viernes, 19 de octubre de 2018

EN TIEMPOS DE CRISIS...

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La atmósfera social en Argentina es estimulada permanentemente por la posibilidad de un colapso financiero. La militarización y el monitoreo vigilante avanzan en campos y ciudades.

Deber, sacrificio, explotación. El gobierno de turno y los partidos provinciales plantean un escenario de austeridad para salir adelante. La oposición propone lo mismo para no volver al pasado.

Prevalecen los intereses particulares y corporativos. Es la voz de los empresarios argentinos la que se alza, tratando de optimizar sus ganancias, usándonos de carne de cañón, para presionar al Estado o a otros capitalistas en la obtención de privilegios y ayuda para sus negocios. Nos impulsan a que luchemos… ¡por sus intereses!

Cantos de sirena y lágrimas de cocodrilo nos quieren empujar a salvar la empresa o el país.

Son propuestas pragmáticas y reformistas que suelen estar en la vanguardia de la acumulación, y cuya función social, más allá de las intenciones, es empantanar el combate en el terreno enemigo.

La izquierda progre ya está dispuesta a ayudar a la burguesía nacionalista si esta decide no pagar la deuda al FMI. En su preocupación por salvar los intereses burgueses insiste en romper con el Fondo o con los arreglos hechos con él. ¡Ayudar a los explotadores solo es ayudar a que nos exploten mejor! Con ellos, y en su terreno, no hay solución posible.

No descubrimos nada cuando decimos que el problema de la deuda externa es un problema interno al Capital, y posicionarse por lo que tiene que hacer o no la burguesía es tomar partido por sus intereses en vez de luchar contra todos ellos y contra su sistema económico.

El Capital no tiene patria para sus ganancias, ni fronteras para los negocios. Los ricos no van a pagar la crisis. Y la causa de la crisis no es la deuda, sino la propia economía capitalista. El enemigo es el Capital, nacional, extranjero, privado, estatal. Esta crisis no tiene nada de argentina.

Para quienes sufrimos todas las privaciones y frustraciones posibles, sin ser responsables ni beneficiados bajo ningún aspecto por el capitalismo, las victorias o derrotas de ayer y de hoy son inseparables.

Si en el número anterior de nuestro boletín resaltamos lo peligroso de confundir la realidad con la Edad Media, tras la votación en el Congreso a favor del aborto clandestino, vale decir que tampoco son los 90 o el 2001. Hay un terreno social distinto para la revuelta, para la protesta masiva, la desobediencia colectiva, la autoorganización, los ataques al Estado y su policía, a la propiedad privada.

La protesta y la subversión no siempre caminan juntas, aunque se complementen, incluso las expresiones de violencia o acciones directas pueden carecer de radicalidad cuando su única afirmación positiva termina siendo las promesas de los poderosos y algunas migajas. La burguesía es la que se quedó con el producto del conflicto social, recuperando las revueltas en su provecho. Luego de estas grandes derrotas vino una domesticación social pestilente.

Hay una confianza plena en las instituciones burguesas y un freno de la acción colectiva por fuera de los márgenes impuestos por el partido del orden. La pérdida de memoria colectiva y la incomunicación son cada vez más problemáticas, las grandes conurbaciones son focos de miseria levantados sobre un espacio vacío de sentido, rellenado con mensajes obsoletos, pero sobre todo espacios policiales. Los movimientos que surgen muchas veces no afrontan las contradicciones del sistema capitalista, sino que las disimulan, afirmando la neutralidad del Estado y la posibilidad de otro capitalismo, de otro desarrollo, de otra globalización, de otra política, otro sindicalismo.

Decir todo esto puede no caer simpático, incluso puede parecer pesimista. Pero pesimista es quedarse en el terreno que proponen los explotadores y opresores y no confiar en las capacidades de nuestra clase, la de las personas explotadas y oprimidas del planeta.

