Mostrando entradas con la etiqueta teorias de la conspiración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teorias de la conspiración. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de febrero de 2026

EPSTEIN, EL MONSTRUO

Ya es habitual que ante eventos de alto impacto la información que circula en redes sociales se vea plagada de noticias falsas, distorsiones, exageraciones y teorías conspirativas, en el último tiempo todo potenciado por la generación de imágenes con IA. En un caso tan escabroso y terrible como el de la red de trata, pedofilia y abusos que estaba a cargo del millonario financista Jeffrey Epstein, una buena cantidad de los incautos y paranoicos de siempre no se conforman con el horror de esa realidad y hacen circular para el algoritmo de la rabia y la indignación relatos e imágenes que se pretenden más terribles: canibalismo y asesinato ritual con bebes incluidos; que Epstein formaba parte de una larga operación del Mossad con el objetivo de recopilar información y pruebas de poderosos pedófilos como arma de presión política; o que basaba en el Talmud una superioridad sobre los ‘goyim’ (los no-judíos) para avalar su comportamiento.

Lo cierto es que nada de esto esta probado por ninguna investigación seria, y que la enorme cantidad de información liberada que hizo surgir esta ola de paranoia es mayormente fragmentaria y en gran parte censurada con el objetivo de proteger a las víctimas. No decimos que algunas de estas cosas no sean posibles, nada nos extrañaría para el despliegue de perversidades como las descriptas, pero no hace falta inventar: Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell son probados organizadores de una red de trata y pedofilia. Este afán de querer hacer del monstruo aun más terrible y asqueroso de lo que es lo aleja de la realidad y la dimensión que tiene el abuso más allá de este caso puntual. Según Together For Girls 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños en el mundo experimentarán alguna forma de violencia sexual antes de cumplir 18 años. En nuestro país más probablemente en sus hogares, y no en una lejana isla.

Por su parte, la construcción de esta figura vampírica aleja el fenómeno de las condiciones que posibilitan su existencia, que están moldeadas por las determinaciones materiales de nuestro tiempo: la compra y venta de cuerpos humanos no es una excepción sino una de las bases que hace posible que el capital funcione cuando vendemos nuestro tiempo. Que nuestros cuerpos sean usados para ajustar tuercas, apretar los botones de una máquina, realizar pruebas médicas o satisfacer caprichos sexuales es posible solo en un mundo en que se dispone de ellos como mercancías, lo que cambia es el uso. Esta realidad ya pone a disposición los cuerpos para su uso ya sea a base de dinero o de coerción.

En el lugar que ocupan las mujeres en nuestra sociedad, es habitual que sus cuerpos sean exhibidos como productos de consumo para satisfacción estética y sexual masculina. Los modelos de belleza son casi exclusivamente mujeres jóvenes muchas veces con rasgos adolescentes. En el porno existen categorías para distinguir como mujeres ‘maduras’ a las mayores de alrededor de 35 años. Quizás también para no tener que ver estas cuestiones se exagera un monstruo devorador de bebes: se ve que para muchos no resulta tan escandaloso o incomprensible que hombres ya bien adultos prefieran tener sexo con adolescentes.

Por otra parte, en lo que refiere al uso de los hechos para esparcir antisemitismo queriendo confirmar conspiraciones por la procedencia judía de Epstein, sus supuestos vínculos con la Mossad o con la creencia de la superioridad de los judíos, pareciera que tampoco basta con presenciar un genocidio en vivo y en directo, con el asesinato de decenas de miles de niños por parte del Estado de Israel. En este caso pareciera que ni la fantasía puede inventar una atrocidad mayor, tal vez para quienes esparcen estas mentiras la guerra justifique el asesinato, o esos niños lo merezcan a diferencia de los imaginarios inocentes comidos vivos por un perverso. Hacen volver todos los males a un grupo social y eligen no ver las atrocidades  cometidas por un Estado.

