Comenzamos el año haciendo lo que nos gusta, compartiendo un nuevo título de Lazo Ediciones que tradujimos, maquetamos y diseñamos: El persistente atractivo de la religión de Gilles Dauvé y Karl Nesic. Ya disponible en la biblio, en feria, en distribución y también libre en formato digital en nuestro sitio web: lazoediciones.blogspot.com
«El capitalismo no simplifica el mundo. Su evolución sigue transformando y reinterpretando realidades precapitalistas como la familia, la religión, la identidad nacional, los roles sexuales, las separaciones raciales, etc., pero ciertamente no las disuelve. En la religión, a su vez, hay algo específico: su ambición de presentarse como comunidad y, a menudo, su capacidad de ofrecer una unión mucho más profunda que la que proporcionan la familia, el trabajo, el barrio, la cultura, el deporte o incluso la política. Aún hoy, la religión continúa demostrando ampliamente su persistencia como el idealismo de una sociedad basada en la ganancia.»
viernes, 14 de enero de 2022
NUEVO LIBRO: EL PERSISTENTE ATRACTIVO DE LA RELIGIÓN
sábado, 23 de octubre de 2021
Folleto del Ciclo de Cine Anticapitalista
Disponible en formato digital el texto compartido en el Ciclo de Cine Anticapitalista realizado en octubre de 2021 en la Biblioteca y Archivo Alberto Ghiraldo.
Leer y descargar como folleto AQUÍ.
domingo, 19 de septiembre de 2021
Nuevo Folleto: LA COMUNA DE PARÍS
En el año del 150° aniversario de la Comuna de París, desde Lazo Ediciones publicamos un artículo de Rodrigo Vescovi (autor de Acción directa en Uruguay 1968-1973) acerca de este fundamental suceso en la lucha por la revolución social. Esta publicación se suma a la edición que realizamos del libro La Comuna de París. Revolución y contrarevolución (1870-1871) de Proletarios Internacionalistas en junio de 2017, cuya lectura recomendamos para ampliar sobre el tema. El folleto incluye también un mapa infográfico acerca de la situación político militar de París del 22 de mayo de 1871.
«La Comuna de París fue un breve, aunque imponente, proceso insurreccional desatado en el contexto de una cruenta guerra entre Francia y Prusia. Con una población sitiada y hambreada, y un gobierno progresista que, como de costumbre, no colmó las necesidades de la gente, el 18 de marzo de 1871 se produjo la revuelta y la proclamación de la Comuna, iniciando un proceso de profunda transformación social. Aunque ahogado brutalmente en la represión, este suceso significó para el proletariado internacional que la revolución era posible y, con ella, una sociedad sin clases, Estado ni propiedad privada.»
Ya está disponible en nuestra feria y será incluido en la próxima entrega de las suscripciones de la biblio junto al nro. 15 de Cuadernos de Negación: Notas sobre sexo y género.
La Comuna de París también se puede descargar su edición digital:
Descargar folleto con mapa
Descargar folleto sin mapa
Descargar mapa
miércoles, 14 de julio de 2021
Nuevo: CUADERNOS DE NEGACIÓN NRO.15, NOTAS SOBRE SEXO Y GÉNERO
Con fecha de lanzamiento el mes próximo, en este nuevo número nos aproximamos a las nociones de sexo y género con la intención de seguir profundizando respecto de las formas en que el Capital articula e interviene sobre las diferencias sexuales para la reproducción de esta sociedad. No buscamos las causas de la violencia sexista y la opresión simplemente en las diferencias, sino en su instrumentalización capitalista, ya que por sí solas no dicen nada sobre la brutalidad, dominación o jerarquías que produce el orden social.
Comenzamos abordando la intersexualidad como ejemplo extremo de la aplicación del bisturí de la división sexual sobre quienes no encajan en la norma, para luego adentrarnos en ciertos ejes que entendemos necesario poner en tensión respecto de las discusiones sobre sexo y género: la dicotomía naturaleza y cultura, los debates feministas de la igualdad y la diferencia, la sexualidad, la escisión cuerpo y mente, así como la íntima relación con la tecnociencia de ciertas perspectivas de género actuales.
Los dos números anteriores de esta publicación (Notas sobre patriarcado y Notas sobre trabajo doméstico) los hemos dedicado al análisis histórico y actual del sexismo, el patriarcado, la familia, la sexualidad, la reproducción de la fuerza de trabajo y el trabajo doméstico, así como otros temas relacionados, abarcando entonces muchos aspectos acerca de la división sexual y del trabajo, de la opresión y explotación particulares de las mujeres en el capitalismo. Todo esto lo hemos hecho sin que nos haya resultado imprescindible la profundización en las definiciones de género y su implementación que, en líneas generales, trae aparejada una manera de concebir y, por tanto, transformar la realidad que cuestionamos. Es por ello que, al abordar dicho concepto en este número, no nos proponemos una definición acabada o un aporte a los gender studies, sino un acercamiento crítico. Entendemos a las teorizaciones de género, principalmente, en relación a las transformaciones en la producción y reproducción de la sociedad capitalista de las últimas décadas.
A su vez, realizamos una crítica al feminismo como ideología, así como a la propuesta deconstruccionista. Esto llega tras un largo recorrido, pero no constituye un punto de partida. Es por ello que resaltamos la relación entre esta necesaria crítica y los desarrollos realizados en los números anteriores y los que vendrán, invitando a su lectura, discusión y difusión.
Mientras que en los dos Cuadernos anteriores nos focalizamos en la comprensión de las problemáticas puestas de relieve, principalmente, por las luchas de mujeres y disidencias sexuales, en este número otorgamos mayor énfasis a la crítica de los enfoques predominantes sobre dichas problemáticas y su influencia en las luchas actuales. Consideramos que, más allá de los debates particulares de los movimientos de mujeres y LGTTBIQ+, es preciso comprenderlos de manera más amplia, en relación a las expresiones de lucha de nuestra época. Por ello, a modo de cierre, volvemos sobre ciertos cambios en la reproducción del proletariado, como el interclasismo y el ciudadanismo, ineludibles en los movimientos sociales actuales.
Consideramos que la división sexual capitalista y sus respectivas asignaciones no son solamente cuestiones que deban superarse en el curso de la revolución, sino también una fuente de dicha superación. Esperamos que los Cuadernos sean un aporte a las luchas en curso.