Es oportunista y perverso querer convencer “a la gente” de que es posible parar el aumento de precios y de la desocupación presionando para que los funcionarios voten una ley en su contra. En el capitalismo las crisis son inevitables y en estas se profundiza la violencia del Capital. La salida suena maximalista, sin medias tintas, pero no se trata de que esto termine de hoy para mañana. Debemos asumir la lucha revolucionaria y comprenderla como parte de un largo proceso de los explotados y oprimidos. La revolución social no es una doctrina que nace de principios dogmáticos, nace de los hechos. La clase explotada del mundo constituye y es a la vez constituida por hechos. No somos espectadores de los sucesos, somos sus protagonistas.

Lanzar consignas al aire que quedan bonitas en un cartel o gozan de popularidad en las “redes sociales”, no implica que esté fermentando un movimiento social y masivo que pueda poner freno a los embates sufridos.

Impartir consignas y promesas como anuncios publicitarios no solo es un gran engaño, atenta además contra nuestra capacidad de reflexión y acción colectivas. Si candidatos de uno y otro partido hacen esto cada vez que pueden es para perpetuar el orden de cosas existente.

Y no se trata solamente de una lucha en el terreno teórico, o de tener “todo claro” para salir a luchar. Se trata de extraer lecciones del antagonismo social. Evidentemente exigir la renuncia de un presidente o un ministro, reclamar por vivienda o por el cese de los aumentos son reivindicaciones que expresan necesidades concretas, pero no por ello son revolucionarias.

La trampa reformista está en presentar la revolución como algo diferente a la generalización de muchas de las reivindicaciones. En presentar la reforma como la posibilidad de solución a los problemas sociales que jamás ha solucionado y que jamás solucionará.

Es preciso comprender que la crisis no van a pagarla los ricos, que tras un representante de la burguesía vendrá otro a relevar su cargo en este orden de muerte reinante, que los patrones son representantes del Capital pero que no basta con echarlos de una patada en el culo, que las leyes están hechas para quienes las crearon y que la conciencia nacional no es lo mismo que la conciencia de clase.

Es necesario asumir, en el enfrentamiento con los guardianes del orden y la represión, que ellos no son el capricho de un verdugo, sino parte del plan histórico de los gobiernos para someter a los rebeldes y proteger la propiedad privada. Y al desafiar una propiedad privada particular debemos asumir que nuestra lucha será contra la propiedad privada en general. Así como grabar a fuego una realidad innegable: nuestra existencia se opone al Capital, a mayor ganancia del capitalista mayor es nuestro sufrimiento. Solo «somos todos argentinos» cuando quieren esconder el antagonismo de clase, parar las reivindicaciones imparables y canalizarlas en el chaleco de fuerza de la reforma.

Si abandonamos la dimensión emancipatoria y transformadora de la lucha, su proyectualidad, los explotados vamos a seguir protestando contra lo que nos daña y nos mata, una y otra vez. Como el destino de Sísifo en la mitología griega, condenado por los dioses a empujar una piedra gigante montaña arriba, solo para que vuelva a caer y tener que llevarla nuevamente hasta la cumbre de manera indefinida.

SANTIAGO Y LA LUCHA POR LA VERDAD

¿Por qué insistimos con Santiago Maldonado quienes no queremos héroes ni mártires, quienes rechazamos los personalismos? Porque insistir con Santiago Maldonado y su lucha es insistir con la lucha por la verdad. Aunque hablar de verdad suena mal en estos tiempos posmodernos donde cada quien crea su propia interpretación de la realidad. Aunque “propia” es un decir, porque ésta suele ser la interpretación dominante. Porque hay dominantes y dominados, y esa es una verdad. Como que Santiago no se ahogó solo y eso también es una verdad, aunque los ciudadanos obedientes digan lo contrario. Como que estaba cortando la ruta encapuchado reclamando por la libertad de Facundo Jones Huala cuando fue desaparecido y que venía de participar en otras luchas, que también es una verdad irrefutable. Lo sucedido no puede cambiarse, aunque claro que cada cual puede contar la versión que se invente de los hechos, ocultar lo que sucedió, tergiversarlo o hasta usarlo para su propio beneficio.

En su novela 1984, George Orwell dice que si todos los testimonios dicen lo mismo, entonces la mentira pasa a la Historia y se convierte en verdad. Luego lanza la ya conocida frase: «El que controla el pasado, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado.» Y nosotros no podemos permitir eso. No podemos permitir que la mentira nos ahogue. Que triunfe la mentira es la victoria de los mentirosos.

