martes, 24 de diciembre de 2013

¡LIBERTAD A LOS PRESOS DE LAS HERAS!

Contexto social: Las Heras, 2006

A fines del año 2005 y comienzos del 2006 se llevó a cabo la lucha de los trabajadores del petróleo en la ciudad de Las Heras, Santa Cruz. El reclamo contemplaba elevar el mínimo no imponible con respecto al impuesto al salario (mal llamado ganancia) y la devolución de los días caídos. A la vez, se reclamaba el encuadramiento gremial en petroleros para los trabajadores de la UOCRA que trabajaban en el campo haciendo lo mismo que ellos, y los cuales además reclamaban mejores condiciones dado que, en muchos casos no tenían agua, baños ni papel higiénico.

El estado provincial de Santa Cruz –quien obtenía más de $740 por minuto en concepto de regalías petroleras y con una de las cuencas más productivas de todo el país, la del Golfo San Jorge– no dudó en apoyar a las multinacionales, como ser REPSOL, Pan American Energy, Serpecom, etc., iniciando una campaña de represión a los trabajadores para mantener su estabilidad y la de las empresas, y poder así seguir robando y explotando a los obreros.

Aún en este contexto, se declara la huelga general petrolera que es acatada masivamente en el norte de Santa Cruz —gobernada en ese momento por el entonces kirchnerista Sergio Acevedo— y comienzan a sentirse los piquetes en las puertas de las empresas. Hay un gran apoyo por parte de la población y las diversas actividades se organizan y sostienen con una amplia participación de obreros. Por otra parte, el gremio de los petroleros, dirigido por Hector “Chaco” Segovia (quien entrega una lista al juzgado de Pico Truncado con 180 nombres de petroleros que estaban en actividad en ese momento), muy estrecho al gobernador y al presidente Néstor Kirchner, se opuso a la protesta, en un claro ejemplo de cómo los sindicatos son fieles al aparato burócrata del estado, por lo cual los trabajadores decidieron en asamblea iniciar sus acciones de lucha por fuera de la conducción sindical. Las medidas de fuerza se hacían cada vez más duras: paros, cortes de ruta o toma de yacimientos para frenar la producción, siendo respondidas por las empresas con denuncias penales por usurpación, amenazas, persecuciones y detenciones, para garantizar el libre tránsito y el libre acceso a los yacimientos. Rápidamente la ciudad comenzó a militarizarse, gendarmes y grupos policiales patrullando y ocupando la ciudad y los pozos petroleros, fuerzas policiales realizando operativos de requisa con personas extrañas que decían ser de la Brigada de Investigaciones, que se trasladan en autos con vidrios polarizados y sin patente, amedrentando a las familias de los activistas e impidiendo la realización de asambleas de trabajadores en las empresas.

Finalmente el 6 de febrero, tras cumplidos 20 días de huelga, el gobierno de Acevedo detuvo por la noche, sin causa y sin explicaciones, a Mario Navarro, vocero de los huelguistas mientras comunicaba los objetivos de la protesta en una radio local. Los obreros, cuando se enteraron de la noticia, se movilizaron exigiendo la inmediata liberación de su compañero, siendo recibidos con disparos, balas de goma y gases lacrimógenos.
Durante la represión se dispara un arma de fuego y es herido un policía, quien muere horas después. Nadie pudo constatar de donde salió el disparo, sin embargo el 24 de febrero son detenidos 12 trabajadores acusados de la muerte del oficial, siendo liberados 6 de ellos, mientras los otros 6 quedan encarcelados durante 3 largos años, donde sufren torturas.

La condena

El pasado 12 de diciembre, en Caleta Olivia, se llevó a cabo el juicio a los trabajadores acusados de la muerte del policía Sayago ocurrida en la pueblada en la que participaron más de 2000 personas, realizada en Las Heras en el año 2006.

Catrihuala, trabajador petrolero participante de dicha manifestación, argumentaba: «Nuestra lucha fue en contra del impuesto al salario y por el pase a convenio petrolero de los trabajadores que estaban bajo el de la UOCRA, por eso cuando estábamos cortando una ruta en defensa de nuestros reclamos, nos metieron preso a Navarro, nuestro vocero. Cuando fuimos a liberarlo nos reprimieron, nos tiraron con todo lo que tenían, incluidas balas de plomo. Pero ellos quieren inventar otra historia y decir ahora que los “heridos” fueron los policías».

Finalmente, el jueves 12 la Cámara del Crimen de Caleta Olivia da su veredicto: perpetua por homicidio agravado para Hugo Gonzales, Inocencio Cortés, José Rosales y Franco Padillla (a quien confinan bajo régimen de tutoría por haber sido menor en 2006); 5 años para Darío Catrihuala por partícipe necesario y lesiones graves, 5 años a Pablo Mansilla, Carlos Mansilla, Daniel Aguilar, Nestor Aguilar y Rubén Bach por coacción agravada; y Juan Domingo Bilbao y Alexis Pérez quedan absueltos. Todo ello basado en nada, sin evidencia alguna y sin identificación del autor de los disparos, en un claro acto de persecución. Afuera, cerca de 300 personas escuchaban con bronca y tristeza la sentencia, pero sus acciones no pasaban más que de un acto de apoyo y solidaridad. Si bien es importante este apoyo, no puede quedar en eso ni terminar allí. Los jueces y gobernantes deben saber que esto no quedará así, y que se llevarán adelante las acciones necesarias hasta lograr la absolución de los compañeros, que esas acciones serán violentas y que no confiamos ni esperamos nada de ellos. Cortés dijo: «Nos dieron cadena perpetua. Somos inocentes. Es una vergüenza. ¿Cómo se llena la boca la presidenta con los derechos humanos cuando se condena en su provincia a trabajadores por una movida política? Quieren que estemos presos para que nadie más se anime a salir a pelear por sus derechos. Le pedimos a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), al Frente de Izquierda, a todas la organizaciones que salgan a pedir un paro nacional. Nos quedan pocos días de libertad y nos van a encerrar sin ninguna prueba de nada».

Así como condenaba a muerte a los mártires de Chicago en Estados Unidos en 1887, la democracia vuelve a poner sus garras sobre trabajadores que salen a luchar por una mejor calidad de vida. Otra vez buscando aniquilar los ideales de lucha y la organización de la clase explotada, imponiendo el miedo y el castigo como método de sumisión. Esto es un claro ejemplo de cómo el capitalismo y sus instituciones siguen operando sobre nuestras vidas, haciendo lo que sea para mantener su orden y continuidad, persiguiendo, asesinando o encarcelando a quienes ponen en juego su estabilidad.

No podemos permanecer callados y aceptar esta situación como algo dado o acabado, debemos usar nuestra fuerza y organizarnos, siempre horizontalmente y por fuera del Estado, para hacerles saber que no estamos pasivos y que no vamos a aceptar que nos traten como ganado en el matadero, que vamos a luchar hasta el final para conseguir la apreciada libertad y destruir la sociedad de clases que nos mantiene explotados.

¡Por la abolición del sistema capitalista, su Estado y sus cárceles!
¡Viva la solidaridad, viva la revolución social!

EL CONTEXTO NACIONAL: 30 AÑOS DE DEMOCRACIA

Los festejos por los 30 años de democracia se realizaron en total coherencia con dicho sistema político y económico. Con artistas progres cantando «que la muerte no me sea indifierente», la presidenta bailando, el oficialismo espectador con sus banderas y afuera la fiesta de la gendarmería tomando las calles.
 
Asimismo, los saqueos vuelven a mostrar la debilidad de la ideología de la propiedad privada. Lo que se necesita o se desea a fuerza de publicidad sólo esta ahí para ser contemplado porque las fuerzas represivas y las leyes lo impiden… o lo intentan impedir. Los ciudadanos obedientes se escandalizan, piensan y ladran que «hay que meterlos a todos presos», que «es robo, es delito, que hay que trabajar», los más blandos justifican el saqueo sólo en caso de «extrema necesidad», «si es para comer está bien, pero vino y sidra no». No han aprendido nada de los verdugos que votan cada algunos años, quienes no han logrado su fortuna con esfuerzo y trabajo, pero de los que sin embargo sí se tragan todo su discurso ideológico. La mentira de la propiedad privada y las leyes se vislumbra en la infinidad de delitos que ocurren a diario, y se evidencia aún más con la consistente complicidad policial. Pero no alcanza con denunciar el sinsentido del orden. La importancia de los saqueos radica en que contienen la potencialidad de atacar realmente la propiedad privada para su destrucción. Su generalización, su efectividad, la total autonomía respecto de partidos, sindicatos, mafias narco–policiales, pueden convertir un simple delito en un ataque contra el Capital. Es entendible que el conformismo se indigne con los saqueos, pero si se quiere cambiar esta realidad no se puede querer menos que los saqueos sino más.

Por aquellos días en la prensa «Aseguran que en los cuatro días de crisis policial hubo menos delitos en las calles» (La Capital 15/12/2013) y agregan que «Durante las 96 horas que Gendarmería custodió la ciudad, los taxistas no sufrieron robos, en Tribunales las jornadas no fueron tan agitadas y en las guardias ingresaron menos heridos». A pesar de tanto palabrerío e indignación progresista cuando algún ciudadano políticamente incorrecto se excede pidiendo la vuelta de los milicos, recordando aquellos años de “seguridad en las calles”, hoy se refuerzan nuevamente las bondades de la militarización, que gana consenso a la vez que la policía consigue el aumento exigido. Y a pesar del descrédito de ésta con su corrupción, casi nadie cuestiona su existencia y hasta se justifican sus “abusos” por los bajos salarios. Desde el gobierno nacional, poniéndose a tono con las ilusiones progresistas de la izquierda del Capital, se llega incluso a hablar de democratización de las fuerzas policiales. Cuando la ideología flaquea y reaparece la amenaza de los saqueos, gendarmería sale a las calles y se agudiza la represión; mientras que una vez pasado el temblor, nos hablan de reformar el aparato represivo. En estos 30 años, si algo hemos aprendido, es como la enfermedad de ayer puede tranquilamente, tras un poco de maquillaje, ser la cura de hoy.

El incremento de la militarización de la región ha comenzado desde hace tiempo. En la conmemoración del 203° aniversario de la Revolución de Mayo, la presidenta señaló que «en medio de una tragedia y una desgracia como la que ocurrió en los primeros días de abril en mi querida ciudad de La Plata, estaba en el Colegio Nacional entregándole fondos al Hospital Español, una vieja institución por más de 70 años, privada, comunitaria, porque había sido arrasada por la inundación. Quiero que tomemos ese ejemplo, cómo se volcó el pueblo solidario y también algo maravilloso que me llenó el corazón y que fue ver trabajar a miles y miles de jóvenes de la política, de las iglesias, junto a los hombres de las Fuerzas Armadas, porque ¿saben qué? Yo estoy segura que quienes pergeñaron ese golpe terrible del 24 de marzo de 1976, quisieron tender un río de sangre que separara al pueblo de las Fuerzas Armadas. Tenemos que cerrar ese río con memoria, con verdad, con justicia, con trabajo y con convicciones de que tenemos que unirnos porque la patria es el otro, sea quién sea».