Además de distribuirse en papel, todos los números de la revista así como traducciones y otros artículos publicados están disponibles para descargar en nuestro sitio web: cuadernosdenegacion.blogspot.com
Del mismo modo, los artículos y libros citados a lo largo de estos catorce años que llevamos realizando los Cuadernos pueden encontrarse en: bibliotecacuadernosdenegacion.blogspot.com
Quien estime que estos materiales merecen ser difundidos… ¡A reproducirlos, imprimirlos, copiarlos, discutirlos! Fueron realizados para ser compartidos de la manera que se considere más conveniente.
miércoles, 28 de abril de 2021
NUEVO LIBRO: LA VIDA ES UN ARMA. ANTOLOGÍA DE RAFAEL BARRETT
«La vida es un arma. ¿Dónde herir, sobre qué obstáculo crispar nuestros músculos, de qué cumbre colgar nuestros deseos? ¿Será mejor gastarnos de un golpe y morir la muerte ardiente de la bala aplastada contra el muro o envejecer en el camino sin término y sobrevivir a la esperanza? Las fuerzas que el destino olvidó un instante en nuestras manos son fuerzas de tempestad.»
La obra de Rafael Barrett es de una profundidad conmovedora, revolucionaria e indefinible. Impregnada de las voces que le rodean, no se le parece a ninguna. Habla libremente, habla con soltura, trazando recorridos inimaginables.
Recientemente publicada desde nuestra editorial Lazo Ediciones, la presente antología reúne una selección de sus ensayos, cuentos, conferencias y artículos. Escritos que, aun a la distancia, continúan encontrándonos en la crítica y rechazo de los males de este mundo.
viernes, 29 de mayo de 2020
Folleto: REFLEXIONES SOBRE EL PARO DEL 8M Y OTROS TEXTOS
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Dos meses después, durante el acto del primero de mayo, reunimos algunas reflexiones sobre el paro del 8M, que en esta ocasión publicamos como texto central. Consideramos que estas reflexiones mantienen su vigencia antagónica respecto del enfoque que continúa dándose mayoritariamente a la problemática.
Para complementar la edición, hemos agregado artículos seleccionados de nuestro boletín La Oveja Negra publicados desde la recopilación anterior a la fecha, así como algunos que habían quedado afuera.
Por último, incluimos también extractos de la revista Cuadernos de Negación nro. 13: Notas sobre el patriarcado, publicada en junio de 2019, para dar a conocer de manera más abarcativa el abordaje que venimos realizando.
Rosario, marzo de 2020
• Reflexiones sobre el paro del 8M
• Memoria: «¡Maldito foo-ball!»
• Hablando con las paredes: «Somos las nietas de las brujas que no pudiste matar»
• Palabras de lucha: Cárcel de mujeres de Ezeiza
• Aborto: Cuestión social
• Hablando con las paredes: «Hay mujeres con pene»
•¿Ideología de género?
• Memoria: 8 de marzo
• ¿Deconstrucción?
• Cuadernos de Negación nro.13: Notas sobre Patriarcado (extractos)
• Anexo: ¿Yo decido? (Boletín Alta Tensión nro.9)
lunes, 6 de abril de 2020
NUEVOS TÍTULOS: CONTAGIO SOCIAL. GUERRA DE CLASES MICROBIOLÓGICA EN CHINA
El 19 de marzo, mientras se imponía el aislamiento masivo en la región argentina, terminábamos de preparar la primera publicación del artículo en formato libro con nuestro proyecto editorial Lazo Ediciones. A raíz de la cuarentena, hasta el momento solo ha podido circular en su versión digital, posibilitando sin embargo numerosas conversaciones en espacios virtuales.
Publicado originalmente por el grupo Chuang el 26 de febrero de este año, semanas antes de que las cuarentenas se aplicaran en el resto del mundo, el artículo no ha perdido vigencia, y posee la claridad necesaria para abordar la cuestión en su complejidad.
El texto evidencia la realidad social y las transformaciones derivadas del desarrollo económico de las últimas décadas por el que China pasó de ser «una economía estatal planificada aislada a un centro de producción capitalista integrado». En su descripción social de la ciudad de Wuhan, foco inicial de la enfermedad, logra caracterizar las condiciones en las que se reproduce la vida en los principales complejos urbanos industriales de esa vasta región. Muestra así, que la proliferación de nuevos virus está íntimamente ligados al profundo deterioro, implícito en el capitalismo, de nuestra vinculación como especie con el entorno natural no-humano.
Por otra parte, el análisis acerca de las políticas del totalitario Estado chino, vanguardia en varios aspectos de la tecnología puesta al servicio del control social, permite reflexionar sobre el impacto en la población de las medidas de aislamiento y cuarentena, que fueron tomadas inicialmente en China y que luego se replicaron en prácticamente todo el mundo.
Y en estas latitudes, ¿qué es lo que sabemos sobre China? Sabemos de la descomunal potencia con que produce y consume mercancías. Sabemos también que es el destino principal de la producción agropecuaria de nuestra región. Los productos made in China forman parte de los hogares, oficinas y talleres de todo el planeta. Pero al mismo tiempo, la región ha sido testigo de intensos conflictos. La actualidad económica mundial de tendencia recesiva, invita a pensar en las consecuencias del potencial accionar de su clase trabajadora. Lo que sucede entonces en los centros urbanos y zonas rurales es de vital importancia para todos nosotros.
En este sentido, Chuang realiza una gran contribución. Este grupo comunista de China, parte tanto de la crítica del “capitalismo de Estado” del Partido Comunista Chino como de la oposición liberal de los movimientos de “liberación” de Hong Kong. En su sitio web publican, además de los artículos del blog, una revista temática que ya tiene su edición en inglés.
Este es el primer texto de este grupo traducido al castellano. Esperamos prontamente lanzar la versión en papel, y que este libro sea un motivo más para el encuentro, el ejercicio de la crítica radical y la necesaria reflexión anticapitalista.
Libro completo disponible en nuestro sitio web: lazoediciones.blogspot.com
domingo, 30 de junio de 2019
NUEVOS MATERIALES: CUADERNOS DE NEGACIÓN NRO.13: NOTAS SOBRE PATRIARCADO
Uno de los grandes problemas que encontramos al abordar la cuestión del patriarcado es asumirlo como el sujeto que determinaría la sociedad. Así, el Capital dejaría de ser el sujeto de esta sociedad, el que lo subsume todo, para dar paso a otro: el patriarcado. Hay una diferencia fundamental entre considerar el patriarcado como algo exterior al Capital y considerarlo como una realidad interna del Capital. La primera comprensión nos presenta el patriarcado por un lado y el Capital por otro, o en el mejor de los casos patriarcado y Capital como dos sujetos separados que en un momento dado se vinculan.