En un contexto donde la verdad cada vez importa menos y es más inaccesible, tal vez tengamos que aprender a reconocer los resortes que justifican la mentira. Incluso puede que no sea tan crucial preocuparse por la dicotomía verdad/mentira sino comprender que la verdad es una construcción, y que en nuestra época donde los medios para construirla se perfeccionaron, donde el ruido alrededor de cualquier hecho importante es ensordecedor, ayuda más al análisis volver sobre lo que ocultan esas construcciones, sobre las condiciones materiales que posibilitan esos hechos, así podemos reconstruir el hilo común que une hechos dispares.

Las exageraciones volcadas en redes sociales son a veces generadas espontáneamente, pero también pueden ser replicas espontaneas de inventos puestos en circulación con un interés particular. No es tan importante si se da de una forma u otra: el chivo expiatorio puede generarse por la propia necesidad de no reconocer en nosotros mismos cosas que nos puedan poner en comparación con situaciones o personas que nos parecen aberrantes, es una forma de mirar de expulsar fuera y lejos ‘el mal’, y seguir adelante sin criticar nunca más que los excesos. Los monstruos son útiles para la normalidad capitalista. Parece que es suficiente con que nuestros gobernantes y explotadores no violen menores o coman bebés en rituales satánicos para que sean aceptables.

Posdata sobre conspiraciones

Con estos nuevos sucesos, quienes siempre creyeron en “teorías” de la conspiración, o eran al menos sus simpatizantes, nos vienen a decir que finalmente tales fábulas eran verdaderas. Nada nuevo en la contestación superficial de este mundo.

El conspiracionismo, al tiempo que parece dudar de todo se aferra a lo que esta sociedad presenta como natural e incuestionable. No hay razonamiento más impotente en un sentido crítico y transformador. Podríamos hacer una publicación aparte sobre estas críticas, por el momento compartimos algunas citas que ya publicamos en nuestro libro Contra el liberalismo y sus falsos críticos (pág. 35-37):

«Una gran parte del origen de este problema podemos achacarlo a una crítica muy corta, simplista y cómoda al capitalismo y al poder. Es más fácil personalizar el funcionamiento del sistema en una serie de actores ocultos, que comprender cómo actúa una economía tan compleja como la actual, cómo son las estructuras económicas actuales y qué características tienen las estructuras de poder que se forman en el mundo. Algo que por un lado es más concreto, menos secreto, pero por otro lado es más complejo y sobre todo de una abstracción mayor. Esto obedece, claramente, a un aspecto fundamental de la sociedad “de la información”: se tiene la impresión de que hay tantas cosas por aprender y tan poco tiempo, que se aceptan y se buscan las maneras más sintéticas y básicas de obtener comprensión y conocimiento. (…) No existen “los que detentan el poder” (los visibles y aquellos supuestos invisibles titiriteros) y “los engañados” (que vendríamos a ser el resto de la población mundial). Caer en el error de dar por supuesto que hay unos titiriteros que mueven toda la realidad, aparte de ser ingenuo y una simplificación, no hace más que distraer cualquier acto de resistencia y ataque real.» (Mariposas del Caos, Hay algo más allá de nuestras narices. Crítica a las teorías de la conspiración)

«La “respuesta conspirativa” quiere exactamente el mismo mundo, el mismo Estado, pero libre de la “casta”: se figura el mundo sin ella. Se trata solamente de preservar todos los elementos de esta sociedad alejándolos de las prácticas de estos individuos “maliciosos” y “manipuladores” que los pervierten y corrompen. Un verdadero sistema de salarios, una verdadera educación, una verdadera política de salud, una verdadera democracia, una verdadera información, una verdadera agricultura, un verdadero consumo, una verdadera economía, un verdadero Estado. (Théorie Communiste, Conspiración en general y pandemia en particular)