Hace días encontramos el guiño de Hebe de Bonafini a Milani, el jefe del ejército que afirma que nunca torturó ni mató, en la entrevista que Bonafini le realizó para la revista ¡Ni un paso atrás! de Madres de Plaza de Mayo. Las ironías entre el nombre de la revista y la entrevista sobran… Bonafini vuelve a insistir con que el Ejército «tiene que ir a las villas», Milani respode: «No depende de mí. Si me dijeran “te damos una villa, cualquiera, y tenés ahí para trabajar y urbanizarla”, yo creo que sería espectacular». No debemos olvidar que fue la misma Bonafini quien en la catástrofe de las últimas inundaciones, cuando sus pobladores no dejaban entrar a los milicos, advirtió que éstas son otras fuerzas armadas, es decir, que las personas debían dejar entrar a los milicos buenos a sus casas, a sus barrios.
«Hebe, con ayuda de ustedes, el Ejército está dispuesto a ir por todos los cambios y yo quiero ser el más trasgresor», decía el capo de los milicos. Los explotados y oprimidos sabemos que el problema no es tal o cual milico, sino todo el ejército, que como se dice con los otros verdugos «para muestra sobra un botón, no es un policía, es toda la institución».

MEMORIA: LA LIGA PATRIÓTICA ARGENTINA

Las jornadas de enero de 1919, tambien conocidas como «La Semana Trágica», se caracterizan no solo por ser el contexto insurreccional más notorio que haya ocurrido en la región, sino también por haber generado una reacción igualmente remarcable. Hablamos de la formación del mayor grupo parapolicial que conociera el proletariado por estos lares: la infame «Liga Patriótica Argentina».

Es el 19 de enero cuando, en una Buenos Aires caliente que acababa de vivir una inmensa revuelta, a la vez que se sucedían huelgas en Rosario y el sur de la provincia, oeste de Cordoba y Mar del Plata, grupos de pensadores, juristas, clérigos y jovenes de ideas cercanas al fascismo y al nacionalismo católico determinan unir esfuerzos anticomunistas y antianárquicos vía la formación de una organización de alcance nacional «Contra los indiferentes, los anormales, los envidiosos y haraganes; contra los inmorales, los agitadores sin oficio y los energúmenos sin ideas. Contra toda esa runfla sin Dios, Patria, ni Ley, la Liga Patriótica Argentina levanta su lábaro de Patria y Orden… No pertenecen a la Liga los cobardes y los tristes».

El bautismo de fuego de la organización en las calles ocurre aún antes de su formalización, cuando todavía se la conocía como «Comisión pro defensores del orden», durante el 9 y 10 de enero, cuando sus miembros repartieron armas en el Centro Naval a quien quisiera colaborar junto a militares, policías y bomberos en la sangrienta represión de los obreros en revuelta.

Meses más tarde la organización se formaliza y elige a su primer presidente: el rosarino Manuel Carlés. Formando patrullas callejeras antiobreras o difundiendo literatura y material nacionalista, la organización se caracterizó por estar al abrigo del poder estatal y de la financiación de la gran burguesía y de los terratenientes, que en 1921 solicitarían los servicios de la liga durante los eventos de la ya histórica Patagonia Trágica. Aquí en Rosario el 8 de mayo de 1928 serán los responsables del asesinato de Luisa Lallana de 18 años, durante la huelga de los portuarios.

Años más tarde, con el golpe militar y la década infame, y posteriormente bajo los gobiernos peronistas y su proceso de pacificación obrera, la Liga perdió el sustento social que la hacía una necesidad de los explotadores de la década que la vió nacer. Sólo con la profundización de las contradicciones de clase, y en un nuevo contexto internacional de revuelta, verían la luz semejantes grupos, con la secreta y poderosa Alianza Anticomunista Argentina durante los 70 como expresión máxima de la represión paraestatal.

Retornando a la actualidad, es importante mencionar que en las últimas semanas ocurrió el mayor paro de actividades policial en la historia de la región. El velo de la ideología demostró nuevamente que es insuficiente para controlar los deseos de los insatisfechos por esta sociedad de miseria. La sola promesa del no accionar policial produjo una nueva oleada de saqueos a los que las urbes argentinas se están acostumbrando año tras año. Fue en este contexto donde —a la medida de las circunstancias, a desesperados y desorganizados saqueadores respondieron pequeñoburgueses asustados— regresaron los fantasmas del pasado y se formaron grupos de comerciantes y niños bien para defender locales comerciales y perseguir a los saqueadores y sospechosos de serlo. Fastasmas viejos y nuevos, que deberemos ahuyentar, sin concentrarnos en ellos, cuando nuevamente podamos asaltar el cielo, para atacar y destruir a su señor: El Capital.

martes, 3 de diciembre de 2013

DAKAR: NOCIVIDAD Y PROGRESO

Entre el 5 y el 18 de Enero tendremos el orgullo de sobrevivir en la región donde se realizará el Rally Dakar 2014, el mayor “Rally Raid” del mundo. Este evento, que comenzó a realizarse en el año 1972 entre París y la capital de Senegal, Dakar, de la cual obtiene el nombre, se mudó de territorio en el año 2008, en circunstancias políticas y ecológicas inconvenientes para su realización, siendo la gota que rebalsó el vaso (y el chivo expiatorio) las amenazas que el grupo jihadista Al-Qaeda realizó a la empresa organizadora en dicho año.

Numerosas son las críticas que ha recibido esta megademonstración publicitaria de los vehículos todoterreno (4x4), y que a continuación las enumeramos tal cuál son planteadas por grupos políticos y ecologistas:

  • En sus 40 años de historia, han muerto durante la competencia, en “accidentes” derivados de la misma, aproximadamente 50 personas entre pilotos y espectadores (en su amplia mayoría burgueses aventureros), a la vez que 12 personas ajenas y 10 trabajadores. El número de víctimas africanas (principalmente nacidas en Senegal) nunca fue reconocido por los organizadores, que sin embargo realizaban funerales cuasi-militares cada vez que perecía un piloto. Es en este sentido que en ocasiones se ha comparado al evento con la campaña norafricana de la 2da Guerra Mundial, en donde aliados y alemanes atormentaban con sus tanques, líneas defensivas y campos minados a las poblaciones locales, las cuales al igual que en el Rally se mantenían completamente ajenas a la situación pero sufrían sus consecuencias.

  • En la realización de estos eventos, que tienen hoja de ruta pero no senderos delimitados, los vehículos destruyen el terreno y la fauna y flora autóctona, siendo destacable lo sucedido en las últimas carreras en el desierto de Atacama, Chile, en donde existe una delicada flora desértica que no tolera las modificaciones humanas de su entorno. Fue en ese mismo lugar en donde los competidores dañaron numerosos geoglifos. En palabras de Acción Ecológica (Chile): «En 2009, seis sitios arqueológicos con información con una antigüedad mayor a los cuatro mil años se perdieron por el Dakar. En 2010, se dañaron de lo revisado, que no fue el total, 52 sitios arqueológicos y en 2011, 126 sitios arqueológicos».
  • La “huella de carbono” de este tipo de situaciones es enorme, dado el traslado de vehículos, espectadores, el consumo de combustible, el tratamiento de residuos, etc. El estimado de los organizadores es de 22.000 toneladas CO2 equivalentes.

  • Es una actividad que refuerza las prácticas coloniales de las burguesías de los países centrales, ya que sería imposible realizar estos eventos en países del “1er mundo” dado que las legislaciones conservacionistas lo impedirían. Los empresarios del automovilismo y los aventureros de tipo “safari” tienen entonces que recurrir a entornos menos restrictivos, con leyes ambientales nulas o escasamente aplicadas, con una cultura de preservación arqueológica más laxa y con autoridades gubernamentales y policíaco-militares más corruptas con las cuales sea más sencillo negociar.

Lo expuesto anteriormente, que no es ni poco ni simple, encubre de todas maneras toda una serie de suposiciones y falsas críticas que caen por su propio peso o sirven solo para desviar la atención de los problemas de fondo. Tomemos por ejemplo el hecho de que desde la década del 90 en Francia, aparecieron consignas como “¡Fuera Dakar de Francia!”, que se asemejan notablemente a reclamos que se escuchan por estos días de echar al Dakar de la provincia de Santa Fe, por intermedio de recursos judiciales y la presentación de un proyecto de ley a aprobarse en las cámaras legislativas provinciales. Sabemos ya de sobra que ninguna reglamentación será nunca capaz de eliminar la nocividad de las prácticas capitalistas, y solo podrá (en el más peculiar de los casos) contenerla esperando que la misma tecnología del Capital evolucione lo suficiente para que la misma actividad se pueda realizar sin que tenga la misma nocividad directa, o que sepa encubrirla de una mejor forma. Lo que es importante comprender, sin embargo, es la falta de perspectiva histórica e internacional del reformismo, que en vez de intentar suprimir una competencia nefasta de la sociedad humana toda, sólo solicitan su alejamiento de los territorios en los cuales sus organizaciones tienen su nicho de poder o su capacidad de accionar palancas estatales, utilizando para ello consignas aún más acotadas que las que utilizaba la generación anterior de reformistas.

En otro aspecto, podemos analizar también las posiciones críticas del ecologismo, entre las cuales nos interesa destacar la pasión por los números que observamos en ellas. Esta fascinación cuantitativa por el análisis de las emisiones de carbono y la “huella ecológica” de este tipo de eventos hizo que los organizadores de la carrera (cola de paja) publicaran en su sitio web un estudio que afirma que en comparación a otros eventos deportivos el Rally Dakar es un pan de dios. Tal es así que deberían hacerse 20 rallies para contaminar en forma equivalente al último mundial de rugby, o que en la ciudad de París, en un solo día, los autos emiten tanto CO2 como los competidores de toda la carrera. En el sitio además especifican que el evento posee una “huella ecológica positiva” ya que con prácticas de responsabilidad social empresarial, la organización dona una cantidad de dinero a la ONG Madre de Dios, la cual reforesta la Amazonia, anulando así toda la nocividad realizada. Además donan anualmente más de medio millón de dólares a la cada vez más conocida Fundación TECHO (la paraestatal y caritativa ONG famosa en la región por los vueltos de los supermercados).

Estas afirmaciones podrían ser claramente un engaño o una exageración, pero sin embargo lo interesante del asunto es esa perspectiva de “una mano lava la otra”, tan común de las dinámicas estatales y capitalistas, y que a los grupos otrora considerados extremistas termina por atraerlos positiva o negativamente. Positivamente ya que terminan formando ONGs o “partidos verdes” para enrolarse en la búsqueda activa de ganancias o negativamente ya que discutirán o pactarán con poderes y capitales para eliminar tal o cual práctica, o permitir tal otra, en nombre de la búsqueda del “capitalismo verde” sostenible y amigable, ese idílico mundo en donde coexiste todo, la velocidad y la meditación budista, las centrales nucleares y la permacultura, las fábricas-ciudad chinas con los artesanos hippies en una plaza.

No queremos expresar aquí que toda lucha es inútil, que ya todo está perdido. No es para nada nuestra intención el sostener la desazón y la pasividad. Pero tampoco toleraremos las falsas críticas y las luchas de papel, que se hacen con el objeto de obtener cargos políticos o de convertirse en moderadores de la antagonía entre el Capital y la naturaleza. El Dakar debe desaparecer, pero no solo de una ciudad o una región, debe desaparecer del mundo, junto con todas las prácticas deportivas, promotoras históricas del nacionalismo y la competencia, y los automóviles, símbolos permanentes de la división del trabajo, la industria y la atomización de los humanos.

Tampoco nos interesa afirmar que las luchas deben comenzar con una clarificación teórica perfectamente acabada para luego llegar a las calles, pero es vital que cada lucha exista en un permanente contexto de pensamiento y análisis. Cuando no pensamos en nuestra lucha, luchamos con el pensamiento ajeno, el de la reforma, el de los mediadores, el del Capital. 