Por el contrario, la comprensión del patriarcado como realidad interna del Capital, lo asume en tanto que incluido y dominado, es decir subsumido. El proceso histórico de esa subsunción incluye y a su vez transforma al antiguo patriarcado. Y aunque puede mantenerse dicho vocablo, debemos tener en cuenta que no estamos hablando de lo mismo. Comprendemos el hecho de que en la propia lucha se siga nombrando al sexismo de esta sociedad como «patriarcado», aunque nos parece poco preciso. Si bien emplearlo es importante para ver la continuidad histórica del sexismo en relación a sociedades de clase anteriores, de alguna manera también oculta las condiciones del sexismo en la actualidad.
NUEVOS MATERIALES: SOBRE LOS CHALECOS AMARILLOS
- No solo arde París... Anotaciones sobre los chalecos amarillos por Proletarios Internacionalistas.
- Guerra de Clases Nro.9: Chalecos amarillos.
jueves, 25 de abril de 2019
NUEVOS MATERIALES: ABAJO EL PROLETARIADO - VIVA EL COMUNISMO
«Quienes no buscan convertirse en una potencia más entre todas las potencias de este mundo, quienes aspiran a destruir todas esas potencias, podrían resumir su programa así: “Abajo el proletariado”.
Evidentemente, no en el sentido de una oposición a los proletarios en cuanto seres humanos; sino precisamente porque solo rechazando ser un proletario es que se puede pensar en ser un ser humano. Los revolucionarios no proponen la mejora de la condición proletaria. Proponen su supresión. La revolución será proletaria por quienes la realicen y antiproletaria por su contenido.»
Disponible en nuestra feria de publicaciones y en versión digital: panfletossubversivos.blogspot.com
domingo, 13 de enero de 2019
Folletos: LA SEMANA DE ENERO. A CIEN AÑOS y LA INSURRECCIÓN DEL '19
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- A 100 años de la Semana Trágica
- Enero 1919, memoria de las llamas
- La Liga Patriótica Argentina
- Perón en la Semana Trágica de 1919
- Vasena (tango anónimo)
- «La algarabía de la chusma desbordada» (carta del monseñor Ussher)
- «La Semana Trágica» (Juana Rouco Buela)
- Testimonio de Vicente Francomano
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LA INSURRECCIÓN DEL 19. SEMANA TRÁGICA
Publicado originalmente en Le Chien. Marzo de 2015, Buenos Aires. Se trata de una suerte de comic sobre aquellos sucesos. (Formato de página A3)
domingo, 2 de diciembre de 2018
Nuevo libro: Wenüy. Por la memoria rebelde de Santiago Maldonado
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viernes, 13 de julio de 2018
NUEVA PUBLICACIÓN: ZAD. OTRO FIN DEL MUNDO ES POSIBLE
«Defender la zona y luchar contra el aeropuerto y su mundo no significa simplemente ocupar el ZAD o vivir allí mientras se espera el desalojo. También significa construir una ofensiva real contra el proyecto mediante el desarrollo de prácticas de resistencia colectiva.»
domingo, 10 de junio de 2018
NUEVOS MATERIALES: CUADERNOS DE NEGACIÓN NRO.11
sábado, 28 de abril de 2018
DOS NUEVOS LIBROS
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Reeditamos en formato libro este importante documento de nuestra clase, escrito a tan solo tres años de los sucesos por los cuales conmemoramos el 1° de mayo. Este material histórico recoge las palabras de los protagonistas, la tensión y el calor del momento.
Hoy, más de un siglo después, las palabras de aquellos compañeros pueden parecer inocentes para unos y hasta ridículas para otros. En más de un siglo se han sucedido muchos cambios, pero lo fundamental que señalan estos revolucionarios continúa intacto: la existencia del Estado, la dominación burguesa, la ley como arma de los poderosos, la policía al servicio de los intereses del Capital, el capitalismo como un sistema que desprecia la vida. La necesidad de revolución también continúa intacta, así como la lucha de compañeros y compañeras que se juegan la vida por un mundo distinto.
Descargar el libro
miércoles, 7 de marzo de 2018
Folleto: 8 DE MARZO CONTRA EL CAPITAL Y OTROS TEXTOS
El primer acto del 1ro de mayo en Rosario y Virginia Bolten
Memoria: La voz de la mujer
Las hogueras aún no se apagaron
Des-memoria: Homenaje estatal a Virginia Bolten
Hablando con las paredes: «Mi cuerpo es mío»
Memoria: Pepita Gherra... La voz de la mujer
Cultura machista y victimización
8 de marzo contra el Capital
Hablando con las paredes: «Mujer bonita es la que lucha»
Palabras de lucha hacia la raíz
Nos están matando
Hablando con las paredes: «...»
¡Abajo el trabajo doméstico!
¡Higui a la calle!
Memoria: «вниз с войной!»
La cultura de la violación
8 de marzo: Paro Internacional de Mujeres
Algunas reflexiones en torno al 8m 2018
martes, 2 de mayo de 2017
1° DE MAYO: ¡ANTICAPITALISMO!
Descargar folleto
Nos encontramos otro 1° de mayo para afirmar la lucha contra el Capital, por la cual fueron ejecutados por el Estado nuestros compañeros en 1887. Nosotros, quienes perdemos la vida en sostener esta sociedad capitalista, somos los mismos que podemos destruirla. La lucha anticapitalista, aunque trastocada o ridiculizada, es tan necesaria como ayer. Porque sufrimos el Capital en carne propia en cada jornada laboral sea asalariada o doméstica, cada vez que buscamos trabajo, en las necesidades que padecemos, y cada vez que nos relacionamos con otros seres humanos a través del dinero que todo lo cosifica para multiplicarse a costa de nosotros.
Padecemos el Capital porque este no es una simple cosa, una acumulación de máquinas en un galpón o de billetes en un banco, sino que es una relación social. Se trata de una sociedad mercantil generalizada, donde los seres humanos nos relacionamos tal como si fuésemos cosas y a través de las cosas.
Son demasiados los motivos para juntarnos y luchar colectivamente, aunque estos son más notorios cuando se intensifican. Ya es suficiente con que nuestra vida tenga precio, pero como nos acostumbramos a eso decidimos luchar cuando su precio baja. Seguramente sea en la propia lucha que nos demos cuenta que nuestra vida no debería tener precio y que esa realidad es también posible.
