viernes, 26 de abril de 2013

¿POR QUÉ INTERNACIONALISTAS?

La ideología dominante mediante sus instituciones, las costumbres, los medios de comunicación o «la opinión pública» nos han inculcado (y nos inculcan) un sentimiento patriótico, para que llegada la hora odiemos al trabajador inmigrante que supuestamente viene a robarnos el trabajo, y no al patrón que nos roba nuestro tiempo y nuestra vitalidad. Para que seamos también carne para sus guerras, para ir o quedarse a defender el Capital y el territorio que no nos pertenece. El patriotismo sirve a la clase dominante para ocultar el antagonismo social en el que vivimos, sirve para sentirnos más cercanos al jugador de fútbol estrella, al milico o al patrón que nació en esto que han dado en llamar país, que al hermano explotado que nos dicen es extranjero.

Pero no hablamos aquí de anti-imperialismo, ya que este es la renuncia a una lucha real contra el capitalismo y quienes lo sostienen, que justifica el capitalismo de los países menos desarrollados y comprende al internacionalismo como una suma de nacionalismos particulares.

En Estados Unidos, en Cuba, en Argentina, en Suecia, en Venezuela o en Irak, hay explotadores y hay explotados, hay dominadores y hay dominados. Nuestra clase es una clase mundial, por lo tanto las condiciones de su opresión son tan mundiales como la necesidad de destruirlas. Debemos asumir esa lucha internacionalista, no tan solo solidarizándonos con los oprimidos de otros países sino asumiendo que su lucha es la nuestra, luchando en «nuestro» país, contra «nuestro» Estado, contra «nuestra» burguesía.

Ya lo han dicho antes que nosotros: «El proletariado no tiene patria» y nunca tuvo patria. La patria es la excusa para separarnos como dominados, para que no logremos una comunidad de intereses, de deseos, una comunicación plena en unas relaciones humanas sanas. ¿Por qué? Porque eso nos hace peligrosos, porque nosotros fuimos, somos y seremos muchos más, y el capitalismo hace todo lo posible para que no nos enteremos.

MEMORIA: VIVA EL 1° DE MAYO

El Estado Capitalista, además de las guerras, la policía, y la rutinaria y asfixiante vida en las ciudades tiene otro arma para destruirnos: la historia oficial, difundida por sus museos, bibliotecas, escuelas y universidades, sus manuales y enciclopedias, su televisión y su «sentido común».

El Estado posee un discurso histórico que legitima su opresión sobre nuestras vidas. Un discurso que proyecta hacia el pasado sus necesidades de poder actuales y sus ya conocidas miserias. Entonces, la vida y la muerte de miles de personas, sus luchas, sus lágrimas y sus deseos se convierten en patrimonio de la nación, a la vez que inertes y sin importancia. La apropiación de la historia suele ser más tolerante e inclusiva en gobiernos progresistas que la culturalizan para mostrar una cara amable del enemigo. En Rosario los socialistas pueden abrir en sus museos salas con «el pasado libertario de la ciudad», mientras mandan gendarmería para desalojar a palazos y gas lacrimógeno barrios enteros para darlos a empresarios que construyan casinos y hoteles; así como los peronistas pueden hacer un documental sobre el movimiento obrero anarquista del siglo pasado y agudizar la opresión a la vez que afinan los aparatos de punteros para canalizar toda necesidad impostergable.

Colocando las luchas proletarias del pasado en un museo, el Estado las vacía de contenido para llenarlas con un discurso que no moleste en el presente. Así, las luchas revolucionarias que se dieron en esta región a fines del siglo XIX y en las tres primeras décadas del siglo XX hoy son consideradas «precursoras» del conformismo obrerista que vino después: nacionalista y reaccionario, al que llamar reformista sería sobreestimarlo. A esos trabajadores y trabajadoras revolucionarios se los tilda de románticos, idealistas, cuando no «infantiles» y aún incluso se los elogia con un dejo de sorna por la «utopía» que perseguían dando todo por la libertad (?). Los museos son depósitos de trofeos de guerra de la burguesía, donde buscan sepultar los intentos del proletariado de destruir la sociedad de clases, de arrasar vivamente las cadenas del trabajo y la alienación para elevarse a nuevos caminos, fraternos, comunitarios, humanos.