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones teoría y práctica deben ser una, solo así golpearemos como el ser internacional y anticapitalista que somos, solo así enterraremos a la nocividad para construir la sociedad de lo común.

MEMORIA: LA REVOLUCIÓN MEXICANA EN EL PARQUE URQUIZA

La Revolución Mexicana fue la primera gran insurrección popular del siglo pasado, iniciada el 20 de noviembre de 1910 tras 34 años de modernización capitalista de la mano de los sucesivos gobiernos de Porfirio Díaz.

Al llamado a las armas del burgués reformista Francisco Madero para poner fin al fraude reeleccionista, el proletariado rural responde cobrando pronto gran protagonismo, desbordando los objetivos  meramente políticos. Décadas de esclavitud, torturas, robo de tierras y trabajo por deudas se trocaron en formación de milicias campesinas, fusilamientos de hacendados e incendio de sus propiedades, recuperación de las tierras y aguas comunales.

Uno de los grupos que intentó ir más allá, hacia la revolución social, fue el Partido Liberal Mexicano. De tendencia socialdemócrata primero, a partir de 1911 promulgó el comunismo anárquico conservando, no obstante, el nombre inicial. Su semanal “Regeneración” gozo de una notable popularidad tanto en el campo como entre los trabajadores urbanos.

El PLM siempre manifestó y defendió su simpatía por el Ejército Libertador del Sur de Emiliano Zapata, con quien también coordinó un cercano intercambio. Consecuentemente apátrida mantuvo una estrecha relación con la IWW (Industrial Workers of the World) de Estados Unidos, con Emma Goldman y Alexander Berkman, con Piotr Kropotkin y otros revolucionarios rusos y con La Protesta de Argentina entre otros, difundiendo la situación social en las diferentes regiones del mundo y creando redes de complicidad.

En el número 127 del periódico bajo el título de «De nuestros corresponsales» se informa sobre dos mitines realizados en Rosario. El primero de ellos se realiza a las 19hs en diciembre de 1911 –el artículo no especifica fecha–  en un lugar llamado Pabellón Argentino a favor de la separación de la Iglesia del Estado.

Ante gran cantidad de gente, habla entre otros, Alfredo Palacios, de quien el corresponsal se burla etiquetándolo de «eminente diputado socialista-militarista-teósofo etc., señor doctor».
Por la asistencia masiva de público y temiendo algún accidente en los palcos, Palacios llama a salir a la calle, encaminándose todos a la plaza Urquiza (actual Parque Urquiza). Allí en una de las esquinas, los anarquistas toman la palabra, llamando la atención del público «el camarada Bandraco». El artículo  describe: «La multitud que momentos antes pedía frenética la separación de la iglesia del Estado, no tardó en estar de acuerdo con nuestro camarada que “urge más la separación de la ley social de la constitución que la Iglesia del Estado”». Después de Bandraco tres oradores siguen la línea contra las leyes represivas, informando además sobre los sucesos de la Revolución Mexicana.

El día 25 de octubre del año siguiente, desde los afiches en las paredes de la ciudad se convoca a un «gran mitin de simpatía con la revolución mexicana» en la plaza Urquiza para el día 27.
Según el corresponsal, la convocatoria fue muy numerosa y además de tocar los sucesos mexicanos, se volvió sobre la cuestión de las leyes represivas. Transcribimos la orden del día leída al finalizar el acto:
«El pueblo del Rosario de Santa Fe (R. A.), reunido el día 27 de Octubre en la plaza Urquiza, respondiendo a una invitación hecha por el centro “Ciencia y Progreso”, aprueba:
1° Enviar un voto de aplauso y de simpatía, a los valientes luchadores de México que combaten por “Tierra y Libertad”.
2° La más enérgica y viril protesta contra las autoridades norteamericanas por haber condenado a los rebeldes: Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa, Enrique Flores Magón y Ricardo Flores Magón, como igualmente vannitti (sic) y Aldamas (error del tipógrafo, debió decir Giovanniti y Aldamas).
3º Hacer a Norteamérica la más hostil de las manifestaciones, si interviene en la revolución mexicana.
4º Dirigir una orden de censura y de desprecio a los trabajadores de los diferentes países que no se opongan a los crímenes que intentan cometer los bárbaros del Norte.»

Se informa también que se prepara una publicación sobre la revolución en México para repartirla en la zona rural de la región. Se llama a colaborar enviando artículos a Constanzo Panissa (forista y colaborador del periódico La Rebelión) y brinda una dirección.

Sería mezquino olvidar la invariante lucha internacionalista, aún actual, por Tierra y Libertad.

ALFREDO M. BONANNO EN AMÉRICA DEL SUR

Ciclo de charlas en el Cono Sur: LUCHA INSURRECCIONAL ANÁRQUICA
a cargo de ALFREDO MARIA BONANNO (desde Italia)

 
SÁBADO 7 DE DICIEMBRE A LAS 18 HS, en LA TOMA (Tucumán 1349 - Subsuelo)
Esta actividad es parte de un ciclo de charlas que se estarán realizando en Uruguay, Argentina y Chile.
 
Alfredo María Bonanno (Catania, 1937), fue redactor de las revistas Provocazione y Anarchismo, desde la década de los ochenta; con más de veinte volúmenes e infinidad de folletos a su haber, como La tensión anarquista, Otra vuelta de tuerca del capitalismo y El placer armado.
 
Fue encarcelado en 1989, al ser detenido junto al compañero Pippo Stasi, durante un robo frustrado por la policía a una joyería en Bergamo, condenado a dos años de prisión. A mediados de noviembre de 1995, en Italia el fiscal Antonio Marini impulsa lo que se ha dado a conocer como “Proceso Marini” en el cual fueron apresados sesenta y ocho anarquistas, entre ellos Alfredo María Bonanno, acusado de ser el autor intelectual e ideólogo de dicha organización, una especie de jefe del movimiento anarquista, lo cual no solo constituye una mentira sino tambien un insulto.
 
El 1 de octubre de 2009 fue detenido nuevamente en la ciudad de Trikala (Grecia)  poco después de un exitoso robo a una sucursal bancaria, imputándosele cargos de “complicidad” condenado a 4 años de prisión. Luego fue dejado en la calle, pero forzado a ser extraditado a Italia, considerándose su avanzada edad (74 años), mientras que Christos, quien fuera detenido junto a él, fue condenado a ocho años de prisión.
* * *
«El anarquismo no es por lo tanto un concepto que se sella con una palabra que hace de lápida funeraria. No es una teoría política. Es una forma de concebir la vida y la vida, jóvenes o viejos que seamos, ancianos o muchachos, no es algo definitivo: es una apuesta que debemos jugar día tras día». A.M. Bonanno. La tensión anarquista

domingo, 13 de octubre de 2013

OTRA VEZ ELECCIONES...

En el mes de octubre se realizan nuevamente elecciones. Sobrepasando lo superficial y coyuntural, nos proponemos realizar una reflexión que nos permita ver más allá de los límites impuestos por la democracia. Una reflexión que no quede atada a la lógica del mal menor, comprendiendo la diferencia vital entre especulaciones como la “resistencia al avance de la derecha” o “la conquista de libertades”, con la oposición en bloque a toda expresión burguesa, a toda defensa del orden dominante, de izquierda o derecha, se llame como se llame.

La historia dominante nos presenta siempre a una democracia idealizada como el objetivo perseguido y a perseguir, siendo la mejor forma que ha encontrado la sociedad para organizarse y que solo debe ser mejorada, perfeccionada. En este sentido, la disputa entre las distintas fracciones del Capital en materia política se transforma en una disputa en torno a quién busca y comprende mejor a la democracia, la “verdadera” democracia.

Los mitos democráticos de libertad e igualdad, en sus diferentes acepciones, serán de utilidad para agregar o quitar tanto derechos como obligaciones, para liberar o intervenir mercados, para reprimir como dar ayudas sociales, para iniciar guerras, etc.; y de acuerdo al momento y la región, dichas medidas se combinarán de insólitas maneras, se traspasarán las supuestas fronteras ideológicas, y de alguna forma u otra, siempre la libertad y la igualdad figurarán en los discursos justificativos de cualquier política.

Si denunciamos estas importantes diferencias es para evitar confusiones fatales y precisar sobre las similitudes que ocultan liberales, conservadores, ”comunistas”, la derecha, la izquierda. Todas estas etiquetas no son más que expresiones políticas que responden a diferentes necesidades del Capital en su desarrollo.

Mientras las facciones del Capital debaten el ideal democrático, ocultan o tergiversan sistemáticamente las críticas a la democracia y las elecciones que ha hecho el proletariado en la historia. Para algunos pseudorevolucionarios, las críticas simplemente son consideradas como etapas “inmaduras”, donde «aún no se había comprendido la necesidad de la separación entre la lucha económica y política, donde aún no se había comprendido la necesidad de luchar por reformas».

Por este motivo, preferimos dar la voz a los compañeros de «El Productor», un periódico editado en Cuba entre los años 1887 y 1890, constatando el trayecto histórico y permanente de la crítica revolucionaria a la democracia:

«(…) admitiremos por un momento que, una vez alcanzado el sufragio universal, los hombres han de usarlo en toda su pureza. Henos, pues, en posesión de la preciosa panacea, y en días de elecciones.
Estamos en un país cualquiera, y todos sus habitantes, sin excepción de uno solo, depositan espontáneamente su candidatura en favor de un determinado individuo que deberá representarlos.
Supongamos que el elegido del pueblo es el hombre más honrado y de más talento que han concebido los humanos, y supongamos también que sus gestiones en favor del pueblo que representa habrán de ejercitarse ante un gobierno cuyos miembros, demócratas, son tan honrados y talentosos como él.
¿Qué sucederá?
Que el gobierno, gracias a los principios que profesa, concederá al pueblo los deseos que, por boca de su representante, le demuestra.
Sois, dirá dictando leyes, libres, iguales y hermanos...
Y todo seguirá punto menos que como estaba. El trabajador, el asalariado, seguirá siendo el asalariado, es decir, el esclavo del capitalista. Tanto valdría que a un paralítico se le concediera la libertad de andar...
Somos iguales, le dirá el proletario al encopetado señor, gracias a la Democracia tengo el derecho de decírtelo frente a frente: somos iguales. Y el burgués, mirándolo con desdén seguirá en su coche y murmurando entre dientes: ¡Imbécil!, ¡Eres mi esclavo!»

Con semejantes afirmaciones, en pleno auge y desarrollo de las repúblicas democráticas en América y el mundo resulta asombroso la claridad que estos militantes tenían respecto de la democracia y sus mitos.

Estas posiciones tan tempranas en los movimientos revolucionarios, hoy ninguneadas, evidencian a la vez un mecanismo fundamental para el sostenimiento del orden capitalista: lo que continuamente es presentado como una herramienta de transformación puede fácilmente ser convertido en una herramienta de dominación, si no es que ya lo es desde un principio. Lo que nos dicen es necesario defender y desarrollar, en realidad, es menester su más profunda crítica y destrucción.

