Ya es habitual que ante eventos de alto impacto la información que circula en redes sociales se vea plagada de noticias falsas, distorsiones, exageraciones y teorías conspirativas, en el último tiempo todo potenciado por la generación de imágenes con IA. En un caso tan escabroso y terrible como el de la red de trata, pedofilia y abusos que estaba a cargo del millonario financista Jeffrey Epstein, una buena cantidad de los incautos y paranoicos de siempre no se conforman con el horror de esa realidad y hacen circular para el algoritmo de la rabia y la indignación relatos e imágenes que se pretenden más terribles: canibalismo y asesinato ritual con bebes incluidos; que Epstein formaba parte de una larga operación del Mossad con el objetivo de recopilar información y pruebas de poderosos pedófilos como arma de presión política; o que basaba en el Talmud una superioridad sobre los ‘goyim’ (los no-judíos) para avalar su comportamiento.
Lo cierto es que nada de esto esta probado por ninguna investigación seria, y que la enorme cantidad de información liberada que hizo surgir esta ola de paranoia es mayormente fragmentaria y en gran parte censurada con el objetivo de proteger a las víctimas. No decimos que algunas de estas cosas no sean posibles, nada nos extrañaría para el despliegue de perversidades como las descriptas, pero no hace falta inventar: Jeffrey Epstein y Garlish Maxwell son probados organizadores de una red de trata y pedofilia. Este afán de querer hacer del monstruo aun más terrible y asqueroso de lo que es lo aleja de la realidad y la dimensión que tiene el abuso más allá de este caso puntual. Según Together For Girls 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños en el mundo experimentarán alguna forma de violencia sexual antes de cumplir 18 años. En nuestro país más probablemente en sus hogares, y no en una lejana isla.
Por su parte, la construcción de esta figura vampírica aleja el fenómeno de las condiciones que posibilitan su existencia, que están moldeadas por las determinaciones materiales de nuestro tiempo: la compra y venta de cuerpos humanos no es una excepción sino una de las bases que hace posible que el capital funcione cuando vendemos nuestro tiempo. Que nuestros cuerpos sean usados para ajustar tuercas, apretar los botones de una máquina, realizar pruebas médicas o satisfacer caprichos sexuales es posible solo en un mundo en que se dispone de ellos como mercancías, lo que cambia es el uso. Esta realidad ya pone a disposición los cuerpos para su uso ya sea a base de dinero o de coerción.
En el lugar que ocupan las mujeres en nuestra sociedad, es habitual que sus cuerpos sean exhibidos como productos de consumo para satisfacción estética y sexual masculina. Los modelos de belleza son casi exclusivamente mujeres jóvenes muchas veces con rasgos adolescentes. En el porno existen categorías para distinguir como mujeres ‘maduras’ a las mayores de alrededor de 35 años. Quizás también para no tener que ver estas cuestiones se exagera un monstruo devorador de bebes: se ve que para muchos no resulta tan escandaloso o incomprensible que hombres ya bien adultos prefieran tener sexo con adolescentes.
Por otra parte, en lo que refiere al uso de los hechos para esparcir antisemitismo queriendo confirmar conspiraciones por la procedencia judía de Epstein, sus supuestos vínculos con la Mossad o con la creencia de la superioridad de los judíos, pareciera que tampoco basta con presenciar un genocidio en vivo y en directo, con el asesinato de decenas de miles de niños por parte del Estado de Israel. En este caso pareciera que ni la fantasía puede inventar una atrocidad mayor, tal vez para quienes esparcen estas mentiras la guerra justifique el asesinato, o esos niños lo merezcan a diferencia de los imaginarios inocentes comidos vivos por un perverso. Hacen volver todos los males a un grupo social y eligen no ver las atrocidades cometidas por un Estado.
En un contexto donde la verdad cada vez importa menos y es más inaccesible, tal vez tengamos que aprender a reconocer los resortes que justifican la mentira. Incluso puede que no sea tan crucial preocuparse por la dicotomía verdad/mentira sino comprender que la verdad es una construcción, y que en nuestra época donde los medios para construirla se perfeccionaron, donde el ruido alrededor de cualquier hecho importante es ensordecedor, ayuda más al análisis volver sobre lo que ocultan esas construcciones, sobre las condiciones materiales que posibilitan esos hechos, así podemos reconstruir el hilo común que une hechos dispares.