Hay que organizarnos y luchar, pero también necesitamos desconfiar de las opciones que nos ofrecen, que no ponen en duda la totalidad de la sociedad de clases. Podemos repudiar la cara más obscena del capitalismo, limitarnos a enfrentar al cuco de turno, apelar al oportunismo en contra del ajuste, echar culpas a los enemigos más visibles desligando al resto de explotadores, y prometer mejoras que nunca llegan. Pero las grandes dificultades se presentan cuando buscamos organizarnos colectivamente para luchar contra el capitalismo. Creemos necesario decir una vez más que si no aspiramos a una revolución social, nuestras luchas serán en vano.
Hace dos años, dedicamos nuestro acto a profundizar acerca de la noción de revolución social, criticando al reformismo, así como también a los partidos y sindicatos que negocian con nuestras necesidades. El primero de mayo pasado, lo dedicamos a la crítica del Estado, su ineludible razón de ser y las perspectivas de su superación. Hoy queremos insistir en la necesidad de una perspectiva anticapitalista en relación al contexto actual. Perspectiva que no surge de un dogma o desde un perfeccionismo teórico, sino que surge de las propias condiciones de vida de los explotados y de las experiencias de lucha por transformarlas. Perspectiva anticapitalista que ya era llevada adelante por todo el movimiento del cual formaron parte los “mártires de Chicago” y que nunca dejará de estar vigente mientras la humanidad se encuentre dividida en dos campos antagónicos: burguesía y proletariado.
Frente a los diversos cambios que se vienen dando en el plano político y el imaginario social en esta región, nos parece necesario criticar algunos discursos en función de los hechos y no como simple oposición de ideas, ya que esto no se trata de un panel de debate. Los poderosos imponen sus discursos no por que hablen muy bien o sean demasiado persuasivos, su fraseología solo justifica lo que ya han impuesto por la fuerza que le permite su poder, procedente de su dinero.
Los últimos años, por si aún era necesario, nos han dado una lección magistral en cuanto a la función capitalista de las denominadas izquierda y derecha. Cuando desde una perspectiva revolucionaria decimos «la izquierda del Capital» no se trata de un recurso discursivo para embarrar un oponente, se trata de una cruda descripción de la realidad. Cuando el avance del capitalismo suele asociarse con el avance de la derecha, es necesario poner en evidencia lo que ya era evidente.
Los últimos años de gobiernos progresistas en la región latinoamericana han demostrado la profunda implicación de la izquierda y el progresismo en el desarrollo capitalista. No solo no han cuestionado los modelos productivos heredados, sino que los han profundizado enormemente. El extractivismo con monocultivos transgénicos y agrotóxicos, la carrera energética que desconoce todo tipo de límites e impulsa proyectos como el de Vaca Muerta en la cuenca Neuquina, y planes megalómanos de infraestructura para el transporte como el IIRSA, (1) son algunos de los principales ejemplos.
Hoy es más claro que nunca que para frenar el avance del Capital, hay que oponernos también al progresismo y la izquierda, que presentan como gran diferencia unos pequeños matices a la hora de gestionar la economía, y por tanto la explotación y opresión de millones de seres humanos en todo el planeta. Aquí la artimaña del “mal menor” se cae a pedazos. ¿Menor que qué? nos preguntamos, si lo menos malo de hoy era lo malo de ayer. A esta altura la astucia de proponer una salida etapista y sin ruptura es irreal y utópico.
La huida desbocada y hacia adelante que nos presenta el capitalismo, no es obra de la mente de unos pocos millonarios de derecha o de izquierda. Ellos mismos están subidos a un caballo incontrolable con sed de ganancias. Controlarlo tirando las riendas más a la derecha o más a la izquierda, es una fantasía. El Capital se dirige hacia nuestra ruina en su carrera por multiplicarse, porque si deja de crecer muere.
Desde hace varias décadas se identifica erróneamente al neoliberalismo con el capitalismo más brutal y despiadado, con el avance de la mercantilización del mundo y la degradación cultural y de los vínculos sociales, y con un Estado orientado hacia la desregulación de los mercados y el avasallamiento de los derechos y libertades más básicas de los explotados, que facilitan la represión y el aumento de la explotación. Nada nuevo bajo el sol negro del Capital, de ese modo se conquistó hace más de 500 años el continente americano. No se trata de igualar todo, sino de no perdernos en las diferencias.
Ese discurso antineoliberal que aparenta criticar duramente al capitalismo, por lo general, acaba idealizando un capitalismo supuestamente más bondadoso en el pasado en torno al cual articula sus propuestas. Así es que el progresismo se sigue postulando como una forma de resistencia al desarrollo capitalista, cuando esto es claramente falso como mencionábamos antes.
La izquierda más a la izquierda nos dirá que eso no es verdadero antineoliberalismo, que eso no es verdadera izquierda. Esa izquierda que quiere desmarcarse del progresismo pero se limita a exigir y prometer lo que este no cumple. Su horizonte es común, en tanto no vislumbra una ruptura con el orden dominante.
Para ser más precisos, las políticas llamadas neoliberales no fueron posibles únicamente gracias a las últimas dictaduras cívico-militares y su feroz represión. Algunos de los rasgos de lo que mayormente se identifica como neoliberalismo -el avance de la precarización y especialización en el trabajo, la privatización de diversas industrias y servicios-, son inseparables de ese capitalismo añorado por muchos, que en Argentina representa el peronismo, y que tiene su correlato en diferentes regiones del mundo. Nosotros nos oponemos a esa nostalgia capitalista que fantasea con un pasado “mejor”, así como también queremos exponer la continuidad en el desarrollo capitalista, que las últimas décadas han sido producto de ese pasado y no su contrario.
Por supuesto que mientras exista capitalismo nos opondremos a todo aumento de nuestra explotación, que sufrimos a través de nuestros salarios, los precios y la calidad de lo que consumimos, o los impuestos que debemos pagar. Pero mientras creamos que esto es responsabilidad de un sector político o empresario particular, seguiremos enredados en la dinámica capitalista.