El sufragio universal y obligatorio nos es presentado como una victoria, cuando en realidad vino a encausar en vías democráticas y reformistas, movimientos con perspectivas verdaderamente revolucionarias. Para esto, el voto obligatorio fue y sigue siendo presentado como una defensa del trabajador para que nadie sufra represalias por querer ejercer su voto. Hoy, por ejemplo, con las medidas implementadas por el gobierno para reforzar la obligatoriedad del voto, con amenazas de multas a los ciudadanos en general y sanciones a empleados públicos, se hace evidente la continua necesidad de seguir fortaleciendo el sistema electoral. Esto, desgraciadamente, ni siquiera se trata de una medida contra una creciente descredibilidad de las instituciones, sino todo lo contrario, un avance ascendente en su refuerzo, que venimos viviendo desde el 2001.

En este sentido, gran parte de la herencia de dicho momento, a pesar de una estética y discursos radicales, a pesar del «que se vayan todos», hoy ha sido integrada por completo al Estado y al Capital. Las críticas a la representatividad, a la delegación en políticos y sindicalistas, se tradujo en una apología de la “organización”, la participación y la “verdadera democracia”, en definitiva, de las formas organizativas sin contemplar su contenido social. La falta de discusión de contenido, hizo que se siguieran reproduciendo las mismas ideologías del Capital y el Estado pero bajo nuevas formas. Y años más tarde, no es de extrañar cómo los límites se han ido borrando, integrándose muchos movimientos no solo en contenido sino también en forma, participando de elecciones, de sindicatos y demás organismos del Estado. Mientras movimientos sociales hacen listas de candidatos, las asambleas de vecinos generalmente no piden más que policía. ¡Claro que debemos hacer las cosas por nosotros mismos! Pero es fundamental reflexionar en profundidad acerca de cuáles son esas cosas. La crítica a la democracia y sus mitos es una de ellas.

Por último, si bien es necesario tener presente que las transformaciones sociales no pueden ser nunca una mera suma de actos individuales como predica el vacío abstencionismo que cae nuevamente en la trampa política y democrática al llamar solamente a no votar, es bueno recordar la cuota de responsabilidad de cada ciudadano al momento de votar. Porque no se trata de echarle siempre la culpa al empresario o al político de nuestros problemas sino de asumir la propia. Aquí dejamos otra joya de principios del siglo pasado, extractos del texto “El criminal es el elector”, aparecido en 1906 en el periódico «L’anarchie»:

«Tú eres el criminal, oh Pueblo, puesto que tú eres el Soberano. Eres, bien es cierto, el criminal inconsciente e ingenuo. Votas y no ves que eres tu propia víctima.
Sin embargo, ¿no has experimentado lo suficiente que los diputados, que prometen defenderte, como todos los gobiernos del mundo presente y pasado, son mentirosos e impotentes?
¡Lo sabes y te quejas! ¡Lo sabes y los eliges! Los gobernantes, sean quienes sean, trabajaron, trabajan y trabajarán por sus intereses, por los de su casta y por los de sus camarillas. (...) Te quejas, pero quieres que se mantenga el sistema en el que vegetas. A veces te rebelas, pero para volver a empezar. ¡Eres tú quien produce todo, quien siembra y labora, quien forja y teje, quien amasa y transforma, quien construye y fabrica, quien alimenta y fecunda!
¿Por qué no sacias entonces tu hambre? ¿Por qué eres tú el mal vestido, el mal nutrido, el mal alojado? Sí, ¿por qué el sin pan, el sin zapatos, el sin hogar? ¿Por qué no eres tú tu señor? ¿Por qué te inclinas, obedeces, sirves? ¿Por qué eres tú el inferior, el humillado, el ofendido, el servidor, el esclavo? ¿Elaboras todo y no posees nada? Todo es gracias a ti y tú no eres nada.
Me equivoco. Eres el elector, el votante, el que acepta lo que es; aquel que, mediante la papeleta de voto, sanciona todas sus miserias; aquel que, al votar, consagra todas sus servidumbres. (…)
Eres un peligro igual que los tiranos, que los amos a los que te entregas, que eliges, a los que apoyas, a los que alimentas, que proteges con tus bayonetas, que defiendes con la fuerza bruta, que exaltas con tu ignorancia, que legalizas con tus papeletas de voto y que nos impones por tu imbecilidad. (...)
¡Vamos, vota! Ten confianza en tus mandatarios, cree en tus elegidos. Pero deja de quejarte. Los yugos que soportas, eres tú quien te los impones. Los crímenes por los que sufres, eres tú quien los cometes. Tú eres el amo, tú el criminal e, ironía, eres tú también el esclavo y la víctima.
Nosotros, cansados de la opresión de los amos que nos das, cansados de soportar su arrogancia, cansados de soportar tu pasividad, venimos a llamarte a la reflexión, a la acción.
Venga, un buen movimiento: quítate el estrecho traje de la legislación, lava rudamente tu cuerpo para que mueran los parásitos y la miseria que te devoran. Sólo entonces podrás vivir plenamente.»

ACTUALIDAD: REPRESIÓN EN URUGUAY

Un nuevo golpe represivo están sufriendo por parte de la patria progresista quienes se rebelan en esa región.

En mayo, comienza el asedio al espacio okupa «La Solidaria». Tras amenazas de desalojo por parte de sus dueños, la Iglesia Evangélica Alemana, el día 10 varios patrulleros llegan al domicilio, donde agentes de policía sin orden alguna irrumpen en el local, amenazan con el desalojo e intentan golpear a quienes allí se encuentran. Los vecinos se acercan solidariamente y los policías se retiran del lugar cuando un abogado les subraya lo ilegal del procedimiento, no sin antes tomar fotografías. El 13 de mayo por la mañana vuelven al lugar, incitando, sin citación judicial alguna, a que alguien vaya a declarar por la manifestación que se había realizado el día 2 frente a la Iglesia. Obviamente, los “ocupantes” no se movieron del lugar. El 16 de mayo otra vez se hicieron presentes, esta vez con citación judicial, por lo que una persona tuvo que ir a declarar el día 18, donde estuvo 3 horas en un interrogatorio incisivo, en el que recibió amenazas de que el local sería desalojado a través de un montaje, haciéndolo pasar por cocina de pasta base.

«La Solidaria» es, entre otras cuestiones, el lugar de concentración de Regional Sur contra la Megaminería y la Coordinación contra los Megaproyectos, que se han propuesto la lucha contra Aratirí (1) y otras catástrofes capitalistas. Allí también funciona la radio Resistencia FM, la Biblioteca Tierra Purpúrea y se brindan talleres de teatro y video, charlas de diferentes temáticas y ciclos de cine, teniendo en común un discurso y una práctica anticapitalista, sumado al hecho que enloquece a los burgueses de haber burlado la propiedad privada.

El 14 de agosto tras finalizar la marcha en memoria de Liber Arce, estudiante asesinado en 1968, hay represión policial y horas más tarde son detenidos dos compañeros, acusados de atacar a un auto y a un cajero automático, pasando a juzgado al otro día, donde son condenados, sin prisión, a “trabajos comunitarios”.
El 28 de agosto, en Tacuarembó, a casi 400 km al norte de Montevideo, la radio La Kandela FM, una de las voces contra Aratirí, fue allanada con intento de llevarse los equipos.
Entre la noche del 29 y la mañana del 30 de agosto, otra vez en Montevideo, dos compañeras fueron secuestradas por el Estado. Una de ellas, de nacionalidad chilena, fue llamada a declarar a Migración donde la estaban esperando para detenerla y la otra fue subida a un auto al salir de su domicilio. Gracias a unos vecinos solidarios que avisaron a sus compañeros se pudo dar con su paradero, la Comisaría de la mujer. A las 18 hs. estaban libres sin cargos pero, otra vez, tras un interrogatorio.
El 5 de septiembre, nuevamente la Kandela FM es allanada y esta vez sí, sus equipos secuestrados por la URSEC (Unidad Reguladora de los Servicios en Comunicaciones).

Ante este panorama los compañeros del periódico Anarquía dicen:
“Reconocemos esto no como hechos aislados o casuales sino que sabemos que es una reacción ante la potenciación de las distintas luchas que se vienen dando, el Estado/Capital avanza y ataca para controlar y detener cualquier lucha que considere una amenaza para sus intereses, para mantener este mundo de explotados y explotadores.”
Desde aquí, escupiendo sobre las fronteras burguesas mandamos un cálido abrazo y hacemos un llamado a solidarizarse con ellos, a estar atentos sobre los sucesos que se vienen. Que estos hechos no nos sorprendan, izquierda y derecha apelarán a la cárcel y a la represión para ahogar la lucha anticapitalista. ¡Solidaridad!

(1) El proyecto de la minera a cielo abierto Aratirí fue finalmente aprobado el 3 de septiembre. Prevee extraer 18 millones de toneladas de hierro para el mercado chino. Se instalará en el centro de Uruguay.

MEMORIA: BARRIO REFINERÍA Y COSME BUDISLAVICH

Refinería es el primer barrio obrero de la ciudad, surgido alrededor de la industria modelo «Refineria Argentina de Azúcar» fundada en 1889 que, lejos de la imagen pintoresca y nostálgica de muchos progres actuales, era un lugar insalubre donde los trabajadores con sus familias vivían hacinados. A su vez, las condiciones laborales en la Refinería de Azúcar eran pésimas.

Los proletarios, hartos de aguantar, declaran la huelga el día 18 de octubre de 1901. Algunos se reúnen en el conventillo «El Atrevido» donde crean el Sindicato de Obreros de Refinería. Se conforma un comité de huelga, integrado, entre otros, por Florencio Sánchez, que ya empezaba a ser reconocido como autor teatral y en ese momento era secretario de redacción del diario La República. Él será el encargado del redactar el manifiesto de los huelguistas:

«¡A los huelguistas obreros y obreras de la Refinería!: El trabajo rudo y penoso al cual estamos sometidos, los dolores, las miserias y las prepotencias de los patrones nos han obligado a cruzar las manos.
Cansados de vernos engañados y mistificados por unos cuantos holgazanes de levita que en un día de farra gastan el producto que todos los obreros hacemos en varios meses, debemos mostrarnos dignos de ser hombres, defendiendo con energía nuestros derechos hasta que tengamos completa satisfacción.
¡Obreros y obreras! En todas partes del mundo nuestros compañeros luchan por su bienestar en contra de los usureros de todos los países, demostrando que los explotados no están dispuestos a ceder. La época de los carneros que se dejaban esquilar ha desaparecido. Los patrones tienen esclavos con traje de esbirros que guardan las riquezas por nosotros producidas, tienen todo lo necesario para resistir: nosotros tenemos brazos y nuestra voluntad inquebrantable para defendernos y triunfar.
Y cuando crean aplastarnos por el hambre acordémonos que el pan y la libertad no se piden: se toman. ¡Obreros y obreras! Para ayudar a la huelga, los compañeros de la Refinería vendrán en nuestro auxilio.
¡Soldados! Acordaos que sois hijos del pueblo, que tenéis un machete para castigar a los obreros en huelga, mañana, cuando os echen de los cuarteles y tengáis que recurrir a las fábricas para ganar un mísero mendrugo, vuestros hijos vestirán el uniforme de esclavos y harán con vosotros lo que hoy hacéis con nosotros. Todos somos explotados, y por consiguiente debemos unirnos para combatir el Capital
¡Viva la solidaridad obrera! ¡Viva la huelga!»