Las exageraciones volcadas en redes sociales son a veces generadas espontáneamente, pero también pueden ser replicas espontaneas de inventos puestos en circulación con un interés particular. No es tan importante si se da de una forma u otra: el chivo expiatorio puede generarse por la propia necesidad de no reconocer en nosotros mismos cosas que nos puedan poner en comparación con situaciones o personas que nos parecen aberrantes, es una forma de mirar de expulsar fuera y lejos ‘el mal’, y seguir adelante sin criticar nunca más que los excesos. Los monstruos son útiles para la normalidad capitalista. Parece que es suficiente con que nuestros gobernantes y explotadores no violen menores o coman bebés en rituales satánicos para que sean aceptables.
Posdata sobre conspiraciones
Con estos nuevos sucesos, quienes siempre creyeron en “teorías” de la conspiración, o eran al menos sus simpatizantes, nos vienen a decir que finalmente tales fábulas eran verdaderas. Nada nuevo en la contestación superficial de este mundo.
El conspiracionismo, al tiempo que parece dudar de todo se aferra a lo que esta sociedad presenta como natural e incuestionable. No hay razonamiento más impotente en un sentido crítico y transformador. Podríamos hacer una publicación aparte sobre estas críticas, por el momento compartimos algunas citas que ya publicamos en nuestro libro Contra el liberalismo y sus falsos críticos (pág. 35-37):
«Una gran parte del origen de este problema podemos achacarlo a una crítica muy corta, simplista y cómoda al capitalismo y al poder. Es más fácil personalizar el funcionamiento del sistema en una serie de actores ocultos, que comprender cómo actúa una economía tan compleja como la actual, cómo son las estructuras económicas actuales y qué características tienen las estructuras de poder que se forman en el mundo. Algo que por un lado es más concreto, menos secreto, pero por otro lado es más complejo y sobre todo de una abstracción mayor. Esto obedece, claramente, a un aspecto fundamental de la sociedad “de la información”: se tiene la impresión de que hay tantas cosas por aprender y tan poco tiempo, que se aceptan y se buscan las maneras más sintéticas y básicas de obtener comprensión y conocimiento. (…) No existen “los que detentan el poder” (los visibles y aquellos supuestos invisibles titiriteros) y “los engañados” (que vendríamos a ser el resto de la población mundial). Caer en el error de dar por supuesto
que hay unos titiriteros que mueven toda la realidad, aparte de ser ingenuo y una simplificación, no hace más que distraer cualquier acto de resistencia y ataque real.» (Mariposas del Caos, Hay algo más allá de nuestras narices. Crítica a las teorías de la conspiración)
«La “respuesta conspirativa” quiere exactamente el mismo mundo, el mismo Estado, pero libre de la “casta”: se figura el mundo sin ella. Se trata solamente de preservar todos los elementos de esta sociedad alejándolos de las prácticas de estos individuos “maliciosos” y “manipuladores” que los pervierten y corrompen. Un verdadero sistema de salarios, una verdadera educación, una verdadera política de salud, una verdadera democracia, una verdadera información, una verdadera agricultura, un verdadero consumo, una verdadera economía, un verdadero Estado. (Théorie Communiste, Conspiración en general y pandemia en particular)
«El problema de la sociedad actual queda reducido a una pequeña élite que gobierna desde las sombras el mundo. La liberación de la humanidad consistiría pues en revelar esta verdad oculta para que la humanidad desengañada extirpe a esa élite y acabe con su dominación. Una liberación propia de evangelistas. Por supuesto, estos evangelistas que destacan por su capacidad para rastrear entre las sombras, permanecen presos en el mundo de los fenómenos y las apariencias al ser incapaces de percibir que hasta los centros de decisiones más importantes del capitalismo mundial están determinados, no por la voluntad de sus miembros, sino por las necesidades de valorización, por la dictadura de la economía, por el capital que transciende toda voluntad humana y transforma a toda la burguesía en un mero funcionario del capital.» (Proletarios Internacionalistas, Teorías de la conspiración y amalgamas interesadas)
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