«El problema de la sociedad actual queda reducido a una pequeña élite que gobierna desde las sombras el mundo. La liberación de la humanidad consistiría pues en revelar esta verdad oculta para que la humanidad desengañada extirpe a esa élite y acabe con su dominación. Una liberación propia de evangelistas. Por supuesto, estos evangelistas que destacan por su capacidad para rastrear entre las sombras, permanecen presos en el mundo de los fenómenos y las apariencias al ser incapaces de percibir que hasta los centros de decisiones más importantes del capitalismo mundial están determinados, no por la voluntad de sus miembros, sino por las necesidades de valorización, por la dictadura de la economía, por el capital que transciende toda voluntad humana y transforma a toda la burguesía en un mero funcionario del capital.» (Proletarios Internacionalistas, Teorías de la conspiración y amalgamas interesadas)

viernes, 14 de enero de 2022

PASE SANITARIO Y CUESTIÓN SOCIAL

DESCARGAR PDF
A partir del 1 de enero de 2022 el Estado argentino impuso el “pase sanitario”, similar al que ya viene aplicándose en diferentes partes del mundo. Aún es pronto para determinar cuál será su impacto local. Por el momento, continúa desviando la atención social principalmente hacia el coronavirus, y en particular hacia el abordaje que los Estados proponen: aislamiento, desconfianza ciudadana, control estatal y vacunación semiobligatoria.

De este modo, a su vez, se opta deliberadamente por responsabilizar a los no vacunados del nuevo pico de contagios. La frustración producto de esta nueva ola, que se desarrolla a pesar del alto nivel de vacunación y el largo acatamiento de medidas de confinamiento, no ha suscitado un pensamiento crítico, sino todo lo contrario.

Ante el empeoramiento de nuestra supervivencia los gobiernos proponen más control y mayor disciplina de la población. Desplazando discursivamente el enfrentamiento al terreno entre vacunados y no-vacunados. Parecieran querer decir que nuestros problemas no se deben a una sociedad dividida entre explotadores y explotados, sino a una nueva y democrática grieta: el esquema completo de vacunación.

Nuevas restricciones…

Según la reciente normativa nacional, mayores de 13 años deberán acreditar esquema de vacunación completo contra covid-19 para asistir a eventos masivos y viajes grupales, dejando abierta la posibilidad de extenderlo en cada provincia a otras actividades, ya sea gastronomía, gimnasios, centros comerciales, realización de trámites en organismos públicos o entidades privadas, etc. De hecho, varias provincias comenzaron con su aplicación algunas semanas antes y ampliaron su utilización, como es el caso de la gastronomía y entidades bancarias en provincia de Buenos Aires, o para la realización de diferentes trámites en las localidades de Santa Fe. Aunque la vacunación contra la covid-19 no es obligatoria en Argentina, comienza a darse una obligatoriedad de facto.

Aún no sabemos cuál va a ser el efecto de la medida en esta región en torno a cuestiones laborales, pero ya supone un problema en los sectores donde se aplica, como es el caso del gastronómico en provincia de Buenos Aires, donde no hay claridad sobre las exigencias de vacunación de los propios trabajadores, que incluso en algunos casos deben ser los encargados de exigir el pase a los clientes. Esta situación genera conflictos, con la vulnerabilidad característica de aquellos empleados de manera informal. Dirigentes sindicales junto a un grupo de empresarios plantearon, en una reunión realizada la primera semana de enero junto al ministro de economía y la ministra de salud, entre otros, la necesidad de un “pase sanitario laboral obligatorio” con el objetivo de no frenar la producción a causa de los contagios.

El chantaje que se impondrá a los trabajadores de los sectores público y privado sin esquema de vacunación completo ya ha comenzado en algunos países de Europa, donde existe la obligatoriedad en diferentes sectores, según el país, afectando principalmente a la sanidad y educación, aplicando sanciones, traslados forzosos e incluso despidos. Las empresas pretenden introducir despidos sin indemnización si se considera que un empleado no vacunado perjudica la rentabilidad, y el pase ya es un requisito de ingreso a diversos trabajos.