Luchamos por la verdad, pero una verdad que no sirve ni en los tribunales ni para ganar votos. Porque es una verdad inútil para los jueces, fiscales y dirigentes (o aspirantes a serlo). Luchamos por la verdad, y con la verdad como arma. Porque no podemos partir de la mentira ni del ocultamiento para transformar el mundo.

La familia de Santiago luchó cada día contra las mentiras de los medios de comunicación. A nosotros desde un comienzo nos bastó con las palabras de los compañeros que estaban ahí, que sobrevivieron a la represión del 1° de agosto en Cushamen. No es su versión de los hechos, son los hechos contados por boca sincera y combativa. Sin embargo, comprendemos el empeño de los familiares en rebatir cada estupidez, cada mentira planificada, cada imbecilidad de estos falsificadores a sueldo, que en todos estos meses y según los intereses de sus jefes, ya ni siquiera se dedicaron a la falsificación de los hechos, sino sencillamente a sustituir una mentira de su autoría por otra. La familia Maldonado no pudo tolerar la mentira. Aunque se vaya la vida en ello, es la lucha por la verdad.

«En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario», es una frase atribuída a Orwell. La han utilizado diversos mentirosos de la política, del periodismo o del intelectualismo. Sin embargo, no pierde vigencia ni deja de ser, justamente, una verdad.

HABLANDO CON LAS PAREDES: «HAY MUJERES CON PENE»

Lxs inconformes hacen hablar a las paredes para reflexionar, para agitar, para sorprender. Nosotrxs queremos hablar con las paredes para profundizar lo que gritan.

¿Por qué es más fácil o atractivo decir que «hay mujeres con pene» o que «algunos hombres también menstruamos», que insistir en la destrucción de los roles de género? ¿Por qué nos cuesta tanto dejar de lado las identidades individuales para afirmar que somos seres humanxs? Con pene, con vagina, con genitales mutilados al nacer por la institución médica o con cuerpos que no entran en los cánones establecidos. Cánones que nos impuso esta sociedad basada en la normalización, la represión de los deseos y la clasificación infinita de todo aquello que se le escapa. ¿Vamos a seguir clasificándonos como aprendimos? ¿De verdad vamos a esperar el reconocimiento del Estado y las instituciones? ¿Por qué mi identidad como individuo es tan importante? ¿Por qué es tan importante que se me reconozca en mi singularidad? Si es el mismo capitalismo el que nos vendió el cuento de que somos individuos separadxs lxs unxs de lxs otrxs, llenos de desconfianza y prejuicios. En realidad, no nos vendieron ningún cuento. Día a día las relaciones mediadas por el trabajo condicionan y determinan casi todos los aspectos de nuestras vidas, y así históricamente nos fuimos transformando en consumidorxs caprichosxs, aisladxs lxs unxs de lxs otrxs exigiendo reconocimiento. Fuimos infantilizadxs y transformadxs en seres sumisxs con caprichos de reconocimiento individual, como cualquier consumidor/a insatisfechx. Y no se puede dejar de lado que las imposiciones de género fueron y son parte fundamental del desarrollo y el mantenimiento de este modo de relacionarnos. Porque históricamente para todas las sociedades de clase la estratificación por géneros fue constitutiva para separar a lxs oprimidxs, creando la familia y los roles de género, y asignándole a cada uno un modo particular de mantener y reproducir la ganancia y el poder para unxs pocxs. Haciendo pasar estos roles por cualidades naturales de cada sexo y encubriendo su verdadera funcionalidad. No vivimos en un eterno presente como nos quieren hacer creer los medios de comunicación, las “redes sociales” y principalmente la reproducción de los tiempos capitalistas que llevamos en casi todas las esferas de nuestras vidas. Las categorías como “cis-género”, “trans-género”, “bio-hombre”, “bio-mujer”, entre infinitas más, según la subjetividad y autopercepción de cada individuo, incluso la de “no-binarie”, pueden ayudar a cuestionar las formas tradicionales binarias de dividir los roles de género creados por la sociedad. Sin embargo, el problema es que no se trata de agregar más categorías, sino de superarlas, de superar la lógica de integración, de destruir las lógicas mercantiles que están presentes hasta cuando creemos estar cuestionándolas. La obsesión de esta sociedad por la identidad sexual no es casualidad. Poco vamos a resolver ampliando su espectro. Debemos enfocarnos en reconocernos como seres humanxs, con cuerpxs diferentes, sin que importe lo que tenemos entre las piernas o cómo nos autopercibimos individualmente. Hay que reconocerse como oprimidxs en lucha y actuar, reflexionar, cuidarse de no hacer lo mismo que creemos estar criticando, porque esa es el arma más poderosa del enemigo. Destruyamos de una vez por todas esta normalidad asesina.