Hoy algunos celebran que se discute más política, y eso… ¿qué significa? Significa, sobre todo, que pensemos nuestras necesidades en los términos de la gestión capitalista. Que si perdemos el trabajo sea por la falta de “industrialización” del país, o la apertura y cierre de importaciones, que las subas de impuestos sean por la falta de soberanía energética, que la inflación sea por las políticas monetarias o la especulación comercial. Se nos invita a discutir y preocuparnos sobre la estatización de alguna industria o sobre la deuda externa. La raíz de los problemas no es cuestionada y nuestra imaginación es destruida. Nos llaman a opinar sobre cada detalle, para que así no tengamos una noción de la totalidad. Nuestros enemigos más evidentes y nuestras acciones más directas se diluyen en problemas de expertos.
La huelga, por ejemplo, surgió con el objetivo de generar el mayor desorden y pérdidas económicas posibles, se trataba de imponer las reivindicaciones a través de la fuerza, estableciendo el menor diálogo posible con la burguesía y el Estado, o al menos un diálogo desde un lenguaje propio. Las últimas huelgas tienen una impronta totalmente diferente. Se las plantea como una forma de “hacer escuchar la voz de los trabajadores”, cuando los únicos que hablan son los sindicalistas y hasta los periodistas en nuestro nombre, mientras el grueso de los explotados lo perciben como un feriado. Los burgueses se organizan lo mejor posible para disminuir su impacto, así como también aprovechan para victimizarse y apretar los cinturones. Son medidas convertidas en políticas, donde los intereses de los proletarios están lejos de ponerse en juego.
Mientras que, al reflexionar acerca de procesos de lucha de hace algunas décadas o de otras latitudes, resulta necesario poner en palabras los rasgos de fortaleza y radicalidad que se plasman en la acción; hoy la situación en nuestra región se presenta a la inversa. En otros contextos, miles de proletarios se han lanzado a la acción directa, al boicot, a la huelga, al saqueo, se han organizado autónomamente para satisfacer sus necesidades, todo ello en muchos casos desprovistos de escritos, consignas, carteles o volantes. Hoy abundan las palabras, pero no parecen potenciar las luchas o dotarlas de una orientación, sino que aparecen como un techo, como una limitación. La obsesión en el discurso es propia de una época que se manifiesta impotente en la acción. Por eso es necesario saber dónde nos encontramos y afirmar una perspectiva revolucionaria de lucha contra el capitalismo, que se nutra de las experiencias del pasado y de los explotados de todo el mundo, que nos permita enfrentar las debilidades actuales, que nos prepare para los enfrentamientos futuros.
No hay posibilidad de frenar al capitalismo con más democracia porque la democracia es, precisamente, una relación entre personas que se saben desiguales, pero presumen no saberlo. La democracia no acaba con la desigualdad, es solamente una manera de gestionarla y mantenerla ordenada para evitar así cualquier tipo de desborde social.
Hoy como ayer sentimos que la única manera de acabar con este orden social que nos mata, nos hambrea, nos viola, nos envenena, nos deprime y nos devasta, es justamente destruyéndolo y no intentando mejorarlo. Una ruptura en la reproducción continua de esta realidad ha sido y es posible, por eso afirmamos que no hay alternativa junto a quienes mantienen la opresión y la explotación. No hay progresismo sin progreso del Capital. Y el progreso del Capital es obligatoriamente nuestro retroceso.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
PRESENTACIÓN DEL LIBRO UN FUTURO SIN PORVENIR. POR QUÉ NO HAY QUE SALVAR LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
El libro consiste en una recopilación de varios de los textos reflexivos y de agitación que el grupo Oblomoff ha venido realizando desde el 2004. A lo largo éstos nos encontramos con una profunda crítica de la Ciencia y el sistema científico-tecnológico, que busca enfrentar grandes mitos arraigados a través de la historia que, como en el caso de su supuesta neutralidad, nos alejan de preguntarnos el porqué de la necesidad de la investigación científica, de sus fines y sus medios, o del tipo de mundo que contribuye a forjar y perpetuar.
Con sus escritos e intervenciones buscan poner en cuestión las nociones de investigación pública y «ciencia pura», así como el concepto mismo de Progreso, sugiriendo que la ciencia moderna ha sometido la curiosidad humana por la comprensión del universo a las necesidades del desarrollo capitalista, reduciendo así la realidad a simples mecanismos y números.
Mientras la ciencia ha sido indispensable para el desarrollo capitalista sobre la vida humana y la naturaleza, se la sigue situando como posible herramienta de transformación. Por este motivo, y frente al brutal empeoramiento de nuestras condiciones de vida, estas reflexiones se vuelven cada vez más imprescindibles en el seno de nuestras luchas.
Como dicen los compañeros de La Unidad en su prólogo: «No podemos seguir pensando cómo sería posible mejorar la maquinaria capitalista. Tampoco es posible ralentizarla, es necesario detenerla abruptamente. Los pozos petrolíferos en los pantanos del Delta del río Niger, los trenes de alta velocidad entre Turín y Lyon, los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec, las minas a cielo abierto en Andalgalá, las autopistas en el TIPNIS boliviano, son solo algunos de los proyectos que han suscitado duras resistencias entre los habitantes de esas regiones. De la mano de todas estas expresiones van proliferando también iniciativas como la del Grupo Oblomoff y otros compañeros a lo largo del mundo, que aportan con acciones y escritos a reflexionar sobre la profunda necesidad de poner un freno. Esperamos poder contribuir a ese esfuerzo con esta edición.»
lunes, 9 de mayo de 2016
1° DE MAYO: ¡DESTRUYAMOS EL ESTADO!
Volver a ese mayo es volver a un tiempo lleno de sufrimiento, pero también a un tiempo rebosante de esperanza. Tiempo en que todavía la burguesía sufría por imponer ideológicamente su dominio. Tiempo en que las banderas tenían menos colores, pero eran suficientes. Cuando los partidos políticos estaban en gran medida sólo conformados por burgueses y los proletarios desarrollaban masivamente formas de lucha ajenas al encuadramiento sindical.
Glorificar el pasado es un ejercicio de pasividad. Reconocer sólo los aspectos estéticos o superficiales es la condena de todo movimiento. Falsificar la realidad histórica es trabajo de la socialdemocracia. Aquí no vamos a hacer esto. Queremos volver al mayo real, y no solamente al de 1886 en Chicago, sino también al del 37 en Barcelona, al del 68 francés, al del 69 en Córdoba y Rosario. Y a cada mayo que pasamos en todos estos nefastos siglos, porque en cada uno de ellos hemos sabido rebelarnos contra la dominación del Estado y el Capital. Porque en todo mayo hubieron conversaciones clandestinas entre trabajadoras, faltazos al trabajo para quedarnos haciendo el amor, barricadas de insurrectos, niños inquietos que insultaron a sus profesores, mujeres colectivizando tareas en barrios obreros, movilizaciones que destruyeron comercios, actos conmemorativos, grupos de debate anticapitalistas y un sinfín de formas más de vivir.