Al otro día, unos 200 trabajadores se juntan en las puertas de la fábrica esperando ser atendidos por los dueños para entregar el pliego de condiciones. Nadie los recibe. Piden aumento de salario y jornada de 8 horas.
La policía se hace presente en el lugar y reconoce en el tumulto a Rómulo Ovidi, agitador anarquista. Comienza la represión y detienen a Ovidi. Los obreros se acercan para evitar el traslado del compañero y uno de ellos quiere sujetar los caballos del carruaje policial. Hay forcejeos y éste corre hacia el lado del norte. A la altura del hoy Bv. Avellaneda cae asesinado de un balazo en la nuca Cosme Budislavich, ascensorista de 34 años, tristemente célebre por ser considerado el “primer mártir obrero”, víctima del “gatillo fácil”, otro eufemismo para nombrar los asesinatos del Estado.

En el diario La Capital el administrador de Refinería se horroriza: «Esta hoja (el manifiesto escrito por Sánchez) produjo su efecto hasta sobre las mujeres que ocupamos para acondicionar el azúcar en pancitos, quienes desfilaron esa noche (el 20 de octubre) en frente de nuestro establecimiento gritando “Viva la anarquía”».

El día 23 se declara la huelga general en la ciudad con una alta participación de todos los trabajadores. Se reprime el velorio de Budislavich en la Casa del Pueblo frente a la Plaza López. En acto de repudio se reúnen 8.000 personas donde toman la palabra destacados militantes del socialismo y del mundo ácrata local. En el lugar estaban los grupos de obreros anarquistas «La venganza será terrible», «Náufragos de la vida», «Las Proletarias», «La Voz de la Mujer», entre otros.

Actualmente Refineria vive un proceso denominado gentrificación en el cual el valor inmobiliario de un viejo barrio es dado por su historia, arquitectura y paisaje para convertirlo en lugar de residencia para los sectores acomodados. Pero la historia de nuestra clase no se oculta con el progreso del Capital, sus urbanizaciones, lujosos edificios y centros comerciales, como ocurre actualmente en el barrio de la Refinería, y tampoco puede ser desfigurada por sindicalistas y obreristas que quisieran hacer del mundo una enorme fábrica. Nuestra historia, con sus virtudes y debilidades, debe ser reapropiada para su balance y nutrirnos de ella para la lucha actual.

sábado, 10 de agosto de 2013

Traducción al griego de BARILOCHE: DIEGO, NICOLÁS Y SERGIO

Nuevamente compañeros del sitio Contrainfo han traducido un artículo del boletín La Oveja Negra: Memoria: Bariloche: Diego, Nicolás y Sergio que en griego se publica como Μπαριλότσε, Αργεντινή: Στη μνήμη των Ντιέγο, Νικολάς και Σέρχιο.

La agitación rebelde recorre el mundo entero, pese a las fronteras que imponen los Estados o incluso pese a las barreras idiomáticas, y poder contribuir a ello nos alegra enormemente.
¡Por la revolución mundial!

domingo, 28 de julio de 2013

BRASIL: ¿DISTURBIOS SIN SENTIDO?

La lucha contra la suba del precio del transporte público en Brasil tiene ya más de 100 años, siendo una de las históricas luchas del proletariado de dicho país. El origen más próximo de la actual revuelta se ubica en las protestas del 2004 que fueron creciendo en convocatoria y radicalidad. En este año se agregan a las protestas el Mundial de Fútbol 2014 y las Olimpíadas 2016 que han generado una verdadera catástrofe social. Repasemos algunos datos:
  • El costo total del Mundial será de 33.000 millones de dólares.
  • Se desalojarán en total 170.000 personas para la construcción de estadios (algunos que no se volverán a usar), aumentando a su vez los alquileres en la zonas cercanas a ellos.
  • 1.800 millones de dólares es el presupuesto para seguridad, casi 50 millones solo en gases lacrimógenos.
  • Mientras dure el Mundial la FIFA manejará 2 km² alrededor de los estadios controlando la circulación y que se vendan solo productos de auspiciantes oficiales, por lo que ya se desplazaron 1.000 vendedores ambulantes, previendo que la cifra llegue a 100.000.
  • El tráfico de niños para el turismo sexual ya ha comenzado a aumentar desde el interior hacia las capitales del Nordeste; así como también han aumentado los implantes de siliconas y las clases de inglés entre las prostitutas.
Los gastos y consecuencias de estos espéctaculos deportivos y el aumento de 20 centavos de real en los colectivos catapultaron la rebelión, que pronto estalló en 90 ciudades del país, donde se ve una gran masa de gente volcada a las calles, desde ONGs con sus discursos ciudadanistas y reformistas hasta sectores radicales, no necesariamente militantes, que reconocen cuál es el enemigo y no dudan en atacarlo.

El 28 de mayo en Goiânia se produce la primera manifestación violenta hasta ese momento. Se atacan los colectivos prendiéndolos fuego y se reprime ferozmente.

El 1 de junio en San Paulo entra en vigor el nuevo precio de la tarifa del colectivo: de 3 reales a 3,20. El 6 de junio se reprime a los autoconvocados contra el aumento, acelerando el camino hacia la revuelta. A partir de ese momento las manifestaciones y marchas empezarán a crecer en todo Brasil y se hacen casi diarias.

El 17 de junio en Río de Janeiro durante la concentración frente a la Asamblea Legislativa, se ataca con petardos a la policía que custodiaba el edificio. Los pacifistas gritan a coro “¡Sem Violencia!” para despejarle dudas a las fuerzas represivas de quienes eran los manifestantes que atacaban. A pesar de esto los revoltosos avanzan tumbando las vallas y la policía retrocede a esconderse dentro de la Asamblea, lo que hierve aún más los ánimos y se produce una corrida hacia la puerta prendiéndola fuego con molotovs y golpeándola con las mismas vallas o a patada limpia. Cerca de allí también un grupo de manifestantes logra no sólo hacer retroceder a la policía, sino, ésta vez sí, rodearla y golpearla. En ese mismo momento en Brasilia es tomado el Congreso Nacional de Brasil, burlando su diseño urbanístico, que pretendía, entre otras cosas, disuadir protestas.

El día 20, un millón de personas sale a las calles de todo Brasil. Se producen violentos disturbios en Salvador de Bahía, fuera del estadio donde jugaban Uruguay y Nigeria por la Copa Confederaciones,  en el marco de una marcha que convoca a 10.000 personas. Ese día 14 ciudades suspenden la suba del boleto.

El 22 se producen nuevos violentos disturbios esta vez en Belo Horizonte, donde se atacan concesionarias y, otra vez, la policía tiene que retroceder ante los ataques proletarios. Hay saqueos y en la periferia se quema un colectivo. Trasciende en los medios masivos el rumor de que el Mundial se podría llegar a suspender y realizarse en México.

El 26 los habitantes de las “Favelas da Maeré” en Río de Janeiro expulsan al BOPE (Batallón de Operaciones Especiales de la Policía Militar, grupo de élite de la policía brasilera).

Al 30 de junio seis son las víctimas fatales de la represión.

Los sindicatos reaccionan y llaman a una huelga general para el 11 de julio intentando aprovechar y canalizar las protestas.

En todo Brasil al momento se observan asambleas de barrio en las calles o en las universidades, manifestaciones y enfrentamientos aún en poblaciones chicas.

La mente política hierve al tratar de categorizar las protestas y los disturbios que se están dando en la región dominada por el Estado brasilero. Su problema es que muchos de quienes se encuentran en las calles no hablan el lenguaje político que los especialistas gustan interpretar y traducirnos. Muchos de quienes se encuentran en las calles nos recuerdan algo que solemos olvidar: la celebración de la vida frente a un mundo que se ha vuelto una cosa o una mera suma de cosas. Los desobedientes danzan junto al fuego mientras confraternizan en este mundo de aislamiento, mientras se imponen al espíritu del dinero, mientras los policías huyen.

La mente económica lee los carteles cercanos a las banderas de los fanáticos patriotas o de quienes suponen inocentemente que la bandera “nos representa a todos”, esos carteles que piden más de lo mismo pero mejor... lo cual no deja de ser más de lo mismo. Pero hay muchos otros que no llevan banderas de países, incluso a veces las queman, y no llevan pancartas con frases. Tampoco aguardan en silencio y sus actos hablan por sí mismos. No se trata de una suba de pocos centavos en la tarifa de transporte, se trata de pagar para transportarse, de transportarse para trabajar y de trabajar para pagar ese transporte ¡qué para colmo aumenta! ¿Cómo los disturbios no van a comenzar con ese pequeño detalle? Si en cada detalle se encuentra una muestra de toda nuestra vida cotidiana subordinada al dinero. ¿Quién no comprende que se comience protestando por el boleto y se termine por destrozar un cajero automático? Seguramente los dueños, o quienes no son dueños de nada pero que han aprendido a pensar como ellos.

La mente policial se desespera. «Las protestas no tienen líderes ni cadena de mando. Las movilizaciones rara vez tienen una estructura organizativa o líderes claramente definidos», aúllan y se lamentan los periodistas junto a los otros perros guardianes del orden. «No hay con quién negociar ni a quién encarcelar. La naturaleza informal, espontánea, colectiva y caótica de las protestas confunde a los gobiernos. ¿Con quién negociar? ¿A quién hacerle concesiones para aplacar la ira en las calles? ¿Cómo saber si quienes aparecen como líderes realmente tienen la capacidad de representar y comprometer al resto?» escribe un periodista de El País, sin embargo es el cerebro del Estado quien dicta.

La mente de la política razonable babea imaginando armar un Frente, una Organización, con aplicar el chaleco de fuerza de la ideología a las personas llenas de vida que se encuentran en las calles, que se saludan a kilómetros de distancia con sus acciones rebeldes. Fantasea con poder hacer los reclamos “menos excesivos”, “más razonables” para poder dialogar con el Estado, en el lenguaje del Estado, en el lenguaje de la política. Hablar de igual a igual con el Estado es imposible, se puede hablar en su mismo lenguaje, pero para ello hay que entrar en su lógica donde las necesidades son convertidas en derechos y deberes, las decisiones en consenso y votaciones, y donde renunciamos a nuestras capacidades como seres humanos para entregarlas a las instituciones democráticas.

La mente civilizada quiere convertir el asco a la vida mercantilizada en un mero desagrado ciudadano a los excesos de los empresarios. Quiere convertir el asco al gobierno en la creación de un nuevo partido político para las próximas elecciones, quiere convertir a la solidaridad en una ONG y la violencia callejera en un “ejército del pueblo”.

La mente de la nueva política quiere mantener cada cosa en su lugar, y a los oprimidos como cosas en su lugar, para que luchen por detalles sin poder cambiar nada de raíz. Los bienpensantes expertos de la democracia se especializan en sacar por la puerta lo que en poco tiempo van a volver a hacer entrar por la ventana. En una lógica interminable donde los problemas del pasado son las soluciones del presente o a la inversa.

La mente conformista se queda en la casa y rezonga. Se queja cuando es enfrentado el monopolio de la violencia del Estado, sufre por los símbolos del Capital dañados. Señalaría a los desobedientes  pero es cobarde hasta para eso y se desahoga opinando: «este gobierno roba pero hace», «pobreza hubo siempre», «esto siempre fue así».

La mente competitiva que encuentra su deleite en el deporte y los negocios no puede salir de su asombro, los desobedientes ponen en duda los beneficios del deporte y los negocios al protestar contra el mundial ¡ponen en peligro la copa mundial de fútbol! Esa copa amiga de dictaduras cívico-militares, que desaloja barrios enteros de todo el mundo para realizarse, que brinda la posibilidad a los Estados anfitriones de invertir en control y represión, que exacerba el estúpido nacionalismo y nos propone admirar a unos millonarios deseando ser como ellos.