Mientras la obligatoriedad de la vacunación parecía imposible en un primer momento, ya se está barajando como posibilidad en la Unión Europea. Austria ya la anunció para el 1 de febrero y en Alemania se avanza en ese sentido. En Italia, por mencionar un ejemplo, se están aplicando multas de hasta 1000 euros a quien viole las normativas de utilización del pase, y las restricciones incluyen la utilización del transporte público. Allí donde se ha aplicado, no ha ido sino profundizándose. Creemos importante destacar una vez más cómo a partir del coronavirus se han globalizado ciertas medidas, perdiendo de vista cualquier especificidad regional y dejando de lado cualquier análisis social. Poco o nada se habla de lo estacional, de las condiciones de vida como la alimentación y lo habitacional, de la salud en un sentido amplio; si no de vacunas, aislamientos, estadísticas y responsabilidad individual.

En el caso de Argentina, al igual que en el resto de los países que han implementado la medida, se registra una alta tasa de vacunación completa, más del 70% (mayor aún si solo tenemos en cuenta la población adulta). El pase sanitario no es necesario para que la gente se vacune, sino que pareciera ser al revés. Como señaló Giorgio Agamben, frente a la aplicación del “green pass” en Italia, la vacuna es en realidad un medio para obligar a la población a tener un pase sanitario. Lo cual, cabe aclarar, afecta a la gran mayoría que está vacunada. En paralelo a la aplicación de la medida, los gobiernos de algunos países como España evalúan comenzar a tratar la enfermedad como una gripe endémica más.

La salud es un concepto cada día más extraño. La covid-19 (con las sucesivas variantes del virus) continúa desplazando la prevención y el tratamiento del resto de las enfermedades. La vacunación, según se asume oficialmente, no previene las nuevas cepas, ni el contagio, ni la enfermedad; aunque aseguran sí disminuye el número de internaciones y muertes. Quienes intentan debatir seriamente acerca de los efectos secundarios y a largo plazo de las vacunas, las nuevas tecnologías implementadas en muchas de sus versiones, su efectividad y la relación entre riesgos y beneficios, son censurados y amalgamados al conspiracionismo. No tenemos el conocimiento específico sobre vacunas para debatir sobre dichos aspectos, pero sí nos interesa remarcar que en tanto mercancía vinculada a la reproducción de la fuerza de trabajo y la “vuelta a la normalidad”, es necesario poder abordarla desde un panorama más amplio.

Ya hemos recibido otras vacunas, así como también empleamos dispositivos que permiten controlar y rastrear nuestros movimientos tanto físicos como virtuales. No se trata de paranoia, sino de una reflexión sobre las nuevas obligaciones y restricciones que nos imponen. Este sanitarismo punitivista se alimenta del miedo y la confusión reinantes, de la delegación y el individualismo. La historia nos demuestra que es muy posible que las medidas anunciadas como temporales estén acá para quedarse. Cabe recordar, como ejemplo más brutal y reciente, la lucha antiterrorista a nivel internacional. Esta trajo aparejada una serie de innovaciones en materia represiva y control social que se aplicaron sobre el conjunto de la población; las cuales, en su mayoría, son constitutivas de la normalidad actual.

... viejas desorientaciones

La falta de respuestas, o siquiera un debate profundo acerca de los avances en el control social y las medidas pandémicas tras estos casi dos años, no pueden comprenderse sin atender el nivel de integración política del proletariado en esta región, inseparable de la forma que ha adquirido la reproducción de gran parte de la fuerza de trabajo, que depende cada vez más del Estado para subsistir cada vez peor, y que a su vez crece continuamente. Duro contraste con la lucha social de hace dos décadas, mientras nos aproximamos cada vez más a los niveles de desocupación y pobreza de aquellos años. Los sueldos y jubilaciones continúan disminuyendo brutalmente frente a la inflación, que en 2021 cerró con más de un 50% anual según datos oficiales. El aumento de los alquileres, por ley, incluso supera dicha cifra en muchos barrios de las principales ciudades del país, y lo mismo ha ocurrido a lo largo del 2021 con los alimentos de primera necesidad. Como siempre, los números no dan cuenta de la disminución de la calidad de los alimentos que producimos y consumimos masivamente, ni de los lugares que habitamos.