Y es por todas esas cosas y por muchas más por las que seguiremos volviendo a mayo, para nunca olvidar a aquellos hombres y mujeres que nos precedieron en la guerra contra este mundo. Cada año tratamos de abordar algún aspecto de la crítica de la sociedad y este año no es la excepción. Intentaremos hacer eje en la crítica del Estado como estructura de centralización de la dominación sobre la humanidad.
En estos tiempos donde se impone con fuerza la idea de que no se puede hacer nada por fuera del Estado, sus leyes, sus instituciones y sus votaciones, es necesario seguir asumiendo y profundizando en esta crítica.
A casi 200 años de la creación del Estado argentino, todavía algunos creen que el problema no es la organización estatal en sí, sino la subordinación de algunos Estados frente a otros. Dicen que para estar mejor hay que tener un Estado más fuerte, independiente del resto, ¡cuando lo que necesitamos es terminar con todos los Estados! Una vez más: ¡el proletariado no tiene patria!
¡Por un primero de mayo internacionalista, anticapitalista y revolucionario!
¡Destruyamos el Estado!
El Estado, hoy mal reconocido como un conjunto de instituciones imbricadas y organizadas entre sí, emerge como el poder organizado de la desposesión de la humanidad. Comienza a tomar los caracteres de su forma corriente junto con el desarrollo del capitalismo, y es el Capital el que en última instancia selecciona los caracteres más favorables que tendrá su estructura predilecta.
«Lo que consideramos fundamental a saber es que el Estado, ese aborto monstruoso de la sociedad, no es un enemigo por razones de gusto, afinidad moral o antipatía ideológica. Lo es en tanto estructura de poder fundamental que garantiza nuestro sometimiento al trabajo asalariado, que permite y defiende la destrucción de la naturaleza en pos de la producción económica y garantiza la guerra como método de reorganización económica y de control social. Lo es también, en tanto estructura que se contrapone a la plena realización de la vida y la autonomía de la comunidad humana: su mera existencia limita la posibilidad de explorar y desarrollar otros modos de relacionarse. Lo es, porque es justamente el resultado del antagonismo de clases existentes.» (Cuadernos de Negación Nº4)
El Estado es el Capital
El Estado acuña las monedas e imprime los billetes, regula su circulación, sube y baja las tasas de interés y controla la actividad bancaria. Es el banco entre los bancos, la reivindicación y superación de la decadente nobleza que tenía que endeudarse con esos usureros apátridas para librar sus guerras.
El Estado regula la competencia entre capitalistas particulares, estandariza con normativas los procesos productivos, asume las industrias con escasa tasa de ganancia y provee la infraestructura necesaria para el desarrollo de la producción mercantil. El Estado es un capitalista por derecho propio, invierte en la bolsa, emite créditos, paga salarios, extrae plusvalía. Nada de lo capitalista le es ajeno.
El Estado concentra las tareas de investigación científica que los capitales particulares no podrían asumir. A su vez, y de tan importante que es, tiene su ciencia hecha a su medida: la estadística.
Del dominador, del violador, del desposeedor, dirán que era “un gran estadista”. El Poder tendrá carácter científico, tendrá sus teóricos, sus cuadros medios y sus bases de tecnófilos para adorarlo. «No son más que cifras en unos gráficos elaborados por idiotas» diría sobre ellos Guy Debord.
Separar al Estado del Capital es como intentar separar la materia de la energía. Son una esencia, un ser, una realidad. Un organismo que se desdobla para seguir con vida, para dominarnos en un jueguito de policía bueno y policía malo a gran escala.
Pueden decir que si luce como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces debe ser un pato. Y el Estado luce a capital, huele a capital, suda capital, gestiona capital, regula capital, representa al capital... Es el Capital.
El Estado es la democracia
La democracia no es la mejor forma que el ser humano encontró para vivir en sociedad, es la mejor forma que encontró la burguesía para dominar, es la mejor forma de organizar una sociedad de individuos. Con su libertad e igualdad, es un sistema perverso de dominación del que echan mano el Capital y el Estado para igualarnos a todos, tal como hacen con las cosas. Para tratarnos como mercancías. Para liberar a los seres humanos de sus tierras y comunidades, librarnos con el sólo fin de explotarnos, de comprarnos en igualdad de condiciones. Es la igualdad que con toda libertad oculta que para imponerse se ha servido de la fuerza bruta. Oculta sobre todo la división entre explotadores y explotados, el antagonismo de clases, la contraposición entre capitalismo y humanidad.
El reino ideal democrático, planteado tanto por ciudadanos autodenominados de “izquierda” tanto como de “derecha”, en el que no existirían las clases sociales y seríamos todos libres e iguales, no es más que la concreción ideológica de siglos de dominación, de millones de millones de jornadas de trabajo, de encarcelados, torturados y exiliados, de cientos de genocidios y guerras contra la humanidad.
La democracia no es una simple forma de gestión. El Estado puede estar gestionado por un sistema presidencial, uno parlamentario, o algo entre medio de estos dos. También puede tener incluido en su gestión a un monarca, de manera testimonial o real. O puede mantener hasta cierto grado la estructura parlamentaria y ejecutiva pero suspender temporalmente el proceso electoral. Cuando esto sucede, se le suele llamar dictadura y, aparentemente, esto se encontraría en las antípodas de la democracia. Hay quienes equiparan fascismo con Capital, o que presuponen que la democracia se opone al totalitarismo. La democracia sería entonces una compañera en la lucha contra la dominación, tanto como un ideal a conseguir, o una “herramienta” a utilizar circunstancialmente. Pero la democracia no es una simple “forma de gobierno” entre tantas. Es la esencia del Estado y del Capital, su espíritu, su ideal, y los burgueses la defenderán a muerte, porque sus vidas dependen de ella. La democracia no es el simple parlamentarismo o la garantía de elecciones y, en todo caso, estos dos elementos son producto y emergen de la explotación del proletariado y bajo ningún caso son elementos neutrales que podamos inclinar a nuestro favor.