En este 1º de mayo, una vez más es necesario recordar a los que en 1890 conmemoraron por primera vez a sus hermanos de Chicago aquí en Rosario. Para quitar el polvo y la mugre con que el Poder cubre las luchas que nos preceden y hacerlas nuestras.
El acto se congregó a las 11hs en la Plaza López, entre las columnas no se encontraba el trapo celeste y blanco, sino banderas negras y rojas, donde se recordará una con el lema «1º de mayo – Fraternidad Obrera Universal». Son unas 1000 personas que marchan desde la Plaza López tomando por la calle Comercio (hoy Laprida) hasta Mendoza, luego por Buenos Aires hasta la plaza frente de la Municipalidad para rodearla y finalmente volver a reunirse en las esquinas de Entre Ríos y Urquiza.
Simultáneamente hubo marchas y actos en Buenos Aires, Chivilcoy y Bahia Blanca.

El 1º de mayo constituía un día de ataque a la normalidad del Capital. Los patrones y políticos optaban por no salir a la calle enviando a las fuerzas del orden a reprimir de manera extrema los actos conmemorativos.

Recordemos el 1º de mayo en la Plaza Lorea en Buenos Aires en 1909, donde la carga del comisario Ramón Falcón contra las 1500 personas que habían concurrido derivó en un enfrentamiento a tiro limpio donde murieron 11 trabajadores y 80 quedaron heridos. No contentos con esto, al otro día son atacados locales gremiales y se encarcela a militantes. La respuesta no se hizo esperar y la FORA convoca a una huelga general y a una manifestación frente a la Casa Rosada. El 4 de mayo alrededor de 60.000 personas acompañan el sepelio de sus compañeros. Estos días se conocerán como «La Semana Roja». El 4 de noviembre de ese mismo año Falcón muere por la noble venganza del joven Simón Radowitzky, al arrojar una bomba a su carruaje.

También traigamos del olvido el 1° de mayo de 1921 en Gualeguaychú (Entre Ríos) donde la sangre volvió a correr. Dos actos había esa vez, el de los proletarios en la plaza de la localidad honrando la lucha de sus compañeros de Chicago y por las 8 horas, y el otro, el de la Liga Patriótica Argentina, conmemorando un levantamiento de Urquiza en un predio cercano. Ahí se ven los niños bien, regalando asado y alcohol a sus peones, y disfrazándose de gauchos, esperando el momento de reprimir. Pasado el mediodía empieza a correr el rumor de que los trabajadores reemplazaran la bandera argentina por la bandera roja. Y allá van, alcoholizados y a caballo hacia la plaza. El primer tiro, sin embargo, saldrá desde el campanario de la Iglesia. 17 obreros mueren ese 1º de mayo en Gualeguaychú.

Las luchas del 1° de mayo en esta región no pertenecen a la historia argentina ni a las gestiones culturales del político de turno, esas luchas del pasado son del proletariado insumiso de todo el mundo, son la energía que nos impulsan a seguir luchando hoy. Algunas cosas han cambiado, obviamente, pero la miseria y la alienación del Capital continúan y así, muchos continuaremos luchando.

¡Salud, Pasión y Revolución Social!
¡Viva el 1º de Mayo!

domingo, 24 de marzo de 2013

MEMORIA: LA VOZ DE LA MUJER

En este «mes de la mujer», como gustan llamar quienes se llenan los bolsillos aprovechándose y reforzando estereotipos de comportamiento, recordamos el periódico comunista anárquico fundado por Virginia Bolten (ver LaOveja Negra nro.3) llamado La Voz de la Mujer (1896-97), del cual se recuerda su combativo lema «Ni dios, ni patrón, ni marido» tan chocante ayer y hoy para la sociedad normal como para los movimientos sociales que creen tener las cuestiones entre sexos solucionadas por la magia de la militancia. En el artículo «Apareció aquello (a los escarabajos de la idea)» las compañeras respondían:
 
