este sistema en funcionamiento. Y es que quienes están en la administración de cualquier Estado, no están sino en contra de nuestros propios intereses, digan lo que digan sus credos ideológicos. En los procesos sociales que van construyendo al proletariado en sujeto revolucionario, la identificación del mismo con caudillos de fraseología socialista no es sino un signo de debilidad, un límite que debemos contribuir a superar. Y es que, por lo demás, no se puede construir un movimiento revolucionario con posibilidades reales de victoria sino es a partir de un cuestionamiento y combate radical a toda mistificación, a toda idolatría (2)
 
El cambio por un mundo nuevo será obra de nosotros mismos y no el resultado de la claridad o beneficencia de algún militar, presidente, cura u otro representante del mundo burgués. A pesar de la mentira, a pesar de los líderes.

 
Notas:
(1)  “Capitalismo energético: Autor material e intelectual del asesinato de Sabino”, Periódico El Libertario (Venezuela). [leer texto]
(2) Extraído del blog El Radical Libre (Chile) [leer texto]

BREVES DE LA GORRA

PROYECTO X «Es un sistema informático de inteligencia criminal para la investigación de delitos complejos. Es una base de datos con vinculadores que permiten entrecruzar información y acelerar el análisis en determinadas circunstancias» deslizó la ministra de Seguridad Nilda Garré que busca ocultar lo evidente de lo cual tantos militantes sociales también se sorprenden: todo Estado espía, controla, vigila. La cuestión es ¿vamos a pedir que lo hagan pero en el marco de la legalidad?

RECLAMOS. Ante a las movilizaciones de trabajadores de diversos sectores por un aumento de salario que mínimamente compense lo que se come la inflación no hay respuesta. Pero cuando el reclamo viene de quienes reprimen a los anteriores es otro tema. Gendarmes y prefectos volvieron a reclamar aumentos, esta vez acompañados por la policía federal y las fuerzas armadas. En tiempo récord se dictaran los decretos 245 y 246: «Con el propósito del Gobierno Nacional de reconocer y mantener una adecuada jerarquización en relación con la capacidad, responsabilidad y dedicación que la correcta ejecución de la actividad propia del personal con estado militar de gendarme o policial de las Fuerzas de Seguridad exige, resulta necesario modificar sus condiciones remunerativas».

MEMORIA: LA VOZ DE LA MUJER

En este «mes de la mujer», como gustan llamar quienes se llenan los bolsillos aprovechándose y reforzando estereotipos de comportamiento, recordamos el periódico comunista anárquico fundado por Virginia Bolten (ver LaOveja Negra nro.3) llamado La Voz de la Mujer (1896-97), del cual se recuerda su combativo lema «Ni dios, ni patrón, ni marido» tan chocante ayer y hoy para la sociedad normal como para los movimientos sociales que creen tener las cuestiones entre sexos solucionadas por la magia de la militancia. En el artículo «Apareció aquello (a los escarabajos de la idea)» las compañeras respondían:
«Cuando nosotras (despreciables e ignorantes mujeres) tomamos la iniciativa de publicar La Voz de la Mujer, ya lo sospechábamos ¡oh, modernos cangrejos! Que vosotros recibiríais con vuestra macanística y acostumbrada filosofía nuestra iniciativa porque habéis de saber que nosotras las torpes mujeres también tenemos iniciativa y ésta es producto del pensamiento; ¿sabéis?, también pensamos.
Apareció el primer número de La Voz de la Mujer, y claro ¡allí fue Troya!, “nosotras no somos dignas de tanto, ¡ca! No señor”, “¡emanciparse la mujer?”, “¿Para qué?” “¡qué emancipación femenina ni que ocho rábanos!” “¡La nuestra”, “venga la nuestra primero!”, y luego, cuando nosotros ‘los hombres’ estemos emancipados y seamos libres, allá veremos.
Con tales humanitarias y libertadoras ideas fue recibida nuestra iniciativa. Por allá nos las guarden pensamos nosotras.»

miércoles, 6 de marzo de 2013

Traducciones de artículos de La Oveja Negra


Compañeros del sitio Contrainfo han traducido el artículo de tapa del último boletín La Oveja Negra: La indignidad de los normales que en griego se publica como Αργεντινή: Η αναξιοπρέπεια των κανονικών y en inglés como Argentina: The Indignity of Normalcy

Anteriormente había sucedido con El Capital o la Tierra del nro.2 traducido al italiano por NexusCo: Il Capitale o la terra.

La crítica radical y la agitación acráta recorren el mundo entero, pese a las fronteras que imponen los Estados o incluso pese a las barreras idiomáticas, y poder contribuir a ello nos alegra enormemente.
¡Por la revolución mundial!