Como ya hemos señalado, las medidas tomadas a partir del coronavirus no fueron el origen sino el catalizador de una crisis anunciada tanto en Argentina como a nivel internacional. No es la intención aquí profundizar al respecto, pero cabe remarcar el carácter cíclico de la economía mundial, así como la tendencia, al menos localmente, a analizar la situación económica y social a muy corto plazo, sin poder evidenciar cómo tras cada crisis nunca se alcanzan los niveles económicos del ciclo anterior. Esto contribuye a la lógica del mal menor y las alternancias en el poder, como ocurrió con la gestión de Macri en el período 2015-2019, que le permitió al oficialismo desligarse de ciertas responsabilidades y recuperar circunstancialmente algo de credibilidad.

Amplios sectores del espectro de izquierda y el progresismo se hallan presos de lo políticamente correcto y el oportunismo. Se pretenden ecologistas pero participan, o así lo pretenden, de la gestión de una economía basada en la explotación de la naturaleza (ver texto Chubut: no es no). En lo relativo al coronavirus se olvidaron súbitamente sus lecciones foucaultianas en materia de biopoder o las cátedras de relativismo epistemológico. Decían querer criticarlo todo, y combatir al poder en sus mínimas expresiones, pero acabaron aceptando sin más un dogmatismo científico y estatal con pocos precedentes.

El “no al pago de la deuda” parece ser la consigna elegida para mantener las apariencias, mientras se continúa apoyando al gobierno y amplios sectores de la burguesía local en el mantenimiento del orden. El vaciamiento discursivo poco tiene que envidiarle a las movilizaciones en defensa de la “libertad”. Se trate de la OMS o el FMI, nos enfrentamos a simplificaciones abrumadoras que no contribuyen a la comprensión y el enfrentamiento del orden social.

Paranoia y movimientos sociales

Una ola de paranoia azota al planeta, unos se sienten rodeados de enemigos, posibles contagiadores por todas partes; otros ven conspiraciones cuasiextraterrestres, chips en las vacunas. Unos temen el advenimiento de dictaduras fascistas y los otros de dictaduras comunistas. Un fantasma reaccionario recorría las redes: “La última variante se llamará comunismo”.

En nuestro medio, e incluso más ampliamente, es común escuchar personas que le llaman fascismo a casi cada cosa que les desagrade políticamente o como insulto genérico. Los hay también quienes lo hacen con la palabra comunismo, lo cual para ellos puede representar Marx, Maduro o Bill Gates. Los segundos son ahora quienes, en general, protagonizan globalmente las manifestaciones contra las medidas de los gobiernos.

Nada muy diferente de las típicas manifestaciones de izquierda y progresistas: banderas nacionales, interclasismo, defensa de algún genocida, alguna que otra incoherencia, así como también un descontento bastante amplio sobre las condiciones de vida en el planeta.

Aquellos que llaman altruismo a su pánico y ya tenían ciertas tendencias agorafóbicas y disgusto por vincularse con seres humanos de carne y hueso no comprenden la desconfianza de grandes sectores de la población respecto de los organismos oficiales, los gobiernos y los medios masivos. Tal desconfianza tiene sus fundamentos, pero el problema no es ese, sino las conclusiones absurdas que en general suelen alcanzar. Conclusiones que, ante la ausencia de expresiones de lucha que permitan dinamizar otras discusiones, son rápidamente instrumentalizadas por la “nueva derecha”.

Como señala el colectivo italiano Wu Ming en una entrevista titulada Conspiración y lucha social: «Nos oponemos al enfoque típico del conspiracionismo, es decir, al enfoque idealista, liberal y cientificista. En este marco, desaparecen las clases sociales, las relaciones sociales, las estructuras de poder, las contradicciones del sistema (…) El efecto del conspiracionismo es desviar el descontento y canalizar las energías potencialmente revolucionarias hacia lugares donde se disipan o, peor aún, acaban alimentando proyectos reaccionarios.»