«Cuando nosotras (despreciables e ignorantes mujeres) tomamos la iniciativa de publicar La Voz de la Mujer, ya lo sospechábamos ¡oh, modernos cangrejos! Que vosotros recibiríais con vuestra macanística y acostumbrada filosofía nuestra iniciativa porque habéis de saber que nosotras las torpes mujeres también tenemos iniciativa y ésta es producto del pensamiento; ¿sabéis?, también pensamos.
Apareció el primer número de La Voz de la Mujer, y claro ¡allí fue Troya!, “nosotras no somos dignas de tanto, ¡ca! No señor”, “¡emanciparse la mujer?”, “¿Para qué?” “¡qué emancipación femenina ni que ocho rábanos!” “¡La nuestra”, “venga la nuestra primero!”, y luego, cuando nosotros ‘los hombres’ estemos emancipados y seamos libres, allá veremos.
Con tales humanitarias y libertadoras ideas fue recibida nuestra iniciativa. Por allá nos las guarden pensamos nosotras.»
 
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Actualización 2022:
 
PRECISIONES ACERCA DE VIRGINIA BOLTEN. Sobre «La voz de la mujer», el 1° de mayo de 1890 y el "anarcofeminismo".

Compartimos lo escrito por el historiador anarquista Pas Kual Muñoz:

En el año 2014 publicamos junto a las investigadoras Laura Fernández Cordero  y Agustina Prieto  en la revista Políticas de la Memoria de Buenos Aires, una investigación sobre la vida de Virginia Bolten y su trayectoria anarquista.

La investigación hizo emerger dos conclusiones llamativas. Una de ellas fue la confirmación del protagonismo que esa llamativa mujer tuvo en el ambiente obrero, anarquista y revolucionario de la época, destacándose por su carisma, su agresividad revolucionaria y el avanzado contenido de su crítica ante las desigualdades de género en la sociedad y dentro del movimiento obrero revolucionario.

Pero también evidenció que varios datos de su biografía que circulaba en redes sociales, hojas de propaganda e incluso estudios históricos, parecían no ser ciertas.

En su momento aclaramos con énfasis que la veracidad o no de dichos sucesos no opacaban en nada la destacada participación de “la Bolten” en el movimiento revolucionario y su reivindicación histórica como pionera en la lucha por la emancipación femenina de la región.

Los sucesos que pusimos en duda fueron básicamente tres. Su fecha de nacimiento, su participación en el 1° de mayo de 1890 en Rosario, y su participación en la edición porteña del periódico “La Voz de la Mujer”.

Su fecha de nacimiento podría ser irrelevante pero refuerza y condiciona las otras dos.

Nuestras afirmaciones se sustentan en fuentes históricas, documentos, prensa de la época y relatos familiares de quienes convivieron durante años junto a ella.

Mientras nosotrxs sostenemos en base un censo en el que participó, un acta de bautismo y el relato de quien festejó varios cumpleaños junto a ella que nació en 1876, la versión más extendida la sitúa en 1870, sin conocerse en base a que fuente se adjudica dicha fecha.

Sobre su participación en el 1° de Mayo de 1890, todos los relatos parecen partir de los textos del historiador rosarino Placido Grela, quien cita como fuente las crónicas de la prensa rosarina, como el periódico La Capital. Sin embargo las crónicas de dichos periódicos sobre la manifestación obrera no la mencionan en absoluto. Sumado a esto, si damos por cierta la fecha de nacimiento de 1876, Virginia tenía tan solo 14 años.

Por otra parte, las fuentes consultadas parecen indicar que Virginia tuvo un punto de inflexión en sus convicciones durante las huelgas de 1895 y 1896. En 1894 se casó por iglesia, y a su primer hija nacida en 1895 la llamó María Milagra, la cual fue bautizada por la iglesia católica, y la cual contrasta con los nombres de sus siguientes hijxs: Urano Liber, Acracia, Hume Mayo o Themis, nombres típicos de las familias anarquistas de la época.

Esto no solo pone en duda que durante la edición bonarense de La Voz de la Mujer, Virginia estuviera involucrada en el movimiento anarquista, sino que no existe una sola referencia que pruebe su participación en la misma.