Mientras tanto hay cuerpos que danzan y danzan. Cuerpos negros y blancos, de cualquier sexualidad, de todas las edades, de aquí y de allá. Enfrentan a la policía porque es la cara del Estado que siempre han visto, atacan a los símbolos del capitalismo y a la mercancía porque es el rostro que más recuerdan del Capital. Es probable que si no ponen en palabras sus reclamos se entremezclen los nacionalistas, la oposición política que quiere sacar tajada y los oportunistas de cada ocasión. Pero también existe el riesgo de que si comienzan a hablar terminen haciéndolo en el lenguaje del Estado y el Capital para pedir reformas parciales.

Mientras tanto los cuerpos se reconocen entre sí, en la crítica en actos a esta sociedad. Y al golpear toman conciencia de su propia fuerza, de sus posibilidades como algo más que una suma de individuos. Y nos tiran por la cara que es posible detener la marcha fúnebre del Capital, interrumpiendo esa normalidad capitalista que los poderosos nos refriegan como una característica natural del planeta.

Es en estos disturbios y manifestaciones donde el espacio urbano que habitamos se trastorna. Las personas ya no caminan por el estrecho margen de las veredas con la mirada solitaria y desconfiada, sino en conjunto, riendo, cantando, reconociéndose en el otro, atacando y defendiéndose de la policía que busca disuadirles de todo aquello. Ya no son los autos los que atropellan a las personas, sino las personas quienes pasan por encima a los autos. Las vidrieras que nos separan de aquello que estamos obligados a producir y comprar ahora estallan al primer golpe. La cartelería publicitaria que nos bombardea se destruye y se usa para obstaculizar el paso a los policías o se cubre de graffitis dando paso al ingenio y a las reivindicaciones combativas. Los monumentos de los próceres asesinos que nos vigilan día y noche con sus miradas de piedra se pintan, escupen,  tapan e incluso se tumban. Las plazas, los últimos espacios verdes que acostumbramos a ver, ya no sirven sólo para el esparcimiento que nos impone la dictomía ocio/trabajo, ahora son el lugar de asambleas para decidir que acciones llevar a cabo y conocernos entre todos.

Toda ruptura de la normalidad encarna desafíos, toda expresión de personas asqueadas de esta forma de vivir el mundo puede ser parcial y limitada. Sin embargo, es en esos momentos donde se pueden romper los límites y afrontar los peligros que supone seguir sobreviviendo así.

ROSARIO SE PONE LA GORRA

Para fin de año el socialismo promete 400 cámaras en accesos principales y avenidas de la ciudad de Rosario. También promete incluir un software para tareas de inteligencia (patentes de vehículos, reconocimiento facial, de objetos e incluso de movimientos). Cada cámara instalada tendrá un costo de $17.792. Lo que para nosotros es una pesadilla, para el gobierno y sus votantes es un éxito. Ese es el “país normal” que prometen desde los afiches y que el kirchnerismo tilda de “anormal” para disputarse en las próximas elecciones la gestión de esta normalidad opresiva.

MEMORIA: BARILOCHE: DIEGO, NICOLÁS Y SERGIO

El 17 de junio de 2010 a las 5:00 AM cae asesinado de un balazo en la nuca con tan sólo 15 años Diego Bonefoi, en el barrio Boris Furman en el Alto Bariloche. Este barrio junto con el 169 Viviendas, lugares donde sucedieron los hechos, no llegan a ser villas miseria pero son parte de la otra ciudad, sin chocolates, ni lagos, ni postales. Con frio, hacinamiento y drogas. Esa mañana a las 9:00 unas 200 personas, muchos amigos, familiares y vecinos de Diego, atacan la comisaría 28. En el tumulto la policía reprime y se desata una batalla campal en toda la zona donde intervienen la BORA (Brigada de Operaciones, Rescates y Antitumultos). A las 17:45 las fuerzas represivas asesinan a Nicolás Carrasco de 16 años, plomero y albañil del barrio, y a Sergio Cárdenas de 29 años, cocinero del exclusivo hotel Llao Llao en el Bajo, al intentar proteger a un niño de 8 años que había quedado en medio del enfrentamiento entre vecinos y policías. Sergio, cada día, hacía 4 horas en colectivo para ir y venir de su trabajo. Se contaron también alrededor de 20 heridos. Ante estos nuevos hechos, al día siguiente los pobladores del Boris Furman, del 169 Viviendas y otros barrios bajan al Centro Cívico de Bariloche donde se viven nuevos enfrentamientos con la policía, se incendian edificios públicos y se rompen vidrieras comerciales. La línea que dividía a los indeseables de la postal turística, se rompió por aquellos días y, otra vez, lo normal, lo establecido, se subvirtió. 

Frente a esto, el 20 de junio los comerciantes y vecinos del Bajo organizan una marcha en defensa de la policía y en contra del traslado de la 28 del barrio. Cantan el himno y se reúnen bajo el monumento a Julio Roca de cara al lago Nahuel Huapi.
Por esos días el resto de la población argentina se deleitaba con la buena actuación de la Selección Nacional en Sudáfrica porque como decían desde la pantalla de 6,7,8: “Se juega como se vive”.


Lo vivido en Bariloche no es más que el actuar cotidiano de la policía, no hay aquí excesos o “abuso policial”. Actuó en consecuencia y de manera coherente para lo que fue creada, defender a la burguesía y la propiedad privada. Por eso nos parecen ingenuos y peligrosos los falsos críticos con sus propuesta reformistas: depuración de la institución, educación en derechos humanos, elección de los comisarios, etc. Recordemos que según declaraciones de Argentino Hermosa - Jefe de la Regional III de Bariloche- los policías a su mando tenían materias que “abarcan toda la gama de seguridad ciudadana, derechos humanos y técnica policial”.

Un mes después el hermano de Diego, Fabio Bonefoi y un amigo fueron detenidos sorpresivamente mientras esperaban por una entrevista de trabajo en un hotel céntrico, conducidos a la comisaria y salvajemente torturados, incluyendo intentos de asfixia y amenaza de muerte con pistola en la sien. Se les ordenó expresamente que no circulen más por el Bajo.

La realidad es que en los últimos años se ha incrementado la violencia policial: Fuentealba, los trabajadores de Terrabusi, en los saqueos del año pasado, a los movimientos campesinos, a los luchadores antiminería, a los Qom… a los proletarios que están siendo torturados en la comisaría más próxima en este mismo momento.
Los asesinatos de Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas salieron a la luz por la movilización y ataque a las fuerzas del orden y la normalidad por parte de la población proletaria que se hartó de tanto maltrato y discriminación.
Los tres jóvenes son parte de las 3800 personas que asesinó la Democracia desde su llegada en el 83 al día de hoy. (1)

(1) Estadísticas según CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional)

viernes, 26 de abril de 2013

ESPECIAL ESPECIAL: 1° DE MAYO


EL TRABAJO NO DIGNIFICA

Mientras las mayorías festejan el «día del trabajador» o peor aún el «día del trabajo», algunos seguimos convencidos de la necesidad de librarnos de este. Es decir, de liberarnos de la forma que ha adquirido la actividad humana bajo el capitalismo. Esta forma, que no quiere ni podría garantizar las más mínimas necesidades, vuelve al hombre mercancía y lo obliga a relacionarse con el resto de las personas y las cosas a través de mercancías, persiguiendo no la satisfacción de las necesidades y deseos humanos, sino las necesidades del Capital.

No estamos diciendo nada nuevo. La crítica del trabajo, en actos como en palabras, es vieja como el trabajo mismo. Cuando expresamos todo esto, lo hacemos desde una visión global de la sociedad, porque son condiciones globales las que permiten este sistema de explotación, por más que cada uno lo experimente de manera particular con su patrón individual. Y esas condiciones globales son las de una sociedad separada en clases, en íntima relación con la propiedad privada y con un Estado guardián de las condiciones dominantes.

Es desde el Capital que se busca reforzar la idea de los hechos aislados sin aparente relación, y con ello la idea del individuo libre con posibilidades de ascender socialmente, haciéndonos trabajar más y más duro. Las respuestas más frecuentes a la crítica del trabajo parten, justamente, desde esas condiciones: «pero si yo trabajo sin patrón», «yo disfruto mi trabajo», «mi patrón es bueno y hace las cosas bien», «mi sindicato me defiende», «mi trabajo me permite ayudar a la gente», etc, etc.
La verdad es que se escapa del trabajo como de la peste, y pocos pueden ocultar la expresión de su cara a la salida del yugo. Excepto algunas excepciones donde la alienación social es tan fuerte que se prefiere el trabajo al resto de la poca vida que queda —situación también generada por este mundo basado en el trabajo— la realidad es la miseria en la que vivimos la mayoría de los proletarios del mundo, empleados o no. Miseria material, pero también moral, afectiva, social. La realidad son las terribles condiciones de trabajo, las tareas sumamente alienantes, asquerosas y repetitivas que nos vemos obligados a realizar. La realidad es que no decidimos que producir, ni disponemos de lo que producimos. Sean gigantescas empresas públicas o privadas, o pequeños productores, siempre se trata de unidades de producción aisladas, unidas únicamente por el intercambio mercantil, basándose en la obtención de la mayor ganancia posible.

Como vemos, el trabajo tiene un lugar central en la sociedad capitalista. Es central para el Capital porque de él depende su desarrollo, a la vez que es central para el proletariado porque de él depende nuestra supervivencia. He aquí donde surge todo el dilema en torno al trabajo. El Capital hará todo lo posible por defenderlo y el proletariado se encuentra acorralado: lo que le permite a duras penas sobrevivir niega a la vez su plenitud, niega una verdadera actividad humana ligada a sus necesidades y las de los otros, niega la revolución, niega la comunidad humana.

La defensa más común del trabajo asalariado como la mejor forma alcanzada por el hombre de organizar la producción, es la exacerbación progresista de las «virtudes» del capitalismo moderno. Pero se oculta, por ignorancia o por conveniencia, que el supuesto bienestar de una porción de seres humanos existe a condición de que la gran mayoría no puede acceder ni a soñar con ese paraíso artificial que nos muestran como la meta de nuestras vidas. Países «desarrollados» que aún viven de sus colonias, tecnología de punta basada en el trabajo infantil y la muerte en el Congo, autos último modelo corriendo con combustible manchado con sangre, y otros preciosos ejemplos de la democracia occidental.

Mientras quieren convencernos de las virtudes del trabajo asalariado y que si trabajamos duro podremos disfrutarlas, parecieran olvidar las incesantes guerras, la contaminación, los accidentes laborales, los suicidios, los problemas psíquicos y físicos, la explotación infantil y un largo etcétera. Se dirá que todos estos son «detalles» a eliminar, sin embargo son parte constitutiva del mundo del trabajo asalariado, de su normalidad, y sin estos elementos no sería lo que es.

La defensa del trabajo no tiene fronteras ideológicas, sutil como el orgullo de ser trabajador o extrema como un campo de trabajo nazi o estalinista, se adapta, según sea más conveniente, a las necesidades de cada tiempo y lugar para mantener funcionando la maquinaria capitalista. «El corazón a Dios, las manos al trabajo» nos dirán los curas prometiendo salvación a cambio del sacrificio asalariado, «el trabajo dignifica» nos dirán los sindicalistas y políticos de izquierda a derecha apelando a la asquerosa moral burguesa. Que quienes viven de nuestro sudor sean los portavoces del Capital no nos sorprende, pero que en muchos casos sean los mismos proletarios quienes lo defienden es lo que nos demuestra la debilidad de nuestra clase. Por eso insistimos que toda lucha que no busque criticar nuestro lugar como trabajadores contiene el peligro de defenderlo, siendo el sindicalismo uno de nuestros peores enemigos. Cuando nos dicen que nos atengamos a lo «que es posible conseguir ahora», que aceptemos «los acuerdos que logramos alcanzar», en realidad nos están diciendo que aceptemos la ideología dominante, que no vayamos a la raíz de nuestros problemas, que sigamos buscando parches.