¡DIEGO PARODI EN LA CALLE!

El compañero, arrestado en las jornadas del 14 de diciembre de 2017, fue liberado el 12 de septiembre de este año, luego de estar 9 meses secuestrado por el Estado en el penal de Marcos Paz. Su último contacto con la calle había sido durante la resistencia a la sesión especial en el Congreso convocada para debatir la nueva ley de movilidad jubilatoria.

Entrevistamos a Diego para Temperamento. Con una sonrisa cómplice y plenos de alegría hablamos, entre otras cosas, de su acercamiento al hip-hop y de la lucha anárquica, la lucha mapuche y su comunicación con Facundo Jones Huala. También de sus impresiones tras la desaparición del compañero Santiago Maldonado y su repercusión en Buenos Aires, los disturbios de diciembre, su detención y liberación.

Se puede escuchar en: blog.temperamento-radio.com

PRÓXIMAMENTE: WENÜY. POR LA MEMORIA REBELDE DE SANTIAGO MALDONADO

Estamos finalizando un libro que compilará testimonios, crónicas, fotos, poesías y canciones. Para que hable Santiago y quienes fueron callados, ninguneados y reprimidos el año pasado. El proyecto fue creciendo charlando entre compas, proyectando, profundizando.Buscando siempre la memoria rebelde. Contactando a quienes habían sido sus compañeros y compañeras de lucha. Entrevistas vía telefónica, viajes a distintos lugares, mails que iban y volvían, fotos de aquí y allá, pruebas de imprenta. Una actividad colectiva fraterna que unió diversas historias y kilómetros. Para los mapuche wenüy significa amigo. Una amistad que es afecto y compañerismo. 

¡Aquí y ahora, la lucha continúa!

ACTUALIDAD DE LA LUCHA MAPUCHE

El pasado 11 de septiembre, Facundo Jones Huala fue extraditado a Chile desde la cárcel de Esquel. El proceso de extradición finalizó rápidamente, y dictaminaron que el juicio será a principios de diciembre. Mientras tanto, continúa en la Cárcel de Alta Seguridad de Valdivia en condiciones penosas. El “gran diario argentino”, con mucha bajeza, titulaba «El lonko Jones Huala se queja porque pasa frío», pero lo que no dice es que el penal está instalado en un humedal del que brota agua, que las ventanas son aberturas con barrotes sin vidrios, que el baño solo cuenta con agua fría y no puede acceder a agua caliente para un té, un mate o una sopa...

Debemos recordar el contexto en el que Facundo comenzó a ser perseguido, detenido y procesado: en una comunidad mapuche en resistencia a megaproyectos capitalistas que pretenden represar el Río Pilmaiquén. En el año 2013, el Estado chileno inició un juicio político a los defensores del territorio, que fueron absueltos de nueve causas, entre ellas Pisu Pisué. Luego de esto, un entramado entre los gobiernos de Argentina y Chile comenzó a rondar la vida de Facundo y la comunidad de Cushamen.

Felizmente, fue recibido, visitado y apoyado por distintos sectores del pueblo mapuche, que se acercan a la cárcel a brindar su fuerza.

Paralelamente, Lautaro González y Fausto Jones Huala están siendo acorralados judicialmente, al serles prohibida su defensa, mientras el Estado intenta aprisionarlos para ser indagados e imputados por “atentado al orden constitucional”, por haber reconocido pertenecer al Movimiento Autonomo de Puel Mapu (MAP) y vivir en el territorio recuperado por las “Pu lof en Resistencia de Cushamen”, sumando esta acusación a las imputaciones por usurpación, atentado agravado y muerte dudosa.