La confusión surge, posiblemente, porque Virginia Bolten editó y fue referente de la edición rosarina de La Voz de la Mujer publicada en 1899 y de la cual, a diferencia de la edición porteña, no se han conservado ejemplares.

A titulo personal agregaría otra discrepancia histórica, y es considerar a V. Bolten como anarco feminista, ya que dicha denominación aún no existía, y el concepto de “feminismo” se asociaba por esos años a las luchas sufraguistas de las damas burguesas que revindicaban su participación en las instituciones del estado, instituciones que las anarquistas como Bolten buscaban destruir.

¿Para quien es importante la veracidad o no de dichos datos? Para quienes hicimos la investigación, sin duda. Para lxs amantes de las precisiones históricas también. Imagino que también lo sería para la misma Virginia Bolten y su entorno cercano, que habrán preferido ser recordadxs por sucesos que acontecieron realmente.

Pero creo que también importa para la memoria colectiva de las luchas sociales. Porque el legado revolucionario de las luchas en nuestra región es tan rico, tan aguerrido, tan repleto de sucesos heroicos, de reflexiones y discusiones llenas de vigencia y actualidad, que no necesita que se le agregue nada que no sea real. La historia de las luchas locales está tan cargada de ejemplos a retomar y problematizar que merece el respeto y el cuidado para comprenderlos y profundizarlos tal cual sucedieron sin necesidad de inflar o maquillar su contenido.

Estamos muy lejos de pretender ser dueños de alguna verdad, todos estos estudios y reflexiones son aportes a la construcción colectiva de la memoria histórica revolucionaria, y son una invitación a debatirlos, cuestionarlos y perfeccionarlos.

Pero en tanto investigadorxs que trabajamos respetuosamente en la reconstrucción histórica, no por un interés material y económico, sino por el deseo de aportar herramientas teóricas y prácticas para la lucha social presente y futura, deseamos que quienes desde la lucha social y desde la reconstrucción de la memoria colectiva revindiquen las luchas pasadas, valoren, incorporen y se apropien del conocimiento que hemos generado, para afianzar una reapropiación del pasado seria y consistente.

El exceso de información disponible en la actualidad implica un esfuerzo adicional que implica seleccionar, apoyar y difundir las narraciones comprometidas por sobre la información fácil, rápida e inconsistente que solo genera más desinformación.

En un nuevo aniversario del nacimiento de Virginia Bolten; ¡Salud y Anarquía!

Pascual Muñoz.
26 diciembre de 2022. 

CRUZ Y FICCION

Para Nicolás Maduro –presidente encargado de Venezuela– «Hugo Chávez influyó en Cristo para que haya un Papa sudamericano», es así que El Comandante, luego de rogar públicamente a dios que no se lo lleve, sigue gobernando desde los cielos, es decir, su autoridad continúa aún muerto… Entre la risa y la rabia digerimos estas palabras y encontramos que la mentira generalizada es una triste realidad, que no se trata de forzar relaciones ocultas entre un engaño y otro, entre un tipo de dominación y otra, sino que ambas se nos presentan como una opresiva totalidad.
 
En una situación excepcional para la Iglesia Católica, Ratzinger renuncia a su cargo (un hecho de estas características no ocurría desde 1415) y con la proximidad de las Pascuas, se elige a los apurones un nuevo Papa que resulta ser el Cardenal argentino Jorge Bergoglio.
 

La noticia es recibida con un cóctel inigualable de fe y nacionalismo, incluso para los no creyentes, para quienes el estúpido orgullo nacional sale a relucir tanto si se trata de un gol récord de Messi o de un científico argentino reconocido mundialmente no importa por qué.
 
Una vez más, cuesta ver a tanta gente arrodillarse frente a semejante monstruo. Parecieran desconocer los innumerables exterminios, genocidios y guerras apoyadas e impulsadas por el Vaticano y la Iglesia Católica a lo largo de la historia. Y no se trata de si es un Papa bueno o un Papa malo ¡Es una institución que históricamente es cómplice de la dominación de una clase sobre la otra! Por ello es indiferente si el jefe-cura de turno ha colaborado o no con la dictadura cívico militar de su país de origen. ¿Qué otros argumentos hacen falta para sentir asco por el Papa, sus obispos y cada cura de sus sucursales repartidas por el mundo? Si la sola existencia de la Iglesia y el catolicismo son testimonios de su prédica de muerte, sacrificio, resignación y dolor. Si Bergoglio colaboró con los milicos en los 70 es un detalle más, obsceno y cruel, pero un detalle en la sangrienta historia de la Iglesia Católica.
 