Volviendo al panorama histórico, vemos cómo las teorías que sitúan a Europa como corazón del desarrollo capitalista suelen adolecer de un panorama más abarcativo acerca de cómo el Capital surge mundialmente del mercado en expansión y se cristaliza en ciertos polos específicos a lo largo del mundo. Lo que sí podemos situar en Europa es el surgimiento del Estado Moderno y de la conceptualización de la democracia. Será desde allí que se lleve a esta bestia estatal hacia cada rincón del mundo... Democrática se llamará a sí misma esa gran fuerza igualadora, que en esa pulsión de igualación decidirá que todo el mundo debe gestionarse de la misma manera.
Siguiendo en Europa, los estamentos, o estados, eran los sectores constitutivos de la sociedad en las fases previas a la síntesis del Estado Moderno. Quizás el sistema más conocido es el de los tres estados franceses: clero, nobleza y pueblo. Siguiendo ese razonamiento que liga al Estado con una porción de la sociedad, el Estado Moderno es el Estado de la burguesía, y entre todas las formas de poder en disputa durante la época de las revoluciones burguesas, actúa como el partido de dicha clase, como estructura general de concentración de intereses burgueses.
El ágora de los propietarios atenienses, ese mismo que servía como mercado, es hoy el parlamento, la mesa de ministros, la corte suprema. El Estado es la democracia.
El Estado es el dios
Es en tierras cristianas, durante el reinado de Constantino, que comienzan a observarse los primeros indicios de lo que eventualmente devendría en secularismo y en la “separación” entre el Estado y la Iglesia. Los obispos son exentos del pago de impuestos y son quienes sacralizan las guerras contra el paganismo, a cuyas comunidades se las saquea para enriquecer al Estado-templo.
Pero esta simbiosis lentamente va decantando en una unidad de poder que requiere elementos más y más complejos y divididos y funciones técnicas cada vez más avanzadas. La estructura teocrática parece no responder con la suficiente celeridad y otros tentáculos del dominio comienzan a asumir un rol central. Cuando se disipa el manto sagrado de las generaciones de cruzadistas, los nobles europeos comenzarán a reconocer que la iglesia es tan expropiable como el campesinado y que, en la medida en que lo necesiten, pueden instrumentalizar a esta organización. Para la Iglesia, sin embargo, resulta más deseable que esa expropiación sea nobiliaria antes de que la realicen las comunidades libres.
Pero si la propiedad de la tierra era uno de los puntos más sólidos del dominio eclesiástico durante la denominada Edad Media, el poder clerical se cimentaba también en la concentración bibliográfica y de conocimiento que había amasado durante muchos siglos. Esta se convertiría en la ciencia, esa antorcha que en la mano de los enciclopedistas daría luz sobre la tierra y alejaría a las sombras del oscurantismo religioso.
Los burócratas, que en gran medida provenían de la propia iglesia, se enfilaban para incluir a los centros de escribas de la iglesia (esos lugares que llamamos universidades) en la estructura estatal. Esos centros, que ya producían sujetos de conocimiento, ahora comenzarían su producción en masa de servidores intelectuales para el Estado.
La iglesia deja de ser necesaria para la producción de los científicos, saqueadores de conocimiento, que comienzan a recorrer el mundo para robar todo lo que pueden y llevar registro de ese robo en sus cuadernos de “investigación”. El Estado, que ya tiene sus talleres nacionales, puede asumir tranquilamente la formación y adoctrinamiento de estos sujetos especializados en el pensar.
La desposesión se completa. Todo se concentra. Las cosas son objetos que se llevan al mercado. Los seres humanos son ahora también cosas. Sus ideas también son cosas. Nunca habían habido tantos dioses, pero por sobre todo, nunca uno en particular había sido tan poderoso y brillante como el dios dinero.
El vínculo ideológico-teológico que sujetó durante otras épocas empezó a tambalearse, se necesitaba un nuevo discurso-religión. Y si no surgía naturalmente, había que inventarlo.
Bakunin, en Dios y el Estado describe cómo: «habiendo oído a Voltaire que “si no hubiese existido Dios habría sido necesario inventarlo”, Rousseau inventó el ser supremo, el dios abstracto y estéril de los deístas». Este gran compañero agregaría luego: «Yo revierto la frase de Voltaire, y digo esto, si Dios realmente existiese, sería necesario abolirlo».
Para Rousseau, el hombre es el ser individualista y es el ser social, y un contrato sería la forma vinculante entre estas dos realidades aparentemente contradictorias. Dios es el creador, pero ya no representa nada más que eso. «¡Gracias por tu trabajo! De ahora en adelante será el Estado el que organice las cosas por aquí». El Estado y sus intelectuales daban así una elegante solución al poder divino.
Él es el único. Él es el omnipotente. Él se encargará. A él se le pedirá que vele por nosotros. A él se le suplicará. Él es dios.
El Estado es el Hombre
Con el ascenso de los poderes separados, su constitución en formas estatales y su síntesis en El Estado, las mujeres experimentaron un grado cada vez más vertiginoso de domesticación, abuso e instrumentalización, meras vasijas portadoras de futuros líderes y soldados. Las mujeres fueron esclavas de los que vencían en el saqueo, que asesinaban a todos los hombres y embarazaban forzadamente a las mujeres para prevenir su escape.
En las comunidades, las mujeres tenían un determinante rol en la transmisión oral. Con el desarrollo de los Estados y el sistema de escribas, la mujer perdió gradualmente ese rol. Cuando la memoria pasó de ser un ejercicio común a depender de un poder central, los escribas borraron deliberadamente a las mujeres de los registros. La civilización actual tilda de relatos y mitos a las historias que las comunidades narraban de sus orígenes, de su cotidianidad. Pero el verdadero relato, el verdadero mito es la Historia, la que se escribe en las tablas del Estado.
Esa Historia (his-story en inglés, «el relato de él») es la progresión del dominio, de la autoridad, de la cosificación, de la destrucción de la comunidad, de la suplantación de la comunidad por seudocomunidades (razas, partidos políticos, naciones, equipos de fútbol, sistemas teológicos, orientaciones sexuales, géneros musicales, y un largo etc.). La resistencia es lo único verdaderamente humano en toda esa Historia.
Los miembros de las comunidades tenían sus historias, sus momentos colectivos, sus devenires singulares. Había aquellos y aquellas que vivían situaciones extremas e increíbles y las contaban para deleite de toda la comunidad. Las historias eran el producto de la vida. La vida no estaba encorsetada por la Historia.
Los seres humanos siempre tuvimos cosas más importantes que hacer que simplemente sobrevivir. El relato paternalista del Estado indica que sin Estado todos seríamos maníacos homicidas que defenderíamos unos pocos trozos de comida. Es justamente la desposesión la que genera el hambre, la criminalidad, la insania.