En este sentido, desde los inicios de las luchas revolucionarias —que necesariamente debían llegar a posicionarse contra el trabajo asalariado— los políticos y sindicalistas se esforzaron por imponer a los proletarios más decididos el programa de las reformas, de canalizar las reivindicaciones obreras hacia las vías capitalistas, prometiendo una «revolución» basada en la suma de meras reformas y luchas parciales. Así, las instituciones siempre enemigas del proletariado comenzaron a ser «propias», surgiendo sindicatos denominados «clasistas» o «revolucionarios», gobiernos y estados «obreros» y demás trampas burguesas. Fracaso tras fracaso, cediendo cada vez más terreno, terminaron en vergonzosos politiqueos, apoyando crítica o acríticamente a los políticos y sindicatos más progresistas, implementando la receta democrática del mal menor. De una forma u otra, para explotadores y opresores, nunca es momento de enfrentar al trabajo, a los sindicatos, al Estado, a la propiedad privada... Luchando siempre contra los efectos, las reformas son meros paliativos que no curan la enfermedad capitalista ni llevan en su germen la cura de ninguna enfermedad.

Es necesario comprender entonces, que las consignas como «derecho al trabajo» o «pleno empleo» son reaccionarias y utópicas. Hay que comprender la exigencia de un empleo como la exigencia de la necesidad de alimentarnos, de vestirnos, de reproducirnos... pero reivindicar «trabajo para todos», en el seno del sistema capitalista, es hacer creer que eso es posible, es ilusionar con un absurdo y es negar el carácter catastrófico del capitalismo, su descontrol sobre el movimiento que él mismo engendra.

Por estas y tantas razones es necesario seguir afirmando la lucha contra el trabajo. Porque si el trabajo fuese algo bueno los ricos se lo hubiesen guardado para ellos y no pagarían para que lo hagamos.

¡Por un 1° de mayo internacionalista, anti-capitalista y revolucionario!

Sin partidos ni sindicatos: ¡Lucha de clases sin intermediarios!

¡Por una revolución que destruya el trabajo que nos reduce a simples mercancías!

¡Por el comunismo en anarquía, siempre!

8 HORAS

Los «mártires» de Chicago no murieron simplemente por las 8 horas. Cuando se referían a ocho horas de trabajo, ocho horas de sueño y ocho de recreación no se referían a sentarse frente al televisor, la computadora, ir a pasear al supermercado, drogarse o ir a la cancha. Esas ocho horas eran necesarias para la agitación proletaria, para la instrucción revolucionaria, para crear lazos de afinidad y socializar con sus pares.
Hoy el llamado tiempo libre, es justamente libre de todo aquello. Cuando no es un ocio consumista y alienado, es un modo de descansar del fatídico trabajo o de reponerse para volver a él. Y cuando se está desocupado, se tiene todo ese tiempo libre para venderse «libremente», la diferencia es que nadie paga esa agobiante búsqueda de comprador de nuestra fuerza de trabajo.
Nos cuesta oponer trabajo a ocio ya que los sentimos complementarios. A esta separación deberíamos oponer una actividad vital de realización de nuestra humanidad fuera y contra el sistema capitalista, plena en la revolución social y saboreada en la lucha por ella.

¿POR QUÉ INTERNACIONALISTAS?

La ideología dominante mediante sus instituciones, las costumbres, los medios de comunicación o «la opinión pública» nos han inculcado (y nos inculcan) un sentimiento patriótico, para que llegada la hora odiemos al trabajador inmigrante que supuestamente viene a robarnos el trabajo, y no al patrón que nos roba nuestro tiempo y nuestra vitalidad. Para que seamos también carne para sus guerras, para ir o quedarse a defender el Capital y el territorio que no nos pertenece. El patriotismo sirve a la clase dominante para ocultar el antagonismo social en el que vivimos, sirve para sentirnos más cercanos al jugador de fútbol estrella, al milico o al patrón que nació en esto que han dado en llamar país, que al hermano explotado que nos dicen es extranjero.

Pero no hablamos aquí de anti-imperialismo, ya que este es la renuncia a una lucha real contra el capitalismo y quienes lo sostienen, que justifica el capitalismo de los países menos desarrollados y comprende al internacionalismo como una suma de nacionalismos particulares.

En Estados Unidos, en Cuba, en Argentina, en Suecia, en Venezuela o en Irak, hay explotadores y hay explotados, hay dominadores y hay dominados. Nuestra clase es una clase mundial, por lo tanto las condiciones de su opresión son tan mundiales como la necesidad de destruirlas. Debemos asumir esa lucha internacionalista, no tan solo solidarizándonos con los oprimidos de otros países sino asumiendo que su lucha es la nuestra, luchando en «nuestro» país, contra «nuestro» Estado, contra «nuestra» burguesía.

Ya lo han dicho antes que nosotros: «El proletariado no tiene patria» y nunca tuvo patria. La patria es la excusa para separarnos como dominados, para que no logremos una comunidad de intereses, de deseos, una comunicación plena en unas relaciones humanas sanas. ¿Por qué? Porque eso nos hace peligrosos, porque nosotros fuimos, somos y seremos muchos más, y el capitalismo hace todo lo posible para que no nos enteremos.

MEMORIA: VIVA EL 1° DE MAYO

El Estado Capitalista, además de las guerras, la policía, y la rutinaria y asfixiante vida en las ciudades tiene otro arma para destruirnos: la historia oficial, difundida por sus museos, bibliotecas, escuelas y universidades, sus manuales y enciclopedias, su televisión y su «sentido común».

El Estado posee un discurso histórico que legitima su opresión sobre nuestras vidas. Un discurso que proyecta hacia el pasado sus necesidades de poder actuales y sus ya conocidas miserias. Entonces, la vida y la muerte de miles de personas, sus luchas, sus lágrimas y sus deseos se convierten en patrimonio de la nación, a la vez que inertes y sin importancia. La apropiación de la historia suele ser más tolerante e inclusiva en gobiernos progresistas que la culturalizan para mostrar una cara amable del enemigo. En Rosario los socialistas pueden abrir en sus museos salas con «el pasado libertario de la ciudad», mientras mandan gendarmería para desalojar a palazos y gas lacrimógeno barrios enteros para darlos a empresarios que construyan casinos y hoteles; así como los peronistas pueden hacer un documental sobre el movimiento obrero anarquista del siglo pasado y agudizar la opresión a la vez que afinan los aparatos de punteros para canalizar toda necesidad impostergable.

Colocando las luchas proletarias del pasado en un museo, el Estado las vacía de contenido para llenarlas con un discurso que no moleste en el presente. Así, las luchas revolucionarias que se dieron en esta región a fines del siglo XIX y en las tres primeras décadas del siglo XX hoy son consideradas «precursoras» del conformismo obrerista que vino después: nacionalista y reaccionario, al que llamar reformista sería sobreestimarlo. A esos trabajadores y trabajadoras revolucionarios se los tilda de románticos, idealistas, cuando no «infantiles» y aún incluso se los elogia con un dejo de sorna por la «utopía» que perseguían dando todo por la libertad (?). Los museos son depósitos de trofeos de guerra de la burguesía, donde buscan sepultar los intentos del proletariado de destruir la sociedad de clases, de arrasar vivamente las cadenas del trabajo y la alienación para elevarse a nuevos caminos, fraternos, comunitarios, humanos.

En este 1º de mayo, una vez más es necesario recordar a los que en 1890 conmemoraron por primera vez a sus hermanos de Chicago aquí en Rosario. Para quitar el polvo y la mugre con que el Poder cubre las luchas que nos preceden y hacerlas nuestras.
El acto se congregó a las 11hs en la Plaza López, entre las columnas no se encontraba el trapo celeste y blanco, sino banderas negras y rojas, donde se recordará una con el lema «1º de mayo – Fraternidad Obrera Universal». Son unas 1000 personas que marchan desde la Plaza López tomando por la calle Comercio (hoy Laprida) hasta Mendoza, luego por Buenos Aires hasta la plaza frente de la Municipalidad para rodearla y finalmente volver a reunirse en las esquinas de Entre Ríos y Urquiza.
Simultáneamente hubo marchas y actos en Buenos Aires, Chivilcoy y Bahia Blanca.

El 1º de mayo constituía un día de ataque a la normalidad del Capital. Los patrones y políticos optaban por no salir a la calle enviando a las fuerzas del orden a reprimir de manera extrema los actos conmemorativos.

Recordemos el 1º de mayo en la Plaza Lorea en Buenos Aires en 1909, donde la carga del comisario Ramón Falcón contra las 1500 personas que habían concurrido derivó en un enfrentamiento a tiro limpio donde murieron 11 trabajadores y 80 quedaron heridos. No contentos con esto, al otro día son atacados locales gremiales y se encarcela a militantes. La respuesta no se hizo esperar y la FORA convoca a una huelga general y a una manifestación frente a la Casa Rosada. El 4 de mayo alrededor de 60.000 personas acompañan el sepelio de sus compañeros. Estos días se conocerán como «La Semana Roja». El 4 de noviembre de ese mismo año Falcón muere por la noble venganza del joven Simón Radowitzky, al arrojar una bomba a su carruaje.

También traigamos del olvido el 1° de mayo de 1921 en Gualeguaychú (Entre Ríos) donde la sangre volvió a correr. Dos actos había esa vez, el de los proletarios en la plaza de la localidad honrando la lucha de sus compañeros de Chicago y por las 8 horas, y el otro, el de la Liga Patriótica Argentina, conmemorando un levantamiento de Urquiza en un predio cercano. Ahí se ven los niños bien, regalando asado y alcohol a sus peones, y disfrazándose de gauchos, esperando el momento de reprimir. Pasado el mediodía empieza a correr el rumor de que los trabajadores reemplazaran la bandera argentina por la bandera roja. Y allá van, alcoholizados y a caballo hacia la plaza. El primer tiro, sin embargo, saldrá desde el campanario de la Iglesia. 17 obreros mueren ese 1º de mayo en Gualeguaychú.

Las luchas del 1° de mayo en esta región no pertenecen a la historia argentina ni a las gestiones culturales del político de turno, esas luchas del pasado son del proletariado insumiso de todo el mundo, son la energía que nos impulsan a seguir luchando hoy. Algunas cosas han cambiado, obviamente, pero la miseria y la alienación del Capital continúan y así, muchos continuaremos luchando.

¡Salud, Pasión y Revolución Social!
¡Viva el 1º de Mayo!

domingo, 24 de marzo de 2013

CRUZ Y FICCION

Para Nicolás Maduro –presidente encargado de Venezuela– «Hugo Chávez influyó en Cristo para que haya un Papa sudamericano», es así que El Comandante, luego de rogar públicamente a dios que no se lo lleve, sigue gobernando desde los cielos, es decir, su autoridad continúa aún muerto… Entre la risa y la rabia digerimos estas palabras y encontramos que la mentira generalizada es una triste realidad, que no se trata de forzar relaciones ocultas entre un engaño y otro, entre un tipo de dominación y otra, sino que ambas se nos presentan como una opresiva totalidad.
 