Ante la creciente falta de interés hacia la institución religiosa por parte de los creyentes, esta aprovecha para lavarse la cara y mostrar una imagen diferente al estereotipo que se tenía. En poquísimos días se evita ostentar el lujo, se escoge por primera vez el nombre de San Francisco –típica referencia al «lado bueno» del cristianismo–, el Papa paga sus cuentas en el hotel, usa una pulsera de plástico, pide donar el dinero de los viajes a los pobres, desa­prueba a los pedófilos, se muestra tolerante hacia otras creencias y quizás en el futuro asistamos a actitudes que sorprenderán a más de uno. Y nos preguntaremos si Bergoglio es sincero o un hipócrita, si lo hace con convicción o es pura apariencia, como si la respuesta podría develar algo importante, como si algo de ello cambiase la esencia de la religión y sus instituciones.
 
En lo inmediato, habrá un resurgimiento de la Iglesia Católica en la región, se acelerarán los trámites de beatificación y santificación de unos cuantos candidatos locales, se reclamarán con más énfasis las Malvinas para el Estado argentino, todo gracias a la obra del Señor, del único Señor de este mundo de mierda: el Señor dinero.
 
Y como lo que nos preocupa derribar es el mundo del dinero, del cual las religiones y sus iglesias son su consuelo y justificación, no podemos detenernos en críticas parciales. Para ello, ya están otros defensores de este mundo, los progresistas con sus críticas «políticamente correctas», que se limitan a los excesos de la Iglesia Católica, disputando su poder pero sin descuidar el apoyo de los creyentes, haciendo hincapié en el problema institucional de la Iglesia pero defendiendo la libertad de culto y otros chamuyos por el estilo.
 
En el número 5 de La Oveja Negra decíamos: «las religiones son instrumentos de la clase dominante para mantener el orden y el conformismo» y desgraciadamente la crisis de la Iglesia Católica no se debe a la existencia de un fuerte desorden social que se esté generalizando y vaya a suprimirla, sino a que simplemente hay quienes vienen haciendo mejor su trabajo, por lo cual deberá ceder parte de su terreno a otras religiones de moda y otras creencias impuestas por el Capital para su desarrollo como la fe en el progreso, la ciencia moderna y la tecnología.
 
La vida eterna en el cielo parece prometedora, pero por las dudas nos seguimos inyectando lo que nos digan  por unos años más en la tierra. Rezar puede tranquilizarnos, pero nada lo hará mejor que unos buenos psicofármacos. Las estampitas siguen en las billeteras, pero generalmente salen cuando no hay billetes o la tarjeta de crédito comienza a rebotar. Los misterios de dios son comparables a los de los mercados, la ciencia se ha convertido en religión, los científicos en curas y la propia religión muta para adaptarse al pensamiento moderno. Así, curiosamente, un proceso de beatificación se parece más a un examen de laboratorio con diversas pruebas «empíricas» comprobando milagros que a un acto de verdadera fe.
 
No debemos luchar contra una garra del capital para ser atrapados por otra, no debemos oponer ciencia a religión, debemos desnudar sus roles complementarios (y compartidos) en la defensa de esta sociedad podrida. Debemos luchar por una espiritualidad y materialidad diferentes, que vuelvan a encontrarse en la plena realización de las necesidades humanas.

CAPITALISMO DEL SIGLO XXI

Cuando Chávez asumió el gobierno en el año 1999, en Venezuela, no hubo una ruptura en cuanto a lo que es el sistema capitalista y por lo tanto no existió un cambio profundo en las relaciones sociales de aquella región. Esta continuación capitalista, con sus distintivo patriotero, caudillista, demagógico y milico, bajo la denominación «socialista», fue lo suficientemente eficaz para desarrollar el negocio petrolero en aquel país, por lo cual todo asomo de crítica acerca de los efectos –tanto sociales como ambientales– de la explotación de hidrocarburos y minerales se han convertido en «contra-revolucionarios».
 