Lo que está ocurriendo con las manifestaciones contra el pase de movilidad puede ser un ejemplo de lo que pueden ser las futuras movilizaciones. A los Chalecos Amarillos en Francia también se los acusó de fascistas o reaccionarios. «Bello como una insurrección impura» escribían en las paredes de aquel país.

Siguiendo con Wu Ming: «Las luchas serán impuras porque los sujetos que las iniciarán carecen de los antecedentes con los que nos sentimos cómodos: memoria de las luchas obreras y de los movimientos sociales, conciencia de clase, tradición de conflicto social en la familia, etc. Sin embargo, paradójicamente, la falta de memoria también eximirá a esas luchas de seguir patrones preestablecidos (…) La mayoría de los miembros de la clase media precarizada, empobrecida y atemorizada nunca dominaron el lenguaje de la lucha social, no son herederos de tradiciones políticas con vocabularios establecidos, y esto tiene mucho que ver con la razón por la que articulan su ira por su propia degradación social en términos de “libertad”, o la injusticia que sienten que han sufrido por la forma en que se manejó la pandemia. Una cosa es el individualismo y el egoísmo, y otra la esfera de autonomía de la que debe gozar cada ser humano. Sobre todo, es importante decir que la gestión capitalista de la pandemia atacó toda la dimensión colectiva, la sociabilidad, las relaciones entre las personas, etc. En este contexto, “libertad” puede significar también la libertad de estar juntos, de actuar colectivamente, de manifestarse. Descartar todo esto como simplemente “fascista” es, como mínimo, una muestra de torpeza ideológica.»

Es necesaria una crítica de los derechos y libertades burguesas, defendidos a su manera tanto por socialdemócratas como liberales, lo que no se puede es criticar la sed de quien exige su “derecho al agua”.

lunes, 6 de abril de 2020

Cuadro/ NO SE NECESITA UNA CONSPIRACIÓN

Muchas “explicaciones” del surgimiento de la pandemia se han nutrido de la idea paranoica de conspiración, así como de prejuicios racistas. Los partidarios de la primera no comprenden a los Estados como garantes de un orden mundial que nos mata, nos debilita y nos enferma sino como personajes oscuros que deben introducir ciertas enfermedades para que nuestras vidas sean efectivamente malas. Evidentemente, no hace falta una conspiración de ese tipo. Los Estados efectivamente coordinan entre sí, incluso discretamente, para garantizar este orden que da ganancias a unos y arruina la vida de la mayoría.

Vivimos en un sistema donde las personas que ocupan posiciones de decisión y gestión son perfectamente intercambiables en su mayoría, lo que hace que el real problema esté en el sistema en sí, y no en los “actores”. El decir esto no es nada nuevo, como el decir que el capitalismo trae la guerra, el hambre y la crisis sin necesidad que nadie desde la sombra, desde grupos ocultos y ocultistas esté provocando estos hechos.(1)

Aunque las “teorías” de la conspiración están muy ligadas al racismo, hay una explicación directamente racista que se ha basado en un prejuicio sociocultural: el supuesto gusto de los chinos por comer alimentos extraños como sopa de murciélago. Ambos intentos de explicación olvidan la dimensión social del asunto.

El ciudadano obediente teme de un virus que piensa viene de afuera, porque para él lo malo siempre viene de afuera, es un problema externo. Tiene miedo de un virus del griego ἰός toxina o veneno. “Tóxico”, palabra tan de moda que expresa todo lo que se supone es exterior al individuo y a lo que se tiene terror. Así las relaciones son catalogadas como tóxicas, la gente que no les gusta es tóxica, y quienes protestamos somos tóxicos. Y así el individuo libre de culpa y cargo se desresponsabiliza del mundo en el que vive y evita mezclarse con el resto a fin de no ser intoxicado.


Notas:
(1) Hay algo más allá de nuestras narices. Crítica a las teorías de la conspiración. Mariposas del caos, 2009.