En una situación excepcional para la Iglesia Católica, Ratzinger renuncia a su cargo (un hecho de estas características no ocurría desde 1415) y con la proximidad de las Pascuas, se elige a los apurones un nuevo Papa que resulta ser el Cardenal argentino Jorge Bergoglio.
 

La noticia es recibida con un cóctel inigualable de fe y nacionalismo, incluso para los no creyentes, para quienes el estúpido orgullo nacional sale a relucir tanto si se trata de un gol récord de Messi o de un científico argentino reconocido mundialmente no importa por qué.
 
Una vez más, cuesta ver a tanta gente arrodillarse frente a semejante monstruo. Parecieran desconocer los innumerables exterminios, genocidios y guerras apoyadas e impulsadas por el Vaticano y la Iglesia Católica a lo largo de la historia. Y no se trata de si es un Papa bueno o un Papa malo ¡Es una institución que históricamente es cómplice de la dominación de una clase sobre la otra! Por ello es indiferente si el jefe-cura de turno ha colaborado o no con la dictadura cívico militar de su país de origen. ¿Qué otros argumentos hacen falta para sentir asco por el Papa, sus obispos y cada cura de sus sucursales repartidas por el mundo? Si la sola existencia de la Iglesia y el catolicismo son testimonios de su prédica de muerte, sacrificio, resignación y dolor. Si Bergoglio colaboró con los milicos en los 70 es un detalle más, obsceno y cruel, pero un detalle en la sangrienta historia de la Iglesia Católica.
 
Ante la creciente falta de interés hacia la institución religiosa por parte de los creyentes, esta aprovecha para lavarse la cara y mostrar una imagen diferente al estereotipo que se tenía. En poquísimos días se evita ostentar el lujo, se escoge por primera vez el nombre de San Francisco –típica referencia al «lado bueno» del cristianismo–, el Papa paga sus cuentas en el hotel, usa una pulsera de plástico, pide donar el dinero de los viajes a los pobres, desa­prueba a los pedófilos, se muestra tolerante hacia otras creencias y quizás en el futuro asistamos a actitudes que sorprenderán a más de uno. Y nos preguntaremos si Bergoglio es sincero o un hipócrita, si lo hace con convicción o es pura apariencia, como si la respuesta podría develar algo importante, como si algo de ello cambiase la esencia de la religión y sus instituciones.
 
En lo inmediato, habrá un resurgimiento de la Iglesia Católica en la región, se acelerarán los trámites de beatificación y santificación de unos cuantos candidatos locales, se reclamarán con más énfasis las Malvinas para el Estado argentino, todo gracias a la obra del Señor, del único Señor de este mundo de mierda: el Señor dinero.
 
Y como lo que nos preocupa derribar es el mundo del dinero, del cual las religiones y sus iglesias son su consuelo y justificación, no podemos detenernos en críticas parciales. Para ello, ya están otros defensores de este mundo, los progresistas con sus críticas «políticamente correctas», que se limitan a los excesos de la Iglesia Católica, disputando su poder pero sin descuidar el apoyo de los creyentes, haciendo hincapié en el problema institucional de la Iglesia pero defendiendo la libertad de culto y otros chamuyos por el estilo.
 
En el número 5 de La Oveja Negra decíamos: «las religiones son instrumentos de la clase dominante para mantener el orden y el conformismo» y desgraciadamente la crisis de la Iglesia Católica no se debe a la existencia de un fuerte desorden social que se esté generalizando y vaya a suprimirla, sino a que simplemente hay quienes vienen haciendo mejor su trabajo, por lo cual deberá ceder parte de su terreno a otras religiones de moda y otras creencias impuestas por el Capital para su desarrollo como la fe en el progreso, la ciencia moderna y la tecnología.
 
La vida eterna en el cielo parece prometedora, pero por las dudas nos seguimos inyectando lo que nos digan  por unos años más en la tierra. Rezar puede tranquilizarnos, pero nada lo hará mejor que unos buenos psicofármacos. Las estampitas siguen en las billeteras, pero generalmente salen cuando no hay billetes o la tarjeta de crédito comienza a rebotar. Los misterios de dios son comparables a los de los mercados, la ciencia se ha convertido en religión, los científicos en curas y la propia religión muta para adaptarse al pensamiento moderno. Así, curiosamente, un proceso de beatificación se parece más a un examen de laboratorio con diversas pruebas «empíricas» comprobando milagros que a un acto de verdadera fe.
 
No debemos luchar contra una garra del capital para ser atrapados por otra, no debemos oponer ciencia a religión, debemos desnudar sus roles complementarios (y compartidos) en la defensa de esta sociedad podrida. Debemos luchar por una espiritualidad y materialidad diferentes, que vuelvan a encontrarse en la plena realización de las necesidades humanas.

CAPITALISMO DEL SIGLO XXI

Cuando Chávez asumió el gobierno en el año 1999, en Venezuela, no hubo una ruptura en cuanto a lo que es el sistema capitalista y por lo tanto no existió un cambio profundo en las relaciones sociales de aquella región. Esta continuación capitalista, con sus distintivo patriotero, caudillista, demagógico y milico, bajo la denominación «socialista», fue lo suficientemente eficaz para desarrollar el negocio petrolero en aquel país, por lo cual todo asomo de crítica acerca de los efectos –tanto sociales como ambientales– de la explotación de hidrocarburos y minerales se han convertido en «contra-revolucionarios».
 
En este sentido, dos días antes del anuncio de la muerte del líder espiritual del proceso capitalista-bolivariano fue asesinado Sabino Romero, referente de las luchas del pueblo yukpa, que al último atropello que debieron responder fue al anuncio, realizado por Chávez, de la triplicación de la explotación del carbón a 36 millones de toneladas métricas anuales en territorios habitados por diferentes comunidades. Sabino Romero fue parte de las comunidades indígenas que se movilizaron para rechazar las consecuencias de la expansión de la megaminería en la región que habitan. Su lucha se enfocó en lograr la demarcación y titularidad de los territorios indígenas, para lo cual realizaron distintas movilizaciones tanto en el estado de Zulia como en Caracas, utilizando diferentes métodos de lucha, tales como la acción directa y la ocupación de tierras indígenas en manos de ganaderos (1). Como es costumbre, los burgueses se tiran la pelota: que «fue la derecha», que «fue culpa de políticos corruptos aún existentes entre las filas de la revolución bolivariana». Es que los sicarios que lo asesinaron, como el dinero y el petróleo, no son de derecha ni de izquierda. Es el aparato estatal capitalista, como una totalidad, el que garantiza y perpetua estos asesinatos. Un asesinato que muestra la continuidad de estas prácticas desde antes de la revolución bolivariana. Ya en el año 1995 la Guardia Nacional asesina a los yukpa Felipe Romero, Carmen Romero y José Vicente Romero, acusados de robo de ganado en un hecho conocido como la Masacre de Kasmera. Y podemos contar, desde aquel hecho hasta este, sucesivos asesinatos a manos de sicarios y ganaderos, además de palizas y campañas de difamación por parte de Venezuela como de Colombia. En cuanto a comercio y represión el Capital tampoco tiene patria.
 
A diferencia del funeral de Sabino Romero –donde las pocas fotos que circularon debieron ser sacadas a escondidas de las fuerzas de seguridad–, cuando muere un opresor los medios masivos de comunicación entran en sintonía para intentar machacarnos con lo mismo durante horas. Y la «opinión pública», en tanto que ideología dominante, se hizo eco en las redes sociales, en la calle, entre los conocidos. Lamentos y llantos desde el peronismo patotero y patriotero hasta autoproclamados grupos autónomos y muchas feministas llorando por quien representa a carta cabal «el Padre de la nación»: patriarca, cristiano, estatista, omnipresente. Sollozos de tantos y tantas que se posicionan contra el golpe del ‘76, pero como se confirmó una vez más, sus ídolos son generales, comandantes y coroneles.
 
El fondo de la cuestión, más allá de minuciosidades como la representatividad, es qué persiguen este tipo de procesos. Si el Socialismo del Siglo XXI solo quiere afianzar la democracia, el mercado y el nacionalismo, habría que preguntarse por qué pensarlo como revolución, si solo está afirmando aquellos nauseabundos valores en que nos movemos todos los días. Tanto Correa y su revolución ciudadana como Chávez y la revolución bolivariana (en un país donde el año pasado la desintegración social dejó alrededor de 21.000 muertes por homicidio) no hacen más que mostrar que el capitalismo cambia a una imagen bondadosa y popular pero no por ello abandona su esencia de muerte.
 
Lejos de querer dar un manual sobre revoluciones, ponemos en cuestión estos procesos al ver que no hacen más que ser aceites y remaches de la Normalidad. ¿Qué tienen de revolucionario las dádivas del Estado en un buen momento de la economía nacional o la espera de la palabra del Líder para saber qué hacer? ¿A quién asusta aprender a cantar más fuerte el himno nacional? ¿En qué nos diferencia eso de los burgueses?
 
La categoría Socialismo del Siglo XXI busca plantearse como novedad mientras mantiene las mismas falsificaciones que hizo la Socialdemocracia durante siglos anteriores. A su vez, el chavismo supo astutamente usar el tan en boga Poder Popular llegando a crear un Ministerio con ese nombre y así disfrazar mejor su caricatura revolucionaria, apoyado en la idea de quienes sostienen que este concepto vendría a ser combativo.
 
Se insiste en que Chávez o algún otro líder es quien va a devolvernos la dignidad como latinoamericanos, pues bien, no necesitamos ni líderes ni esa dignidad de ciudadano, de trabajador, de explotados y oprimidos, necesitamos dejar de serlo, a nivel mundial lejos de cualquier provincianismo. Más a la izquierda se insiste en que estos caudillos son solo el emergente de un movimiento social más grande, la cara visible, pero estos movimientos solo sirven de colchón para amortiguar y sostener las imposiciones del Capital administradas por tal o cual gobernante.
 
Seguir dando la mano a este tipo de procesos es continuar subestimándonos como explotados, subestimar nuestra capacidad de transformación, encerrar la imaginación revolucionaria en los moldes burgueses, lo que significa perpetuar estas relaciones sociales miserables, miseria que no hace referencia solo al aspecto económico.
 
Ningún explotado en el mundo debiese llorar la muerte de sus gobernantes. Si esto ocurre, no es más que por la racionalidad invertida que mantiene este sistema en funcionamiento. Y es que quienes están en la administración de cualquier Estado, no están sino en contra de nuestros propios intereses, digan lo que digan sus credos ideológicos. En los procesos sociales que van construyendo al proletariado en sujeto revolucionario, la identificación del mismo con caudillos de fraseología socialista no es sino un signo de debilidad, un límite que debemos contribuir a superar. Y es que, por lo demás, no se puede construir un movimiento revolucionario con posibilidades reales de victoria sino es a partir de un cuestionamiento y combate radical a toda mistificación, a toda idolatría (2)
 
El cambio por un mundo nuevo será obra de nosotros mismos y no el resultado de la claridad o beneficencia de algún militar, presidente, cura u otro representante del mundo burgués. A pesar de la mentira, a pesar de los líderes.

 
Notas:
(1)  “Capitalismo energético: Autor material e intelectual del asesinato de Sabino”, Periódico El Libertario (Venezuela). [leer texto]
(2) Extraído del blog El Radical Libre (Chile) [leer texto]