En este sentido, dos días antes del anuncio de la muerte del líder espiritual del proceso capitalista-bolivariano fue asesinado Sabino Romero, referente de las luchas del pueblo yukpa, que al último atropello que debieron responder fue al anuncio, realizado por Chávez, de la triplicación de la explotación del carbón a 36 millones de toneladas métricas anuales en territorios habitados por diferentes comunidades. Sabino Romero fue parte de las comunidades indígenas que se movilizaron para rechazar las consecuencias de la expansión de la megaminería en la región que habitan. Su lucha se enfocó en lograr la demarcación y titularidad de los territorios indígenas, para lo cual realizaron distintas movilizaciones tanto en el estado de Zulia como en Caracas, utilizando diferentes métodos de lucha, tales como la acción directa y la ocupación de tierras indígenas en manos de ganaderos (1). Como es costumbre, los burgueses se tiran la pelota: que «fue la derecha», que «fue culpa de políticos corruptos aún existentes entre las filas de la revolución bolivariana». Es que los sicarios que lo asesinaron, como el dinero y el petróleo, no son de derecha ni de izquierda. Es el aparato estatal capitalista, como una totalidad, el que garantiza y perpetua estos asesinatos. Un asesinato que muestra la continuidad de estas prácticas desde antes de la revolución bolivariana. Ya en el año 1995 la Guardia Nacional asesina a los yukpa Felipe Romero, Carmen Romero y José Vicente Romero, acusados de robo de ganado en un hecho conocido como la Masacre de Kasmera. Y podemos contar, desde aquel hecho hasta este, sucesivos asesinatos a manos de sicarios y ganaderos, además de palizas y campañas de difamación por parte de Venezuela como de Colombia. En cuanto a comercio y represión el Capital tampoco tiene patria.
 
A diferencia del funeral de Sabino Romero –donde las pocas fotos que circularon debieron ser sacadas a escondidas de las fuerzas de seguridad–, cuando muere un opresor los medios masivos de comunicación entran en sintonía para intentar machacarnos con lo mismo durante horas. Y la «opinión pública», en tanto que ideología dominante, se hizo eco en las redes sociales, en la calle, entre los conocidos. Lamentos y llantos desde el peronismo patotero y patriotero hasta autoproclamados grupos autónomos y muchas feministas llorando por quien representa a carta cabal «el Padre de la nación»: patriarca, cristiano, estatista, omnipresente. Sollozos de tantos y tantas que se posicionan contra el golpe del ‘76, pero como se confirmó una vez más, sus ídolos son generales, comandantes y coroneles.
 
El fondo de la cuestión, más allá de minuciosidades como la representatividad, es qué persiguen este tipo de procesos. Si el Socialismo del Siglo XXI solo quiere afianzar la democracia, el mercado y el nacionalismo, habría que preguntarse por qué pensarlo como revolución, si solo está afirmando aquellos nauseabundos valores en que nos movemos todos los días. Tanto Correa y su revolución ciudadana como Chávez y la revolución bolivariana (en un país donde el año pasado la desintegración social dejó alrededor de 21.000 muertes por homicidio) no hacen más que mostrar que el capitalismo cambia a una imagen bondadosa y popular pero no por ello abandona su esencia de muerte.
 
Lejos de querer dar un manual sobre revoluciones, ponemos en cuestión estos procesos al ver que no hacen más que ser aceites y remaches de la Normalidad. ¿Qué tienen de revolucionario las dádivas del Estado en un buen momento de la economía nacional o la espera de la palabra del Líder para saber qué hacer? ¿A quién asusta aprender a cantar más fuerte el himno nacional? ¿En qué nos diferencia eso de los burgueses?
 
La categoría Socialismo del Siglo XXI busca plantearse como novedad mientras mantiene las mismas falsificaciones que hizo la Socialdemocracia durante siglos anteriores. A su vez, el chavismo supo astutamente usar el tan en boga Poder Popular llegando a crear un Ministerio con ese nombre y así disfrazar mejor su caricatura revolucionaria, apoyado en la idea de quienes sostienen que este concepto vendría a ser combativo.
 