En un comunicado publicado de septiembre, el compa Lautaro, además de anunciar que no se va a entregar al sistema judicial, escribe: «Ante este panorama de persecusión, hostigamiento y criminalización, pretenden culparnos de un supuesto “enfrentamiento armado” para proteger y dar impunidad a los asesinos del weichafe Rafael Nahuel Salvo, entregarme mansamente quedando en manos del Estado y su sistema judicial corrupto nunca fue una opción, porque aprendí de mi gente a resistir y combatir la opresión a la que pretenden someternos. No me arrepiento de haber intentado salvar la vida del weichafe Rafael Nahuel Salvo, de haber bajado su cuerpo moribundo de la montaña hasta la ruta, para que su familia no padezca el sufrimiento de que desaparezca en manos de las fuerzas represivas, asumiré las consecuencias y no claudicaré en mi accionar.»

Estas situaciones, sumadas a otras persecusiones que sufren las comunidades mapuche en el sur, como la quita de personerías jurídicas a seis comunidades en Neuquén o los diferentes intentos de apropiarse del territorio por parte de distintos empresarios, dan pauta de la agudización represiva que se está viviendo en las recuperaciones.

ALEMANIA: ACCIONES CONTRA LA DEFORESTACIÓN Y LA CONTAMINACIÓN

La lucha en distintas ciudades de Alemania frente a la nociva industria minera a cielo abierto está generando repercusión internacional. Su particularidad se enmarca en una perspectiva general de conflictos contra las lógicas devastadoras del Estado y el Capitalismo.

La lucha en defensa del milenario bosque de Hambach está viviendo momentos críticos. Esta es una nueva experiencia de lucha colectiva en defensa de la tierra y contra la empresa RWE. En la región de Renania, en Alemania, esta compañía está explotando tres minas de lignito. Además, gestiona cinco plantas energéticas, obligando a muchos pueblos a mudarse de un territorio que está siendo destruido y contaminado. Para hacer más grande una mina, están talando el bosque y la compañía pretende tenerlo talado por completo para antes de 2019.

En el año 2012 algunos cientos de personas ocuparon distintas zonas del bosque y crearon una red internacional de comunicación. Esto se acompañó con sabotajes a la maquinaria, resistencia a los desalojos y llamados a ocupar en la temporada o resistir la violencia policial con barricadas.

En el mes de septiembre, en temporada de tala, un gran despliegue policial empezó a desmantelar las casas de madera, construidas en los árboles a varios metros de altura, como comúnmente se hace en este tipo de luchas. Los defensores del bosque iniciaron una campaña de acción incluso a nivel internacional.

En los desalojos se detuvo y reprimió a cientos de personas y un amigo de la causa, que estaba fotografiando, murió al caer desde los andamios que se usan a modo de puente entre las construcciones. Las operaciones policiales aún se mantienen a pesar de la muerte que generaron, bajo la promesa de que si desalojan las casas serán destruidas y las personas no van a ser detenidas.

Además de esto, miles de personas se están movilizando e impulsando la defensa del bosque. Atender a las peticiones de solidaridad difundiendo información es un modo de apoyar la lucha en curso, además de asumir como nuestra una lucha descentralizada que miles de personas están dando contra el capitalismo y sus planes de muerte.

Este 5 de cotubre pasado, la Justicia germana ordenó la paralización temporal de la tala del bosque de Hambach. Pero sabemos que la ley siempre favorece a los poderosos y no podemos dejar de recordar un testimonio sobre la situación en la Zona A Defender (ZAD) en Francia: «En nuestra opinión, en primer lugar, fue un error discutir con las autoridades. Siempre termina de la misma manera: las principales figuras de un movimiento entran en negociaciones, y al hacerlo, muestran que están dispuestas a renunciar a una parte de su autonomía. Las autoridades aprovechan esto para ofrecer algunas concesiones sin sentido; al final, retoman el control de la situación, después de lo cual ya no tienen ningún motivo para seguir haciendo concesiones o cumplir los acuerdos.»