Si en muchas comunidades la mujer era la madre, la tierra, la portadora de vida, el hombre encuentra su armadura en el Estado y ataca. Porque el Estado no es vida, él dice que no ha nacido y no morirá, que está aquí desde siempre.
El Estado es nuestro padre, el patriarca, y a él honraremos, por él nacemos, por él vivimos y por él moriremos.
El Estado es la cárcel
Es fundamental para un poder el demostrar que es capaz de sentenciar y encarcelar. En épocas de difusos poderes y estructuras solapadas, como durante la Edad Media, esa habilidad era central para que, tanto la población regional como los otros poderes, reconocieran la autoridad y el dominio.
Una vez que ese dominio se establece es tiempo de que toda esa fuerza humana encadenada sea utilizada por el titán estatal. Éste utiliza a los condenados en sus galeras, en las tareas militares más peligrosas, en las canteras y en los trabajos más arduos, mostrándoles siempre al resto de los habitantes cuál es el destino de los insumisos a la ley estatal. Pero en determinadas épocas, ni siquiera esto fue suficiente, y la brutalidad estatal escaló a niveles sin precedentes. Los que no eran sentenciados a la pena capital o a un período de esclavitud por deudas, eran encerrados en los lugares más insalubres y recibían torturas constantes, a menudo en público.
La herejía era uno de los peores crímenes y las prisiones cumplieron una notable función de reeducación religiosa. Hasta principios del siglo XX, en muchas prisiones sólo permitían lecturas religiosas y gran cantidad de prisioneros interactuaban únicamente entre ellos, con sus carceleros y con los sacerdotes. Fue en los albores del Estado Moderno cuando esa tristísima cruzada conocida como Inquisición sentó las bases del moderno sistema judicial de delación, testigos y arrestos preventivos, hiriendo en el proceso a un difuso pero potente movimiento comunista que se desarrollaba en Europa bajo la forma de sectas heréticas, movimientos milenaristas, bandas campesinas y cristianos disidentes de diversa índole.
La pulsión por el trabajo impago se transforma en la gran prioridad de la máquina estatal que, en Inglaterra, desde el siglo XIV construyó lugares conocidos como casas de trabajo para alojar a los paupers (indigentes, pauperizados) de las ciudades. Allí se les instruía desde niños a ser buenos trabajadores, se les enseñaba a realizar tareas de hilado y tejido, y se los observaba permanentemente. El Panóptico de Bentham no fue un invento magistral, sino resultado de siglos de disciplinamiento de pobres en las casas de trabajo, que se parecían cada vez más a las prisiones. Cuando la evolución de las políticas sociales británicas hizo que muchas fueran cerradas, sus edificios encontraron prontamente un nuevo uso.
Bajo ese mismo designio, los imperios coloniales enviaron a los prisioneros que no recibían pena de muerte a trabajar a las colonias, a luchar contra los pobladores originarios, violar a las mujeres para poblar el nuevo dominio de mestizos, vigilar a los esclavos y asistir en las tareas del campo. Esto no debe sorprendernos, sobre todo si tenemos en cuenta que en la Antigua Grecia algunas ciudades reclutaban su cuerpo de policía entre esclavos que habían probado su lealtad. Siempre que le fue posible, el Estado utilizó a los mismos pobres para que se controlen y traicionen entre ellos, y esa práctica llega hasta la actualidad.
El Estado es la gran cárcel de todos los proletarios, ¡y nuestro único escape es su destrucción!
La crítica del Estado
La burguesía en general y la socialdemocracia en particular han logrado que en el mundo se asimile la lucha contra el Estado a una posición anarquista. Pero el término “anarquista”, como el de “socialista” o “comunista”, han querido decir distintas cosas, incluso opuestas y contradictorias entre sí, significando revolución y también contrarrevolución.
La contrarrevolución se expresó de la mano de los teóricos del reformismo que defendieron el orden burgués, pretendiendo depurarlo de sus contradicciones. Fueron esas ideologías socialdemócratas las que, en momentos claves de la historia, justificaron la defensa del Estado y el Capital. Hablaron de producir con eficiencia y promover el desarrollo económico. Hablaron de la paz universal y la cooperación, pero lo que buscaban era el disciplinamiento de las fuerzas proletarias tanto en las fábricas como en los ejércitos.
La lucha revolucionaria contra el Capital y el Estado fue desarrollada por compañeros de distintas corrientes. Estos son compañeros revolucionarios, no por sus denominaciones o por lo que ellos dijeran de sí mismos, sino por su fuerza y coraje en la lucha por liquidar el orden burgués.
La revolución contra el Estado
Mas no son los términos, las palabras, los que pueden dar vuelta el mundo. Afirmamos: «Muerte al Estado y al Capital. Viva el comunismo y la anarquía», pero la sóla verbalización no convierte la afirmación en fuerza social. Las palabras son palabras muertas sin comunidad y lucha, sin voluntad y crítica, sin solidaridad y pasión.
Las palabras, los gritos y la confianza en la lucha se nutren día a día del comunismo. Y aunque el capitalismo intenta desde hace siglos borrar de nuestras vidas todo trazo de él, el comunismo —en tanto que movimiento real de supresión del órden existente— surge sin cesar en el seno de nuestras luchas y más tendemos a esbozarlo cuanto más nos alzamos contra el Capital. Esbozo de un mañana sin Estado ni Capital, más también de lucha de ayer y de hoy, lucha por negar lo que nos niega, lucha en comunidad. Es la actividad revolucionaria en la que nuevos vínculos nacen, pasiones antes enterradas se despiertan y la relación de dominación de las cosas sobre los hombres se desploma.
¡Ayer y hoy! la salida está en nosotros mismos, en nosotras mismas; quedémosnos con esto.
Aquella esperanza que alumbró Chicago hoy nos quema. Aquellas gotas de sangre hoy son este río de muertos que, aun en sus momentos más duros, nos dice que la pelea no es una cuestión nacional, que la revolución social es una necesidad mundial que contenemos y nos contiene. Y que, sin este contenido, puede haber guerra entre derecha e izquierda, entre demócratas y fascistas, pero revolución jamás.
Compañeros y compañeras la realidad es una: ¡todo para los explotados o todo para los explotadores!
¡Viva la revolución social!
sábado, 2 de mayo de 2015
FOLLETO: ¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL!
¿Por qué internacionalistas? (boletín La Oveja Negra nro.8)