Se insiste en que Chávez o algún otro líder es quien va a devolvernos la dignidad como latinoamericanos, pues bien, no necesitamos ni líderes ni esa dignidad de ciudadano, de trabajador, de explotados y oprimidos, necesitamos dejar de serlo, a nivel mundial lejos de cualquier provincianismo. Más a la izquierda se insiste en que estos caudillos son solo el emergente de un movimiento social más grande, la cara visible, pero estos movimientos solo sirven de colchón para amortiguar y sostener las imposiciones del Capital administradas por tal o cual gobernante.
 
Seguir dando la mano a este tipo de procesos es continuar subestimándonos como explotados, subestimar nuestra capacidad de transformación, encerrar la imaginación revolucionaria en los moldes burgueses, lo que significa perpetuar estas relaciones sociales miserables, miseria que no hace referencia solo al aspecto económico.
 
Ningún explotado en el mundo debiese llorar la muerte de sus gobernantes. Si esto ocurre, no es más que por la racionalidad invertida que mantiene este sistema en funcionamiento. Y es que quienes están en la administración de cualquier Estado, no están sino en contra de nuestros propios intereses, digan lo que digan sus credos ideológicos. En los procesos sociales que van construyendo al proletariado en sujeto revolucionario, la identificación del mismo con caudillos de fraseología socialista no es sino un signo de debilidad, un límite que debemos contribuir a superar. Y es que, por lo demás, no se puede construir un movimiento revolucionario con posibilidades reales de victoria sino es a partir de un cuestionamiento y combate radical a toda mistificación, a toda idolatría (2)
 
El cambio por un mundo nuevo será obra de nosotros mismos y no el resultado de la claridad o beneficencia de algún militar, presidente, cura u otro representante del mundo burgués. A pesar de la mentira, a pesar de los líderes.

 
Notas:
(1)  “Capitalismo energético: Autor material e intelectual del asesinato de Sabino”, Periódico El Libertario (Venezuela). [leer texto]
(2) Extraído del blog El Radical Libre (Chile) [leer texto]

BREVES DE LA GORRA

PROYECTO X «Es un sistema informático de inteligencia criminal para la investigación de delitos complejos. Es una base de datos con vinculadores que permiten entrecruzar información y acelerar el análisis en determinadas circunstancias» deslizó la ministra de Seguridad Nilda Garré que busca ocultar lo evidente de lo cual tantos militantes sociales también se sorprenden: todo Estado espía, controla, vigila. La cuestión es ¿vamos a pedir que lo hagan pero en el marco de la legalidad?

RECLAMOS. Ante a las movilizaciones de trabajadores de diversos sectores por un aumento de salario que mínimamente compense lo que se come la inflación no hay respuesta. Pero cuando el reclamo viene de quienes reprimen a los anteriores es otro tema. Gendarmes y prefectos volvieron a reclamar aumentos, esta vez acompañados por la policía federal y las fuerzas armadas. En tiempo récord se dictaran los decretos 245 y 246: «Con el propósito del Gobierno Nacional de reconocer y mantener una adecuada jerarquización en relación con la capacidad, responsabilidad y dedicación que la correcta ejecución de la actividad propia del personal con estado militar de gendarme o policial de las Fuerzas de Seguridad exige, resulta necesario modificar sus condiciones remunerativas».

miércoles, 6 de marzo de 2013

Traducciones de artículos de La Oveja Negra


Compañeros del sitio Contrainfo han traducido el artículo de tapa del último boletín La Oveja Negra: La indignidad de los normales que en griego se publica como Αργεντινή: Η αναξιοπρέπεια των κανονικών y en inglés como Argentina: The Indignity of Normalcy. 

Anteriormente había sucedido con El Capital o la Tierra del nro.2 traducido al italiano por NexusCo: Il Capitale o la terra.

La crítica radical y la agitación acráta recorren el mundo entero, pese a las fronteras que imponen los Estados o incluso pese a las barreras idiomáticas, y poder contribuir a ello nos alegra enormemente.
¡Por la revolución mundial!